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Historias de Covid

Esclavizadas por la pandemia: La dura realidad de las mujeres confinadas en los hogares

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Al cerrarse los jardines infantiles y los colegios por la pandemia, las mujeres hoy se enfrentan al cuidado de sus hijos e hijas a tiempo completo. Si a esto sumamos el trabajo remoto y labores domésticas, la sobrecarga está generando cuadros de estrés que se somatizan con insomnio, caída de cabello, ataques al colon y otras enfermedades que a largo plazo pueden traducirse en problemas psicológicos más severos. Los expertos alertan sobre los efectos secundarios del encierro para las mujeres que además deben hacerse cargo de sus familias.

Una reciente encuesta del Centro de Economía y Políticas Sociales (CEAS) de la Universidad Mayor indicó, que las mujeres en esta pandemia dedican 5,6 horas de su tiempo en labores domésticas, mientras que los hombres solo 3,8. Estos datos nos muestran, que aunque ha existido mayor conciencia sobre los derechos de las mujeres, eso no se traduce en igualdad de vida. En efecto, la cuarentena ha reforzado aún más los roles de género, lo que en la práctica implica que las mujeres se vean obligadas a realizar los trabajos de crianza, limpieza doméstica y la contención emocional al grupo familiar.

Alejandra (42)-prefiere mantener su apellido en reserva-es separada y vive con su hija de cuatro años. El confinamiento lo ha vivenciado de manera muy exigente, como muchas mujeres en este periodo en medio de la emergencia sanitaria. Además de coordinar sus dos trabajos de forma remota, que antes eran horarios definidos, debe atender las clases de su hija y las labores domésticas, con muy pocos espacios de descanso. Desde hace un mes y medio, no sabe nada del padre de su hija, quién además había cortado unilateralmente las visitas con la niña. De ahí que todo se volvió mucho más complejo, sin redes de apoyo.

Hoy una de las cosas que más le preocupa ha sido la estabilidad emocional de su hija y la contención que necesita. Una situación más que compleja, porque Alejandra también necesita contención para sobrellevar las labores diarias en medio del encierro absoluto. En este escenario, no tiene familiares ni amigos a los que pueda recurrir. Afortunadamente, dice, al menos tiene estabilidad laboral comparado con otras personas que visto precarizada su situación en medio de la pandemia.

-Somos las mujeres las que estamos haciendo un mayor esfuerzo para sostener no solo materialmente las casas, sino que también emocionalmente al grupo familiar, especialmente a los niños y niñas-, confiesa.

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En este contexto, la psicóloga, feminista y diplomada en estudios de género Carolina Farías, comenta que la situación que están viviendo las mujeres no solamente está asociado a la salud mental, sino también con factores culturales patriarcales; en torno a un estereotipo asociado, donde deben cumplir ciertos roles ligados al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos e hijas.

-Las mujeres en esta sociedad, y en Chile en particular, nacemos con culpa y a raíz de eso somos súper autoflagelantes. Lo que conlleva a vivir situaciones de mucho más estrés, principalmente en términos psicológicos. (Con la pandemia) se verán más marcadas situaciones de culpa o de angustia, y a largo plazo puede venir una depresión, con cuadros angustiosos severos, vinculados al no control de situaciones domésticas y de cuidados que históricamente han responsabilizado a la mujer- explica.

En su experiencia, cuando las mujeres están en situaciones de estrés comienzan a somatizar por ejemplo con insomnio o cambio de horario. Existen muchas mujeres que hoy están con caída de cabello severa y con ataques al colon, enfermedades que a largo plazo pueden traducirse en temas psicológicos un poco más severos, principalmente en términos fisiológicos.

El documento titulado “Los efectos del covid-19 sobre las mujeres y niñas” de ONU Mujeres dice “En tiempos de crisis, cuando los recursos escasean y la capacidad institucional se ve limitada, las mujeres y las niñas se enfrentan a repercusiones desproporcionadas con consecuencias de gran alcance que no hacen más que agravarse en contextos de fragilidad, conflicto y emergencia”.

Los expertos coinciden en que las mujeres hoy día se encuentran en una situación de mucha fragilidad y a futuro deberán sortear los efectos emocionales y económicos que dejará la crisis.

Lamentablemente, durante años no ha existido voluntad política para atender correctamente estas problemáticas con un enfoque integral de género, y la falta de atención en los efectos de la pandemia al interior de los hogares, tiene a las mujeres en Chile pagando un costo altísimo para sus vidas.

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Un segundo informe conjunto de la agencia humanitaria internacional CARE y ONU Mujeres arrojó que, aparte de la constante desigualdad entre los géneros en Latinoamérica, uno de los grupos de la población más vulnerable por la pandemia son las mujeres, las niñas y las personas LGBTIQ+.

“Las normas patriarcales de género colocan la carga del trabajo de cuidado directamente sobre los hombros de las mujeres y las niñas, exponiéndolas a un riesgo adicional tanto en la esfera profesional como en la doméstica (…) Esta carga de trabajo invisible es lo que ha sostenido a los hogares, los sistemas de salud y la economía a lo largo de la respuesta a la pandemia y ha sido esencial para respaldar las estrategias nacionales de salud pública a lo largo de COVID-19”, confirma el documento.

