Habla por primera vez Daniel Morales, absuelto en el caso Pedrero: “No pensé que volvería a pisar la calle”

Daniel estuvo un año en Santiago Uno, acusado de incendiar estación Pedrero el 18 de octubre del 2019 junto a su sobrino de 16 años. Sin embargo, el tres de noviembre del 2020 fueron absueltos por ilegitimidad de las pruebas. Este medio conversó en exclusiva con Morales, quien entregó su versión de los hechos, lo que depara el caso y cómo fue estar preso a pesar de ser inocente.


Son las cuatro de la tarde del martes 10 de noviembre, y Daniel Morales Muñoz (36) camina por avenida La Serena de la comuna de La Granja, mientras a sus espaldas una pancarta reza “Bienvenidos Daniel y B, víctimas de montaje”.

Daniel mide un metro ochenta, habla pausado. De cerca lo observa un joven en el que se pueden reconocer sus rasgos y  porte. Es B.S su sobrino de 17 años, a quien saluda cariñosamente. El mismo que estuvo encerrado en el Centro de Internación Provisoria CIP San Joaquín del Servicio Nacional de Menores (Sename).

Ambos fueron acusados del incendio en Estación Pedrero, ocurrido el 18 de octubre del 2019. Ambos enfrentaron un pesadilla que duró un año.

Daniel y B.S estuvieron un año en prisión preventiva e internación, para finalmente ser absueltos por el Séptimo Juzgado Oral en Lo Penal de Santiago, el pasado tres de noviembre.

En un reportaje publicado en este medio, el abogado defensor de B.S, Rodrigo Román, sostuvo que la mayor inconsistencia en el caso se evidenció en la prueba madre: el vídeo de las cámaras de seguridad de la estación Pedrero. “Apreciando el vídeo de 29 minutos con 51 segundos, groseramente hay dos cortes a negro, uno de nueve segundos y el otro de 21 segundos, en donde obviamente hay una superposición de cámara, y el reloj sigue andando como si nada hubiese pasado, lo que además revela un mal trabajo de edición”, explicó Román en aquella instancia. 

También confirmó irregularidades en la cadena de custodia de las pruebas, en donde no se pudo explicar cuál fue el hilo de la sucesión y hasta el momento se desconoce quién recibió primero las imágenes, si la Oficina de Clasificaciones de la Policía de Investigaciones o el funcionario Rodolfo Cabello, quien estaba a cargo de la investigación. Aquella inconsistencia alertó a la defensa y al Tribunal.

Incluso, en su declaración, el sub gerente de Operaciones de Metro, Cristián Lezaeta, afirmó que desconocía quien operó las cámaras de seguridad de la estación aquella noche del 18 de octubre, y quien habría entregado las imágenes de las cámaras.

Hoy Daniel solo espera dejar atrás todo lo que le tocó vivir.

-Se siente tan bien caminar de verdad. No pensé que la volvería a pisar la calle-, confiesa el “Pelaito”, como lo llaman sus amigos.

En medio de la entrevista entra a su casa, se sienta en el sillón frente a un televisor y en cuestión de segundos comienza a recordar la lectura de la sentencia de su caso. Su esposa, Elisa, lo mira atenta desde el comedor y escucha paciente cada detalle, quien asiente con la cabeza en ciertos pasajes del relato.

Me quise conectar a la lectura, porque quería saber que iba a pasar. En estos primeros días he estado en shock, porque nunca creí que quedaría en libertad. Ya ha pasado una semana desde que salí, y recién comienzo a asimilar que estoy en mi casa. Con mi familia- , dice Daniel.

Para él uno de los mejores momentos fue el recibimiento al volver a su hogar ubicado en la comuna de La Granja. Había decenas de personas afuera  con carteles  que le daban la bienvenida, fue algo que nunca pasó por su mente. Al revés, creía que pasaría totalmente desapercibido o que no recibiría muestras de afecto luego de ser acusado por un incendio.

-¿Cómo han sido para usted estos primeros días en la casa?

-Han sido complicados. Los primeros días me costaba dormir y me despertaba asustado, creyendo que me volverían a buscar para llevarme detenido. Pienso en lo que viene, en retomar mi vida, y eso me ha costado mucho, porque a donde voy me reconocen como la persona que fue acusada de quemar el metro, y me he sentido expuesto, como un foco de atención, porque salí en todas las noticias y ahí me inculparon. Quiero volver a mi vida normal, pero no creo que eso ocurra. Ya no soy el mismo. A donde voy me piden que cuente mi historia, todo lo que vivimos. Sé que me costará encontrar trabajo por todo lo que ha pasado, pero tengo que rehacer mi vida.

