José Antonio Neme, conductor de Pauta Libre: “Piñera se acabó el 19 de octubre”

Durante los últimos meses, el conductor de Pauta Libre (La Red) ha sido protagonista de las redes sociales. Ya sea por sus ácidas y deslenguadas opiniones televisivas que se comparten por millones en Tik Tok, o bien, por responder frontalmente a quienes lo increpan en su cuenta de Twitter. Su fanaticada lo defiende, mientras que sus críticos más acérrimos, en su gran mayoría amantes de la  dictadura y la bandera chilena, exigen su salida del canal privado. José Antonio Neme no pasa desapercibido, y hoy, al parecer, lo que diga es tema obligado de conversación. En entrevista con este medio, el periodista explicará su desorientación en el plano político y revelará si lo impactan o no las críticas en lo íntimo.


La siguiente conversación con el periodista y conductor de Pauta Libre se dio a minutos antes de que él saliera al aire y rodeado de la tranquilidad del patio de La Red en la comuna de Macul. Neme -39 años- aparece listo y dispuesto para otra noche de programa. Llega peinado desde su departamento y con el diario El Mercurio doblado bajo el brazo. No tiene prisa y se siente cómodo en su casa televisiva. En breves minutos más, responderá a los ataques de odio de  quienes incluso pidieron su salida del canal. Le adelanta a la productora del programa que lo que dirá no se había visto en la pantalla  nacional y que confíe plenamente en lo que tiene que decir. “Soy orgullosamente homosexual y lo seré hasta el último día de mi vida” dirá más tarde mirando fijamente a la cámara.  

-Ha sido un gran año para ti, has tenido notoriedad, tu opinión importa, tal vez más que cuando estabas en el matinal o el noticiero. ¿Cómo analizas tu 2020?

-Creo que fue un año difícil para mí. Difícil porque está primero el despido de por medio, inesperado. Siempre dejar un trabajo, a través de un despido, donde uno tiene costumbre, cercanía y rutina, es complejo.  Después vino la pandemia, que hizo todo más complicado. Fue una año muy denso, muy pesado.

-Hace poco, el hashtag #FueraNemeDeLaRed fue tendencia. De un momento a otro explotan tus opiniones en redes, eres compartido de inmediato en Twitter con miles de reproducciones, ¿Qué te pasa con eso?

-Me mandaron un pantallazo, yo no tengo ni Tik Tok, donde hay una frase mía, en un debate con la Mirna Schindler sobre las cuarentenas y lo de Cachagua, que tiene un millón cien mil visitas. No sé a qué responde. Yo creo que estamos en año electoral, entonces los equipos políticos también tienen sus estrategias. Creo que tiene que ver más con la plataforma, y con los estrategas que hay atrás, que conmigo. Yo no creo que haya cambiado mucho de un minuto a otro. De hecho, este año hago  prácticamente lo mismo, solamente que no leo noticias. A lo mejor acá, de repente,  paso más la línea en algunos temas, pero por favor, no estoy llamando a construir ojivas nucleares, ni a la insurrección, ni a que nos armemos. Pongamos todo en un contexto. Son cosas como de sentido común. Por ejemplo, sí, sospeché del operativo de la Policía de Investigaciones en Temucuicui, ¿por qué no puedo sospechar?, ¿cuál es el pecado? Mi respeto por la Policía, mi dolor con la familia del caído, mi corazón con el pueblo mapuche, pero por qué no puedo decir `oye, mira, este operativo me parece sospechoso`. Ha habido una historia de montajes, me parece que nos han acostumbrado a montajes.

-Generas varias cosas…

Habrá un par de personas que pueden decir ‘pucha, el pelotudo, el maricón tonto, por qué dice eso’. Pero para hacerlo Trending Topic, crear un hashtag, empezar a hacer memes. No sé, no me creo tan importante y esas personas tienen cosas mejores que hacer que dedicarse a hacer caricaturas de mí.

-¿Y sientes ese agote digital convertido en realidad?

