La pesadilla de Cecilia Heyder: acusa estar hospitalizada contra su voluntad y a metros de un agente de la CNI

La activista que hoy lucha por tener una muerte digna, se encuentra impedida de poder volver a su casa debido a que, según explica su abogado, el Hospital San José esté interpretando “erradamente” una resolución judicial. Por otra parte, Heyder ha difundido en las últimas horas que en una pieza cercana a la suya ha sido internado Miguel Morales Acevedo, condenado por crímenes durante la dictadura.


Un complejo momento está atravesando la reconocida activista de Derechos Humanos, Cecilia Heyder, quien padece múltiples enfermedades graves e irrecuperables y que ha emprendido una campaña por una muerte digna y una ley de eutanasia para Chile. Está retenida contra su voluntad en el Hospital San José y, de acuerdo a lo que ha informado durante las últimas horas, a solo metros de un criminal de la dictadura.

Hoy Heyder quiere poder pasar sus últimos días en su hogar. Sin embargo, por un asunto legal, no lo puede hacer. Lo que ocurre es que el Hospital San José se niega a darle el alta, sosteniendo su decisión en el recurso de amparo que el 16 de diciembre de 2020 presentó la propia paciente con el objetivo de que no se le derivara a su domicilio, debido a que ahí no podría recibir los tratamientos que le permitirían que su condición terminal fuera menos traumática. La Corte de Apelaciones de Santiago acogió el pasado 19 de enero el recurso, decretando una Orden de no innovar, lo que se traducía en que Cecilia debía permanecer entonces en dicho recinto.

Sin embargo, desde mediados de diciembre han transcurrido casi dos meses y medio, y la situación médica de Cecilia se ha deteriorado vertiginosamente, generando en la paciente un cambio en su decisión inicial de no querer volver a su casa a pasar sus últimos días. En conversación con La voz de los que sobran, Pablo Villar, su abogado, explica que a pesar de ello “la Orden de no innovar que pidió y ganó Cecilia, el hospital la interpreta en contra de la voluntad de Cecilia, lo que es una interpretación errada e ilegal que la restringe de su libertad ambulatoria”.

En este contexto, Villar solicitó el pasado 20 de febrero a la Corte de Apelaciones de Santiago que despachó dicha Orden de no innovar “que le aclare al hospital que esta no se puede interpretar en contra de la voluntad de Cecilia”. Sin embargo, desde entonces el tribunal aún no ha emitido un pronunciamiento, en circunstancias que -apunta el abogado- debiera tener una tramitación preferente frente a todas las otras causas, debido a que se trata de una Orden de no innovar.

Ante este escenario, Heyder y Villar decidieron realizar una maniobra desesperada. Interpusieron ante la Corte de Apelaciones de San Miguel un recurso de amparo contra la Corte de Apelaciones de Santiago por no resolver la solicitud ingresada ante esta última el 20 de febrero pasado. “Los tiempos de Cecilia no son los tiempos de nosotros”, apunta Villar respecto a la urgencia que conlleva esa respuesta que no llega.

Cecilia Heyder durante reunión con ministro de Salud, Enrique Paris

“Hoy me encuentro afectada con varias bacterias intrahospitalarias que ya no están siendo tratadas, solo espero mi momento final, y es así como decidí no perseverar en una vana espera en un Hospital, donde estoy completamente aislada de todo contacto humano producto de la bacteria (para que no se propaguen en el Hospital), solicitando entonces al Hospital recurrido mi alta voluntaria para ir a mi domicilio pasar mis últimos momentos, con mi familia, en pleno conocimiento de que allí no contaré con tratamientos que me impidan una muerte traumática e indigna”, señala Cecilia Heyder en el recurso ingresado ante el tribunal sanmiguelino y que por ahora representa su única esperanza para poder volver a pasar sus últimos días en su hogar.

“Estoy en contra de mi voluntad y más encima con un asesino cerca”

Un dramático escenario al que, según ha dado a conocer en las últimas horas la propia Cecilia, se ha sumado un lamentable antecedente para la calidad de activista de Derechos Humanos de Heyder.

De acuerdo a lo que comenta en diálogo con La voz de los que sobran, en una pieza cercana a la suya en el Hospital San José habría sido internado el ex suboficial de Carabineros y agente de la Central Nacional de Informaciones (CNI) durante la dictadura cívico-militar, Miguel Ángel Morales Acevedo.

Morales Acevedo fue condenado en 2007 como autor del homicidio simple de Recaredo Valenzuela Pohorecky y como cómplice en el homicidio calificado de José Joaquín Valenzuela Levi, hecho ocurrido en junio de 1987 conocido como “Operación Albania”.

Además, Morales fue acusado como coautor de los 5 secuestros calificados a partir de septiembre de 1987 de Gonzalo Fuenzalida Navarrete, Julio Muñoz Otárola, José Peña Maltés, Alejandro Pinochet Arenas y Manuel Sepúlveda Sánchez, todos miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).

“Es una crueldad inmensa saberlo. Yo a estos cinco hermanos lo ando trayendo en sus fotos”, dice Cecilia. “Estoy en contra de mi voluntad y más encima con un asesino cerca. Es cruel, inhumano”, concluye Heyder.

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