La férrea defensa de tierras ancestrales de una comunidad mapuche ante un poderoso empresario de Pucón

Desde abril pasado, el lof Marta Cayulef se ha dado a la tarea de recuperar un extenso territorio que reclaman como suyo -el que incluye seis sitios sagrados y un bosque nativo-, amenazado por un proyecto del comerciante Juan Luis Eltit Zerené, a quien acusan de apropiárselo mediante engaño. Una lucha en la que, además, han debido enfrentar una brutal represión de Carabineros.


En el trayecto a conocer el bosque nativo de su comunidad, el werkén (vocero) del lof Marta Cayulef de Pucón, Carlos Quiñenao Coliman, se detiene y se agacha. Recoge desde el suelo una pequeña ave sin vida, y nos la muestra. Sospecha que ha muerto producto de los gases lacrimógenos que ha arrojado Carabineros.

No es el único vestigio de la acción policial. Al interior de la comunidad ubicada en la Región de la Araucanía algunos de sus árboles tienen pequeñas perforaciones circulares, de un centímetro de diámetro aproximadamente. En esos orificios todavía hay incrustadas “bolitas” grises o de color negro, como podría describirlas inocentemente un niño. Pero son balines de goma. Los dispararon hacia el recinto privado los funcionarios de Control del Orden Público (COP) de Carabineros la mañana del pasado viernes 8 de octubre.

“Los disparos iban directo a las personas; a los que somos líderes de acá nos buscaban para dispararnos, porque hoy el objetivo era que uno de nosotros resultara herido”, declaró esa jornada Carlos Quiñenao. Cinco personas lesionadas, una de ellas con balines incrustados en su cuello, fue el resultado de la violenta acción policial.

La voz de los que sobran viajó hasta la Región de la Araucanía para conocer en profundidad el conflicto que en los últimos meses ha tenido al lof Marta Cayulef -ubicado a solo unos 200 metros de Camino Internacional, una de las calles más importantes de la comuna- enfrentado no solo al reconocido empresario Juan Luis Eltit Zerené, sino que también a Carabineros, institución que -sin perjuicio de las razones legales que mandatan su accionar- ha obrado evidentemente de manera represiva a la hora de resguardar los intereses del poderoso comerciante de la zona.

SEIS SITIOS SAGRADOS Y UN BOSQUE NATIVO

En el lof Marta Cayulef hay alrededor de 12 casas, donde viven personas de distintas edades, incluidos niños y adultos mayores. La madre de Carlos, por ejemplo, tiene 92 años.

Quiñenao cuenta que cuando llegó el Estado chileno a los terrenos que hoy ocupa la comunidad de la cual es vocero, su familia ya estaba allí. Por eso guardan, como se resguarda un tesoro invaluable, el título de merced número 1530 del año 1908, donde se lee el nombre de su bisabuela, Marta Cayulef, y que consigna 260 hectáreas de su propiedad, las que en 1930 y aplicándose la Ley N° 4802 sobre división de comunidades, fueron reducidas a una hijuela de poco menos de 75 hectáreas.

Ese mismo territorio es el que también asume como propio el empresario Juan Luis Eltit tras haberlo “adquirido” de manos del abuelo de Carlos Quiñenao, Antonio Coliman. Una suerte de transacción rechazada por la descendencia de este último por considerar que se trató -como veremos más adelante- de un “engaño”.

Carlos Quiñenao

En el lugar en disputa, específicamente detrás de los hogares de la comunidad mapuche ubicada en el 1820 de Camino Internacional, se encuentra un bosque nativo -el que según destaca Carlos “data de más de mil años”- y seis sitios sagrados.

Estos últimos consisten en un rewe, que se refiere a una estatua simbólica de madera nativa y al lugar donde esta se encuentra ubicada, el que tiene calidad de “sacro” por realizarse ahí grandes ceremonias para ejercer la espiritualidad de la cultura mapuche; un nguillatuwe, que es un centro ceremonial donde se realiza el ngullatún, el más grande e importante rito intra y extra comunitario; el kurrewen wur wur, otro sitio ceremonial que puede ser traducido como “lugar donde las mujeres dan a luz”; un treng-treng, espacio sagrado que hace referencia a la leyenda o mito fundacional del pueblo mapuche; y dos eltún o “campos santos”, donde reposan los restos de quienes han formado parte de la comunidad.

“Para nosotros como mapuches, apegados a nuestra cultura -somos mapu (tierra)-, son muy importantes. Por ejemplo, nuestro sitio ceremonial, el nguillatuwe, donde se hacían las ceremonias ancestrales, con muchos lonkos, mucha gente, estaba antes que el Estado chileno llegara. Para nosotros esto es muy importante porque es la conexión del mapuche con la mapu”, comenta el werkén.

