Porteños celebran 130 años de Santiago Wanderers soñando con liberarlo de la sociedad anónima

El club de fútbol más antiguo de Chile y uno de los más longevos del mundo tiene una linda historia, aunque hoy su hinchada sueña con rescatarlo de las manos de la sociedad anónima controlada por una empresa ligada al empresario Nicolás Ibáñez.

Este lunes es un día de mucha celebración en el puerto de Valparaíso, por la celebración de uno de sus símbolos: Santiago Wanderers, el más antiguo club de fútbol de Chile, quien conmemora su aniversario número 130. Por esa razón se ha realizado una quema de fuegos artificiales esta medianoche, además de otras actividades que se han desarrollado en la ciudad durante todo el fin de semana largo.

Fundado en 1892, el Club de Deportes Santiago Wanderers es el “decano” del fútbol chileno y también uno de los clubes más antiguos del mundo, razón por la cual es parte del Club of Pioneers, una selecta hermandad internacional de clubes que son los más antiguos en sus diferentes países.

En esos 130 años, el Wanderers se ha destacado como uno de los clubes más importantes del balompié criollo, y no solo por la conquista de títulos, que no fueron pocos: 3 trofeos de Copa Chile (1959, 1961 y 2017) y 3 de Primera División (1958, 1968 y 2001), aunque el club reivindica el reconocimiento de dos más (1941 y 1942) ganados en los tiempos de la Asociación Porteña de Fútbol Profesional.

También se ha caracterizado por su labor en la formación de nombres icónicos del deporte chileno, como Eduardo Herrera, Eugenio Méndez, Juan Olivares, Juan Álvarez Rubiño, José Fernández, Armando Tobar, Jaime Riveros Raúl Sánchez, Raúl Toro, David Pizarro, Moisés Villarroel y Jorge Ormeño, entre muchos otros. Claro está que el nombre más importante de la lista es el de Elías Figueroa, reconocido como uno de los mejores defensas de la historia del fútbol mundial, y que hoy le da nombre al estadio de Playa Ancha donde el equipo caturro hace de local.

Toda una hermosa historia que justifica el hecho de que Santiago Wanderers tiene una de las más grandes y fieles hinchadas del fútbol chileno: en una encuesta Adimark publicada en 2018, los caturros aparecen con 2% de las preferencias, ubicándose como la cuarta más grande del país y la primera de fuera de Santiago.

Agencia Uno

Sin embargo, esa linda hinchada ha sufrido con un escenario no tan feliz en los últimos 15 años, desde que el club se convirtió en uno de los primeros de Chile en adoptar el modelo de sociedad anónima deportiva.

La crisis financiera que Wanderers enfrentó en el año de 2007 lo llevó a aceptar el modelo empresarial, vendido como la solución mágica que iniciaría la supuesta modernización del club. Pero nada de eso sucedió.

En los primeros años, Wanderers fue administrado por el ex senador UDI Carlos Bombal, también ex alcalde de Santiago durante la dictadura. Desde entonces, los problemas financieros del club caturro han pasado por una montaña rusa, pero no de momentos altos y bajos, sino que de momentos bajos y muy bajos.

Durante la mayor parte del período de Wanderers SADP, el control mayoritario de las acciones fue de la FFV (Fundación Futuro de Valparaíso), del mega empresario Nicolás Ibáñez Scott.

Aunque la FFV terminó deshaciéndose de sus acciones en el año 2019 –tras reconocer el mismísimo Ibáñez que “hemos fracasado en Santiago Wanderers”–, el control de la sociedad anónima pasó a manos de una empresa llamada Sport Entertainment International Chile, que (menuda sorpresa) también está ligada a ese mismo mega empresario.

En lo deportivo, la sociedad anónima de Santiago Wanderers ha conquistado solamente un título, la Copa Chile de 2017, pero también ha acumulado tres descensos, el último ocurrido a fines del año pasado, cuando el club terminó el torneo de Primera División en el último lugar de la tabla general.

En aquella ocasión, el alcalde porteño Jorge Sharp publicó un duro mensaje en sus redes sociales, que daba cuenta de la situación de abandono del club: “Santiago Wanderers no merece estar último en la tabla. Su historia, su hinchada, su cantera, incluso este plantel que tiene excelentes jugadores, merecen mucho más que una sociedad anónima que NO tiene proyecto deportivo ni interés en tenerlo a futuro”.

Sin embargo, el contrato que transformó a Santiago Wanderers en una sociedad anónima debe seguir vigente al menos hasta el año de 2038, mientras la Corporación Wanderers lucha desde las vías legales para recuperar algo de control sobre las decisiones deportivas de club.

Mientras tanto, solo resta a la hinchada wanderina, una de las más fieles de Chile y del mundo, soñar con que ese futuro en que el club pueda volver a ser administrado por caturros de corazón llegue más temprano que tarde.

Quizás con la nueva Constitución, que será menos orientada a dar poder a las empresas y más a las organizaciones de la sociedad civil, como podría ser una asociación de hinchas caturros, por ejemplo. Pero esa es una historia que se empieza a contar en tres semanas más.

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