Grupo evangélico brasileño se viste de Ku Klux Klan para apoyar a Bolsonaro y pedir que “Dios perdone a los torturadores”

La grotesca escena ocurrió durante las manifestaciones por el Día del Trabajador, este sábado, en un pequeño pueblo en el interior de Brasil; una asociación cultural local difundió una nota rechazando el hecho y diciendo que no representan a la comunidad: “actuaron violentamente, de forma racista y criminal”.


Este Día del Trabajador en Brasil fue marcado por diferentes manifestaciones en favor del presidente Jair Bolsonaro, las que fueron convocada en redes sociales por sus grupos de seguidores durante las últimas dos semanas. Esos actos bolsonaristas ocurrieron en varias grandes capitales, fueron menores que en otros tiempos, pero aun así reunieron un gran número de personas, especialmente evangélicos y defensores de las Fuerzas Armadas, que son los sectores más fieles al mandatario.

Entre los evangélicos, sin embargo, el acto que más llamó la atención de la prensa no ocurrió en alguna gran ciudad, como Río de Janeiro o São Paulo, sino que en la pequeña Goiás, un pueblito chico perteneciente al estado de mismo nombre, y que está a 350 kilómetros a oeste de Brasilia.

Allí, un grupo de evangélicos con ropas que emulaban el clásico atuendo de la Ku Klux Klan, con la típica capucha en forma de cono, participó de una marcha en la que extendió un lienzo diciendo “Dios perdone a los torturadores”. Colgado a este, un pequeño cartel agregaba otro mensaje: “Nuestro Brasil pertenece al Señor Jesús, estamos con Bolsonaro”

La escena fue fotografiada por otros participantes de la marcha y difundida en las redes sociales, donde rápidamente se hizo trending topics.

Tras la repercusión a nivel nacional, una asociación cultural local reaccionó a las imágenes, debido a que Goiás es uno de los pueblos más antiguos del interior de Brasil, con casi 300 años de historia y reconocido por la Unesco como patrimonio cultural de la humanidad desde 2001.

La historiadora Natália Pessoni, de la Universidad Federal de Goiás, calificó el hecho como “una falta de respeto para con el pueblo y la democracia”, sobre todo por utilizar como paisaje una ciudad histórica y “transformarla en un símbolo amarillento, en un llamado por intervención militar y otras insanidades con las que nos estamos acostumbrando en los últimos tiempos”.

Pessoni también destacó que uno de los lugares en donde se sacaron fotos con el lienzo fue en la iglesia Nossa Senhora do Rosário dos Pretos, “un hito de la religiosidad de los esclavos negros en la ciudad, durante el periodo colonial”, lo que hace con que sea aún más ofensivo el uso de trajes alusivos a la Ku Klux Klan – la conocida secta del sur de los Estados Unidos que realizaba rituales de asesinatos de personas negras, y que fue creada a fines del Siglo XIX por grupos contrarios al fin de la esclavitud en el país, y derrotados en la Guerra Civil (1861-1865).

Por su parte, la Asociación Cultural Pilão de Prata, que preserva el patrimonio cultural de la ciudad de Goiás, publicó una nota repudiando “el acto organizado por el grupo de apoyo a Bolsonaro, que actuó violentamente de manera racista y criminal, creando aspectos de latente violencia simbólica inspirada en la secta Ku Klux Klan, conocida en los Estados Unidos por el asesinato de personas negras, manchando los símbolos culturales de nuestra querida ciudad”.

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