Femicidio número 51: El recuerdo de Joselyn Hernández

El sábado cinco de diciembre, Jocelyn (28) fue apuñalada por su conviviente delante de su hermana. Tras dejarla grave, Álvaro Seguel González huyó y se escondió en la casa de unos familiares, pero fue detenido horas después. La joven tenía tres hijas y estaba embarazada. Las agrupaciones feministas de la comuna denuncian abandono de los casos de violencia en medio de la pandemia.

Cristina Muñoz (35) dice que si hay algo que compartía con su prima, era el hecho de haber sido madres adolescentes, cree que quizá por eso eran tan cercanas. Una semana antes de su asesinato, Joselyn paso a verla con sus hijas: una niña de doce años y las mellizas de año y medio. Hace un tiempo se había separado del padre de las pequeñas, pocos sabían que había empezado una relación con un ex reo evangélico. Después de su muerte, Cristina también se enteró que la joven tenía tres meses de embarazo.

El asesinato de Joselyn se convertía así en el femicidio número 51 en lo que va del año, según informó la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres.

El sábado cinco de diciembre, Jocelyn Hernández Jara (28) fue junto a su pareja al departamento de su hermana Marisela a bañarse en la piscina y a almorzar. Llevaba menos de tres meses viviendo con Álvaro Seguel González, un hombre seis años mayor que ella que conoció el día de su cumpleaños en septiembre. A los pocos meses de salir Seguel la llevó a vivir a un pieza y comenzó a golpearla delante de sus hijas, por eso la mayor de las niñas se había ido a vivir con sus abuelos. En palabras de su prima, ella podía ser muy reservada.

En un momento de la tarde, la pareja comenzó a discutir en presencia de Marisela, en ese momento Seguel tomó un cuchillo de la cocina y la apuñaló. El hombre huyó y estuvo escondido en casa de unos familiares.

-Mi prima está completamente en shock quedó paralizada, llamó a su marido y juntos llevaron a Joselyn al SAPU La Faena-, cuenta Cristina.

Ya no había nada que hacer, la joven falleció en lugar.

Tras dejarla herida, Seguel huyó, pero fue detenido. El hombre tenía antecedentes policiales por homicidio simple. El día domingo, el 8º Juzgado de Garantía de Santiago decretó prisión preventiva para Seguel-que pidió la fiscal Marcela Miranda-, como autor de la agresión que terminó con la vida de Jocelyn. El plazo para la investigación será de 90 días. La pena que arriesga por el delito de femicidio es de 15 años y un día a presidio perpetuo.

***

Cristina confiesa que no sabía nada de feminismo antes de lo que sucedió con su prima, que las muertes de mujeres son cosas que a ella le parecían lejanas, “cosas de las noticias”. Tras el asesinato dice que a la familia no solo tuvo que lidiar con todo el dolor, sino también con la violencia institucional. Tuvieron que esperar el cuerpo de su prima en el Servicio Médico Legal, tardaron dos días más de lo que correspondía. La abogada que les asignó la municipalidad, les habló de cosas que no entendían y se quedaron con más preguntas que respuestas.

La agrupación Coordinadora Feministas de Peñalolén confirmó el mismo abandono e hizo una declaración para exigir justicia y el cumplimiento de los protocolos. Sus familiares pudieron velar a Joselyn recién el diez de diciembre.   

Esa tarde la velaron en la Villa Yungay de Peñalolén, hasta allí llegaron “las chiquillas feministas” con cárteles morados, globos y lienzos donde pedían el cese a la violencia contra la mujer. Incluso tuvieron que cerrar el pasaje de tantas mujeres que asistieron a la despedida. Las jóvenes de pañuelos morados cantaron la canción “Sin miedo” de Vivir Quintana. La familia grabó el momento. Cristina vuelve a ver cada tanto ese video en su teléfono, a veces llora. Recalca de nuevo que no sabía muchas cosas del feminismo, de esas marchas que se hacían. Pero al escuchar cantar al grupo de jóvenes algo cambió en ella. Se sintió escuchada. ¿Qué es el femicidio sin la voz de otras mujeres?

También tuvo cierta epifanía del riesgo que corre ella, su hija de 19 años y la hija de Jocelyn de la que se hará cargo. Ahora palpó ese vacío que surge de la pérdida. Ese dolor que desgarra familias.

-Yo le digo a mi hija y a las mujeres que al primer insulto hay que irse, porque después la violencia sigue y sigue, de hecho con ella también fuimos a la marcha y antes yo nunca había ido a cosas así-, dice.

El último día que vio a su prima, parecía feliz, comieron sushi y Cristina le volvió a insistir que se quedara en su casa mientras encontraba trabajo. Joselyn le dijo que no, no le aceptaba recibir ayuda de nadie. Ella ignoraba que su prima era amenazada cada vez que su pareja la golpeaba. Seguel le advirtió que si lo dejaba, mataría a las niñas.

-A Joselyn le gustaba estar en mi casa, cerca de mi familia, con mi hija, ella era así, no le gustaba molestar, muy pocos sabían lo que ella estaba viviendo, si tan solo yo hubiera sabido…-, comenta.

