La ciencia en tiempos de crisis: ¡falta desobediencia en la academia!

Lo que quiero decir es que falta desobediencia en la academia. Seguimos reproduciendo un conocimiento fuertemente disciplinario en las universidades, donde los estudiantes son mercantilizados y el conocimiento es un producto más del capital. Al mismo tiempo que las universidades relevan como única forma de pensamiento válido el eurocentrismo, privilegiando la formación académica extranjera y no así a la formación científica situada en América Latina.


Se le denomina academia al círculo de investigadores que producen conocimiento desde las distintas áreas del quehacer científico, llámese humanidades, ciencias sociales, ciencias naturales, ciencias exactas.

El planteamiento del problema con la academia tiene varias aristas. Una de ellas corresponde a que la investigación en Chile está absolutamente subvalorada por la política pública. Esto quiere decir que todos los gobiernos transicionales a la democracia han sido incapaces de invertir significativamente en ciencia y tecnología (Zahler y Balbontín, 2020), impidiendo el posicionamiento de la investigación como un pilar para el desarrollo sustentable.

Actualmente, Chile invierte en ciencia un 0,36% de su Producto Interno Bruto (PIB), situándolo como el país de la OCDE con el gasto más bajo en esta materia (Salazar, 2020). Esto se traduce en que los/as científicos deben rebuscar alternativas que les permitan realizar sus investigaciones, lo que repercute directamente en el avance o retraso del pensamiento científico situado en los territorios.

Un ejemplo de aquello lo podemos evidenciar con la investigación en base a anticuerpos de alpaca producida por la Universidad Austral de Chile para generar una terapia contra el Coronavirus. Esta prometedora alternativa terapéutica no contó con el financiamiento del Ministerio de Ciencia, viéndose sus investigadores obligados a recurrir a parlamentarios que intercedieran ante el ejecutivo y así posibilitar la voluntad política de invertir en esta tecnología (FAME, 2020) -situación que aún no se concreta-.

Por otra parte, la academia ha cumplido un histórico rol colonial en la obtención de datos y en el manejo de información (Pavez, 2015). Si bien, los estándares internacionales a los cuales la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) ha suscrito como requerimiento mínimo para desarrollar trabajo con humanos, animales o con la administración de información sensible, han logrado minimizar las esquirlas de la relación de subordinación entre investigador/a y sujeto de estudio, igualmente sigue predominando una academia altamente elitista que absorbe el conocimiento local para beneficio propio, sin generar metodologías y mecanismos que permitan la devolución equitativa de lo entregado por las comunidades (Tuhiwai, 1999). 

En este contexto, no deja de molestar el abordaje que una parte de la academia ha realizado sobre el estallido social. Doctores en las más variadas gamas de las ciencias sociales pertenecientes a las más prestigiosas universidades, hoy hacen cátedra de las desigualdades que vive la población chilena, dando a entender que ellos/as conocían con detalle sobre las emociones acumuladas que dieron origen a la revuelta popular.

Cabe señalar que una cosa es manejar las cifras de la obscena desigualdad en Chile y otra distinta es hacer algo para intentar cambiar esta realidad. Mi pregunta es ¿qué ha hecho esta academia para colaborar en la construcción de un Chile más justo? ¿cuál ha sido su contribución a los/as sujetas de conocimiento que fueron parte de sus investigaciones y por las cuales son llamados por medios internacionales para explicar las causas de la disconformidad social?

Con este telón de fondo es destacable el rol que han cumplido en la crisis social y sanitaria investigadores como Gonzalo Bacigalupe, psicólogo, salubrista y excandidato constituyente, quien en distintas instancias ha expuesto las falencias de la estrategia sanitaria del gobierno de Sebastián Piñera.

Alejandra Matus, periodista, quien desde EE. UU ha sido capaz de investigar las reales cifras de mortalidad por Covid-19 en Chile, situación que decantó en la salida del ex ministro de salud Jaime Mañalich.

