lunes, julio 15, 2024

Rebeldes con causa: Aterciopelados en Chile y su presentación en Club Chocolate

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Andrea Echeverri, Héctor Buitrago, los músicos y staff del grupo colombiano Aterciopelados, sostienen en las manos caramelos y frisbees que lanzan a un público fervoroso. Acaban de tocar Bolero Falaz, terminando con este hit de 1995 su show en el Club Chocolate, uno de los escenarios más relevantes en el circuito musical santiaguino.

Desde la audiencia aplauden colombianos, venezolanos y chilenos, ciudadanos de tres naciones, unidos por la frecuencia creativa que despliega una banda que ha sabido mantener su mensaje a través de tres décadas, sin transar con los patrones que impone la industria musical.

Los asistentes revuelven en alto sus brazos con banderas de Colombia, orgullosos de ser coterráneos de quienes están ahora sobre el escenario. Andrea le habla a sus paisanos y paisanas que la aplauden con admiración. Ella -sobre todo para el género femenino- es una referente que ha logrado emanciparse de las imposiciones estéticas con las que lidiamos las mujeres desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir.

Luce una corona con varios símbolos de venus unidos entre sí. La baña una túnica de colores mientras se pone una capa con luces, y en paralelo, Héctor Buitrago cuelga en su espalda unas alas rosadas con turquesa, hechas por una artesana de la ciudad de Bogotá.

Las canciones van zigzagueando por diferentes épocas y álbumes de la carrera del dúo, mientras que en las visuales se proyectan las letras de los temas con una temática retro. El público corea, baila, brinda y ríe. La propuesta de salirse del marco y la búsqueda artística del grupo se manifiestan a través del vestuario, del sonido, de las líricas y de los instrumentos: Andrea comienza a agitar con sus manos una especie de chequeré con forma de ovarios y trompas de falopio, hecha -por lo que se ve- a mano y pintada de vibrantes colores. Es, al parecer, una de sus obras como artista plástica, otra de las destrezas creativas de la incansable creadora y artista.

Fotos: Patricio Aliaga

Humildes, afiatados, inteligentes y con la potencia que todo buen artista despliega sobre las tablas, Aterciopelados es una de las bandas que ha insistido desde los años 90 en un discurso de rebeldía, de empoderamiento femenino y de diversificación de la cultura hispanoamericana. En pleno 2023, su rock alternativo traspasa fronteras y se resiste al paso del tiempo con sus imposiciones sonoras. Ofrece, en cambio, una propuesta de nueva masculinidad y se alínea con los pensamientos feministas actuales. Así quedó plasmado en su último trabajo discográfico bautizado como Tropiplop, grabado durante el período de la pandemia de Covid-19 y que contiene diversas canciones con estas temáticas.

Fotos: Patricio Aliaga

El carisma de Andrea se toma el recinto, el público la quiere, la aplaude, la celebra. Ella se deja querer y su personalidad aflora poéticamente entre los coros y las cuerdas de su guitarra. Héctor en silencio la celebra también, repasa las líneas de su bajo y apela con actitud punk a perseguir la resistencia. Aterciopelados comprueba sobre el escenario que la rebeldía no se compra ni se consigue por ahí, la desobediencia que enciende hogueras se busca en los propios actos, como florecitas rockeras, sin pedir perdón.

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