Por su parte, Ana María Quiñenao Coliman, hermana de Carlos, expresa que para ellos “es super importante rescatar todo lo que hay acá, porque es nuestra vida, nosotros nos criamos acá, éramos libres, habían muchos animales. En este bosque estaban las puertas abiertas, se recolectaba todo tipo de productos naturales, y ahora él (Eltit) cercó y privó a mucha gente de subsistir con lo que se recolectaba dentro del lof Marta Cayulef. La vulneración de los derechos acá es espantosa, pero la resistencia va a seguir cueste lo que cueste”.

Sin perjuicio de ello, Ana María enfatiza que la importancia de ese sector trasciende a su familia. “Nos interesa que se conozca que este no es un sitio que le pertenece solo a los Quiñenao o a los lof de la zona lacustre; es un patrimonio cultural mundial, porque acá lo que se ha encontrado es invaluable”, postula.

Toma aérea de terreno en cuestión incluida en informe de la Universidad Austral

“EMPEZARON A ARRASAR CON TODOS LOS ÁRBOLES”

Fue el 9 de abril pasado que estalló el conflicto entre la comunidad Marta Cayulef y el empresario local Juan Luis Eltit, cuyo supermercado y ferretería -conocido coloquialmente como el “mall Eltit” por ser uno de los centros comerciales más importantes de Pucón- se ubica a unos 100 metros del lof mapuche. La pugna comenzó cuando con sorpresa los comuneros observaron que personas ajenas estaban realizando trabajos de demarcación en lo que consideran su terreno, sin ser consultados o al menos informados de aquello. “Con el hecho de estar pisando tierra sagrada para nosotros, eso ya es violencia”, apunta Carlos.

¿El objetivo de los trabajos?: instalar un muro y un cerco entre las casas de la comunidad mapuche y el camino que la familia Eltit abrió en un sector que aseguran les pertenece. La idea es que por ahí puedan transitar vehículos que trabajarán en un futuro proyecto inmobiliario, según han podido averiguar los comuneros.

De acuerdo a lo que sostienen estos últimos, además de la ocupación externa sobre tierras que ellos también reclaman como propias, las obras los afectaron debido a tres razones: porque se produjo una desacralización de sitios sagrados y ceremoniales; porque no se realizaron las consultas que establece el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre pueblos indígenas; y porque se talaron árboles, arbustos y plantas nativos indispensables para la medicina mapuche.

Por otra parte, el lof Marta Cayulef ha denunciado que uno de sus cementerios, el llamado Eltún de la Machi, “está siendo utilizado como basural de un supermercado de Eltit”, como se detalla en un recurso de protección presentado por los hermanos Quiñenao.

Ana María Quiñenao, cuyo patio trasero está hoy cercado por la reja perimetral, acusa que esta fue instalada sin siquiera conversarlo con ellos, por lo que no hubo un mutuo acuerdo. “Ellos se saltan todas esas instancias porque piensan que están por sobre la ley. Entonces puse una denuncia por la cerca, por agresión, por tala de bosque, pero todo acá en Pucón se esconde, se oculta”, enfatiza, añadiendo que si bien la acción legal por el cerco fue originalmente acogida, luego se desestimó al considerar la Justicia que este estaba ubicado a 10 centímetros de donde supuestamente comienza el terreno de Ana María.

Junto con esto, asegura que “desde hace tiempo nosotros venimos tratando de conversar con ellos (familia Eltit), y es imposible; lo primero que hizo fue tirarnos a los pacos encima, no nos dejó conversar”.

Ana María Quiñenao

“Empezaron a arrasar con todos los árboles”, cuenta Carlos, quien detalla que estamos hablando de un bosque donde es posible encontrar avellanos, boldos, maquis, coigües, maitenes y peumos, entre otros, así como también fauna formada por aves como el fio-fío, tórtolas, torcazas, perdices, choroy, zorzales, diucas y raras, por nombrar algunas.

Tras cortar las especies del bosque nativo, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) infraccionó en octubre pasado a la inmobiliaria Tres Esquinas, propiedad de la familia Eltit, por esta tala ilegal de árboles no autorizada por el mencionado organismo, enviando los antecedentes a la Justicia. Luego de esto, la empresa ingresó una solicitud de plan de manejo, la que fue aceptada.

