La revolución será con cumbias o no será: El “trencito” entre la música tropical y la izquierda chilena

Hoy se llevará a cabo el evento “Jadue es la cumbia”, donde una decena de grupos nacionales de música tropical se presentarán vía streaming en lo que la coalición Chile Digno ha llamado #LaPreviadelTriunfo. Este festival bailable –antesala a las primarias– trae a la memoria la relación que la cumbia ha tenido con la izquierda chilena desde la campaña de la Unidad Popular en 1970.


En nuestra época de memes, gifs y stickers, hay uno que apareció en las últimas semanas que comenzó a viralizarse cada vez que alguien quería manifestar su ánimo festivo: el Daniel Jadue bailando cumbia. De camisa blanca y sonriente, la imagen del alcalde de Recoleta compartida en grupos de Whatsapp y en redes sociales se transformó en sinónimo de diversión.

Pero, ¿de dónde viene aquel registro? Como no podía ser de otra forma, la captura corresponde efectivamente a Jadue bailando arriba del escenario junto a la diputada Karol Cariola en un evento realizado en 2015 en Recoleta, en conmemoración del Día del Trabajador. En el evento, la histórica Sonora Palacios hizo bailar a los asistentes con su clásico catálogo cumbianchero, de canciones inmortales del repertorio nacional. De hecho, la canción que los militantes comunistas aparecen bailando es nada menos que la versión tropical del popular vals ‘La joya del Pacífico’ (1941), que el porteño Jorge Farías y el peruano Lucho Barrios hicieran conocida a finales de los sesenta.    

El vínculo entre cumbia y política no es un fenómeno nuevo. En el Chile de fines de los años sesenta y principios de los setenta, algunas de las grandes orquestas tropicales se subieron a los escenarios dispuestos para la campaña de Salvador Allende, como muestra del compromiso de algunos de sus músicos con la revolución “con sabor a empanada y vino tinto” propuesta por la Unidad Popular (UP). Así fue como no solo los cantos sociales y comprometidos de los cultores de la Nueva Canción Chilena acompañaron la vía chilena al socialismo, sino que también la cumbia se tomó las calles para celebrarla, haciendo menear las caderas hasta al más serio y dogmático de los intelectuales de izquierda.

***

La Sonora Palacios es uno de los nombres fundacionales de la cumbia chilena. El conjunto se inspiró en el formato instrumental cubano, en particular el desarrollado por la Sonora Matancera, pero con el ritmo colombiano de la cumbia, comenzando su carrera a mediados de los años sesenta. Pero el influjo de los ritmos tropicales en Chile en esta década tiene una figura clave: el venezolano Luisín Landáez, quien llegó a Chile en 1962 como cantante de música afrocubana.

En la investigación El trensito rebelde, del colectivo multidisciplinar Tiesos Pero Cumbiancheros, da cuenta de cómo estos artistas –más otros como la legendaria Orquesta Huambaly– se involucraron en la campaña presidencial de Salvador Allende de 1970. El carisma y los ritmos contagiosos de este repertorio cumbianchero le dieron un carácter festivo y alegre a las concentraciones políticas de la UP, acompañado entre banderas rojas y bailes.  

“Como muestra del compromiso de algunos de sus cultores con el nuevo panorama político, la cumbia se sube al tren de la Unidad Popular. Las cumbias de Luisín estuvieron presentes en el Tren de la Cultura, que recorría el sur de Chile durante el primer verano del gobierno de Allende en 1971. También en la campaña presidencial durante 1970 en las concentraciones políticas en calles, plazas y teatros (…) La Sonora Palacios, aunque no alcanzaron a salir del país, fueron considerados “embajadores culturales” de Chile en el extranjero durante el gobierno de Allende”.

Tiesos Pero Cumbiancheros

El caso de Humberto Lozán –el icónico cantante de la Orquesta Huambaly– resulta particularmente notable e interesante, ya que se puso al servicio de la UP interpretando uno de los jingles de la campaña presidencial de Allende en ritmo de cumbia: ‘De ti depende’, canción publicada en vinilo de 7” por el sello Dicap (JJS-103) y en cuyo lado B traía nada menos que la irónica ‘El drugstore’, una de las canciones funcionales de Ángel Parra publicada en 1969.

Eduardo Carrasco, fundador y director de Quilapayún, cuenta que “esta canción se la entregué personalmente a Humberto porque pensé que él iba a poder hacerla mejor que nosotros. La escribió el cubano Carlos Puebla, que en esa época me enviaba canciones desde Cuba”. En el tema, Lozán hace alarde de su capacidad vocal para cantar los versos “De ti depende / De ti depende / que el presidente sea Allende, Allende”, que buscaban persuadir y convencer a todas y todos quienes escucharan –y bailaran– esta cumbia afrocubana.

