Lunes, Febrero 26, 2024

San Antonio: Las precarias condiciones en las que presos de la revuelta contagiados enfrentan al Covid-19

Compartir

Una lata soldada que los separa de los otros internos, escasa ventilación, un balde para lavar la ropa y un tendedero para secarla al interior de la celda, mucha humedad, ausencia de visita médica y una plaga de baratas es la realidad en la que Claudio Bravo, Jorge Hernández y Jordano Santander viven la pandemia que los afecta en la Cárcel de San Antonio.


Tras 11 meses de espera en prisión preventiva, el pasado 16 de febrero los cuatro presos de la revuelta de la comuna de San Antonio (Región de Valparaíso) iniciarían por fin el juicio que les permitirá definir cuál será su futuro frente a las acusaciones que pesan sobre ellos. Claudio Bravo (29), Jorge Hernández (28), Jordano Santander (35) y Patricio Alvarado (25) -este último con la medida cautelar de arresto domiciliario por una diabetes que padece- están acusados de haber atacado el 3 de marzo de 2020 los edificios de la PDI y de la Fiscalía local con balines y hondas. Además, a Santander se le imputa el delito de homicidio frustrado por supuestamente haber intentado atropellar a uno de los policías. El Ministerio Público ha pedido hasta 30 años de prisión como condena. Los cuatro alegan inocencia y acusan torturas por parte de funcionarios de la Policía de Investigaciones tras ser arrestados.

Sin embargo, aquella jornada del 16 de febrero recibieron una muy mala noticia: el inicio del juicio se aplazaba para el 5 de abril próximo. ¿La razón?: un brote de Covid-19 en el Colectivo 1 de presos en el que se encuentran Bravo, Hernández y Santander en el penal sanantonino. Gendarmería confirmó este jueves 18 la información, señalando que en total había 20 internos contagiados.

Un escenario que ha generado críticas de parte de los familiares de los presos, quienes denuncian una “negligencia” de Gendarmería y condiciones de precariedad en los detenidos para enfrentar la grave enfermedad. El cuestionamiento hacia Gendarmería surge debido a que el viernes 12 se había realizado el examen PCR a dos de los internos que habían manifestado malestares, y en la espera de estos resultados los funcionarios permitieron de todas formas la visita de los familiares esa misma jornada y la de los abogados de los presos de la revuelta el lunes 15, luego de lo cual se les informa la situación sanitaria que enfrentaba el colectivo.

De izq. a der.: Claudio, Jorge y Jordano

Precarias condiciones

Desde entonces, de acuerdo a lo que denuncian los familiares y los propios presos contagiados, estos últimos han debido enfrentar al virus precariamente. “Están sin las condiciones de salud necesarias, sin visitar un médico, solamente tomaron la ‘precaución’ de encerrarlos con unas latas en su colectivo, tapándole las puertas; no tienen aire puro, no tienen ventilación, no pueden sacar su ropa para afuera por el tema del contagio, no tienen donde lavar su ropa adentro ni tenderla, la humedad ahí adentro es constante; los chiquillos están en unas condiciones sumamente malas y nadie se hace cargo”, detalló Marcela Zepeda, prima de Claudio Bravo, a los Observadores de Derechos Humanos Autónomos de San Antonio.

De acuerdo a la información recabada por La Voz de los que Sobran, los 20 internos están encerrados en un espacio sin la ventilación adecuada -los barrotes que los separaban del resto de la población penal fueron tapiados con una lata-, con mucha humedad y un solo baño. Junto con ello, carecen de un sitio adecuado donde lavar y tender su ropa. El jueves fueron visitados por miembros del Colegio Médico y del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), quienes les dieron algunas sugerencias para enfrentar el contagio, pero hasta este domingo no han sido evaluados por ningún médico, y no estarían recibiendo medicamentos desde el exterior, debiendo usar el paracetamol, vitaminas c y antigripales que sus familiares les han dejado en encomiendas pasadas.

En general, los síntomas que manifiestan son pérdida del olfato y gusto, dolor de cabeza, cansancio, fiebre a ratos e indigestión, además de una baja de peso. Como si esto fuera poco, a ello se ha sumado una plaga de baratas. Aún así, y dentro de estas precarias condiciones, los presos intentan mantener aseado permanentemente su espacio y pintarlo para evitar la oxidación y el humedecimiento.

Acá compartimos algunas imágenes del espacio que comparten los presos del estallido al interior de la cárcel de San Antonio.

Te puede interesar

Lo Último

¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medios de comunicación hegemónicos.