-Es que depende, las cuentas son todas iguales. Tienen íconos a Pinochet, la bandera chilena o una virgen. Entonces no es `Pedro, Ñuñoa, 24 años, estudiante UTEM”, no es esa persona. No sé si son bots o no. Son vírgenes, paz, familia, provida, patria, y son 10, 20, 30… y ahí digo chao. Yo soy un tipo que al final del día se va para su casa y está con sus perros. No quiero descubrir, no quiero que Nixon renuncie a la presidencia, no quiero descubrir Watergate, ni no tengo esas aspiraciones de ganarme un Pulitzer, ni nada. Yo lo único que trato de hacer es, desde mi humilde mirada, pequeña, mínima, ínfima, es darle cierto sentido común a las cosas.

-¿Cómo relajas tu cabeza cuando llegas a la casa?

-El único momento que yo relajo mi cabeza es cuando duermo. Me cuesta relajarme.  –

-¿Vas a terapia?

-Sí, hace muchos años. Me cuesta relajarme, pero yo creo que es un aprendizaje. Yo creo que todos estos ataques y esta exposición, te ayudan. Mira, ante una exposición tan grande, en una línea tan sensible, yo creo que hay dos opciones: o te vas a la concha de la lora y te pasan por encima, y te perdí, y empiezan a hablar leseras y terminái como perdido, pobre tipo. O te vas a tu centro, te afirmas en lo que tú crees, eres, sientes, tomas distancia con dignidad y te haces cargo. No hay de otra.

-¿Meditas o algo así?

Sí, pero me cuesta mucho apagar la mente, pero lo intento.

-Pauta Libre es un programa que meses atrás hubiera sido impensado. Con Mónica González, Alejandra Matus y Mirna Schindler

(Sonríe) Intensas, es un panel difícil de manejar.

-¿Y cómo llevas eso? ¿Qué has aprendido de ellas?

-Me hago el lindo y dejo que me regaloneen las tres. Yo lo único que tengo que hacer es como diseñar el coro, pero ellas son el programa.

-¿Y cómo se lidia con esos egos y el ego de uno?

-Yo mi ego lo tengo que administrar todos los días, no me puedo hacer cargo por el ego de los demás, pero al final somos todos periodistas, profesionales y la cosa fluye bien. A mí me impresiona cómo el programa se ha posicionado el nombre tan rápido. No pasaron ni dos semanas y todo el mundo cacha el programa perfecto, es Trending Topic en Twitter todos los domingos y los extractos del programa dan vuelta en Internet.

-¿Cómo te defines en lo político?

-No sé. Hoy no siento filiación política con ningún sector. Estoy desorientado, yo creo que como la mayoría de los chilenos, que no sabe bien. No tengo definido mi voto de noviembre. Tengo aprecio por algunos candidatos a constituyentes…

-¿Te ofrecieron alguna candidatura? Ahora que hay un boom de rostros televisivos en la política

-No, no me interesa participar en eso. Hay gente más preparada y que tiene una sensibilidad social mucho mayor que la mía. Yo quiero mirar el proceso, observarlo como espectador.

-Cuando se firmó el Acuerdo Por la Paz del 15 de Noviembre, de madrugada, en un ambiente un poco raro, veíamos una Nueva Constitución que se estaba formando, ¿Te ilusionaste?

-Me dio un sentido de esperanza porque además estábamos bajo una presión enorme en la calle en términos de violencia. Fue un poquito esperanzador de que Chile fuera capaz de encausar constitucionalmente una crisis tan grande. Una crisis que en cualquier país latinoamericano hubiese botado al gobierno. O sea, en cualquier país, el Presidente, después de una crisis de esa envergadura, sale en helicóptero, avión, en un barco, lancha, lo sacan por dónde sea. Y a veces creo que hubiese sido más sano.

No sé cómo un Gobierno, pasando por un golpe tan duro en su línea de flotación, que lo que hace es quitarle el control del timón al Presidente, puede seguir gobernando. Es un ejercicio muy difícil. Y si lo consigue, y lo ha conseguido, toda mi admiración para el Presidente Sebastián Piñera, porque seguir gobernando después del 18 de octubre, es una tarea titánica. Es un barco que tú no puedes controlar. O sea, si él quiere ir a la derecha, le giran a la izquierda. Si quiere ir a la izquierda, le giran a la derecha. Entonces, la verdad, el capitán del barco, nadie le obedece. Es importante que en el próximo sistema político que construyamos a partir de la Constitución haya alguna puerta de salida o un botón de emergencia, porque si no se empieza a recalentar el sistema, que no da respuesta. Es importante que los sistemas tengan una salida, y aquí, como somos víctimas de un presidencialismo exacerbado a su máxima expresión (…) En cualquier país parlamentario, se disuelven las cámaras, anticipan elecciones y no pasa nada.

