Las respuestas de los provinciales jesuitas en el reportaje de Alejandra Matus “La Furia de Roberto”

Las máximas autoridades de la Compañía de Jesús en distintos períodos, mencionadas en este artículo, respondieron a las preguntas de la periodista Alejandra Matus sobre encubrimiento y obstrucción a las indagatorias sobre abuso sexual.

Estas respuestas son a raíz del reportaje La Furia de Roberto publicado por Alejanda Matus en este medio.

Fernando Montes: Un muchacho en la pieza de Leturia

“Poco antes de dejar yo el Colegio (San Ignacio de El Bosque) viví una situación que fue para mí extremadamente desagradable. Uno de los miembros de nuestra comunidad me fue a avisar que había un muchacho en la pieza de Juan Miguel Leturia. Era ya tarde. Yo fui inmediatamente golpeé, entré, y efectivamente había un muchacho menor. No estaba desnudo, sino en paños menores con calzoncillo y camiseta y cubierto con la frazada. Al lado de la cama había un colchón inflable donde estaba acostado el P. Leturia. Yo desconocía al joven. Le pedí al muchacho que se vistiera y que me acompañara. Lo fui a dejar a una casa que está en el colegio junto a la puerta de Bilbao. Esa era la casa donde funcionaba la pastoral familiar. En ese momento alojaba ahí una comunidad de apoderados y les pedí que recibieran al muchacho.

Enseguida volví a la pieza de Juan Miguel y le di un reto muy serio. Le dije que eso no podía repetirse y que no podíamos aceptarlo. Le dije que en nuestra comunidad y menos en una de nuestras piezas era inaceptable que alojáramos a jóvenes. Le hice ver que yo no quería que siguiese en el colegio, aunque eso obviamente no dependía de mí.

“A la mañana siguiente, cuando fui a tomar el auto que usaba, me encontré con el muchacho acompañado por otro mayor que él, que según recuerdo era su primo. Ese muchacho se mostraba verdaderamente muy molesto y me increpó duramente por lo que había hecho. Me dijo que yo era un mal pensado y otras cosas duras. Le respondí que lo lamentaba mucho, que yo era el superior y que no me parecía aceptable que durmieran en nuestras piezas. Creí que mi duro reto, y la prohibición de que eso volviese a repetirse, era lo que en ese momento yo podía y debía hacer. En ningún momento pretendía encubrir, y cuando posteriormente se hizo un proceso a Juan Miguel Leturia, no tuve inconveniente en narrar lo que yo había visto y vivido. Está claro que en los años noventa no teníamos los protocolos que hoy existen. Eso lo lamento.


“Ante Dios puedo decir que he contado la verdad y todo lo recuerdo de ese desagradable
episodio”.

Cristián Brahm: “Leturia era alcohólico”


“Recuerdo que siendo Provincial recibí a una profesora del Colegio San Mateo quien me manifestó su preocupación por los problemas que tenía Juan Miguel Leturia con el trago, información que yo ya conocía porque Leturia era alcohólico y estaba en tratamiento con un psiquiatra por ese mismo problema. Yo nunca recibí a un apoderado o víctima, que haya
realizado una denuncia en contra de Juan Miguel Leturia. El año 89 lo mandé por un año a vivir a la residencia de Alonso Ovalle para hacer un tratamiento con un psiquiatra. Estamos hablando de hace 30 años atrás o más, y puede ser que haya cosas que no las recuerdo, como fechas o conversaciones. En ese tiempo no existían protocolos, nada que a uno le ayudara a enfrentar un problema de este tipo. Tampoco teníamos la conciencia que existe hoy del tema de los abusos. Después terminé mi período como provincial y fui trasladado a Antofagasta. Nunca más supe ni tuve contacto con él”.

Guillermo Baranda: “Hubo investigación judicial y canónica”


“No es correcta la afirmación de que, siendo provincial de la SJ, al recibir la denuncia contra el P. Leturia, por carta desde el extranjero, en febrero del año 2005, no se haya hecho nada. Una vez recibida la denuncia por medio de una carta se activó el inicio del proceso canónico, interno, con el nombramiento de una comisión y un encargado quienes analizaron la verosimilitud de la denuncia. El resultado del trabajo concluyó que era verosímil y se procedió a continuar con el proceso presentando, en el tiempo, el caso, a través de la oficina de la Compañía en Roma, al Vaticano (Congregación para la Doctrina de la Fe). En paralelo le comuniqué al denunciante que a él le correspondía presentar la demanda en los Tribunales.