***

Sofía Bauerle, integrante de la Coordinadora Feministas de Peñalolén habla de la demora del circuito de ayuda en el caso de Joselyn. La noticia llegó al grupo de WhatsApp y una de las integrantes de la agrupación se empezó a pasear por los consultorios de la comuna. Primero llegó a la 43 Comisaría de Peñalolén y ahí supo que el agresor ya estaba detenido. Después les avisaron que tenían el cuerpo de Joselyn en el consultorio de La Faena.

Se contactaron con la familia y les dijeron que era muy importante visibilizar este caso, ellos aceptaron. Este fue el primer femicidio en Peñalolén después de tres años del último caso, uno anterior fue el 2017, asesinaron a una mujer migrante y la noticia pasó desapercibida, ni siquiera apareció su nombre. Ahora las feministas ya estaban organizadas y no querían que volviera a pasar lo mismo con Joselyn. No querían que la olvidaran.

El domingo seis de diciembre se hizo una marcha que fue iniciativa de las amigas de la joven.

-Desde el lunes esperamos a Joselyn y su cuerpo recién llegó el miércoles, queríamos que  el trabajo de Sernameg se activara y partió tarde. La familia esperaba en El Servicio Médico Legal  y Sernameg seguía sin aparecer y de hecho ahí la municipalidad les envió una abogada que hizo un primer seguimiento del caso en la Fiscalía y después dejó todo hasta ahí y le dijo a la familia “Un abogado se va a contactar con ustedes, que estén bien”, nada más-, denuncia Sofía.

El grupo comenzó así todo un periplo por visibilizar el femicidio. Se contactaron con el Instituto de la Mujer y ellas a su vez hablaron con profesionales de Sernameg. No hubo apoyo sicológico para Marisela y tampoco se sabía que pasaría con las hijas de Joselyn.

-Nadie le había explicado a la familia cómo seguiría el caso, que se podía presentar querellas contra el femicida, ellos en el tema legal no entendían mucho y la municipalidad también podía ser querellante y no lo hizo, en ese sentido hacemos el contraste con la criminalización de protestas en esta comuna, donde se presentaron querellas, acá solo hubo silencio. El jueves fuimos a la municipalidad cantamos y desplegamos lienzos para recordarles que la familia de Joselyn sigue esperando, justicia, respuesta y acompañamiento-, relata.

Sofía sabe que a las mujeres pobladoras siempre se les va a juzgar el doble como víctimas de violencia de género, “Ella se quedó por algo con ese hombre” “¿Por qué estaba con él?” son los cuestionamientos que siempre escuchan en este tipo de casos, aun cuando se trate de mujeres precarizadas como Joselyn o esposas que sufren violencia económica. Este caso marcó mucho a la coordinadora y su objetivo es dejar de reaccionar ante los hechos de violencia y comenzar a prevenir, que las mujeres sepan cómo denunciar, que se puedan sentir acompañadas.  

Sofía dice que las redes institucionales no están funcionando, ni en Peñalolén ni en ninguna parte, aun con el aumento de casos de violencia de género en medio de la pandemia. Estuvieron en contacto con el centro de la mujer que suspendió todas sus acciones durante el encierro, luego se contactaron con el programa de prevención del centro, donde durante estos meses solo hicieron seguimiento telefónico de los casos.

-Después nos contactamos con el Centro de Prevención de la Violencia de Género, nos dijeron que era súper limitado lo que podían hacer, son dos mujeres para la comuna entera. Si bien el centro de la mujer su principal línea directa es el Sernameg, depende mucho del interés que tenga el municipio en el tema y acá en Peñalolén el centro de la mujer está inserto en la Unidad de Seguridad Humana y eso es raro, enfrentan la violencia de género individualizándola, sin entender que es algo estructural-, concluye Sofía.

***

En medio de la conversación, Cristina recuerda la sonrisa contagiosa de Joselyn y su espontaneidad. Si se la encontraba en algún lugar de la comuna, le “pegaba” un grito y corría a abrazarla. Más que primas habían sido criadas como hermanas, por eso ella quiere quedarse a cargo de la hija mayor.

Cristina al final de la entrevista se declara feminista o de alguna manera sabe que lo fue al estar siempre al lado de Joselyn y de otras mujeres, la llamada “sororidad”. Ahora confiesa que entiende que lo que le pasó a su prima, le puede pasar a ella y a muchas de sus cercanas.

-Mire esta foto me gusta mucho-, dice y envía una fotografía donde su prima aparece abrazada a su papá, un maestro yesero al que seguía muy unida, incluso después de la separación de ambos padres. Es un retrato de cuando tenía siete años y Joselyn aparece con el pelo corto, sonriente y con los ojos cerrados.

-Ella siempre sonreía y era parada en la hilacha a ella nadie la pasaba a llevar, no supimos ver lo que estaba pasando, yo no fui al cumpleaños de mi abuela y bueno, quizá ahí ella me habría comentado lo que estaba viviendo, después nos enteramos de todo, ella le tenía mucho miedo-, dice al finalizar la entrevista.

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