Feminismo en la ciencia: deconstruyendo la academia

Feminismo en la ciencia: deconstruyendo la academia

En medio de la pandemia de Covid-19 nos hemos acostumbrado a las conferencias y eventos científicos que se transmiten de manera online. En este contexto aumentó considerablemente el llamado “mansplaining”, término que alude a una práctica de los hombres: cuando una mujer está explicando algo -muchas veces siendo ella la experta en el tema-, un hombre la interrumpe y le explica a ella y/o a la audiencia lo mismo que acaba de hablar la expositora, dando por hecho que ella sabe menos por ser mujer o no se explicó bien. Al estar detrás de una pantalla -con todas las barreras que tiene la tecnología y las telecomunicaciones en este país- aparece esta eventual “autoridad” que alcanza a más personas para criticar y emitir juicios sin fundamentos de tipo técnicos o teóricos.


Sabemos que en Chile contamos con variados estudios que demuestran cuantitativamente las diferencias en cuanto a la elección de disciplinas científicas en el desarrollo de nuestra vida profesional. En nuestro país, el 51.3% de las matrículas de pregrado corresponden a mujeres, pero solo el 22% de éstas pertenecen al área científica. También entendemos -y reconocemos- cómo, desde temprana edad (entre los 6 y 8 años), se comienzan a notar las diferencias que existen entre niños y niñas, quienes se encuentran sumergidas/os en estereotipos de género, los que afectan profundamente la percepción que tienen las niñas de sus propias capacidades físicas e intelectuales.

Estos estereotipos impactan directamente en las decisiones futuras, puesto que comienzan a dudar, sintiéndose menos inteligentes que sus compañeros y considerándose como poco capaces de poseer destrezas físicas para una disciplina como el fútbol, por ejemplo, un deporte que históricamente se le ha asignado a los varones.

En nuestra experiencia, al ingresar juntas en el año 2012 a Licenciatura en ciencias con mención en Física de la Universidad de Chile, fuimos pasando los años de carrera con diferentes ritmos y enfoques en distintas áreas. En este camino nos encontramos con bastantes complicaciones, muchas académicas, de tiempo y planificación, de acceso a información y por sobre todo, el machismo que predomina en la ciencia y la academia. Tuvimos que atravesar las barreras culturales que existen para el desarrollo de la ciencia en niñas y mujeres. Hemos conseguido habitar estos espacios y junto a más compañeras que fuimos descubriendo en el camino, nos hemos convencido de la importancia de trabajar la ciencia, la academia y su divulgación, libre de estereotipos y brechas de género.

En medio de la pandemia de Covid-19 nos hemos acostumbrado a las conferencias y eventos científicos que se transmiten de manera online. En este contexto aumentó considerablemente el llamado “mansplaining”, término que alude a una práctica de los hombres: cuando una mujer está explicando algo -muchas veces siendo ella la experta en el tema-, un hombre la interrumpe y le explica a ella y/o a la audiencia lo mismo que acaba de hablar la expositora, dando por hecho que ella sabe menos por ser mujer o no se explicó bien. Al estar detrás de una pantalla -con todas las barreras que tiene la tecnología y las telecomunicaciones en este país- aparece esta eventual “autoridad” que alcanza a más personas para criticar y emitir juicios sin fundamentos de tipo técnicos o teóricos.

Este tipo de acciones son lamentables, porque dificulta considerablemente la tan ansiada meta de disminuir la brecha de género, que en nuestro país, tiene cifras que no son nada alentadoras. Por ejemplo, nos ha tocado escuchar que dentro de esta práctica, hombres se han referido a académicas como “señorita” o “niña”, mientras que a los académicos varones se les identifica como “el profesor”, infantilizando la labor de colegas y compañeras en la academia.

Nos encontramos en un ambiente en el que los debates y discusiones orientadas en transformar la política y democracia en nuestro país, avanzando en derribar el patriarcado y con ello las desigualdades sociales, resulta indispensable plasmar las diferencias, discriminaciones, estereotipos y brechas de género que gobiernan el ámbito educativo y áreas STEM, si pensamos en la construcción de un país para todos, todas y todes estos aspectos son fundamentales para su creación.

En esta nueva ola de mujeres científicas, pensamos firmemente que debemos concientizar y erradicar este tipo de prácticas en el mundo académico nacional e internacional, porque hemos demostrado con creces que somos tan capaces como los hombres de tener reconocimiento académico en las áreas STEM y queremos que más niñas y jóvenes se sientan capaces de ser la próxima Marie Curie, Rosalind Franklin, Ada Lovelace, Caroline Herschel, entre otras. Sin ellas, no tendríamos los avances tecnológicos de hoy en día y necesitamos de estos avances y otros para un futuro más próspero.  Queremos que las próximas generaciones de científicas vivan inmersas en una mejor sociedad, más justa y libre.

Sobre el Autor

Valeska Zambra y Fernanda Pinilla

Valeska Zambra, Licenciada en Física, Premio Chilena Joven 2019. Fernanda Pinilla, Licenciada en Física y Futbolista.

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