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Paso a Paso: estudio de la USACH demuestra que aún no es el momento para el desconfinamiento

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Más del 10% del descenso de casos confirmados COVID-19 se explica por la disminución de exámenes de laboratorio; la positividad de casos COVID-19 aumentó cuando bajaron los contagios y en algunas regiones se supera a la Región Metropolitana. Estos datos del estudio de la USACH nos alertan de los riesgos que deben ser considerados al momento de determinar el “desconfinamiento Paso a Paso” anunciado por el Ministerio de Salud para este domingo.

El 11,5% del descenso de casos confirmados COVID-19 en la capital, se explica por la disminución de exámenes de laboratorio, según el estudio “Disminución de Casos debido a la baja de exámenes PCR realizados en la Región Metropolitana” del Grupo Epidemiológico Matemático para la Vigilancia de Epidemias y Pandemias de la Universidad de Santiago, USACH.

El estudio también probó que la relación entre el número de exámenes y la cantidad de casos positivos COVID-19 aumentó en el período en que han disminuido los casos confirmados. Si desde el inicio de la pandemia de 100 exámenes PCR 14 personas daban positivo en la Región Metropolitana, ahora son 17 de cada 100. Esta cifra es aún mayor en las Regiones de Antofagasta (20) y O’Higgins (18), información relevante a horas de iniciarse el nuevo plan de desconfinamiento nacional anunciado por el Ministerio de Salud, llamado Paso a Paso.

El estudio es liderado por el investigador Felipe Elorrieta. Participan nueve académicos de Departamento de Matemáticas y Ciencia de la Computación de la Universidad de Santiago, junto a la Bioestadística y académica de la Universidad de Talca, Gloria Icaza.

Gloria Icaza

El Grupo Epidemiológico Matemático realiza el seguimiento diario de la pandemia del Coronavirus en Chile, usando los datos reportados desde el 8 de abril por el Ministerio de Ciencia, fecha en la cual dicho ministerio comenzó a informar el número de exámenes PCR.

El período de este análisis abarca desde el 20 de junio al 10 de julio cuando “hemos observado un descenso en el número de casos confirmados diarios en el país en el último mes. Sin embargo, en este período no solo los casos han disminuido, sino que también el número de exámenes PCR que se realizan diariamente”, dice el estudio.

El mayor número de exámenes en un día a nivel nacional fue el 05 de junio, cuando se reportaron 21.780 test PCR. De ellos 14.331 correspondían a la Región Metropolitana, el máximo registrado en esta región también. El sábado 18 de julio se reportaron 17.716 exámenes a nivel nacional, explica Felipe Elorrieta.

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Felipe Elorrieta

Además de la variación diaria en el número de exámenes que detectan la presencia del virus Sars-CoV-2 en general, el estudio observó un comportamiento estacional: los exámenes PCR disminuyen entre los días lunes y miércoles de cada semana.

– Generalmente se reportan 10 mil exámenes los lunes, martes y miércoles y jueves, viernes, sábado y domingo se reportan unos 17 mil. En el período en que más exámenes se hacían llegamos a 20.000 o sea hemos tenido una baja promedio de 3.000 exámenes diarios.

Si bien la relación entre número de test PCR registrados y los casos de contagio COVID-19 era algo conocido por los especialistas (a mayor testeo, mayor el número de casos confirmados y a menor testeo, menor el número de casos confirmados) por primera vez se prueba que, además de que hay una relación entre menos casos confirmados y menos test PCR, cual parte de esa reducción que se debe a la reducción del número de exámenes en la Región Metropolitana.

Para poder lograrlo se utilizaron dos modelos ajustados que permitieron comparar los números: se hizo un ajuste de los casos confirmados considerando que cada día se hicieron 15.000 PCR en la RM. En la variación oficial, los casos confirmados disminuyeron en un 61%, mientras que con el número de casos ajustados disminuyó en un 50%.

Para cuantificar la relación en el período en que los casos han ido a la baja observaron el período desde el 15 de junio al 10 de julio.

Entre esos días, dice el estudio “el número de casos confirmados pronosticados por el modelo que considera la tendencia histórica del número de exámenes es en promedio 2381,03 casos por día. Por otra parte, el número de casos confirmados pronosticados por el modelo ajustado solo en el período de descenso de casos es de 2105,5. Es decir, la disminución de casos debido a la baja de exámenes en este periodo es en promedio de 275.57 casos diarios. En otras palabras, si el número de exámenes no hubiese disminuido en el último mes habríamos confirmado aproximadamente 276 casos diarios adicionales”.

Paso a paso

Al calcular la incidencia de casos COVID-19 (número de PCR positivos por cada 100 exámenes) el estudio encontró que en el período en que han disminuido los casos confirmados, la Región Metropolitana subió de 13 (un número estadísticamente significativo) a 17 por cada 100 exámenes.

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Al replicar la medición en otras regiones, se encontró que en las regiones de Antofagasta y O’Higgins la incidencia es mayor a la obtenida en la Región Metropolitana, “lo que se interpreta como que el número de casos confirmados por exámenes realizados es mayor en esas regiones. Por el contrario, las regiones del Bío-Bío y Valparaíso tienen valores más pequeños de este parámetro. Es decir, en estas regiones existe los casos confirmados dependen en menor grado del número de exámenes realizados”.

Esto nos preocupa – dicen los investigadores de la USACH – ya que nos refleja que el aumento (o disminución) de casos en esas regiones está menos explicado por la dinámica propia de la pandemia y más explicado por el número de exámenes que se realiza. Una estrategia que implique una pesquisa de casos más profunda, es decir, ir a buscar los casos y no esperar a que lleguen a los centros de salud podría ayudar a bajar esta dependencia”.