No fue la primera denuncia de este tipo en contra de los Eltit que ha recibido Conaf. En 2020 la Corporación ya había remitido al Juzgado de Policía Local de Pucón una primera acusación por tala ilegal de árboles, caso en donde se está a la espera de un fallo definitivo.

“El camino creado por Eltit pasa por alrededor de 600 metros de bosque virgen. Conaf vino y, según ellos, habían cortado seis árboles. ¿Por qué dijo eso Conaf? Porque cuando la empresa los cortó se llevó las raíces. Dejaron algunas evidencias por ahí para que la multa fuera simbólica”, advierte Carlos Quiñenao, agregando que ellos estiman en unas 150 las especies arrancadas.

La voz de los que sobran conversó igualmente con el concejal de Pucón, Ricardo Cortés Ossandón (PC), quien ha monitoreado y acompañado el proceso de recuperación territorial que lleva adelante la comunidad. Respecto a lo anterior plantea que “Conaf pareciera no reaccionar, a mi entender, de la manera adecuada. Pareciera no ser relevante este espacio territorial para ellos porque no los hemos visto acá presionando, accionando para que no se siga talando bosque nativo”. “El camino que abrieron es un espacio super ancho, no es un camino de servidumbre, debe tener alrededor de 10 metros de ancho, por lo que el impacto que va a generar en el bosque nativo va a ser altísimo”, advierte.

U. AUSTRAL: “ES DE ESPERAR QUE LA INSTITUCIONALIDAD REGIONAL IMPIDA LA DESTRUCCIÓN DEL SITIO”

El día 12 de abril se produjo otro hito en el conflicto entre la comunidad Marta Cayulef y la empresa de Juan Luis Eltit, cuando en la tierra removida por la maquinaria y en el suelo abierto aparecieron restos de cerámica que se sabía que existían debido a que allí se realizaban grandes ceremonias ancestrales.

Un informe de la Universidad Austral solicitado por Carlos y la lonko del lof Marta Cayulef, Rosa Quiñenao Coliman, analizó restos arqueológicos hallados en uno de los eltún al interior de la comunidad. El Laboratorio de Arqueología de la Dirección Museológica de la casa de estudios estableció que los 12 fragmentos analizados son de “alfarería temprana adscribible al denominado Complejo Pitrén”, correspondiente a “la más antigua tradición alfarera identificada a la fecha en el territorio austral, siendo datada en forma consistente entre ca. 300 DC-1.200 DC por diversas investigaciones arqueológicas”.

Fotografía incluida en informe de la Universidad Austral

La Universidad Austral enfatizó que “debe notarse que el conocimiento de sitios habitacionales del Periodo Alfarero Temprano es una temática de significativo interés histórico y científico, dada la frecuencia con la que ellos se reconocen”. Dicho esto, la casa de estudios apunta lo siguiente: “En este contexto, es de esperar que la institucionalidad regional tome las medidas correspondientes que impidan la destrucción del sitio y mitiguen los daños ya efectuados”.

“Aún así, esto no ha servido para que terminen con la depredación, con la tala ilegal de árboles, con el desenraizamiento”, comenta el werkén del lof Marta Cayulef.

“EL ABUELO CEDIÓ TODO A TRAVÉS DEL ENGAÑO”

El 11 de agosto pasado los hermanos Rosa y Carlos Quiñenao interpusieron un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Temuco contra Juan Luis Eltit Zerené, de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), del Ministerio de las Culturas y del Ministerio del Medio Ambiente.

En el punto 9 de “Los hechos” que se describen en la acción legal se señala que del territorio asignado a Marta Cayulef -el cual tras la división realizada en 1930 fue reducido a una hijuela de 74,975 hectáreas- hoy solo quedan 5,2 en manos de la familia Quiñenao Coliman. Apuntado lo anterior, se sostiene que “las causales de esto, según testigos, son las ventas que se realizaron y negocios irregulares llevados a cabo por LUIS ELTIT ZERENÉ (en algunos documentos figura como JUAN LUIS ELTIT ZERENÉ), en perjuicio o desmedro de ANTONIO COLIMAN (esposo de DELFINA MILLAHUAL que era hija de MARTA CAYULEF) (sic)”.

El relato que consta en el recurso de protección profundiza en esto último, recordando que tras llegar la familia Eltit a la zona de Pucón a principios de los años 30 del siglo pasado, “según testimonios de familiares, amigos y vecinos de la mapulof, creó lazos de amistad con el matrimonio” compuesto por los mencionados Delfina Millahual y Antonio Coliman, quienes -según se destaca- “la recibieron con amistad, confianza y cariño”. “Luis Eltit Zerené en ese tiempo era pequeño y don Antonio Coliman lo quería mucho y lo consideraba como uno más de sus nietos”, se añade.

