La polémica expansión hidroeléctrica en el alto Bío Bío que pone en peligro a las comunidades y puede extinguir especies nativas

Rucalhue, Huequecura y Quillaileo son tres proyectos hidroeléctricos que hoy amenazan la cuenca del río Bio Bio y a sus comunidades que viven del turismo, convirtiendo al sector en una zona de sacrificio. Los ambientalistas advierten que podrían extinguirse diversas especies nativas y los vecinos acusan que fueron engañados.


Ralco (2004), Pangue (1996) y Angostura (2014) fueron las primeras tres hidroeléctricas instaladas en la cuenca del río Bio Bio, transformando, poco a poco, el sector en una zona de sacrificio.

Actualmente hay tres proyectos más esperando su ejecución: Rucalhue (aprobado), Huequecura (presentado) y Quillaileo (por presentar). Aunque son centrales de paso, el efecto que puede tener en el ya intervenido ecosistema puede ser irreversible.

Rucalhue es una pequeña localidad rural, en la orilla del Rio Bio Bio, que pertenece al distrito del mismo nombre en la comuna de Quilaco (VIII región). Ubicada un poco más abajo que Ralco, tienen poca conectividad y solo algunos pueden acceder a internet vía satélite. En diciembre del año 2013 la empresa Atiaia Energía, ligada al grupo industrial brasileño Cornélio Brennand, ingresó al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el proyecto “Central de Paso Rucalhue”, una hidroeléctrica que generaría 90 MW de energía.

Poco tiempo después Atiaia contrató al geógrafo Pablo Vidal como encargado de relaciones comunitarias del proyecto Rucalhue. El ahora diputado ( 2018-2022), trabajó hasta el 2017 en la empresa, cuando decidió dejarla para lanzar su campaña política en el distrito ocho de Santiago. El proyecto ya había sido aprobado por el Servicio de Evaluación Ambiental un año antes, el 26 de abril del 2016. La carpeta del proyecto tiene fotografías y actas donde Vidal aparece negociando como miembro de la empresa Atiaia.

Pablo Vidal, 2017.

El 2018 el gigante chino Three Georges Corporation, compró el proyecto de Atiaia  Energía, cuando la brasileña quedó sin dinero para desarrollar la hidroeléctrica. “No solo cambió el dueño de la empresa, también el nombre y la dimensión de este proyecto”, comenta la dirigenta comunal Paula Riffo.

Riffo, vocera de la Agrupación de Semillas del Lirquen de Rulcalhue, denuncia que la empresa se aprovechó de ellos, ya que muy pocas personas tenían acceso a información y a servicios básicos como internet o la red telefónica. “Decidieron que iban a regalar un teléfono a cada poblador de Rucalhue, pero con la condición que se inscribieran en la junta de vecinos, entonces vimos niños de 14 años inscribirse en una institución (…) Se rieron un poco de nuestra inocencia, porque la gente que vive aislada del mundo, nuestras comunidades son 60% adulto mayor y en ese tiempo cuando llegó la empresa nosotros éramos menores de edad y nuestra voz no valía nada”, comentó.

Su testimonio es confirmado por Carolina Sepúlveda, quién también vivió en la zona y sus abuelos fueron afectados. “(A Vidal) la comunidad lo conoce como una persona que compró a la gente con un celular. Mis abuelos tiene un camping a las orillas del río Quilme hace años, las propuestas de compra comenzaron el año 2013 donde aparece Pablo Vidal convenciendo a todas las familias afectadas que aceptaran el proyecto”, dice.

Incluso reconocen que hubo amenazas, les dijeron que si no aceptaban el precio los iban a expropiar.

“Mi abuela evidentemente se descompone con esas cosas. En ese lugar no sólo está su sustento del año completo, también hay valor sentimental y sentido de pertenencia con el río. En este lugar hemos crecido dos generaciones completas. Tenemos los mejores recuerdos de nuestra infancia (…) Los daños a mis abuelos sentimentales son brutales y hay certificados médicos que lo acreditan. Han trabajado para cansarlos. Pero por eso estamos aquí con mi familia resistiendo a la falta de humanidad”, agrega Carolina.

