Las operaciones políticas en Twitter: la cuenta fake que suplantó la identidad del Dr Rubén Ibarra del Hospital de Melipilla en redes

La red social se ha usado constantemente para hacer operaciones políticas y esta no fue la excepción. La cuenta ligada a la ultraderecha suplantó la identidad del profesional venezolano que fue cuestionado por supuestamente no atender a funcionarios de Carabineros, situación que fue desmentida por los trabajadores del Hospital.

Ayer generó polémica una denuncia emanada por una Carabinera diciendo que el médico Rubén Ibarra no la había atendido a ella y sus colegas por Covid-19. Situación que fue desmentida por los mismos profesionales de la salud hoy y que está siendo investigada por el ministerio público.

Tal como investigó el medio venezolano “Cazadores de Fake News”, la cuenta troll @ChavistaEnChile, suplantó la identidad del Dr Rubén Ibarra con contenido provocador para estimular ataques en contra de su persona y de los migrantes venezolanos. Esto originó hasta amenazas de muerte al personal médico.

La cuenta en realidad se llamaba @GrilloG4F y pertenecía a Duilio Briceño Catarí, alias “El Grillo de Ziruma”, líder del colectivo 4F en Ziruma Maracaibo. Un activista venezolano que en 2017 fue asesinado por el CICPC. Tras su muerte en 2017, la cuenta permaneció inactiva hasta que en diciembre del 2019 volvió como @ChavistaEnChile y ahora se hizo pasar por el Dr Ibarra, no hay ninguna evidencia que ese Twitter pertenezca al profesional de la salud del Hospital de Melipilla.

Tras la denuncia del medio, la cuenta @ChavistaEnChile había modificado su nombre por “RAIS” (abreviación del nombre completo de Rubén Ibarra Sánchez) y activado la opción de privacidad del perfil. Posteriormente borró todos sus tuits y volvió posteando el siguiente mensaje “Efectivamente todo fue un montaje”.

Twitter: La red social de las operaciones políticas

El diario El País de España pudo entrevistar a un “bot”, que es un ex trabajador de distintas agencias de operaciones políticas en redes sociales. En Twitter es conocido como @thebotruso, cuenta que creó de manera anónima para desenmascarar estas prácticas. El ex- empleado guarda el anonimato porque un contrato de confidencialidad le impide precisar el contenido específico ni los clientes de su antigua labor.

La agencia de @thebotruso creo un sistema para programar bots y humanizarlos para que parezcan reales, “los bots no harán retuit a todo lo que se menea. Si realizan acciones con, por ejemplo, un trol concreto, generas un patrón, con lo que un analista de datos de la competencia sería capaz de levantar la liebre”, dice. Ellos tampoco siguen la cuenta del cliente que les paga por si algún día quedan al descubierto y también se vigilan las cuentas por si hay usuarios reales interactuando con algún bot. En ese caso, un empleado entra a responder.

En twitter la agencia tiene dos tipos de trolls, los Alfa y los Beta:

Las cuentas alfa difunden el mensaje. Empezaban con una estrategia de sígueme y te sigo para ganar peso, sus tuits iniciales eran hinchados por los bots y luego interactuaban con cuentas importantes para llamar la atención.

Los trols beta son los guerrilleros, ellos se dedican a criticar y responden a tuits de famosos con insultos o amenazas. “Los afectados por el ataque de los beta ven las respuestas a sus tuits y muchas veces se cortan un poco a la hora de tuitear sobre según qué temas. Se sienten incómodos y pasan a querer tener un perfil más bajo. El sistema es eficaz. Por eso se sigue contratando y perfeccionando. A los usuarios nos la siguen colando”, dice @thebotruso al País.

Sus objetivos pueden ser variados: Generar Tending Tropics de manera artificial para posicionar sus temas en la red social, engañar a periodistas para que sus ideas entren en las pautas de los medios de comunicación, amedrentar a líderes políticos para que se queden callados o falsear encuestas en Twitter.

Estas campañas, por lo menos en España, no son baratas. De acuerdo con lo que comentó @thebotruso al diario El País “una campaña puede llegar a costar un millón de euros. El cliente espera resultados concretos y demostrables. Una campaña media puede requerir entre 1.500 y 2.000 bots y trolls.”

De acuerdo con @thebotruso, “lo primero es escoger un día y una hora. Se procura no coincidir con eventos como un partido de fútbol o Gran Hermano, se elige un hashtag, es importante que no haya sido utilizado dado que son más difíciles de posicionar. Se pone en marcha al equipo de redactores que escriben miles de tuits durante varios días para que sean publicados por la red de bots”, añadió.

También se avisa a usuarios reales por si les interesa, “se envían comunicaciones a personas afines para avisar de la acción: tal día a tal hora saldremos con tal hashtag para quejarnos, te invitamos a la acción para ver si logramos ser tendencia y hacer que nos escuchen”.

https://twitter.com/FreddyRichard/status/1271531144538923008

Llega el gran día: “Los analistas miran cuántos tuits hacen falta para colarse en tendencias. Se cargan los tuits en la plataforma de bots. El cliente saca el primer tuit. Rápido se pone en marcha la red de bots. Es crucial que haya muchos tuits en un espacio corto de tiempo. Los trolls alfa salen con tuits de impacto. Los analistas de datos monitorean para saber si hace falta salir con más tuits, si hay que frenar la red de bots. Los trolls beta apoyan la acción, responden a los críticos, animan a otros usuarios con la misma ideología”.

Así, logran posicionar temas en la agenda sin tener apoyo de personas reales y hacen política, uno de los mayores éxitos de esta forma de hacer política fue la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, quién además también se comportó como bot en la campaña, un caso de estudio de la comunicación política moderna.

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