Cuando partió la pandemia dice Elorrieta- el ministro Mañalich dijo que los casos habían aumentado porque habían aumentado el número de exámenes. Eso era falso, porque el número de exámenes había aumentado muy poco y los casos habían aumentado en una proporción mucho más grande y ahí nosotros demostramos que la tasa de postividad había aumentado fuertemente en esa semana. Ahora está pasando el efecto inverso, los casos están yendo a la baja pero podemos decir que no es que bajen 1000 exámenes y bajen mil casos sino que los casos bajan más rápido que los exámenes y que la letalidad no baja al mismo tiempo, primero la gente se contagia y después fallece. Entonces en la RM van bajando los fallecidos también lo hemos visto, pero la letalidad ha ido subiendo. De hecho en el reporte del DEIS del 9 de julio hay una letalidad de 3.56, en el fondo de cada 100 casos que se confirman 3.56 fallecen.

Para Elorrieta la leve mejoría “es un discurso que nos preocupa por dos cosas:

El relato exitista ya lo vimos una vez y nos fue como muy mal, al principio en abril. Y además porque el comportamiento de la pandemia es diferente al interior de la Región Metropolitana. La pandemia terminó primero en el sector oriente pero en el sector sur oriente sigue creciendo, por ejemplo, Puente Alto y en el norponiente como en Renca. Hay comunas donde no estamos mejorando todavía y, cuando uno revisa por zonas, se da cuenta que hay algunas que todavía siguen copadísimas. 

Según los criterios de la OMS – agrega-  Chile cumple varios criterios que permiten el desconfinamiento, pero no cumple aún la ocupación en las UCI y el tiempo de baja en los fallecidos tampoco, que se deberían cumplir para pensar en levantar una cuarentena.

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Según Elorrieta desde el inicio de la pandemia se han realizado aproximadamente 1.300.000 test PCR, lo que equivale a examinar al 15% de la población, pero advierte que esa cifra no es uno a uno ya que una misma persona se puede examinar más de una vez.

Asimismo explica que la Región Metropolitana tiene un peso poblacional, y también de exámenes PCR, que altera los promedios nacionales, invisibilizando la realidad del resto de las regiones, en las que los picos de la pandemia no han bajado, sino que están subiendo

-Hay un efecto conjunto efectivamente (los contagios) han bajado porque la pandemia va bajando, pero también porque hay un efecto adicional que tiene que ver con el número de exámenes. Tal vez si hiciéramos más exámenes no tendríamos una baja tan brusca pero es innegable que la pandemia va en retroceso. Pero lo que se observa es que es en esta región solamente (Región Metropolitana) porque cuando uno observa otras regiones la pandemia va creciendo. En  el norte Arica-Tarapacá, en Antofagasta, están todavía con tasas de exámenes confirmados muy alta. Y la metropolitana afecta el promedio nacional. Así la baja en la Metropolitana afecta al país completo.

Puedes revisar el estudio Disminución de Casos debido a la baja de exámenes PCR realizados en la Región Metropolitana:

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Desear y no tocar: La distópica sexualidad de una pandemia

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Ilustración: Carla Ñanculef

Sexting, masturbación y cibersexo: ¿Se puede satisfacer a la libido respetando las medidas sanitarias? Tres testimonios dan cuenta de las complejidades y aciertos de hacer el amor bajo cuarentena. 

En un mundo con internet, la distancia social es un imposible. Sea a través de Videollamadas, WhatsApp o cualquier otra red, las personas se encuentran, dialogan, se ríen, e incluso tienen sexo. 

Pero lo que sí es real e innegable es el distanciamiento físico. Siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los distintos Estados han sido enfáticos en que una de las medidas primordiales para prevenir el contagio de coronavirus es la separación de al menos un metro entre un individuo y otro. 

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Ante este panorama, surge una pregunta: ¿Cómo mantener una vida sexual activa cuando el confinamiento prohíbe cualquier tipo de encuentro que implique salir del hogar? 

En la televisión, un comercial de una compañía telefónica dice tener la respuesta: «Estar separados es la mejor manera de estar juntos». Pero en un escenario incierto es difícil hablar de verdades absolutas, y aunque el ideal de intimidad durante una pandemia sea sin estrechar cuerpos, los vínculos sexoafectivos recién están adecuándose a la denominada «nueva normalidad»

Mientras las parejas se las ingenian para mantener una relación a distancia, algunas autoridades hacen lo posible para no ignorar esta arista que puede traducirse en incumplimientos a la normativa. En Argentina, el gobierno recomendó el sexo virtual durante el aislamiento, sugiriendo el sexting (conversaciones eróticas por internet), las videollamadas y la masturbación como algunas de las opciones disponibles

A casi cuatro meses de iniciado el confinamiento, en Chile aún no existe algún tipo de guía o protocolo respecto a este tema.

En la cama y por Telegram

Es sábado por la tarde. Los niños juegan abajo y Eleonora Aldea pone pestillo a la puerta de su habitación, en el segundo piso. Sabe que en poco tiempo sus hijos recurrirán a ella o a su esposo para que les preparen algo de comida o los asistan en algún quehacer del hogar, así que hay que aprovechar. 