La molestia de los vecinos en la comunidad de Rucalhue aumentó después de que el diputado Vidal hiciera una campaña por el plebiscito que decía “Apruebo por los ríos libres”. Allí recordaron todo lo que vivieron con él cuando fue el encargado de negociar con las comunidades por Atiaia el año 2017 antes que fuera diputado.

Comenzaron con publicaciones en redes sociales, específicamente en la Agrupación Juvenil Semillas del Lirquen Rucalhue, denuncia que tomó el medio Resumen y posteriormente la diputada Pamela Jiles (PH), la hizo viral. Por lo que el mismo Pablo Vidal salió a responder las acusaciones en Twitter “He actuado con profesionalismo siempre, y quiero ser claro y tajante: hace años que no tengo NINGÚN tipo de vínculo con la empresa en cuestión y JAMÁS he tenido ningún tipo conflicto de interés, en ninguna de las áreas donde me he desempeñado”, escribió en la red social.

“Desconozco la opinión que hoy en día puedan tener las comunidades sobre esto, porque hace años que abandoné toda actividad privada para concentrarme exclusivamente en mi trabajo como Diputado”, declaró Vidal.

La comunidad de Rucalhue sigue publicando más testimonios en redes sociales sobre este caso, donde apuntan a las condiciones en que viven ya que recién ahora entienden el verdadero impacto que tendrá la central hidroeléctrica.

“Tenemos una herida muy grande con Pablo Vidal, que no la va a sanar nadie al menos que él quiera hacer algo para ayudarnos a detenerlo”, señaló Paula Riffo con mucha preocupación, ya que este no es el único proyecto en la zona.

En la misma comunidad, hay voces que consideran que la central hidroeléctrica es una oportunidad de trabajo, independiente del daño medioambiental y la intervención irreversible del entorno.

“Lo evalúo bien hasta el momento, los niños que andan ahora protestando eran unos niños que ellos no tenían derecho a nada, ahora son un poco más adultos y no están de acuerdo con esto (…) Por ejemplo, se lograron cosas que se van a hacer una vez que empiece la construcción, todavía estamos sin pega por eso queremos trabajar a la brevedad, como usted sabe por la pandemia no se puede salir a trabajar afuera y el trabajo local aquí nos ayudaría mucho, no a todos, por lo menos los que no están de acuerdo no quieren trabajar, pero si a la gente trabajadora le serviría mucho”, dice Luciano Aguilera, Presidente junta de vecinos Rucalhue.

Luciano Aguilera, Presidente Junta de Vecinos, Rucalhue.

Aguilera también defiende la gestión de Pablo Vidal en Atiaia y aclara que “trabajamos bastante bien con él”.

“Se hicieron varias reuniones de cores, se llegaron a algunos acuerdos de cosas, logramos por ejemplo cambiar de nombre a la central, porque antes el proyecto se llamaba central Renalzo, se logró que no pasara la locomoción de trabajadores por atrás de la villa Rucalhue, también la casa de máquinas que se iba a construir a 1.000 metros de Rucalhue se logró que se construyera al lado de santa bárbara, así que creo que logramos algunas cosas, algunos acuerdos que ellos creían y que la gente atrás no estuvo de acuerdo”, concluye.

Huequecura y Quillaileo

Un poco más arriba de Rucalhue los dos afluentes del Rio Bio Bio, los ríos Huequecura y Quillaileo también están siendo amenazados por proyectos, esta vez de la empresa Los Morros. Ellos intentaron realizar una hidroeléctrica con los dos ríos, pero la comunidad se opuso. Ahora están intentando con un proyecto en cada río.

Por esta razón se constituyó el comité de defensa Valle Huequecura-Quillaileo, una organización que busca detener la construcción. “Ellos tienen dos proyectos, uno que está presentado y ya se está trabajando en las observaciones con asesoría legal que es el proyecto Huequecura, mientras que el proyecto Quillaileo no lo ha presentado formalmente la empresa”, comenta la secretaria del comité Bárbara Hermosilla.

