Juntas somos constituyentes

Desde RACH hacemos un llamado a recoger la herencia que la revuelta social nos ha dejado. Esa de observar la diversidad del tejido social, de escuchar a quienes no han tenido la posibilidad de ser escuchadxs, de ampliar la mirada, de dejar los personalismos fuera, para darle espacio a los proyectos colectivos, a las ideas, a las propuestas que han sido trabajadas por años por las bases organizadas.


Un nuevo escenario se ha abierto en este proceso constituyente. Luego de los festejos por el logro alcanzado por el Apruebo y la opción CC en el plebiscito, comenzó una etapa que nos invita a la observación y al análisis. Hoy, muy cerca de cumplirse un año del llamado “Acuerdo por la Paz” realizado por el gobierno y el mundo político, como Red de Actrices Chilenas dejamos aquí nuestras reflexiones para seguir proponiendo ideas que alimenten el debate ciudadano que nunca debemos abandonar.

El logro alcanzado por las urnas el pasado 25 de octubre es fruto de la revuelta social, de la ciudadanía toda que salió a la calle a exigir el fin de la precarización de su vida. La vía institucional pactada por el gobierno y el mundo político el 15 de noviembre de 2019, fue una respuesta forzada al estallido de la calle. Sin la enérgica protesta que hemos sostenido, ya lo demostraron por años, nunca habríamos dado el paso a un cambio definitivo de constitución. 

Por lo tanto, este triunfo no es del mundo político partidista. No es del gobierno. 

Por lo tanto, este proceso debe ser pensado en la clave que la ciudadanía necesita para seguir participando activamente, porque es la que impulsó este movimiento.

Por lo tanto, todo lo pactado en esta vía institucionalizada, que nos han hecho seguir, debe ser revisada para darle legitimidad a este proceso y a la constitución que queremos escribir. 

¿Cómo generar esa legitimidad? 

Liberando a lxs presxs de la revuelta. 

Entregando reparación a las víctimas de la revuelta. 

Consolidando los escaños reservados en la Convención Constitucional. 

Vinculando a la ciudadanía con la Convención Constitucional. 

Igualando las condiciones de participación de la ciudadanía organizada, que quiere ser parte de la Convención Constituyente, con la de los partidos políticos. 

Permitiendo que los proyectos y los contenidos de las bases organizadas lleguen a través de sus representantes sin depender de la selección del mundo político. 

Somos actrices. Nuestros cuerpos y nuestros rostros son parte de las herramientas expresivas con las que trabajamos. Herramientas que han sido insistentemente instrumentalizadas por las lógicas del mercado. Sabemos mejor que nadie lo que significa que utilicen nuestra imagen, que se capitalice con ella, que se busque reconocimiento y visibilización. En el mundo de la política somos las que animamos los eventos, aquellas con las que se quieren sacar la fotografía, las que podrían capturar votantes para la lista de un partido. Conocemos mejor que nadie lo que es que se ponga nuestra imagen por sobre nuestras ideas. Es por eso que hoy, cuando debemos elegir a quienes nos representarán en la Convención Constituyente, hacemos ver la importancia de dejar atrás esas prácticas neoliberales en un proceso constituyente que se organiza justamente para desbaratarlas. 

En el mundo de la cultura existen variados colectivos y agrupaciones que están levantando ideas y proyectos desde hace mucho. En ese diálogo colectivo de base están instaladas las problemáticas del sector mejor que en ningún otro sitio porque lxs hablantes son sus protagonistas. Lxs que merecen llevar a sus representantes a la Comisión Constitucional, no ya para que animen el acto o pongan la cara para la foto, sino para desplegar su experiencia, sus ideas y sus proyectos.

La Cultura no debe ser nunca más instrumentalizada y luego abandonada.

La Cultura no debe ser nunca más un elemento cosmético del desarrollo de un territorio. 

Desde RACH hacemos un llamado a recoger la herencia que la revuelta social nos ha dejado. Esa de observar la diversidad del tejido social, de escuchar a quienes no han tenido la posibilidad de ser escuchadxs, de ampliar la mirada, de dejar los personalismos fuera, para darle espacio a los proyectos colectivos, a las ideas, a las propuestas que han sido trabajadas por años por las bases organizadas. Se requieren representantes que encarnen estas ideas colectivas, que sean parte de su elaboración y problematización constante y sostenida en el tiempo. 

Más que nombres, importan las ideas colectivas que se representan.

Más que caras, importan los proyectos que hay detrás.

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