Femicidio y la urgente reforma a Carabineros de Chile

Antes que Carabinera, Norma era una mujer a la cual el Estado también había fallado, como le falló a Ámbar, a Antonia, a Vilma, a Soledad, a Nancy, a Eliana, a Nataly, a Ruth y a tantas otras. Una mujer perteneciente a una institución jerárquica y patriarcal, que ejerce la violencia machista estructural tanto hacia afuera, a la sociedad toda, como hacia adentro, a las mujeres que la integran, llegando a conocerse casos de violencia sexual en que las víctimas fueron silenciadas con internaciones involuntarias en centros psiquiátricos.

Repudiar el crimen de Norma Vásquez es nuestro deber como feministas. Sabemos que en los últimos meses se abrieron profundas heridas, dolores, miedos y rabias contra las fuerzas policiales. Fuimos testigos de la violencia institucional en su expresión más pura, nuestro cuerpo fue utilizado una vez más como territorio de batalla y la violencia sexual, como instrumento aleccionador que buscó callarnos y volvernos al espacio privado. Por una parte, nos duele este nuevo caso de femicidio y, por otra, nos hace sentir más vivas que nunca en esta lucha ancestral contra la opresión y la violencia.

Antes que Carabinera, Norma era una mujer a la cual el Estado también había fallado, como le falló a Ámbar, a Antonia, a Vilma, a Soledad, a Nancy, a Eliana, a Nataly, a Ruth y a tantas otras. Una mujer perteneciente a una institución jerárquica y patriarcal, que ejerce la violencia machista estructural tanto hacia afuera, a la sociedad toda, como hacia adentro, a las mujeres que la integran, llegando a conocerse casos de violencia sexual en que las víctimas fueron silenciadas con internaciones involuntarias en centros psiquiátricos.

Basta recordar el caso de la becaria de la policía de Costa Rica, quien en 2017 intentó suicidarse luego de haber denunciado abuso sexual por un superior jerárquico al interior de la Escuela de Carabineros. Norma es una de las tantas mujeres violentadas que utilizó las herramientas institucionales para denunciar a su agresor, en este caso, ex funcionario de Carabineros de Chile y pese a aquello, a sus 20 años, su cuerpo fue encontrado sin vida en la maleta de un automóvil.

Las demandas de justicia y reparación son transversales en todos aquellos casos de violencia contra las mujeres. Sabemos que el femicidio es la máxima expresión de un continuo de violencia al cual nos vemos enfrentadas a lo largo de todo nuestro ciclo vital y creemos urgente la inclusión de la perspectiva de género en todas las etapas del proceso penal, desde el momento de la denuncia, la investigación y en la fase de ejecución de sus sanciones, pero en particular, en la formación misma de los agentes de policía que activan, día a día, el funcionamiento del sistema penal.

El Estado de Chile incumple su deber de prevenir, sancionar y erradicar la violencia ejercida contra las mujeres, adolescentes y niñas, al que está obligado a dar cumplimiento de acuerdo a los compromisos adquiridos mediante la suscripción de acuerdos internacionales, como la Convención Belem do Pará. Necesitamos que la urgente reforma a la institución de Carabineros de Chile incorpore aquellos estándares como parte estructural y fundante de la formación de sus integrantes. Dichos estándares comprenden una educación no sexista y libre de estereotipos, que permita avanzar hacia la superación del machismo existente al interior de sus filas.

Mientras ello no ocurra, seguiremos enojadas, porque ha sido esta rabia el motor de las grandes conquistas de los derechos para las mujeres.

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