Elisa Loncon, doctora en lingüística y actual constituyente mapuche, quien hace eco de la importancia de los derechos lingüísticos de los pueblos originarios y de la necesaria inclusión de mujeres indígenas en los procesos de representación de los distintos territorios.

Con estos nombres no quiero decir que todos/as quienes investigamos debamos ser candidatos a algo -en ningún caso-. Sobre todo, porque la intelectualidad académica es solo un retazo de la diversidad de pensamientos que son parte de la convención constitucional, donde las verdaderas figuras que reflejan el Chile que habitamos son los rostros independientes, las disidencias sexuales, los/as dirigentes sociales, profesores, dueñas de casa, etc.

Lo que quiero decir es que falta desobediencia en la academia. Seguimos reproduciendo un conocimiento fuertemente disciplinario en las universidades, donde los estudiantes son mercantilizados y el conocimiento es un producto más del capital. Al mismo tiempo que las universidades relevan como única forma de pensamiento válido el eurocentrismo, privilegiando la formación académica extranjera y no así a la formación científica situada en América Latina.

Las metodologías empleadas no se hacen cargo de la subordinación a la que someten a los actores claves y el financiamiento estatal menos reconoce que los tiempos exigidos para la obtención de resultados, intensifican la subalternidad y el extractivismo epistémico (Betasamosake Simpson, 2013).

Las bibliografías de la gran mayoría de las mallas curriculares siguen siendo altamente androcéntrica, invisibilizando el conocimiento producido por mujeres científicas. Asimismo, que los escuálidos protocolos contra el abuso de poder dentro de las universidades, continúan perpetuando la violencia simbólica y sexual a la cual han estado constantemente expuestas la gran mayoría de mujeres que participan de estos espacios universitarios.

Creo que este momento exige pensar críticamente el pensamiento crítico que supuestamente hemos construido. Mi invitación es que ocupemos las bases del proceso reflexivo, cuestionando los dogmas teóricos y metodológicos que nos rodean.

La ciencia está lejos de haberlo dicho todo. La pregunta es ¿si hay interés en seguir obedeciendo a la producción hegemónica de conocimiento? o si, por el contrario ¿hay posibilidades de aunar criterios para la construcción de una nueva academia que se entrelace a un horizonte político y verdaderamente emancipador?

Referencias citadas

Betasamosake Simpson, Leanne. 2013. “Dancing the World into Being: A Conversation with Idle No More’s Leanne Simpson”. Entrevista disponible en: https://www.yesmagazine.org/social-justice/2013/03/06/dancing-the-world-into-being-a-conversation-with-idle-no-more-leanne-simpson/ 

Facultad de medicina (FAME). 2020. Posible terapia contra el Coronavirus desarrollada por científicos de la Universidad Austral de Chile peligra por su falta de financiamiento. Noticia disponible en: http://medicina.uach.cl/2020/09/posible-terapia-contra-el-coronavirus-desarrollada-por-cientificos-de-la-universidad-austral-de-chile-peligra-por-falta-de-financiamiento/

Pavez, Jorge. 2015. Laboratorios etnográficos. Los archivos de la antropología en Chile (1880-1980). Ediciones Universidad Alberto Hurtado, Chile.

Salazar, Flavio. 2020. No hay capacidad para soñar, pero la Universidad debe perseverar. Entrevista disponible en: https://www.uchile.cl/noticias/169522/entrevista-al-vicerrector-salazar-sobre-presupuesto-en-ciencia-2021

Tuhiwai, Linda. 1999. Decolonizing Methodologies research and Indigenous peoples. Zed Books Ltd, London & New York.

Zahler, Andrés y Balbontín, Rodrigo. 2020. Presupuesto de ciencia, tecnología e innovación: miopía sin tratamiento. Columna de opinión disponible en: https://www.ciperchile.cl/2020/10/17/presupuesto-de-ciencia-tecnologia-e-innovacion-miopia-sin-tratamiento/

Total
0
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.