Repaso presidencial

Cuando José Antonio Neme comienza a hablar, es difícil interrumpirlo. Por lo mismo, publicaremos sus reflexiones que comenzó a desarrollar, a partir de conversar de política.  

Patricio Aylwin: Creo que el gobierno de Patricio Aylwin fue un gran gobierno. Con todos sus errores, “en la medida de lo posible”, pero nos fue alumbrando, nos sacó de un camino muy doloroso, y nos llevó hacia alguna parte. Era un “Paso a Paso”, pero que íbamos pa` alguna parte.

Eduardo Frei: El gobierno de Frei tenía una estrategia de apertura y organización a  nivel internacional. ¿Bien? ¿Mal? Terminó medio deslavado con las indemnizaciones.

Ricardo Lagos: Estuvo marcado por el crecimiento interno, las privatizaciones, la cicatriz del MOP GATE, MOP CIADE y la Ministra Gloria Ana Chevesich.

Michelle Bachelet: El primer gobierno de Bachelet me parece súper relevante. O sea, la primera mujer, el pilar solidario. Puso grandes temas en su primer gobierno.

Sebastián Piñera 1: Fue un gobierno técnico-administrativo muy bueno. Le tocó un ciclo muy bueno, además. Tuvo que reconstruir el país después del terremoto. Piñera 1 fue un súper buen gobierno. Lo pasamos bien. La Belle Époque. No importa nada, hay que ir a Miami, hay que pasarlo bien, hay que viajar, hay que tener pleno empleo, hay que disfrutar, hay que crecer, hay que comprar. Esa era más o menos la tónica y que está bien. El sistema lo ofrecía, la gente tenía acceso, estábamos pasando por un buen ciclo económico.

Michelle Bachelet 2: Le tocó difícil. Creo que Bachelet 2 se terminó con Caval. Le golpeó su línea de flotación y la hundió porque Caval era un mísil al relato del gobierno, a los no privilegios, y era un privilegio, eso la desmoronó. Tenía una idea de lo que Chile necesitaba, una idea súper potente, creo que si se hubiera puesto en marcha bien y si las cosas se hubieran hecho mejor, y si se hubiera asesorado mejor, a lo mejor el 18 de octubre se hubiera evitado. Se rodeó de gente no tan buena. Fue confusa la ejecución del programa.

Sebastián Piñera 2: Piñera se acabó el 19 de octubre y el control real lo tomó de facto el Parlamento.

******

¿Cómo ves el escenario presidencial?

Uff, rarísimo, muy extraño.

Solo tenemos claro que Joaquín Lavín está dentro…

No entiendo bien su travestismo político, no entiendo lo que quiere hacer como gobierno de unidad, socialdemócrata pero a quién va a convocar, no le entiendo lo que quiere decir. Habla desde un buenismo que me encanta, pero no sé si se puede concretar. Me gusta más la gestión de Matthei, si es que tuviera que hablar de algún candidato de la derecha.

-¿En serio?

-Me parece más clara. Lavín le tengo respeto como alcalde, creo que ha hecho un súper buen ejercicio como líder político en distintos roles, pero no lo logro decodificar. A lo mejor yo soy el idiota. No logro entender lo que me quiere decir. No entiendo qué es ser socialdemócrata para él, qué es un gobierno de unidad, de qué se arrepiente, qué es lo que quiere, ¿el abrazo de Chile en el Estadio Nacional? ¿La reconciliación al estilo Aylwin? ¿Qué está buscando? No lo entiendo.

-¿Y Sebastián Sichel?

-Creo que es su primera aproximación, pero es un cheque a fecha. Creo que si le va bien, podría venir una segunda candidatura, o una tercera. Este es el inicio del camino de él, pero él sabe que no va a llegar a la Moneda ahora.

José Antonio mira su reloj. Son las 21:15 horas y debe entrar al estudio para conversar con sus compañeras de programa y repasar la pauta del día. Quedan muchas preguntas pero ya no hay tiempo. Se despide con una sonrisa esquiva, no tan dibujada, pero real al fin y al cabo.

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