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Y aunque suene gracioso, dice, es verdad

—Antes teníamos hartas oportunidades y ahora no. De alguna forma se volvió emocionante esconderse de los niños para acostarnos

Por culpa del confinamiento, ella, su esposo y sus dos hijos permanecen en su casa las 24 horas. Los espacios comunes se comparten y la intimidad se remite a la habitación del matrimonio. 

La falta de privacidad no está sola, se acompaña del miedo, del estrés por acostumbrarse al encierro, de la preocupación por las muertes y contagios. Los tiempos no son de amor, y hacerlo adquiere una doble dificultad. 

Con siete años casados, la actividad sexual se vuelve una tarea doméstica, como lavar la loza o decidir quién ayuda a los niños en las tareas escolares. Es algo que va en el esquema de una pareja con hijos. De alguna forma tiene que calzar en el calendario

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—Tenemos que coordinarnos, decir, por ejemplo, “tomémonos algo hoy en la noche” o “hagamos algo”. Hay que hacerse un espacio de alguna forma. 

Lo interesante, lo novedoso, está en internet. Su relación, contrario a lo que puede pensarse de un matrimonio, es no monógama. Así lo pactaron hace un par de años. Por ética y respeto a las medidas sanitarias, verse con otras personas no figura dentro del panorama, por lo que innovaron. 

Pardo y su esposo vieron en las aplicaciones de citas una opción. Tanto ella como su marido, confiesa, han estado conociendo gente a través de Tinder y Bumble.  

Para mejor la dinámica, pone un ejemplo práctico

—Imagínate que estás en una fiesta: Tinder es el living, donde se conocen; Instagram, la cocina, donde vas a hablar con alguien de forma más privada mientras te preparas un copete;  y cuando todo se pone más intenso pasas a la pieza, que en este caso vendría siendo Telegram. 

Sin embargo, la fórmula no es individual. El goce se comparte y se alimenta de los encuentros extramaritales que llevan por internet

—Conocemos otras personas, coqueteamos con otras personas. Eso ha sido una hueá importante, eso de sentir aunque sea un coqueteo con alguien… lo puedes compartir con tu pareja y calentarte con eso. No es algo prohibido, sino que estas experiencias con otras personas nos ha ayudado a nutrir nuestra relación. 

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Imaginar que nos tocamos

Desde que se oficializó la cuarentena total, Constanza y Angélica –una joven pareja cuyos nombres fueron modificados para reservar sus identidades– no han podido verse. 

—Seguimos intentando mantener alguna conexión por chat, por videollamadas, etc— dice Constanza. 

Pero faltaba algo. 

Constanza le manda un WhatsApp a Angélica. Le pregunta qué es lo que le gusta. La conversación escala y se erotiza. Describen sus cuerpos y narran minuciosamente lo que harían si estuviesen en el mismo espacio-tiempo. Se tocan, cada una con sus manos, cada una desde su habitación. Una vez que la imaginación se agota o no es suficiente, se trasladan a Signal –un sistema de mensajería cifrado– e intercambian fotos. 

—Así entramos en el sexting, aunque sin decirle así. Principalmente porque yo evitaba un poco el concepto, por malas experiencias anteriores.

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Para ambas, es una alternativa que en ningún caso reemplaza al sexo y el contacto físico. Es algo complementario, pero que han decidido entrenar para hacerlo interesante y atractivo

—Escribiéndonos desde lejos empezamos a ahondar más en esas conversaciones, en ser más detallistas y pensar en lo que haríamos al estar juntas de nuevo— describe Constanza, recordando un poco las dinámicas de pareja que llevaban antes del confinamiento— Anteriormente en nuestra relación era bastante común hacer comentarios cortos y puntuales sobre tirar o sobre lo que nos gustaría hacer al tirar, etc., pero no pasábamos de eso.

Y el camino hacia una «cibersexualidad» no ha sido fácil. Existen más estímulos, más distracciones. El teléfono vibra y emite sonidos. Son notificaciones de Facebook, mensajes de WhatsApp o la alerta de alguna aplicación de delivery ofreciendo un buen descuento lo que las interrumpen

—A veces es un poco frustrante—, se queja. 

Dejando a un lado las complicaciones e incomodidades que puede provocar el sexting, Constanza y su pareja lo recomiendan. 

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—Nos ha hecho muy bien, porque mantener una vida sexual saludable igual nos parece necesario, pero también porque nos ha hecho generar más confianza en distintos planos; entre nosotras, en nuestros cuerpos, en nuestras sensaciones. 

Y finalmente enfatiza: 

—No suple el poder tocarnos, pero ha funcionado. 

Respetar la ley 

A sus 23 años, June García ha coescrito cinco libros de feminismo infantojuvenil e imparte con periodicidad un taller sobre “Neoamor”, el cual funciona como un club de lectura en donde se analizan las nuevas formas de amar y relacionarse a partir de una revisión bibliográfica. 

Realizar el taller, comenta, le ha ayudado a ver los lazos sexuales y afectivos desde las distintas miradas de sus alumnas, pertenecientes en su mayoría a la generación X o centennials

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Para García no es opción salir. Su papá es médico y está en la primera línea de la lucha para superar la pandemia. Por esa razón, aunque la libido a veces se desborde, no se asomará a la calle ni por si acaso. 

La pandemia la pilló experimentando con sexualidad, redescubriéndose a sí misma. Hacía poco tiempo que con su pololo decidieron abrir la relación y probar otras formas de vivir el deseo y el erotismo

Pero el coronavirus no es limitante; es introspección. O parecido. 