Ambos ríos se conectan y entran al Rio Bío Bío, donde están los proyectos Rulcahue, Pangue, Ralco y Angostura, La comunidad está preocupada no solo de los impactos ambientales, sino que también de su fuente laboral. “Esa es una de las últimas zonas en donde la gente va de camping y muchos viven de eso en estos sectores, deben ser mínimo unas 40 familias”, explica.

El 6 de abril del 2020 se ingresó el proyecto “Pequeña central de pasada Huequecura” al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Su capacidad generará solo 3.3 MW, muy poco para un impacto en la comunidad tan grande.

Para Hermosilla la situación es compleja “Una de las máquinas centrales donde va a estar el generador, queda muy cerca de la Escuela Internado Quilaileo, que la empresa no consideró, es una escuela internado que recibe básicamente niños que son de las comunidades mapuche”, dice.

Por otro lado, Hernán Sanhueza, presidente del comité de defensa de los valles Huequecura y Quillaileo es claro al respecto “La zona de Santa Bárbara está siendo una zona de sacrificio”.

También destaca el apoyo de las autoridades locales: “Están con nosotros, con la camiseta puesta, estamos trabajando fuertemente como comité con la municipalidad. El alcalde y consejo en general han sido un gran aporte y el 11 de diciembre comienza el proceso de conversación con las comunidades por la central de Huenquecura”.

El impacto de las centrales en el ecosistema

Expertos advierten que el daño que generarán las centrales Rucalhue, Huenquecura y Quillaileo también producirá la posible extinción de numerosas especies nativas.

“La cuenca del río Bio Bio es la cuenca hidrográfica que tiene el mayor número de especies nativas de peces chilenos en todo el país, es la cuenca más biodiversa en término de peces a lo largo de Chile. En total son 18 peces nativos, más dos que viven casi la zona del estuario. Los peces nativos típicamente son las carmelitas, de muy pequeño tamaño, bargues, puyes, pejereyes, percas y peladillas, entre los más comunes. La mayoría de ellas está en peligro de extinción o son vulnerables“, explica Evelyn Habit, profesora de la Universidad de Concepción.

“Según nuestros estudios, ya hemos visto que las centrales hidroeléctricas causan impedimento del movimiento del desplazamiento de estos peces, tanto aguas arriba como aguas abajo, y eso está generando o ha generado que se hayan extirpado (extinguido) algunas poblaciones locales y que se estén reduciendo los tamaños poblacionales”, agrega.

Habit se centra principalmente en estudiar a la Carmelita de Concepción, un pequeño pez que no mide más de siete centímetros en estado adulto y que solo vive en la cuenca hidrográfica del río Bio Bio. Estas tres centrales de paso podrían extinguirlo definitivamente, como ya sucedió en algunas zonas.

Carmelita de Concepción | Fuente: Sernapesca.

“Un área de extirpación de las Carmelitas de Concepción se ubica en la parte alta del río laja y ahí hay solo centrales de paso, en el río laja no tiene centrales de embalses, solo tiene centrales de paso y hay un sitio de extirpación debido a eso. La segunda área de extirpación de las carmelitas se encuentra entre las centrales hidroeléctricas de Ralco y Pangue que es una zona que prácticamente quedó como zona de sacrificio (…) Si esa reducción llega a niveles muy altos, donde las poblaciones ya se hacen inviables, esto generaría la extinción de la especie completa”, dice la especialista.

A su juicio se debería ser más cuidadoso con la forma en que el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y el Servicio de Evaluación Ambiental evalúan estos proyectos ya que no debería hacerse “caso a caso”, como si cada central fuera una isla, sino pensar en todo el ecosistema fluvial, aunque la central sea pequeña.

“Estas centrales nuevas ya no tienen impactos locales, sino que son impactos que se van a generar a escala de toda la cuenca hidrográfica”, concluye.

*Este medio se comunicó con el diputado Pablo Vidal, pero desde su equipo declinaron referirse al tema.

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