Las locas del 73 (Primera protesta de la disidencia sexual en Chile)

Eran los tiempos en que La Raquel, La Eva, La Larguero, La Romané, La José Caballo, La Vanesa, La Fresia Soto, La Confort, La Natacha, la Peggy Cordero y La Gitana se reunían en la Plaza de Armas de Santiago para conversar de sus proletarias vidas, dormir bajo el orfeón, pedir dinero y protagonizar la primera protesta de la disidencia sexual en la historia de Chile. “Maracos piden chicha y chancho”, tituló el allendista diario Clarín, mientras la sensacionalista Revista VEA, afirmó: “Rebelión Homosexual. Los raros quieren casarse”.  

La manifestación pública ocurrió un domingo 22 de abril de 1973, el mismo día que el ultra derechista grupo Patria y Libertad hacía explotar una bomba en el monumento al Che Guevara en la comuna de San Miguel. Mientras el mundo político concentraba su interés en la creciente crisis política vivida en los últimos meses de Salvador Allende en el poder, la prensa –de derecha e izquierda- se deleitaba cubriendo los detalles de una manifestación  jamás vista en nuestra homofóbica sociedad y cuyos protagonistas era un grupo de jóvenes de la diversidad sexual que poco y nada tenían que perder. 

“Fuimos pioneros”

“Nos atrevimos a protestar porque estábamos cansados del abuso policial. En ese tiempo yo  tenía unos 18 años y vivía detenido por ofensas a la moral y las buenas costumbres. Si no iba preso, era rapado por la policía cuando me sorprendía puteando en las calles”, recuerda José, peluquero de 60 años, mientras Raquel, comerciante de 66, reafirma: “En esos años, si andabas en la calle y los pacos se daban cuenta de que eras maricón, te llevaban preso, te pegaban y te cortaban el pelo por el solo hecho de ser maricón. Las cárceles y las comisarías eran como hoteles para nosotras. En ese tiempo nadie nos defendía, ni siquiera teníamos el apoyo de nuestras familias porque una se arrancaba de la casa de cabra chica para vivir más libremente”. 

Hasta ese minuto en la Plaza de Armas de Santiago, los “maracos”, “yeguas sueltas”, “locas perdidas”, “mariposones”, “colipatos” -como llamaba la prensa a los homosexuales de entonces-  no aparecían organizados ni emancipados en ninguna parte. Sólo figuraban en reportajes relativos a la primera operación que transformó en mujer a Marcia Alejandra Torres, primera mujer transexual en la historia de Chile, pasionales crímenes sodomíticos o redadas policiales en contra de travestis transformistas del mítico burdel de la más famosa reina prostibular de Chile, Carlina Morales Padilla, la “Tía Carlina”.

En medio de un contexto social de creciente polarización política previo al Golpe Militar de 1973, momentos en que los Derechos Humanos de las minorías sexuales eran una utopía, un puñado de jóvenes de origen popular, que no superaban los 18 años, decidió levantar la voz, inscribiéndose como el primer grito libertario de la comunidad LGBTIQ criolla. 

“Nosotros no teníamos el respaldo de nadie, al contrario, a nosotros nos reprimían más porque en ese tiempo existía la detención por sospecha, en cambio ahora no existe. Ahora se puede marchar por la calle sin miedo a la policía y eso en el pasado era casi imposible porque nos fichaban como sodomita patín”, dice José.  En los tiempos de Allende había más libertad política pero no para nosotras. En esos años la gente se horrorizaba y escandalizaba”, agrega La Raquel, recordando esos años y agradecida de haberse retirado de la noche y trabajar más tranquila en una feria libre de Cerro Navia. 

Transcurridos 48 años de esa emblemática e histórica manifestación, resulta difuso para sus jóvenes protagonistas reconstituir detalles del suceso. Jorque, la Eva o la “medallita”, comerciante de 65 años, rememora algunos antecedentes de la protesta en el libro “Bandera Hueca. Historia del Movimiento Homosexual en Chile”. La Eva, señala: “La protesta la organizó una loca que le decían la Fresia Soto. Ella era bien movida, incluso pidió permiso a Carabineros, Investigaciones y la Municipalidad para hacer la protesta. Yo creo que por eso no nos reprimieron en el acto, aunque sí nos vigilaban desde lejos”. Por otra parte, Raúl, igualmente protagonista de la emblemática e inolvidable manifestación, señala: “La verdad es que nosotras hace tiempo queríamos protestar y eso que nos conocíamos así no más, ni siquiera sabíamos el verdadero nombre de las otras. Nunca supimos el verdadero nombre de la Gitana, asunto que la policía nunca creyó cuando comenzó a buscarla por cielo, mar y tierra después de la protesta”.

