Gobiernos locales: primera línea en la recuperación de los bienes comunes

Un recién publicado informe del Transnational Institute señala que las fuerzas progresistas deben ofrecer políticas públicas viables que fortalezcan a las comunidades y al tejido democrático de la sociedad, con base en la solidaridad y en soluciones concretas: trabajo decente, servicios públicos para todas las personas y economías locales resilientes. En todo el mundo se multiplican experiencias políticas que a nivel local avanzan en proyectos colectivos que se oponen de manera evidente y sustantiva a la apropiación de las ciudades por las lógicas del mercado.

Diversas experiencias transformadoras y emancipadoras están otorgando derechos y dando respuestas, a nivel local, a una ciudadanía que ha quedado a merced de los mercados y de las grandes corporaciones protegidas por los estados neoliberales.

Señala el informe del Transnational Institute TNI “El futuro es público, que “las municipalidades están a la vanguardia de la creación de propiedad pública democrática. Sus prácticas pueden inspirar una visión más amplia de la propiedad pública democrática a nivel nacional. Estas iniciativas de base para construir la propiedad colectiva no solo se necesitan urgentemente, sino que además constituyen un fundamento poderoso para ejercer presión (…) en todos los niveles y regiones”. El informe internacional destaca la experiencia de Recoleta y su creación de farmacia populares entre 1400 casos de remunicipalización o puesta en marcha de nuevos servicios locales en todo el mundo. Se trata de un estudio que transita desde la gestión de residuos en Egipto a las farmacias municipales en Chile, pasando por los gobiernos locales de Estados Unidos que generaron empleos y mejoraron la calidad de vida de sus habitantes a través de servicios públicos de Internet.

Coincide la publicación del informe del TNI con la reciente victoria de los ecologistas y los partidos de izquierda en la segunda vuelta de las elecciones municipales en Francia. La evidencia de este estudio más el hecho político en el territorio galo, nos anima a reflexionar sobre los desafíos que se presentan a pocos meses del plebiscito y de nuestras municipales.

Vale la pena, entonces, revisar lo acontecido en la segunda vuelta de las elecciones municipales francesas y los programas que lograron el triunfo. El partido del presidente Macron vivió una derrota en medio de su baja popularidad y de su cuestionada estrategia para enfrentar la pandemia. Una encuesta realizada en siete países lo situó como el peor evaluado entre sus pares, donde quien obtuvo la mejor clasificación fue la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern. Al mismo tiempo, se han interpuesto más de 140 denuncias individuales y colectivas contra el gobierno por la gestión de la crisis sanitaria y la justicia francesa ya abrió una investigación al respecto.

En ese contexto se realizó la segunda vuelta de las elecciones municipales, donde las ciudades más importantes quedaron en manos de coaliciones integradas por los partidos ecologista, socialista y comunista. ‘París en común’, la plataforma de izquierda encabezada por la reelecta alcaldesa de la capital de Francia, Anne Hidalgo, es el mejor ejemplo de esta articulación. La apuesta de la reelecta alcaldesa de París por una ciudad sustentable, su compromiso con acciones concretas para enfrentar la urgencia climática, su apertura de más espacios para peatones y bicicletas, de micro bosques urbanos y sus políticas para luchar contra la especulación inmobiliaria y garantizar el derecho a la vivienda, mostraron un programa nítido de recuperación de los bienes comunes.

El programa de ‘París en común’ fue taxativo en anunciar que protegería a sus ciudadanos de la ley de los más fuertes y del mercado excesivo, para que la ciudad ofrezca acceso no solo a sus recursos sino también a la solidaridad, a la innovación económica, ecológica y social, fortaleciendo además la participación de los ciudadanos en todas las decisiones.

“El desarrollo de bienes comunes urbanos es también un enfoque colectivo para renovar la democracia y dar voz a los ciudadanos, a los municipios, para promover lugares de vida, creación, participación y acción. Queremos que todos tengan acceso a la decisión sobre los asuntos que les conciernen”, destaca el programa de Hidalgo.

