Erika Meza, pobladora de Lo Hermida: “Hoy en Chile es más importante condenar a una persona que sale a protestar que a delinquir”

Erika Meza pasó cinco meses en prisión preventiva. Vivió la violencia policial y de los medios de comunicación. Canal 13 publicó una nota el mismo 15 de octubre 2020, donde señalaban que era la líder de una asociación ilícita que actuaba para atacar a la 43ª Subcomisaría de Carabineros, inclusive mostraron una fotografía de su rostro. Ese día su vida cambió para siempre. Ahora, en su casa, recibe en exclusiva a La Voz de los que Sobran para contar su verdad y los hechos que la llevaron a la primera plana policial y de la opinión pública.


La madrugada del jueves 15 de octubre de 2020, Erika Meza (58) despertó de golpe. Un gran estruendo y gritos hicieron que se levantara rápido de la cama. “¿Tienes plata? ¿Dónde está la plata?”, recuerda que fue lo primero que le dijo un carabinero que estaba allanando su hogar. Horas más tarde, distintos canales de televisión informaban sobre la detención de 10 personas –tres menores de edad incluidos– en Lo Hermida, Peñalolén, tras una investigación realizada desde agosto por la Fiscalía Metropolitana Oriente y el OS7 de Carabineros. Se les acusaba de formar parte de una red que atacaba la 43ª Subcomisaría de la comuna.

Antes de la formalización de cargos, que duró cuatro días, Canal 13 publicó una nota el mismo 15 de octubre, donde señalaban que Erika Meza era la líder de una asociación ilícita que actuaba para atacar a la 43ª Subcomisaría de Carabineros, ubicada a pocos metros de su casa. La nota emitida por el canal de televisión incluyó una fotografía de su rostro. Tras la difusión de dicha información, la vida para Erika cambió radicalmente. En sus palabras, “le arruinaron su vida”.

Erika pasó cinco meses en prisión preventiva. 153 días para ser exactos, menciona su hija Evelyn Milla, como si cada uno de ellos estuviera grabado a fuego en su recuerdo de la ausencia de su madre. Ahora, en su casa, recibe en exclusiva a La Voz de los que Sobran para contar su verdad y los hechos que la llevaron a la primera plana policial y de la opinión pública durante la quincena de octubre de 2020.

Camino por avenida Los Presidentes, afuera de la 43ª Subcomisaria hay un carabinero controlando el acceso a las pocas personas que se acercan al lugar. El suelo está teñido de negro producto de los constantes enfrentamientos y barricadas que han producido a partir del 18 de octubre de 2019 y que se acrecentaron el lunes 11 de noviembre del mismo año, tras una manifestación de vecinos que llegaron hasta la Viña Causiño Macul –colindante con la subcomisaría y Lo Hermida– para exigir la expropiación del fundo y la construcción de viviendas sociales, como si fuera una marca indeleble de la historia.

La respuesta de Carabineros fue brutal y los enfrentamientos se trasladaron a la población, en donde se produjeron violentas detenciones y el uso indiscriminado de gas lacrimógeno durante toda esa jornada y las que vinieron. Incluso en el lugar se levantó un “hospital de campaña” montado por distintas organizaciones sociales y comunitarias para atender a los heridos.

La casa de Erika está a pocas cuadras de la estación policial. Nos recibe en el living de su hogar. Evelyn y su hija –quienes también fueron allanadas– nos acompañan. Había visto antes esas paredes y cuadros. Canal 13 las utilizó para dar cuenta de la “detención de la líder de una asociación ilícita”, acusación que al poco tiempo fue descartada por el Ministerio Público.

Erika vive hace 30 años en Lo Hermida. Su vida en el lugar había sido buena y tranquila hasta el momento de su detención. Señala que nunca había tenido problemas con nadie, ni con la justicia ni con los vecinos. A mediados de 2020 comenzó a participar de las movilizaciones sociales en el sector.