—Como no pienso romper la cuarentena para tirar, así que me compré un simulador de sexo oral—dice— antes me parecía una gasto excesivo, pero con la cuarentena se convirtió en un bien de primera necesidad. 

Hasta ahí, todo bien, pero cuando enciende el juguete empiezan los problemas. Piensa en su hermana, que está en la pieza de al lado; en su madre, que se pasea por la casa sin mayor aviso; y en su abuela, que descansa en su dormitorio. Todas viven y permanecen en la misma casa las 24 horas. La privacidad escasea y lo que supone placer termina siendo un dolor de cabeza. 

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—Me paqueo sola porque pienso que pueden escuchar el sonido. Pero igual, no es sólo eso: no puedo ir a terapia ni hablar, por ejemplo de las ganas que tengo de tirar. No estoy tranquila. 

Dado que su pareja tuvo que viajar al sur por asuntos familiares, García debió mudarse a su departamento y cuidar de su gato. Allí, comenta, ha tenido tiempo más tiempo de productividad y menos de ocio, lo que le ha cambiado sus prioridades. 

—Antes me masturbaba caleta porque estaba aburrida o no podía dormir. Ahora lo hago menos y de mejor calidad.

El futuro será sexual o no será 

Qué va a pasar después de esto es quizás una de las preguntas más repetidas en diferentes ámbitos de la vida. ¿Volverán los saludos de beso? ¿Será posible abrazar a un otro? ¿Habrá miedo de tocarse? No hay certezas, pero abundan las teorías. 

—Cuando todo esto acabe va a ser locura, un desespero— cree June — en ese sentido pienso que será mucho del uso mercantil del cuerpo de otra persona. La gente se va a acercar al sexo de una forma muy utilitaria. 

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Aunque, agrega: 

—Habrá gente muy asustada. Yo estoy en ese grupo. Pero, al fin y al cabo, creo que el acercamiento a la muerte nos dará más ganas y menos prejuicios de probar cosas nuevas.

De sexualidad en cuarentena, Aldea sabe mucho. En medio de la pandemia creó ‘Consultorio 1313’, un podcast que reúne historias y preguntas sobre sexo y placer. 

Para, esto nos hará encontrar virtud en lo que tenemos a mano. 

—Esto nos hará considerar a personas que antes no habíamos considerado, o empezar a ver a alguien de otra forma. Y eso ha pasado por la cuarentena.

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El ser humano necesita de conexión siempre, dice, y no se privará de ello:

—A pesar de que se ve de que no hay mucho pasando, en realidad hay caleta pasando. 

Loreto Vargas, ginecóloga de la Universidad de Chile e integrante de Ginecólogas Chile, pone paños fríos a la situación y dice:

—Es importante entender que el coronavirus no se transmite por el flujo genital, sí por la saliva y, por lo mismo, se ha recomendado incluso tener sexo sin besos, lo que puede ser complicado para una pareja, más aún si recién se están conociendo. 

Lo que viene, advierte, «es buscar la satisfacción hacia dentro y no hacia afuera». Por lo mismo, la doctora Vargas recomienda que estos tiempos sean de autoconocimiento, con o sin pareja presente en el mismo espacio. 

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—El cuerpo no es sucio, es nuestro. En el caso de las mujeres, es un territorio que históricamente se nos ha privado. Tocarse, perder el miedo, va a permitir saber qué es lo que te gusta y comunicarlo con la otra persona. Eso llevará a una relación sexual placentera, y las relaciones sexuales placenteras generan bienestar—, concluye.

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COVID-19: El caso del millón de test rápidos almacenados en bodega

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Un millón de test rápidos del Ministerio de Salud se encuentran guardados hace más de un mes y 800.000 de ellos nunca podrán usarse. A través de distintos organismos públicos y de registros de prensa reconstruimos la historia de la donación con la que se inauguró el Fondo Privado de Emergencia para la Salud de Chile, de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), liderada por el empresario Juan Sutil. Una historia atravesada por procedimientos inusuales y donde se habrían perdido $4.000 de los $5.700 millones gastados.

El test PCR es el único examen usado para detectar la presencia del virus Sars-CoV-2. El test rápido, en cambio, es un examen de sangre económico, que en apenas 15 minutos puede detectar anticuerpos IgM/IgG. Cuando aparecen, confirman que la persona estuvo infectada por Coronavirus y su organismo generó esos anticuerpos para defenderse. Se le considera un dispositivo de apoyo diagnóstico, que ayuda a trazar los contagios, tanto en brotes comunitarios como en personal de salud y otros oficios que se encuentran más expuestos a infectarse, motivo por lo que comenzó a ser usado por los distintos Servicios de Salud y de Atención Primaria al inicio de la pandemia.

Pero habría otro motivo de su importancia. “La seropositividad sugiere que la persona estará protegida contra el COVID-19, desconociéndose aún la efectividad y duración de esta protección”, se lee en el documento Estrategias para aumentar la detección de SARS-Cov-2 en Chile” del Consejo Asesor COVID-19, del 26 de abril.

Lo que en el mundo científico es tema de duda, en el mundo empresarial y político era claro, y central, desde mucho antes.