Unos meses después se presentó esa denuncia a la Fiscalía (Fiscal Armendáriz), me tomaron declaración, y luego la Fiscalía, por la fecha de los sucesos denunciados, derivó el caso a los Tribunales (procesos antiguos). El proceso continuó y finalmente hubo sentencia que sobreseyó el caso. El proceso recorrió los dos carriles, de justicia ordinaria y canónica.
“En cuanto al Hermano Raúl G., efectivamente siendo delegado de Educación de la Compañía, en los años 2012 o 2013 tuve conocimiento de una situación y denuncia de abuso, la cual ya había sido denunciada directamente al Provincial Eugenio Valenzuela. Se realizó una investigación previa canónica que determinó la verosimilitud de la misma y derivó en sanciones a perpetuidad respecto de Raúl, entre las que se incluye la prohibición total de mantener contacto con menores de edad, las que cumple hasta el día de hoy. Anteriormente no tuve conocimiento de estas denuncias”

Juan Ochagavía: “No induje a nadie a mentir”


Juan Ochagavía, respondiendo a la acusación de un exsacerdote, de haberlo inducido a escribir una carta desprestigiando al denunciante de Leturia, dice.
“No es efectivo lo que se afirma. Se inició una investigación canónica. En esa investigación se pidió a todos los testigos que escribieran su versión, de forma libre, todo lo cual se envió a Roma. Finalmente, el resultado de esa investigación fue que los hechos eran verosímiles. Nunca induje a alguien a cambiar su testimonio, ni menos mentir, no es mi forma de actuar como lo he demostrado en tantos años de sacerdocio”.

Juan Díaz y Eugenio Valenzuela: Imposibilitados

Juan Díaz, no respondió las consultas, pues según informó la Compañía de Jesús, “en agosto de 2020 sufrió un grave accidente vascular que le generó un daño neurológico y sigue en la Clínica.

No es posible hacerle las preguntas”. En cuanto a Eugenio Valenzuela, se informó que no es posible enviarle las preguntas “porque hoy no es jesuita”.

Los jesuitas responden

En tanto, la Compañía de Jesús, en tanto institución argumentó como Baranda que frente a las acusaciones contra Leturia hubo un proceso canónico y otro judicial, que fue sobreseído por los tribunales. “No tenemos antecedentes en relación con alguna actuación indebida por parte de la Compañía ante esta instancia judicial” y sostiene que cualquier información al respecto debiera hacerse llegar a la justicia, como hizo la Orden en 2018, al entregar “los antecedentes que dispone sobre el caso de Juan Miguel Leturia”.

Respecto del proceso canónico, afirma, los hechos denunciados “fueron verosímiles” y remitidos “a la Congregación para la Doctrina de la Fe” que condenó canónicamente a Leturia “con la pena de restricción total del ejercicio ministerial”.

“Sin perjuicio de lo anterior, reconocemos que dicha investigación canónica mirada con los ojos de hoy, no fue realizada con los estándares requeridos. Hemos aprendido y hoy estamos convencidos que éstas investigaciones deben ser realizadas por profesionales laicos externos a la Compañía para garantizar así la mayor imparcialidad y objetividad a la hora de investigar.


Además, hoy parece inaceptable que la víctima no participe de la investigación aportando con su testimonio, declaración que lamentablemente no se tomó en aquella época”. La Compañía afirma que una vez creado el Centro de Prevención y Reparación a comienzos del año 2019 tomó contacto con el denunciante “para iniciar un proceso de diálogo y reparación, el cual sigue abierto hoy en día”.


En cuanto a si la Compañía de Jesús se ha planteado investigar las falencias estructurales en el manejo de estas denuncias, la Orden respondió:
“Efectivamente nos parece necesario mirar nuestras estructuras, las falencias y sacar aprendizajes, para de esta manera evitar que nuevas situaciones abusivas puedan volver a cometerse dentro de nuestras instituciones. Estamos trabajando con profesionales laicos y con experiencia en estas materias para elevar nuestros estándares en materia de prevención, mejorar justamente aquellas estructuras que puedan haber facilitado situaciones abusivas y haciendo todo para que los hechos ocurridos no vuelvan a ocurrir”.


Destaca también que el Centro de Prevención y Reparación creado en abril de 2019 ha establecido “acuerdos de reparación con más de 20 víctimas, que incluyen no solo reparaciones económicas, sino que también simbólicas y relacionales”.

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