Juan Luis Eltit Zerené / Foto: Wikipedia

Señalado aquello, se menciona entonces la acusación que llevan años realizando los integrantes del lof Marta Cayulef respecto a cómo es que se habría producido el traspaso de tierras desde Antonio Coliman -abuelo de Carlos- a Juan Luis Eltit. Una convicción que hoy los lleva a continuar defendiendo como propio el territorio en donde el empresario ha abierto un camino para su proyecto inmobiliario. “Todos los testimonios recogidos llevan o invitan a pensar que no se trató de una venta de terreno, sino del pago -con tierras- por algunos productos de primera necesidad”, se afirma en el documento.

Para respaldar esta denuncia se consigna, por ejemplo, la declaración de Carlos Quiñenao, quien manifiesta que su abuelo “fue presionado a ‘vender’, pues pedía mercaderías en los negocios de Eltit y lo hacían firmar cualquier cosa con su huella digital”. Junto con ello, el werkén del lof añade que fue durante la dictadura cívico-militar encabezada por Augusto Pinochet que “nos dimos cuenta de que la tierra ya no era de nosotros porque Eltit cercó ‘su propiedad’ y no nos dejó entrar ni pasar”.

En esa misma línea, Rosa, su hermana y lonko del lof, declara que “el abuelo cedió todo a través del engaño porque él no sabía leer ni escribir, le hacían poner la huella y Eltit le entregaba un poco de mercancía todos los meses o cuando él necesitaba algo (…) El ‘turco’ se aprovechó que el abuelo lo quería mucho y lo conocía desde chiquito y él sabía que el abuelito no sabía leer ni escribir (…) De esta manera Eltit se apropió de nuestra tierra”.

En tanto, Pedro Sansana, vecino del sector, sostiene en la acción legal que “la verdad es que (Eltit) compró a precio de huevo (…) porque don Antonio (Coliman) bajaba al supermercado y se iba con una pilwa (bolsa) con cosas (…) Eso era a cuenta del campo. ¡Quizás qué cuenta le pasaría! (…)”.

Y en sintonía con lo expresado por Sansana, Tamara Epuin, integrante de un lof vecino, relata que su abuela -Lucila Jara- “hace cerca de cinco años (…) me contó que Eltit engañó a don Antonio Coliman (que era una persona mayor) que no sabía leer ni escribir, pues lo hizo firmar por mercancías que le dio fiado (harina, azúcar, yerba mate, fideos, tabaco, cervezas, etc.)”. “Yo he conversado con varias personas ancianas que aseguran que la apropiación de tierras que hizo Eltit fue un robo donde él se aprovechó del cariño, la amistad y la confianza que don Antonio le tenía para obligarlo a cederle la tierra por mercaderías, y nadie sabe a qué precio ‘le vendió’ cada kilo de azúcar y las otras mercancías”, agrega la testigo.

Centro Comercial Alto Pucón

Como describe René Quiñenao, otro testigo en la causa, la pérdida de las tierras por parte de Antonio Coliman generó un período muy amargo para los afectados. “Fueron tiempos tristes para todas las familias (…) Mi madre lloraba cuando nos robaron la tierra, mi padre se enfermó porque quedó sin nada para alimentar a su gran familia, mis hermanos menores se quejaban de hambre. Eltit nos dejó en la calle, en la calle y sin nada”, se lamenta.

Una situación que según los testimonios derrumbó dramáticamente la dinámica de sobrevivencia que tradicionalmente aplicaban las comunidades mapuches de la zona, y que tenía a la ganadería como uno de sus principales protagonistas.

“Cercaron y no nos dejaban pasar, y nuestros animales no tenían pasto; talaron parte del bosque y nosotros no podíamos recoger ramas secas para leña (…) De hambre y frío fueron esos tiempos. Teníamos algunas ovejas, vacas, caballos y cerdos que no tenían dónde alimentarse porque no nos dejaron utilizar las tierras donde nuestros animales, siempre, habían pastoreado (…) Los usureros sabían nuestra situación, nos ofrecieron precios bajísimos por nuestros animales y tuvimos que vender; no teníamos pasto y teníamos que comprar algunas cositas para comer nosotros (…) Sólo nos quedaron algunas gallinas (…) Fueron tiempos terribles”, declara René Quiñenao en el recurso de protección.

En ese sentido, en el documento se destaca que “la familia Quiñenao Coliman no conoce -hasta ahora- ningún documento que pruebe, demuestre o acredite una venta de terrenos de Antonio Coliman a Luis Eltit Zerené”.

