Gato por liebre

Los problemas con la última oferta de Piñera son tres: la baja cobertura, la excesiva focalización y la regresividad. Vamos punto por punto.

El “Aporte Directo Clase Media” – el bono de 500.000 pesos que acaba de anunciar Piñera – tiene una única finalidad: frenar el proyecto del retiro de 10% de los fondos de las AFP que se vota en el Congreso hoy. Pero para contrarrestar la tremenda fuerza ciudadana detrás de la demanda – más de 83% de las personas apoyan la medida – el gobierno tendría que haber diseñado una política pública de una envergadura similar. Una Renta Básica de Emergencia por 4 meses para 85% de los hogares (5 millones de personas) habría sido una mejor opción que el retiro de fondos, cubriendo a las personas que han visto sus ingresos bajar producto de la pandemia. Pero una vez más el gobierno se negó a esta opción.

En vez de eso, ofrece el Aporte Directo, una política tan mal diseñada que a los trabajadores no les queda más remedio que exigir poder utilizar sus propios ahorros previsionales para ayudar a sus familias, efectivamente abandonados por el gobierno. Los problemas con la última oferta de Piñera son tres: la baja cobertura, la excesiva focalización y la regresividad. Vamos punto por punto.

En términos de la cobertura, pueden postular para el bono que anunció el presidente solo los trabajadores formales que han tenido ingresos entre 500.000 pesos y 1.500.000 mensuales – esto cubre un 31% de los ocupados. Entonces asumiendo la cobertura máxima posible, el gobierno podría entregar a 2,4 millones de personas el monto de 500.000 pesos. En contraste, la propuesta del retiro de fondos de las AFP permitiría a 38% de los afiliados, unos 3,3 millones de personas, recibir por lo menos un millón de pesos. La propuesta del gobierno le entrega mucho menos recursos a mucha menos gente. 

En términos de la excesiva focalización, este número de 2,4 millones de potenciales beneficiarios es un máximo posible. En realidad, las personas en este grupo solo van a poder recibir los recursos si logran acreditar una caída en el ingreso de 30%. ¿Cuánta gente va a poder sortear las trabas burocráticas que pondrá el gobierno para poder acceder a este beneficio? Para el ministro Briones son alrededor de 700 mil personas, lo que ratificaría la experiencia reciente con otras políticas de apoyo: el gobierno tiende a establecer trabas burocráticas difíciles de sortear, que efectivamente bajan la cantidad de personas ayudadas por la política (el tema de la famosa “letra chica”).

El ejemplo de la administración del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que solo se entrega a personas que están en el 80% más vulnerable del Registro Social de Hogares (RSH), es ilustrativo. En su primera versión el gobierno prometió hacer llegar el beneficio a aproximadamente 4,5 millones de personas – en realidad llegó a alrededor de 2,9 millones (64% del universo potencial). Así, como mínimo, hay razones fundadas para dudar del proceso de focalización de esta primera versión de un aporte directo y hasta el ministro Briones lo reconoce con sus estimaciones. En contraste, la propuesta del retiro de fondos, donde todo el mundo puede fácilmente determinar el valor de sus ahorros totales y acceder al 10% que les corresponde, deja a las familias con certezas a cerca de lo que recibirán. En el contexto de una pandemia a la gente la hace falta más certeza y el proyecto del gobierno no lo entrega.

Finalmente, en términos de la regresividad, el Plan Clase Media del gobierno termina entregando más recursos a personas más ricas. Mientras el 7% más rico (ingresos mensuales mayores a 1.500.000 pesos) recibirá un subsidio menor, el 31% que los siguen pueden recibir 500.000 – en contraste el 62% más pobre solo puede recibir como máximo 400.000 pesos (el IFE de 4 meses). De hecho, solo una pequeña minoría de los beneficiarios del IFE reciben el máximo. Entonces el dinero entregado en promedio a una persona del 62% más pobre podría ser bastante menor que lo entregado en promedio al 31% de “clase media”. Esto dependerá de lo exigente que sea el proceso de acreditar la caída de 30% de los ingresos pero de todas formas es evidente que los más ricos van a recibir más (la definición de una propuesta regresiva).  

En contraste la propuesta del retiro de fondos (que permite a los que tienen más ahorros retirar más) tiene un segundo artículo – la creación de un Fondo Colectivo y Solidario – que pagaría complementos de pensiones de forma progresiva. Entonces con el proyecto del retiro son las personas de menores ingresos los que recibirán más recursos públicos en el largo plazo, bajando la desigualdad, mientras que en el caso del Plan Clase Media del gobierno la desigualdad sube.

En conclusión, el gobierno tuvo la oportunidad de ofrecer un proyecto serio para hacerse cargo de la crisis del desempleo y subempleo que tiene a la mayoría de las familias en Chile con ingresos muy reducidos. Pero sólo fingió hacerlo, entregando, en vez de una Renta Básica seria, un Plan Clase Media que no da el ancho. El proyecto del retiro del 10% de las AFP sigue siendo necesario, no porque es una buena política pública sino porque, a pesar del sufrimiento de la gente en esta crisis, Piñera se niega a ofrecernos nada mejor.

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