-Antes de ser detenido, ¿cómo era su vida?

-Mi vida era la familia, mis hijos (de 4 y 12 años), el trabajo y el estudio. Íbamos al parque, era bien apegado a mis dos niños, estar ahí con ellos, enseñarles a ser buenas personas, la importancia de los estudios, que no pasen a llevar a los demás. Trabajaba de colorista en Sherwin Williams, trabajaba harto, de la casa a la pega y de la pega a la casa y estaba estudiando, sacando el cuarto medio. Tenía varios planes: arreglar la casa, nos queríamos comprar un auto, estaba progresando en mi trabajo, me habían cambiado de oficina, iba todo bien y cuando pasó todo esto, mi vida se truncó, se detuvo. Me la arruinaron de un momento a otro.

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El incendio en la Estación Pedrero

Aquel 18 de octubre del 2019, Daniel fue a trabajar como todas las mañanas a su oficina ubicada en Providencia, y por la tarde coordinó con B.S vía WhatsApp juntarse en Estación Pedrero, para participar de un Banderazo de Colo Colo  organizada días antes en redes sociales, y a la que su sobrino quería ir, por lo que decidieron asistir juntos.

Siempre que podía, acompañaba a B.S a cualquier parte. Sentía la necesidad de protegerlo como su tío y padrino.

-¿Qué pasó esa noche en la estación?

-Llegué, yo iba con ropa de trabajo, nos juntamos, y en la protesta no había solamente hinchas de Colo Colo, había gente con la camiseta de la U, personas con poleras de distintos restaurantes de comida rápida, gente que venía de sus trabajos a protestar. No recuerdo la hora, pero entraron a la estación, y fue cosa de segundos. Yo me quedé en la puerta, esperando al B, y nos vinimos para la casa en micro. De verdad, ni mi sobrino ni yo quemamos la estación. Puede ser que estuvimos en el momento y en el lugar equivocado, pero debíamos protestar.

Antes de continuar con la conversación, el timbre de la casa suena tres veces, es una familiar que lo viene a ver por primera vez desde que está en libertad. Se dan un abrazo apretado de varios minutos.

Ve que salí, ahora estoy aquí. Gracias por todo-, dice Daniel, mientras  consuela a la emocionada mujer.

Se sienta en el sillón y sigue su relato.

-Después del incendio en la estación continuamos con nuestras vidas. Yo seguí yendo a trabajar. Todo siguió igual sin saber lo que pasaría. Cuando tomaron detenido a mi sobrino el siete de noviembre, inmediatamente supe que si caía él caería yo, porque andábamos juntos esa noche. Siempre tuve esa sensación. Al día siguiente de su detención lo fui a ver, y le pregunté si él había quemado el metro y me juró que era inocente, se lo volví a preguntar y me insistió lo mismo. Lo miré y le dije que no importaba si nadie le creía, porque yo sí creía en él

¿Cómo se dio su detención?

-Cuando B estaba detenido, salía a la calle y sentía que un auto me seguía. Iba a la plaza y me miraban desde los árboles. Mi compañera (esposa) me decía que la seguían en la feria. Y ahí me di cuenta que faltaba poco para mi detención. Incluso una semana antes, mientras caminaba con mi hijo mayor le dije que ahora él tenía que cuidar a su mamá y a su hermana, que él pasaba a ser el hombre de la casa cuando yo no estuviera. Me miró solamente. Y un día antes de ese 13 de diciembre, hablé con mi hermano y le dije que por favor cuidara a mi familia. Al otro día estaba en un banco en Pedro de Valdivia, se acerca un policía y dice “¿Daniel Morales?”, le contesté que sí, y me dice que yo elegía si lo hacíamos por la buena o por la mala. Fue todo muy tranquilo, pero sentí mucha vergüenza.

¿Sus hijos saben lo qué pasó?

-Mi hijo mayor sí, a la chiquitita le decíamos que estaba trabajando. Ella no sabe nada.

Metro Pedrero post 18 de octubre

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11 meses en Santiago Uno

El 13 de diciembre del 2019, Daniel fue detenido por el delito de incendio. Su familia, especialmente su hermana Pilar, madre de B.S, se enteró por la prensa. Nadie estaba al tanto de que Daniel había sido detenido por el mismo caso. No se lo esperaban. Por decisión del Tribunal, quedó con la medida cautelar de prisión preventiva en Santiago Uno.