La voz de los que sobran intentó infructuosamente obtener una versión del conflicto por parte de la familia Eltit, señalándose a este medio que no se referirían a lo ocurrido con el lof Marta Cayulef.

En todo caso, en el recurso de protección citado se consigna que en 2001 la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) emitió un informe jurídico respecto a una superficie de 72,886 hectáreas inscrita a nombre de la Sociedad agrícola, ganadera y forestal Los Pellines Limitada, propiedad de Juan Luis Eltit Zerené y Luis Latif Eltit Jadue. En él se concluye que las tierras que fueron objeto del análisis no provienen de un título de merced, negando con ello que correspondan a las adjudicadas a Marta Cayulef en 1930.

Título de merced del lof Marta Cayulef

“La afirmación de la CONADI niega la evidencia demostrada en documentos oficiales y es contraria a los testimonios de los descendientes de Marta Cayulef, vecinos y personas que conocen los detalles de lo ocurrido”, se responde a esta conclusión por parte de los Quiñenao Coliman en la acción legal.

Sobre lo anterior, el concejal Ricardo Cortés enfatiza que al ser el territorio reivindicado una merced de tierra indígena, “existe desde la perspectiva normativa una defensa de estos espacios territoriales y la factibilidad de procesos de recuperación desde la perspectiva legal”.

En ese sentido, a juicio del concejal “las reclamaciones que realiza el lof y la comunidad son totalmente justas porque hay un interés natural de conservación de la cultura, por una parte, y de recuperar aquellos espacios que de una u otra forma les fueron arrebatados”.

LOS ELTIT

Fue en enero de 1927 cuando el matrimonio de origen palestino formado por Saba Eltit Farah y su esposa Natividad Zerené Mukarker abrieron su primera tienda en Pucón, en la intersección de Fresia con Gerónimo de Alderete, y que posteriormente se convertiría en la Ferretería Eltit.

En la década del 60 vino el primero de sus supermercados y otros negocios en Pucón y Villarrica. Tras la muerte de Saba Eltit en 1972, su hijo Juan Luis -quien hoy mantiene el conflicto con la comunidad Marta Cayulef- asumió la dirección de la empresa y 21 años después, en 1993, compró a sus hermanos Seisal, Sami y Hid sus correspondientes partes.

En 2001 Juan Luis Eltit inauguró la tienda por departamentos llamada Almacenes Eltit y un año después el Centro Comercial Alto Pucón en la avenida Camino Internacional, a 100 metros de la comunidad mapuche de los hermanos Quiñenao Coliman.

La empresa Eltit tiene igualmente presencia en la Región de Los Ríos, donde en 2018 abrieron un hipermercado y un centro comercial en Valdivia.

Centro Comercial Alto Pucón

“En cada media cuadra del centro de Pucón los Eltit marcan terreno: supermercados, tiendas, locales en arriendo, gimnasios y un hotel con su nombre, invaden las calles de la comuna sureña. Y es que esta empresa familiar se ha convertido en los últimos años en un gigante del comercio en Pucón”, se lee en una nota de Economía y Negocios de El Mercurio del año 2007, la cual ya por entonces cifraba las utilidades de las empresas Eltit en 2 millones de dólares al año.

​Sin embargo, la misma nota de El Mercurio apunta que el éxito financiero le ha significado a Juan Luis una fuerte disputa con sus hermanos Seisal, Sami y Hid, la que se arrastraría desde hace 14 años y que terminó en los tribunales de Temuco resolviéndose a favor del empresario. El medio cita a Hid, quien ha denunciado que el monto que su hermano les pagó en su momento, no fue el que correspondía. “Fue mínimo y rompió el acuerdo que teníamos entre todos de buscar al mejor postor para que pagara un precio mucho mayor”, señaló.

GASES TÓXICOS, DETENIDOS Y HERIDOS

La tarde del pasado 14 de julio marcaría un antes y un después en la tensa relación que se estaba dando entre la familia Eltit y la comunidad Marta Cayulef, cuando estos últimos concurrieron a los terrenos en cuestión para realizar una ceremonia de carácter obligatoria y regular para ellos Se trataba de la llamada Wichacar, que consiste en interpretar música con instrumentos tradicionales en los lugares sagrados y ceremoniales. Según los comuneros, al intentar llevarla a cabo fueron atacados por los trabajadores contratados por el empresario, quienes les habrían lanzado ladrillos, piedras y amenazado con golpizas y denuncias, como se lee en recurso de protección presentado ante la Justicia.