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El 25 de marzo, cuando se lanzó el fondo, Juan Sutil explicó a CNN el destino del aporte del gremio “una de las medidas a cubrir podría ser, por ejemplo, la masificación de los exámenes inmediatos de detección del Coronavirus y agregó: “la principal preocupación que tiene la empresa y los trabajadores está en la continuidad laboral. Yo he manifestado que es importante que podamos mantener ciertos niveles de actividad”, dijo.

Sus palabras coincidían con la estrategia del Gobierno, que en ese entonces anunciaba la posibilidad de entregar un “Carnet Covid”, fundado en el supuesto de que las personas que habían superado el contagio generaban inmunidad, y podían reinsertarse a la vida laboral. La Nueva Normalidad y el test rápido parecían ir de la mano.

Un día después, el 26 de marzo, cuando en Chile se informaba de 1.306 casos de contagio y 4 muertes, el ex Ministro de Salud Jaime Mañalich anunció oficialmente que la CPC “donará los recursos para 1 millón de test rápidos”.

El examen de anticuerpos se convertía en la “prima donna” de los aportes empresariales a la pandemia, que incluían además la compra de ventiladores mecánicos; de reactivos para test PCR; iInsumos sanitarios básicos; equipos de oxigenación de alto flujo; equipos de higiene para familias en campamentos, cajas de alimentos y repatriación de chilenos desde Asia entre sus ítems principales.

Desde entonces Juan Sutil se convirtió también en personaje habitual de los puntos de prensa del Gobierno. Esta exposición habría tenido réditos para la imagen del empresario agrícola, criticado durante el estallido social por el retiro de su auspicio a CNN. Según sus propias palabras en una entrevista de mayo en revista Capital, la gente habría cambiado su percepción sobre él, con un reconocimiento transversal y menos críticas.

El millón de test y la cifra del Fondo de la CPC para combatir la emergencia sanitaria del COVID-19 – $50 mil millones- eran destacadas como impresionantes. Al ex Director del Servicio de Impuestos Internos (SII) y experto tributario Michel Jorratt, consultado para este artículo, la cifra también le impresionó, pero no por lo alto, sino por lo bajo: “la donación de $50 mil millones representa el 0,1% de las utilidades anuales de las grandes empresas, o el 0,4% del impuesto que pagan”, señaló.

El Certificado 66

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En el informe diario del ministerio el domingo 29 de marzo, el ex Ministro de Salud, Jaime Mañalich, anunció la adquisición de un millón de test rápidos de detección del COVID-19.

“De este millón de test, su uso principal es para examinar a contactos directos de alguien que ha dado positivo y que no ha desarrollado síntomas con el objetivo de testear y de decir ‘esta persona a pesar de no presentar ningún síntoma la hemos testeado y hemos detectado anticuerpos, defensas contra este virus’ y si se enfermó ya del coronavirus entonces no necesita seguir en cuarentena o podemos liberar una zona”, dijo.

Sin embargo, para esa fecha aún no se registraba ninguna compra de test rápidos del Ministerio de Salud por un monto parecido. Por el contrario, durante esa semana se reveló que decenas de instituciones públicas, entre Servicios de Salud, Hospitales y Municipios compraron test rápidos de forma individual durante marzo, pero a diversos proveedores.

En ese momento tampoco existía una recomendación sobre cuál test elegir, ya que hay muchos y muy variados en el mercado mundial, y por lo mismo la Sociedad Chilena de Infectología (Sochinf) advirtió que la falta de directrices por parte del Instituto de Salud Pública (ISP) para adquirir tests rápidos fiables “puede constituir un riesgo sanitario”. La Sochinf también criticó la falta de un protocolo para el uso del test rápidos, señalando que cada institución resolvía de forma particular cómo usarlos.

“Hago un llamado a no adquirir test rápidos que no hayan sido autorizados por el Instituto de Salud Pública” dijo el ex ministro Jaime Mañalich, aludido por esta situación el 3 de abril, y reiteró “nosotros estamos comprando un millón de test rápidos”.

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Ese mismo día el ISP informó el listado de test rápidos aprobados. No se trató de una validación del ISP, sino de una lista de los dispositivos que son reportados en los sitios web oficiales de distintas agencias de vigilancia sanitaria mundiales, como la FDA, de Estados Unidos, TANVISA de Brasil, PMDA de Japón y MFDS de Corea del Sur. El listado fue actualizado 5 veces, hasta el 7 de mayo.

Según fuentes reservadas del Ministerio de Salud, el protocolo para el uso de los test rápidos continúa sin existir.

El 30 de abril fecha los informes oficiales del Minsal ya reportaban 16.023 casos de contagio y 227 fallecidos. Ese día, a través de Mercado Público se generaron tres órdenes de compra emanadas por la Subsecretaría de Salud Pública, por un total de 380.210 test. En este lapso algo había cambiado. De las primeras declaraciones donde se afirmaba que la Confederación de la Producción y del Comercio iba a entregar financiamiento para el millón de test rápidos, se pasó a informar en la web de la gremial que se donaban 700.000 exámenes, pero en forma material.

Esta situación llamó la atención de los expertos, dado que las condiciones de donación de la CPC, aún cuando se trate de una situación de emergencia, deberían estar en un contrato especial de donación o decreto que demuestre que esos recursos ingresaron al Tesoro Público, según explican fuentes reservadas del Ministerio de Salud o, por los montos implicados, en algún documento de toma de razón de la Contraloría General de la República. Este medio revisó, tanto en el sitio Transparencia de la Subsecretaría de Salud Pública como en el apartado especial de tomas de razón vinculadas al COVID-19 en la Contraloría, sin encontrar algo relacionado a este convenio o donación.

