La retorcida realidad imaginaria de Jorge Baradit

Es complejo el escenario proyectado por Baradit, porque sin duda él ha tenido un rol importante en la democratización del conocimiento y en el cambio del lenguaje que hace traducible las memorias silenciadas por las voces vencedoras que escribieron la historia de Chile. No obstante, sus aspiraciones como constituyente son altamente discutibles frente a su discurso misógino del pasado. Porque todos/as podemos equivocarnos, sin embargo, hay una significativa diferencia entre pedir genuinas disculpas y disculparse entregando justificaciones.

Jorge Baradit, actual candidato a la Convención Constitucional, apareció dando explicaciones sobre sus misóginos textos publicados hace algunos años, a través de su cuenta de twitter. El último de ellos, divulgado en el año 2018, hace referencia a la violencia sexual con la cual le gustaría atacar a Sarah Palin, una mujer del partido republicano de EE.UU, la cual generó tal incomodidad en el historiador chileno por su ideología racista, que según Baradit, ameritaría una felación forzada de su parte.

Baradit reconoce como completamente real ese tweet, por no referir a otros contextos que dieron origen a los demás textos misóginos, considerados por él, como parte de un escenario de ciencia ficción. Desde este lugar pretende justificar sus discursos en torno a su deseo por ordeñar mujeres, tener sexo con animales, excitarse con escenas de mujeres torturadas, entre otras perversiones -ficticias según explica-.

Me gustaría aclararle a Baradit la diferencia entre realidad y ficción, pues sus argumentos denotan una tergiversación que me parece necesario establecer. El hecho de solamente imaginarse a las mujeres como objetos de perversión, no lo convierte en irreal, sino que constituyen significaciones que operan en su realidad imaginaria, las cuales lo construyen y caracterizan en aspectos profundos de su existencia humana.

El mundo de las ideas y de lo imaginario nos instituye como personas y es quizás una de las diferencias más significativas con otros seres vivos. En este sentido, lo que imaginamos, muchas veces no se llega a concretar como experiencia vivida. Ciertas construcciones imaginarias se convierten en sueños, algunas en posibilidades y otras en potencialidades. Esto quiere decir, por ejemplo, que un virtual violador se puede imaginar muchas veces violentando a sus posibles víctimas, lo que no lo convierte en un abusador consumado, sin embargo, la potencialidad de serlo se encuentra latente en todo momento.

El cuestionamiento que surge con Baradit es que él cree que su retorcida realidad imaginaria no tiene mayor importancia. Lo justifica como si solo hubiese sido un mal uso del lenguaje y no como un discurso discriminatorio que forma parte de una masculinidad hegemónica, imperante en casi todas las sociedades, las cuales han construido a las mujeres como seres inferiores, sujetas de abuso y maltrato.

Sumado a lo anterior, hay una victimización de parte de Baradit en su entrevista a chilevisión que es realmente inaceptable. A cada tweet cuestionado, él añade una especie de reclamo por los calificativos recibido por parte de sus lectores. Por ejemplo, cuando afirma que violentar el cuerpo de una mujer muerta “no es una violación” (Baradit, 2009), él indica que fue tratado de necrófilo. O cuando dejó entrever que había una excitación de su parte en una escena cinematográfica donde se mostraba a una mujer siendo torturada (Baradit, 2010), plantea que fue sindicado como sadomasoquista. Mi pregunta es y ¿qué esperaba que la gente pensara al leer sus retorcidas palabras? ¿Qué lo aplaudieran? Peor aún, su expectativa actual es que voten por él para redactar una nueva constitución.

Es complejo el escenario proyectado por Baradit, porque sin duda él ha tenido un rol importante en la democratización del conocimiento y en el cambio del lenguaje que hace traducible las memorias silenciadas por las voces vencedoras que escribieron la historia de Chile. No obstante, sus aspiraciones como constituyente son altamente discutibles frente a su discurso misógino del pasado. Porque todos/as podemos equivocarnos, sin embargo, hay una significativa diferencia entre pedir genuinas disculpas y disculparse entregando justificaciones.

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2 comentarios
  1. Lo señalado por la Dra. Villanueva merecen un comentario.
    Los materiales textuales de la Literatura emergen de un narrador por esencia ficticio. En ese sentido, los contenidos misógenos pueden ser censurables desde un punto de vista social, ético y moral, pero entendidos a través de una realidad correspondiente a un mundo ficticio. En cambio los materiales con los que trabaja la Historia(el caso de Baradit) se corresponden con la realidad concreta, con hechos específicos (lo que ve, hace o dice), lo cual le confiere una particular y mayor gravedad a las aseveraciones de éste historiador. En este contexto son inadmisibles sus justificaciones, no obstante las explicaciones que pueda entregar.
    Es mejor asumir el error con hidalguìa y sinceridad. El juicio final lo tendrán sus lectoras/es. ( No uso “todes” por no ser vocablo todavía aceptado por la RAE.).

  2. Me parece excelente como se abarca este tema. Sin duda Baradit ha hecho un aporte a la sociedad y a su vida también , vive de eso. Pero es muy distinto leerlo que tener como Constituyente a un hombre que mientras más explica más se complica porque su base es la de un hombre promedio y tal vez no tanto y más respecto a su visión sobre las mujeres . Felicitaciones a la autora !

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