En ese sentido, se detalla que producto de esta agresión resultaron heridos la joven de 17 años Maité Quiñenao Ñanco y su padre Jorge Quiñenao Coliman, lo que fue denunciado a Carabineros, quienes si bien acompañaron a los afectados a constatar lesiones, no habrían registrado los nombres de los agresores por “estar fuera de plazo”. En la acción legal se añade que tras este hecho miembros del lof “han recibido amenazas verbales de trabajadores de la empresa y guardias de seguridad de las empresas de Eltit”.

El escenario empeoró cuando semanas después, la mañana del 5 de agosto, ingresaron máquinas a trabajar en sitios considerados como sagrados y ceremoniales por la comunidad. Lo hicieron acompañados de tres funcionarios de Carabineros, quienes aseguraron contar con una orden judicial del fiscal jefe de Pucón, Jorge Calderara. El objetivo fue instalar una reja de deslinde, lo que fue resistido por la comunidad y algunos vecinos del sector.

La acción de resistencia consistió en lanzar agua y tierra para impedir el avance de los trabajos. Cuatro días después, el 9 de agosto, llegaron hasta el lugar unos 20 efectivos del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) de Carabineros quienes, según ha denunciado la comunidad Marta Cayulef, dispararon bombas lacrimógenas y gas pimienta a los comuneros, resultando tras ello niños, mujeres y ancianos afectados por los químicos.

En este video grabado desde el interior del lof se puede observar el intento de resistencia de las mujeres que se encontraban en el lugar en ese momento y la acción de Carabineros en su contra, quienes les arrojan en varias ocasiones gas pimienta.

Carlos Quiñenao destaca que las labores para instalar la reja perimetral hasta han contado con la presencia en el lugar del mayor de Carabineros, Pablo Hernández Romero, comisario de la 9a Comisaría de Pucón.

“Él estuvo defendiendo el cerco. Mientras los obreros hacían el cerco, había unos seis efectivos con escudos y a su derecha estaba él (Hernández) parado ahí, protegiendo el cerco. Eso fue una cuestión pero increíble. El mayor acá, en vez de estar preocupado de otras cosas”, critica el werkén del lof.

Izquierda: Mayor Pablo Hernández / Derecha: Carabineros resguardando la instalación del cerco

El conflicto que enfrenta la comunidad Marta Cayulef significó igualmente la detención de Quiñenao y su sobrino el pasado 6 de octubre. En esa ocasión, el vocero del lof acusó a través de un audio que un contingente de unos 25 carabineros lo arrestaron “por estar defendiendo nuestro cementerio que data de 1.600 años”. “Nos acusan de incitar al odio y nosotros simplemente estamos defendiendo nuestro eltún”, enfatizó.

UN “CONFLICTO ENTRE PRIVADOS”

Tanto el werkén de la comunidad como su hermana Ana María aseguran haber contactado al alcalde de Pucón, Carlos Barra Matamala (RN), con el objetivo de que interviniera en el conflicto. “Él sabía de la existencia de todos los sitios ceremoniales, porque se crió aquí, conocía a mi familia, pero aún así nunca ha dicho nada. No se ha pronunciado. Yo lo he emplazado varias veces, y no ha hecho nada para evitarlo”, cuestiona Quiñenao.

En ese sentido, Carlos señala que cuando ocurrió la mencionada acción represiva de Carabineros en contra de las mujeres de la comunidad, él llamó al jefe comunal, pero recibió una respuesta que prefirió no reproducir.

“Pedimos ayuda al alcalde para que pudiera intervenir y él dijo que él no quería nada con ‘los indios’. Agotamos todas las instancias de conversación. Solo ha habido represión”, apunta en esa misma línea Ana María Quiñenao.

En su calidad de concejal, Ricardo Cortés señala que hasta el pasado 12 de octubre, durante al menos tres sesiones del Concejo Municipal, habían intentado poner la discusión sobre la mesa, “pero hemos encontrado muy poco eco”. “Se han ido sumando las concejalas Verónica Castillo y Daniela García (…), pero desde la alcaldía no hemos encontrado el eco necesario; el alcalde no se ha pronunciado hasta hoy”, advierte.

Cortés sí recuerda que la Dirección de Aseo, Ornato y Medio Ambiente de la Municipalidad de Pucón denunció la tala de árboles nativos en la comunidad Marta Cayulef a la Conaf, y que tras lo ocurrido el 8 de octubre el alcalde subrogante, Rodrigo Ortiz, interpuso dos recursos de protección en favor de los niños y mujeres del lof. “Eso ha sido lo que se ha hecho desde la municipalidad y yo siento que ha sido muy poco”, sostiene el concejal.