En este rastreo de información se encontró el Certificado Nº66, sobre donaciones asociadas al brote mundial del virus denominado Coronavirus o COVID-19 emitido por el Servicio de Impuestos Internos el 30 de abril, el mismo día de las compras de test rápidos realizadas por el Ministerio de Salud.

El documento se refiere especialmente a donaciones hechas por una asociación gremial ya sea en bienes o dinero, y detalla en lo principal, el procedimiento por el cual los socios de la referida asociación gremial acreditan la donación en cada caso y los beneficios tributarios a los cuales están afectos como empresas o contribuyentes particulares. También señala que el donatario, como puede ser el Ministerio de Salud, debe emitir el referido certificado de que recibió la donación “dentro de los primeros 12 días hábiles del mes siguiente a la recepción de la donación”, para que la empresa donante pueda descontarlo como gasto.

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Para entender las implicancias del Certificado Nº 66 del Servicio de Impuestos Internos consultamos al ex Director del SII, Michel Jorratt, quien señaló que la circular se refiere a dos Leyes de Donaciones: Donaciones al Fisco (Art. 37 DL 1.939 de 1977) y Donaciones al Fisco y otras entidades (Art. 7 Ley 16.282).

Respecto de la número segunda, el Servicio de Impuestos Internos (SII) hizo un cambio de criterio, para permitir que se hicieran donaciones de bienes comprados directamente para ese fin, pues anteriormente se interpretaba que esta Ley solo permitía donar, con beneficio tributario, bienes que formaran parte de los activos de la empresa. Si parte de las donaciones que hizo la CPC eran para entidades que no pertenecen al Fisco, el cambio de criterio beneficiaría a las empresas de la CPC para que esas donaciones pudieran rebajarlas como gastos.

– Por otra parte toda la regulación anterior consideraba el caso de un contribuyente que donaba al Fisco u otras entidades, nunca pasando por un gremio empresarial. Ahora se acomodó la interpretación para permitir que las empresas entreguen donaciones al gremio y luego éste las transfiera al Fisco. Sin esta nueva circular, se habría entendido que el donante es la CPC, por lo que, dado que la CPC no tiene utilidades, no podrían haber descontado impuestos por esas donaciones. La circular nueva permite que cada empresa pueda deducir como gasto las donaciones que entregó a la CPC. Es decir, es una interpretación a la medida de la CPC- explica Jorratt.

De esta forma, dice, al restar impuesto a la renta y el IVA los $50.000 millones donados originalmente por la Confederación de la Producción y del Comercio quedan en $36.500 millones. La diferencia o beneficio tributario para las empresas donantes, $13.500 millones, la paga el Fisco con dinero de todos los chilenos.

Además los costos asociados a internación de insumos donados fueron eliminados para todo insumo crítico vinculado al COVID-19 ingresado por la CPC, junto con la simplificación de los procedimientos aduaneros.

Unidad de Fondos de Terceros

En la misma época, cuando la CPC resolvió que se donarían físicamente 700.000 test rápidos por un valor de $3.195.500.000 (según consigna la propia página web de la gremial del gran empresariado) -en vez de financiar la compra como se había informado en un principio- el Ministerio de Salud, específicamente la Subsecretaría de Salud Pública, generó el día 30 de abril tres órdenes de compra para adquirir 380.210 test rápidos, que suman un costo de $2.485.869.540 millones.

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Entre ambas operaciones suman 1.080.210 de test rápidos, por un costo total de $5.681.369.540.

Las tres órdenes de compra registradas en Mercado Público, en las que participaron como proveedoras las empresas Skinlab, Comercial y Servicios Verne y Farmalatina son idénticas. Todas incluyen el Decreto de Alerta Sanitaria fechado el 05 de febrero de 2020 y un Certificado de Refrendación, entregado por el departamento de Finanzas y Presupuesto del Ministerio de Salud, que está radicado en la DIPLAS, que a su vez es parte de la Subsecretaría de Salud Pública.

De esta forma se acredita que dicho organismo cuenta con fondos propios para realizar la compra.

Sobre este punto, fuentes del Ministerio de Salud, informaron que aún es motivo de discusión interna entre los funcionarios el por qué la Subsecretaría realizó este tipo de compras. “La CENABAST es la entidad mandatada por Ley, y experta en los procesos de compra de medicamentos e insumos relacionados, mientras el Ministerio de Salud es el órgano rector, cuya función es articular, normar y formular procesos de instituciones públicas y privadas de Salud, pero no ejecutar, salvo excepciones” dicen los funcionarios.

Asimismo, en el encabezado de las tres órdenes de compra, junto al RUT y dirección de la Subsecretaría de Salud Pública se lee que el demandante es “Administración de Fondos” y en el detalle aparece como Unidad de Compra “Administración de Fondos de Terceros Extr”. Dicha unidad no aparece ni en el Organigrama del Ministerio de Salud publicado en su página web ni en la Resolución Exenta Nº46 del 5 de febrero de 2020, que establece la organización interna de la Subsecretaría de Salud Pública.

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La “Unidad de Administración de Fondos de Terceros” pareciera aludir a la posibilidad de que el Ministerio de Salud recibe fondos externos para realizar la compra de los test rápidos, lo cual a su vez se contradice con el Certificado de Refrendación adjunto, que acredita que los fondos para la compra pertenecen al Minsal.