Nuevo municipalismo

De manera creciente, los gobiernos locales enfrentan y deben dar respuestas a problemas globales, como hemos visto con la pandemia, y es el municipio la institucionalidad a la que acuden los ciudadanos en primer lugar, sobre todo en situaciones de desastre o emergencia. Por ello, un elemento clave a considerar en la gobernanza local es la alineación con compromisos establecidos a nivel internacional. Otro factor, es que sus estrategias son comunes a un nuevo municipalismo que gana cada vez más fuerza en todo el mundo, donde la recuperación de los bienes comunes es parte central de la gobernanza local. Se trata de reivindicar la propiedad pública de los servicios y también de crear nuevos servicios públicos. Hidalgo, por ejemplo, ha trabajado estas agendas en conjunto con otros gobiernos locales europeos, entre ellos el de Barcelona encabezado por Ada Colau que ha avanzado en este misma línea de remunicipalización de servicios.

Los gobiernos locales están pensando y proponiendo soluciones globales a las crisis. Recoleta se inscribe en esta nueva corriente de municipalismo y es reconocida internacionalmente, como queda demostrado en el informe del TNI, por emprender políticas inéditas que buscan garantizar derechos y el acceso universal a los servicios básicos, donde la más reciente es la inmobiliaria popular, que además transita del derecho a la vivienda al concepto de vivienda digna. El modelo de Recoleta ha logrado traspasar las fronteras y forma parte de un movimiento mundial de municipios que está enfrentando al neoliberalismo con alternativas concretas.

En ese sentido, desde Recoleta se trabaja en un modelo de articulación con actores sociales, académicos y políticos a nivel nacional pero también en un marco internacional. La coordinación con municipios de todo el mundo es un instrumento clave y poderoso para encontrar soluciones, avanzar en proyectos cooperativos, compartir esfuerzos y tener una incidencia real para mejorar la calidad de vida de nuestros habitantes y, sobre todo, garantizar sus derechos con servicios públicos universales que les devuelvan la dignidad.

Para fortalecer estas estrategias y, como señala el estudio del TNI, es urgente extender la necesidad “de propiedad pública democrática a los niveles más altos y comenzar a exigir el acceso universal a todos y cada uno de los servicios públicos, de modo que todos los habitantes puedan desarrollar vidas dignas y prósperas”.

Se trata, por otra parte, de avanzar en una hoja de ruta hacia la convergencia ecológica, económica y social. Uno de los asesores de la alcaldesa de París es Carlos Moreno, director científico de la cátedra “Espíritu empresarial, territorio e innovación” de la Universidad Paris 1, Pantheón Sorbona y creador de la teoría de la ciudad de los 15 minutos, que apunta a esta ruta y a la reinvención de urbes multicéntricas, con lugares e infraestructuras con usos diversos, reinventando la proximidad en los territorios y recreando una calidad de vida a escala humana, que cambia el paradigma del desarrollo de la ciudad al desarrollo de la vida en la ciudad.

En una de sus recientes conferencias en línea y al mencionarle las iniciativas en torno a los bienes comunes llevadas adelante por una comuna como Recoleta, que debe enfrentar cotidianamente las consecuencias de la desigualdad del país, Carlos Moreno señaló que estos bienes son una fuente de creatividad muy importante, que permite crear programas locales en los cuales se recuperan los sentimientos de pertenecer a un barrio. Moreno advierte que mientras más logremos imponer comunes urbanos, más conquistaremos espacios sociales en los cuales disminuiremos las diferencias. Por ello, es fundamental –a su juicio- contar con una noción de gobernanza local que imponga y regule lo que liberalismo destruye, creando nuevas regulaciones que sean mucho más protectoras del desarrollo social, económico y ecológico.

Se torna imprescindible, entonces, volver al debate sobre la descentralización, que los gobiernos locales adquieran más atribuciones y su voz sea incluida en la consulta y tomas de decisiones al más alto nivel. Actuar articuladamente y con una estrategia de cooperación nacional e internacional es cada vez más vital. Lo hemos visto hoy con la pandemia, donde alcaldes y alcaldesas han debido exigir y tomar medidas para proteger y apoyar a la población, buscar respuestas colectivas y recoger experiencias de otros países cuando los gobiernos centrales han perdido el rumbo y dejado en manos del mercado –nuevamente- la decisión de las políticas con que se enfrenta esta crisis sanitaria, política y social.

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