La voz de los que sobran contactó al alcalde Carlos Barra, quien declinó responder mayores preguntas, planteando que se trata de “un conflicto entre privados, el municipio no tiene nada que ver ahí”. “Nosotros no tenemos ninguna información al respecto y no hemos tenido ninguna intervención de ninguna naturaleza”, añade.

“Yo los respeto a ambos y no le voy a dar la razón a ninguno porque uno finalmente no sabe de qué se trata el origen de todas estas cosas”, sostiene igualmente.

Por último, respecto al llamado que desde la comunidad Marta Cayulef señalan haberle hecho cuando se produjo una de las jornadas más violentas protagonizada por Carabineros, Barra asegura que no fue contactado.

ELTIT “INUBICABLE”

Es tras este violento hecho que Carlos y su hermana Rosa Quiñenao Coliman deciden interponer el recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Temuco, donde a partir de todos los antecedentes mencionados se denuncian “violaciones, relativizaciones, atropellos y negaciones de derechos y libertades, expresamente consagrados en la Constitución Política de Chile”.

Carlos Quiñenao

En función de ello se realiza una serie de solicitudes al tribunal en cuanto a que, por ejemplo, “ordene la detención de todas las obras o faenas de construcción, limpieza y∕o preparación que se están efectuando y que afectan a gran parte de la parcela que, en 1930, fue asignada a Marta Cayulef”. Con el mismo objetivo se solicita que se decrete una orden de no innovar para que mientras se encuentre pendiente la tramitación del recurso, sean paralizados los cuestionados trabajos en los terrenos que la comunidad señala como de su propiedad.

Por otra parte, se pide a la Corte que declare que el rewe, los eltún, el nguillatuwe, el kurrewen wur-wur y el treng-treng “son sitios sagrados y lugares ceremoniales de la mapulof (comunidad)”, y que se establezca también el libre acceso de las autoridades religiosas y demás miembros del lof a estos espacios.

En el recurso se demanda igualmente que se ordene a Juan Luis Eltit “entregar en un plazo acotado, toda la documentación que le permite acreditar la propiedad de gran parte de la hijuela” en disputa, la que tras la división del título de merced de Marta Cayulef le fue asignada a la mujer mapuche y que habría sido “vendida” posteriormente por Antonio Coliman al empresario de Pucón. En ese sentido, se pide que este último informe “cómo y de qué manera pagó dicha propiedad, y, en qué fecha y dónde se registraron los trámites correspondientes”.

Tras ser admitida la acción legal, el 16 de agosto la Corte de Apelaciones de Temuco no accedió a la orden de no innovar requerida por la comunidad Marta Cayulef, por lo tanto los trabajos pudieron continuar realizándose.

Junto con ello, desde entonces una de las principales solicitudes del lof Marta Cayulef sigue sin ser respondida: que Juan Luis Eltit entregue la documentación que le permite acreditar la propiedad de los terrenos en disputa. Ocurre que ese 16 de agosto el tribunal ordenó a Carabineros notificar al empresario de lo solicitado, informándole a los funcionarios policiales dos direcciones en la ciudad de Pucón.

Siete días después, el 23 de agosto, la 9a Comisaría de Carabineros de Pucón respondió a la Corte señalando que una de las numeraciones no existía, mientras que en la segunda, correspondiente a uno de los supermercados del empresario, un representante de la administración se negó tanto a identificarse como a “entregar algún contacto telefónico e información del requerido, solo indicando que se encuentra en la ciudad de Santiago”.

Imagen referencial

Ante esto y la no evacuación del informe en los plazos que correspondía pedidos por la Corte de Apelaciones tanto a Eltit como a la Conaf y al Ministerio del Medio Ambiente, el abogado de Carlos y Rosa Quiñenao, Cristóbal Ibarra, pide que se prescinda entonces de dichos documentos, con el objetivo de que se pueda proseguir con la tramitación del recurso.

El 12 de octubre el tribunal de alzada ordena a Carabineros que dentro de tres días “aporte nuevos antecedentes respecto del domicilio” de Juan Luis Eltit. Algo en lo que eventualmente podría haber colaborado el abogado Cristóbal Ibarra, quien el día 15 entrega a la Corte una tercera dirección del empresario puconino. Con esta supuesta nueva ubicación, el 25 de octubre se despacha desde la Justicia una orden para que la 9a Comisaría notifique ahora allí a Eltit, para que este en un plazo de 8 jornadas informe respecto a los antecedentes requeridos.

