La necesidad de una nueva Constitución

La necesidad de una nueva Constitución

Mayor participación significa que, además del voto, el ciudadano participe en la definición de las principales políticas públicas; en la elaboración de los presupuestos, en la gestión de las empresas donde los ciudadanos trabajan; que participen en asambleas municipales organizadas a partir del barrio y en consejos provinciales y regionales donde se definan políticas.

Vamos a referirnos a tres temas: a) la necesidad de una nueva constitución, b) los contenidos de ésta y c) el proceso de elaboración.

¿Por qué es necesaria una nueva constitución?. La razón principal tiene que ver con la ilegitimidad de la constitución existente, que fue plebiscitada en 1980.

Se trata tanto de una ilegitimidad de origen como de resultados de la constitución señalada. Esta fue el producto del deseo de la dictadura cívico militar de institucionalizar el régimen y, de esa manera, asegurar su prolongación.

Esa constitución se plebiscito sin registros electorales y además, con la evidencia, que en algunos lugares había más votos que ciudadanos.

Cuando estaba por realizarse el plebiscito la oposición a la constitución pudo realizar un acto en el Caupolicán en el cual participaron Eduardo Frei Montalva, desconociendo la legitimidad del plebiscito.

Ese acto prácticamente no fue registrado por la televisión, pese a la importancia del orador principal y también del secundario, el filósofo Jorge Millas.

En todo caso la constitución votada de esa manera fraudulenta logra su propósito de conseguir que la dictadura alargue su tiempo de duración, el cual se prolongó por dieciséis años.

Incluso hubiera durado más sino se hubiese producido el milagroso triunfo del No, cuando todo estaba preparado desde el gobierno para el triunfo del sí.

La amplia coalición que se crea para evitarlo, además de las advertencias de Estados Unidos y la Unión Europea obligan a Pinochet a reconocer la derrota. Esta había sido primeramente reconocida por Sergio Onofre Jarpa y luego por los otros miembros de la Junta Militar, en la madrugada del 6 de octubre, cuando llegaron a La Moneda para reunirse con Pinochet.

Pero esa constitución del 80 conserva su esencia, pese a las reformas que se aplicaron. Entre ellas está la cláusula de los dos tercios para practicar reformas, lo que hace muy difícil que estas puedan tener lugar.

La permanencia de lo esencial explica que un grupo significativo de personeros de la derecha se estén movilizando para rechazar la elaboración de otra constitución. Esta fanática adhesión muestra que es necesario cambiarla.

Ello para crear una nueva que a) que profundice la defensa de los derechos humanos y b) que cree una democracia más avanzada.

¿Qué significa esto?. Que hay que dictar una constitución donde se aumenten significativamente las instancias de participación y donde los ciudadanos tengan más derechos que en la actual democracia representativa convencional.

Mayor participación significa que, además del voto, el ciudadano participe en la definición de las principales políticas públicas; en la elaboración de los presupuestos, en la gestión de las empresas donde los ciudadanos trabajan; que participen en asambleas municipales organizadas a partir del barrio y en consejos provinciales y regionales donde se definan políticas.

Esa mayor participación también debería implicar condiciones de paridad para las mujeres. Para los mapuches debería significar la posibilidad de dirección de sus territorios en La Araucanía.

Más derechos para los ciudadanos significan que estos tengan la posibilidad de, entre otros aspectos, presentar proyectos a ser discutidos en el parlamento; rechazar, apelando a plebiscitos, proyectos aprobados y cuestionar la permanencia en sus puestos de representantes que no realizan sus promesas electorales o que actúan de manera corrupta, a lo cual debería dársele una salida legal.

Otro tema significativo es ¿cómo se elabora una nueva constitución?.

La forma más democrática de hacerlo sería una asamblea constituyente. Esta debería ser enteramente electa y además amplia. Es decir debería comenzar a trabajar desde abajo, desde el barrio en adelante para culminar con una asamblea constituyente final, situada en la cúpula del estado.

El contenido de la nueva constitución, de la cual he dado más arriba un punto de vista, debe surgir de esa discusión democrática. Solamente usándose esos procedimientos una nueva constitución tendrá legitimidad.

El futuro plebiscito de entrada debería ser el primer paso, pues en él se definirá si se aprueba o rechaza la elaboración de una nueva constitución.

Sobre el Autor

Tomás Moulian

Sociólogo y Cientista político chileno, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales de Chile 2015

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