No existe certeza de estos “permisos” imaginarios ni del modo en que organizó el mitin. La Raquel señala que ella participó porque estaba esa tarde en la Plaza de Armas, lo mismo habría ocurrido con sus otras amigas de parranda. Sea como haya sido, con autorización o sin ella, un grupo de homosexuales pobres protestaron en la Plaza de Armas el 22 de abril de 1973 iniciando una loca travesía en pro de las reivindicaciones de la comunidad LGBTI de Chile. “Nosotros fuimos los pioneros, protestamos gritando “queremos libertar”, dice José. En los que sí existe certeza es en las homofóbicas reacciones de la prensa y la peligrosa persecución que posteriormente vivieron las protagonistas de la protesta. “Yo me tuve que esconder en casa de amigas porque la policía comenzó a buscarnos”, denuncia La Raquel. 

¿Firme junto al pueblo?

Resulta caricaturesca e intolerante el trato homofóbico que dieron los medios de comunicación de la época  a la primera protesta de la disidencia sexual en Chile. Ninguno se salvó del juicio y el comentario grosero, particularmente la prensa de izquierda que, además de destacar el suceso en portada y contraportada, se esmeró en fustigar este hecho considerado ahora como emblemático e histórico.  La pro comunista revista Paloma habló de “50 anormales reunidos en Plaza de Armas”, mientras diario Clarín, soporte comunicacional de la Unidad Popular, afirmó: “Las Yeguas sueltas, locas perdidas, ansiosas de publicidad, lanzadas de frentón, se reunieron para exigir que las autoridades les den cancha, tiro y lado para sus desviaciones. Pese a que la reunión había sido bastante publicitada, la policía no se hizo presente”. 

De modo excesivo y en un claro enjuiciamiento moral hacia los homosexuales de ayer, la redacción de Clarín, dirigida en ese entonces por el premiado periodista Alberto “Gato” Gamboa, escribió: “Al principio los sodomitas, creyendo que a cada instante les caería la teja policial, se mostraron cautos. Pero ligerito se soltaron las trenzas y sacaron sus descomunales patas del plato y se lanzaron demostrando que la libertad que exigen, no es más que libertinaje. Entre otras cosas, los homosexuales quieren que se legisle para que puedan casarse y hacer las mil y una sin persecución policial. La que se armaría. Con razón un viejo propuso rociarlos con parafina y tirarles un fósforo encendido”. Por su parte, la prensa sensacionalista de derecha representada por revista VEA, sumó epítetos al titular:

“REBELIÓN HOMOSEXUAL. LOS RAROS QUIEREN CASARSE”.  

Poco después de la protesta, la creciente agitación social que dividía y dividía al país, la prensa hostil que mostraba a los homosexuales como delincuentes, las amenazas de anunciado Golpe Militar y la persecución policial desatada luego del mitin de la disidencia sexual, obligó a los activistas homosexuales a regresar a sus ghettos aguardando mejores condiciones políticas, sociales y culturales para retomar la lucha. Ahí, en el ostracismo de reuniones privadas, fiestas y encuentros clandestinos, esperaron volver algún día al ruedo. La espera fue larga y dolorosa, tiempo después sobrevino finalmente el Golpe Militar del martes 11 de septiembre de 1973 con su amargo historial de exilios, torturas, muertes y desapariciones forzadas. Los homosexuales y travestis torturados y asesinados en prostíbulos y barriadas pobres son hasta nuestros días las víctimas más olvidadas de la criminal, sangrienta, machista, misógina y homofóbica dictadura militar criolla.

Todo mi agitado corazón con las maravillosas  e históricas locas del 73 que iniciaron nuestra ardua e imprescindible lucha por un espacio propio bajo el sol. Besos siempre libertarios para La Raquel, La Eva, La Larguero, La Romané, La José Caballo, La Vanesa, La Fresia Soto, La Confort, la Natacha, La Peggy Cordero y La Gitana.

Total
30
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Related Posts
¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.