¿Que ocurrió?: El día 26 de octubre los policías se dirigen a esta eventual nueva dirección y son atendidos por la Jefa de Sala del supermercado al que correspondía esa ubicación, quien les señala que Juan Luis Eltit “no vive en el lugar”. Y agrega algo más: que el empresario “se encuentra delicado de salud y estaría en la ciudad de Santiago”.

Finalmente, el pasado 5 de noviembre el defensor de Juan Luis Eltit Zerené, el abogado Manuel Contreras Lagos, pidió al tribunal ampliar el plazo en 10 días hábiles más, “atendida la necesidad de reunir antiguos documentos y antecedentes”, según argumentó.

“Yo no entiendo cómo si hay recursos de protección presentados (…), el informe de la Universidad Austral respecto a los sitios arqueológicos, esta situación no se ha detenido. Al parecer la Fiscalía local es la que ha entregado las órdenes de ‘protección’ a la maquinaria y a los trabajadores, pasando por encima de todos los otros elementos que están puestos sobre la mesa y que tienen que ver con el patrimonio cultural, con el Convenio 169 de la OIT, con la Ley Indígena e incluso con lo ético y moral”, cuestiona el concejal Ricardo Cortés.

Concejal Ricardo Cortés

En ese sentido, la autoridad local agrega que “no puede ser que se siga financiando como guardias personales de Eltit a carabineros con costo a todos los chilenos, lo que te da una situación de impunidad increíble y te genera una sensación de rabia, molestia y decepción por parte de la estructura jurídica de nuestro país”. “Yo creo que lo que está ocurriendo es que nuevamente el Poder Judicial se está poniendo a disposición de los mega intereses de los empresarios, versus los de las comunidades”, concluye Cortés.

8 DE OCTUBRE

“Al menos contamos 12 disparos en este rato (…) La situación es super compleja (…) Los disparos están siendo dirigidos hacia el predio”. Lo anterior es parte del relato que por redes sociales realizó el pasado 8 de octubre desde el interior del lof Marta Cayulef el mismo concejal Cortés, en medio de una de las jornadas más violentas que han debido enfrentar los comuneros mapuches a raíz del conflicto con Juan Luis Eltit.

En una segunda transmisión, Ricardo pudo informar en vivo respecto a una veintena de disparos provenientes de los uniformados hacia el interior de la comunidad, debiendo él mismo resguardarse ante la violencia de la arremetida de la policía. “Yo de verdad no entiendo, no logro entender, cómo un camino puede ser más relevante que la preservación de elementos culturales, que el cuidado del bosque nativo, de la naturaleza”, señaló, aludiendo a las obras que Eltit ejecuta en la zona.

El resultado de la acción policial fueron cinco personas heridas. Una de ellas, el joven de 23 años de edad Cristopher Quintreleo, recibió un impacto de perdigones en su cuello, disparados -según apuntó el werkén- a solo tres metros de distancia. Debió ser llevado al Hospital de Temuco, pero por el riesgo que implicaba no fue posible extraerle los proyectiles desde esa parte del cuerpo. Otros afectados recibieron los impactos en la espalda y las piernas.

“Los disparos iban directo a las personas; a los que somos líderes de acá nos buscaban para dispararnos, porque hoy el objetivo era que uno de nosotros resultara herido (…) Hoy se ensañaron con nosotros, había orden de disparar directo”, denunció igualmente a través de un video Carlos Quiñenao, exhibiendo una gran cantidad de cartuchos de escopetas y de bombas lacrimógenas arrojadas sobre la comunidad.

“La violencia ha sido progresiva. Primero fueron carabineros locales ‘protegiendo’ la construcción de un cerco. Hubo enfrentamientos, escaramuzas, pero no con los niveles de violencia del 8 de octubre, que fue de verdad una situación super compleja, con un excesivo uso de la violencia, con muchas lacrimógenas que llegaban hasta el borde de la casa. Hubo una gran cantidad de disparos que, además, no se realizaban hacia el suelo, sino que pasaban rozando por las cabezas. Cinco jóvenes fueron heridos”, describe Ricardo Cortés.

En ese sentido, el concejal advierte que lo ocurrido representa “una situación de violencia que por lo menos nosotros acá en la comuna no habíamos vivido nunca antes, pero que refleja lo que ha sido el accionar del Estado chileno respecto del mundo mapuche”. “Yo creo que detrás de todo esto persiste todavía un sesgo de carácter racista y clasista sobre la cultura mapuche, y la segregación que se ha hecho históricamente con ellos”, concluye Cortés.

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