-Cuando llegué a la cárcel no tenía colchón, ni luz, no tenía nada. Solo me iluminaba la luz que entraba por una pequeña ventana. Por las noches sentía como andaban los chinches por mi cuerpo. No podía dormir, pensaba en los 20 años que arriesgaba en la cárcel. La vida en prisión no pasa, todos los días son iguales, no existen los domingos, ni la Navidad. Para el año nuevo miraba los fuegos artificiales desde la ventanita que había en mi celda, no pude soportarlo, me tomé una pastilla para dormir. El corazón se me puso gris. Era inocente y estaba en prisión

-¿Cómo fue el trato que le dieron en Santiago Uno?

De los gendarmes no tengo mucho que decir, pero sí de mis compañeros. Al principio estaba en el módulo 12, y había cien personas aproximadamente. Habíamos hartos presos políticos, ahí conocí al Jesús Zenteno, a Benjamín Espinoza, al Matías Rojas, ellos estaban por el incendio en el Hotel Principado de Asturias. Con esos cabros éramos cercanos porque hablábamos de todo, política, de la música del “Yisus” (Zenteno), nos dábamos fuerzas entre todos. Habían cabros que estaban por  molotov e incendio. Organizábamos pichangas entre nosotros. Cabro nuevo que entraba, lo guiaba, lo ayudaba a adaptarse, porque uno entra hablando distinto, y adentro debes cambiar.

Sin embargo, hace énfasis en su preocupación por el estado de Jesús Zenteno, a quien ve muy deteriorado y triste.

El juicio

El 3 de noviembre, luego de dos semanas de juicio oral sin interrupciones, el juez del caso, José Pérez Anker, dio a conocer la resolución del Tribunal: la absolución y liberación inmediata de ambos imputados, ya que “la prueba no fue suficiente para determinar la participación, que se le atribuía por parte del Ministerio Público”.

Al momento de entregar las razones del veredicto, explicó que la prueba principal de la investigación habría sido obtenida de manera ilegal.

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“La prueba rendida para acreditar la participación del segundo de los delitos deviene un serio problema de legalidad, coherencia y fe en lo que en ella se intentó acreditar. La grave inconsistencia en la única evidencia que podía situar a alguien al interior de la estación del Metro Pedreros realizando la conducta descrita (quema)” sostuvo el juez,  ante la mirada incrédula del fiscal Omar Mérida.

“Cuando empezó el juicio y empezaron a mostrar las pruebas, me di cuenta altiro que el vídeo tenía algo raro porque mi cara se quedaba pegada, cuando yo estaba en movimiento. Los chats de WhatsApp también los tergiversaron, dijeron que nos pusimos de acuerdo para ir a quemar el metro, y en verdad nos estábamos coordinando para ir a jugar una pichanga semanas antes. Manipularon las pruebas, y pagamos nosotros, ¿quién me devuelve el año que perdí en prisión?”, pregunta  Daniel.

-¿Qué opinión tiene sobre el Ministerio Público en este caso?

-No tengo mucho que decir. Ellos estaban haciendo su pega y necesitaban encontrar un responsable, a alguien a quien echarle la culpa, y que mejor que cortar el hilo por el lado más delgado. Prefiero no referirme a ellos.

Recuerdo que un día antes del veredicto, mis compañeros me decían que iba salir libre, y yo no lo creía porque eran dos abogados contra ocho. Ellos eran más poderosos y pensaba todo el tiempo que iba a estar en la cárcel sin ver a mis hijos crecer. Cuando escuché el veredicto me puse a llorar, más encima absueltos. Nos reencontramos con B, en el subterráneo entre Santiago Uno y el Ministerio Público, y nos abrazamos. Estábamos libres, éramos inocentes.

-¿Qué planes tiene por el momento?

-La pesadilla aún no se ha terminado. Aún falta saber si el gobierno va a pedir anular el juicio o no. Cuando ya sepamos que está todo en orden, ahí recién me sentiré tranquilo, antes no. Solo queremos que pase todo esto y rehacer nuestra vida. A mi sobrino le destrozaron la vida, tuvo que madurar de golpe, él ya no es el mismo niño de antes, el niño risueño. Le quitaron su inocencia.

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3 comments
  1. Fuerza Daniel. De lo que sientes. Es duro estar encerrado y ser inocente.poco a poco volverá a la normalidad tu vida. Un abrazo enorme desde Chiloé. Libertad a los presos de la Revuelta.

  2. Las autoridades deberían hacer público el resultado de la investigación, y la conclusión de inocencia de ambos detenidos injustamente. Además indemizarlos por los daños y perjuicios de este mal procedimiento. Sancionar a quienes adulteraron videos y WhatsApp para inculparlos.

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