La posibilidad de una restauración conservadora

La posibilidad de una restauración conservadora

Al tratar un tema como este hay que partir diciendo que ya estábamos al comienzo de un proceso de restauración conservadora.

Intentos débiles e inconclusos pero que, pese a eso, buscaban nuevos caminos. Y la respuesta de los que se sintieron amenazados fue el embate neo conservador de Piñera, rodeado de participantes del cerro
Chacarillas, aunque él mismo este exento de esa culpa.

Pero frente a esa revancha surgieron las protestas de octubre del 2019, espontáneas y multitudinarias. Un disco pare no solamente al proyecto de Piñera sino a un modelo generador de enormes desigualdades, al que el gobierno de turno ni siquiera intenta hacerle frente. Un tapaboca a quienes intentaban liquidar los pocos avances generados por la reforma tributaria.

Hasta que la peste se apodero del mundo y de la agenda pública chilena. Pero en los recovecos de la pandemia Piñera y su grupo, con sus alcaldes que son casi los únicos que ocupan las pantallas televisivas, pretenden consolidar la revancha neo conservadora.

Como por fortuna no puede reelegirse su estrategia es enaltecer a los Mañalich y en debate con este a Lavín, a Matthei y otros adalidades del modelo.

La verdad es que ellos, por desgracia muchas más que las oposiciones viejas y nuevas, sacan las voces para discutir las medidas gubernamentales.

Esos silencios de los del otro lado, le dejan espacio a esos presuntos continuadores. Por allí puede desplegarse una restauración neo conservadora.

Ella significaría que ese modelo, devoto de la neoliberalización globalizada de la economía y de la mercantilización de la cultura, volviera a ocupar la presidencia con algunos de sus cónsules, una y hasta otra vez más.

Pero si ello ocurre no sería responsabilidad de los ganadores sino de los perdedores. Ello porque hasta ahora no han sabido luchar; se ha sumido en la pandemia sin utilizar este tiempo en blanco para pensar el futuro de Chile.

Actuamos como si fuese caer en la culpa plantear cosas distintas que los comentarios sobre la pandemia o tener una visión critica del recetario de todos los días.

Pero esto además ocurre porque Piñera día tras día inventa un nuevo mecanismo de compensación. El último son las miles de cajas con productos alimenticios. Una operación populista, que como todos los de su tipo representan una respuesta para unos días. ¿Qué van a hacer los receptores cuando la cajita se acabe?. En vez de generar un mecanismo continuo, que permita a las familias salir de la aflicción, se inventan estas soluciones parches.

Si no fuera dramático seria para la risa. Las personas que reciben, con gran parafernalia, los productos los agradecen, pero casi todos preguntan ¿y después? El intendente, a nombre del presidente, les responde que están estudiando lo que viene.

Pero los que gobiernan debían tener claras esas y otras respuestas, en vez de improvisar.

Sobre el Autor

Tomás Moulian

Sociólogo y Cientista político chileno, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales de Chile 2015

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