Otro detalle que se puede observar en Mercado Público en el historial de la Orden de Compra, es la velocidad con que se realizó el proceso completo. En dos de los casos, desde que es enviada la orden hasta que es aceptada, sólo transcurre un día, mientras que en la tercera orden de compra el proceso completo se realiza entre las 14.10 y las 16.14 hrs del mismo 30 de abril.

En el historial de Mercado Público también se ve que ninguna de las tres empresas proveedoras tiene contrato, pese a que entregaron los test rápidos solicitados por el Ministerio de Salud en los primeros días de junio. Ello significa, que no han recibido su pago por montos superiores a 700 millones de pesos en cada caso.

Plan de aplicación de los Test Rápidos

El sábado 02 de mayo ingresaron a Chile, por la Aduana Metropolitana en el Aeropuerto Internacional de Santiago, los primeros 100.000 test rápidos de los 700.000 ofrecidos inicialmente por la CPC. En esta unidad se reciben las importaciones de insumos críticos para diversas instituciones de salud.

Los test llegaron en un vuelo de la Fuerza Aérea de Chile proveniente de China.

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Una semana después, el 10 de mayo, la información oficial ya reportaba 28.866 casos confirmados de COVID-19 y 312 fallecidos. Ese día el ex Ministro de Salud Jaime Mañalich inició el “Plan de Aplicación de Test Rápidos para detectar anticuerpos en el organismo”.

La experiencia fue mostrada como un proceso piloto y el propio jefe de la cartera sanitaria enseñó en vivo la forma de aplicar el test a los funcionarios del Hospital El Carmen de Maipú. El evento fue registrado tanto en imágenes como en videos por el Minsal, donde se puede ver que durante las pruebas hay una cajas azul y blanco que permiten reconocer al fabricante chino Zhuhai Livzon Diagnostic Inc., uno de los principales productores mundiales de test.

En la jornada Mañalich afirmó que “el Ministerio de Salud recibió una donación de 500.000 exámenes para la detección de anticuerpos”, sin mencionar al donante.

Los 100.000 test ingresados por la CPC más los 380.210 comprados por el Minsal en Mercado Público, sumaban 480.210 unidades, cifra similar a la informada por Mañalich, aunque no se podría aseverar que los test comprados por el Ministerio de Salud, con sus propios recursos, fueron donados.

Los problemas de Livzon en India y Argentina

Después de ese último evento cesaron las alusiones públicas a los test rápidos. No se comunicó sobre nuevos arribos, su distribución en Servicios de Salud o Servicios de Atención Primaria o sobre alguna evaluación del Plan de Aplicación en distintas comunas o regiones.

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Según fuentes reservadas del Ministerio de Salud, tanto los test rápidos importados directamente por la Confederación de la Producción y del Comercio como los comprados por el Ministerio de Salud – 1.080.210 test rápidos en total – se encuentran desde hace un mes, al menos, en la bodega privada Goldenfrost de Renca, un operador logístico certificado en almacenaje de productos farmacéuticos, que presta servicios al Ministerio y a Cenabast desde hace años.

Aunque estarían aseguradas las condiciones de almacenamiento para garantizar el buen estado de los test hasta el vencimiento de los dispositivos, en unos dos años más, no hay claridad respecto a la razón del porque no salen de la bodega,

Como prueba de que los test rápidos siguen almacenados, están los múltiples pedidos de test rápidos realizados por diferentes Servicios de Salud, Municipalidades y FF.AA. En estos días se puede ver en Mercado Público pedidos de cantidades pequeñas, de 2.000, 5.000 o 7.000 unidades aproximadamente, que podrían ser cubiertas sin dificultad por el millón de test rápidos que posee el Minsal. Funcionarios del Ministerio de Salud que colaboraron para este reportaje, consultaron a diversos servicios de Atención Primaria de Salud de la Región Metropolitana, que confirmaron no haberlos recibido y que cada organismo los adquiere de modo particular.

La razón para que el millón de test rápidos, con los cuales se inauguró el Fondo Privado de Emergencia de la Confederación de la Producción y del Comercio, no se estén distribuyendo podría estar en las cajas azul y blanco vistas en el Hospital El Carmen de Maipú.

El mismo día que en Chile se dio inicio al Plan de Aplicación de Test Rápidos para detectar anticuerpos, en Argentina se desató un escándalo: 170.000 tests rápidos adquiridos por la Casa Rosada a sugerencia de la autoridad sanitaria trasandina estaban defectuosos. Todos eran test fabricados por Zhuhai Livzon Diagnostic Inc.

Dos semanas antes del problema en Argentina, India también prohibió su uso y devolvió los productos a Livzon por considerarlos poco fiables.

Los 700.000 test rápidos adquiridos por la CPC, y otros 100.000 de uno de tres proveedores a los que compró Ministerio de Salud, son de Zhuhai Livzon Diagnostic. Es decir 800.000 test rápidos no podrían usarse por su baja calidad. Llevado a inversión, se habrían perdido $4.000 de los $5.700 millones gastados en los test.

En la misma situación se encuentran los test de la compañía Vivo Check Biotech Co, también de China. Pese a su baja confiabilidad, ambos siguen estando en el listado de exámenes rápidos que entrega el ISP.

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Al final de este reportaje, Chile suma 315.044 casos confirmados por coronavirus y 11.227 fallecidos según DEIS.

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