Quilapayún, de cierta manera, también abrazó los ritmos afrocaribeños durante la UP. En la misma investigación El trencito rebelde (2013), se relata cómo junto al compositor Sergio Ortega y al pianista Valentín Trujillo, estrenaron una serie de seis composiciones en el disco “La Fragua” (1973) que abrazaban los ritmos tropicales (guaracha, chachachá, mambo, son, cumbia).

Las llamadas “canciones contingentes” fueron hechas durante las campañas parlamentarias que se llevarían a cabo ese año y que incluían textos sarcásticos y burlescos hacia la derecha, y en donde participó la agrupación cubana Manguaré. Estas canciones se escuchaban tanto en las concentraciones políticas como en la radio, llegando algunas de ellas a ser grandes éxitos durante ese año.

“El hecho de que estas canciones, de carácter irónico y humorístico, fueran musicalizadas en ritmos tropicales no es casual, el director de Quilapayún lo explica así: «Esos ritmos fueron elegidos porque eran populares y nosotros queríamos ser escuchados. En esa época, como hoy día, la música afrocubana tenía mucho arraigo en el pueblo. Se tocaba en las fiestas y se bailaba. Eso no ha cambiado mucho»”.

Tiesos Pero Cumbiancheros

El influjo de ritmos afrocubanos también se deja escuchar en algunas de las canciones grabadas por Víctor Jara, como ‘Movil oil special’, ‘A Cuba’ o ‘A Cochabamba me voy’. Pero volviendo a la cumbia, no se puede dejar de mencionar la realizada por Payo Grondona, ‘Elevar la producción también es revolución’ (Dicap, 1971), que tenía versos como: “Y de la mujer chilena / Dicen que nunca trabaja / Y ahora verán como ella / Le pone el hombro a la patria”. La canción se transformó en un éxito al punto que el mismo año la agrupación porteña Tiemponuevo grabó su propia versión, manteniendo el ritmo bailable y el poderoso mensaje allendista.

***

A raíz de un video viral en donde se ve a un Daniel Jadue en animación 3D bailando ‘Rasputín’ –uno de los hits de Boney M.–, fue el mismo candidato comunista quien replicó el baile en el set de Meganoticias, donde además confesó su gusto por la salsa y también los bailes árabes. Aunque esa no sería la primera vez que lo declarara, ya que en 2018, en el programa Llegó tu hora de TVN, realizó al aire unos pasos de dabke (danza folclórica de Palestina, El Líbano y Siria, de la cual fue profesor), recordando su paso por el Festival de Viña de 1987, donde actuó en la obertura.   

De ahí se desprende su habilidad para bailar cumbia por sobre el promedio de políticos nacionales, quizás solo equiparable al aplaudido talento de Michelle Bachelet, de quien se pueden encontrar una decena de videos en YouTube moviéndose al ritmo de la cumbia y otros ritmos.

En tanto a los músicos cumbiancheros, el vínculo con la política se retomaría luego del revival que tuvo la música tropical ya avanzados los 2000, con la reivindicación de la música tropical por parte de jóvenes compositores.

Nombres como Chico Trujillo, Villa Cariño, Tomo Como Rey, Santaferia, Chorizo Salvaje, Anarkía Tropikal, Juana Fe, La Sonora de Llegar, Banda Conmoción, Los Vásquez, entre varios otros, no solo se han vinculado a actos políticos partidistas –campañas, ceremonias oficiales, La Fiesta de los Abrazos (PC), etc.–, sino que se han relacionado mayoritariamente en manifestaciones populares, tomas, shows a beneficio; así también otros eventos de carácter netamente celebratorio, como fiestas universitarias o festivales comunales.

También, la mayoría de estos artistas han creado canciones con tono social y ritmo bailable, invocando diversas luchas sociales (varias, anunciando el estallido social de octubre de 2019, como ‘Bombo y guitarra’ de Juana Fe, ‘Basta’ de Los Vásquez, ‘Don Satán’ de Santaferia o ‘Que se vayan todos’ de Villa Cariño), ya sin toparse con algún muro dogmático en cuanto a la libertad creativa de explorar musicalidades y que no ponían en jaque su consecuencia política.

Quizás uno de los casos recientes de una cumbia de férreo compromiso partidista sea ‘Una mujer’ (2015) de La Sonora de Tommy Rey, dedicada a la dirigente comunista Gladys Marín. Aunque, de toda maneras, en el contexto de la actual campaña presidencial de Jadue, en redes se encuentra la ‘Cumbia sin miedo’.

Finalmente, la diversión, el baile y la fiesta ya no son solo placeres mundanos de los sectores populares, sino que han sido capaces de dar sentido y hacer visibles algunas problemáticas históricas de la constitución de nuestra identidad nacional, tal como lo manifiesta el mismo pueblo en las paredes de la ciudad: “la revolución será con cumbias o no será”.

Total
49
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Related Posts
¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.