– ¿Cómo recuerda el 18 de octubre en Lo Hermida? ¿Participó en alguna protesta?
– Hubo muchas protestas y represión. Yo no iba mucho porque tenía que trabajar. Comencé hace poco a ir a las movilizaciones. Trabajaba de nueve de la mañana hasta las 10-10:30 de la noche, hora en la que mis patrones llegaban. Luego me iba a mi casa, me tomaba un café con Wilson (su pareja) y veíamos un programa de televisión. En ese momento le decía, “Wilson, vamos a fumarnos un cigarro” e íbamos todos los días a Bolívar con Caracas, cerca de la subcomisaría, hubiera o no protesta, nosotros íbamos igual, solo mirar. Cuando llegaba ya había enfrentamientos y grandes barricadas, en eso aparecía el carro lanza aguas de Carabineros y mojaba las barricadas para apagarlas. Una vez, tiré tres cartones cuando pasó el güanaco y por eso después me formalizaron, dijeron que yo alimentaba las barricadas, pero las barricadas ya estaban hechas. A las 12:30 de la noche, cuando llegaba de trabajar, ya estaban hechas.

Erika cuenta, con un poco de pena, que luego que fue detenida y su rostro apareció en Canal 13, su jefa, a la cual conocía hace 12 años, mismo tiempo por la cual se extendió la relación y donde trabajó de lunes a sábado durante más de 11 horas al día, la despidió. Le dijo que era una delincuente. Que ella no trabaja con delincuentes.

“Si hubiera sido delincuente, como me lo señala, entonces ¿por qué nunca se le perdió nada cuando yo pasaba todo el día en su casa? Fuera de eso, salía a protestar, pero eso no es ser delincuente, yo salía a protestar por mis derechos”, comenta decepcionada producto del trato que recibió. Solo eso bastó para ponerle un punto final a buena parte de su vida.

– ¿Qué te motivaba para salir a protestar?
Protestar por mis derechos, para tener una jubilación digna, una buena educación para los niños. El sistema es súper malo, súper injusto.

– ¿Qué opina de la justicia en el país?
Es terrible, yo lo viví en la cárcel. Mucha gente me dijo que yo era delincuente, y no lo era, estaba luchando por mis derechos. A la cárcel vamos los puros pobres. ¿Los ricos cuánto tiempo están en la cárcel? El hijo de Raquel Argandoña estaba por homicidio frustrado, ¿y cuánto tiempo estuvo? Nada. Hay gente que ni siquiera debería pisar la cárcel, los mismos niños que han saqueado, que saquearon los supermercados, hay niñas que llevan más de un año presas por robarse un paquete de fideos para comer… porque la gente no tenía qué comer. Después con la pandemia esto se acrecentó, pero ahí aparecieron las ollas comunes. Hoy en Chile es más importante condenar a una persona que sale a protestar que a delinquir. Lo que quieren es que uno no pueda salir a exigir nada, si sales hacerlo te vas a la cárcel.

– ¿Cómo fue su detención el 15 de octubre de 2020?
– Me vieron allanar a las 5:15 de la madrugada. Carabineros rompió las puertas y entraron a mi casa. Lo primero que me preguntó un carabinero era que si yo tenía plata. Yo le respondí que sí tenía dinero, mi 10% del retiro de la AFP y el sueldo que me había pagado mi jefa el día anterior. El carabinero lo único que quería era que le entregara la plata, pero no se la entregué porque era mía. Él insistía que se la entregara, la quería a toda costa. Me negué, le dije que cuando llegara alguien de mi familia yo se la iba a entregar a esa persona. Otro carabinero, en el mismo allanamiento, me decía que no, que no le entregara la plata. Me movía la cabeza señalándome que no entregara la plata. A ese mismo carabinero le dije, “si me llevan detenida, ¿usted me puede acompañar donde un vecino a dejarle mi plata y unas joyas que mi jefa me había regalado”. Él accedió y me acompañó donde un vecino a dejarle mis cosas.

Evelyn señala que Carabineros quería el dinero para justificar que a través de eso se levantaban las manifestaciones, cosa que fue rotundamente descartada. Toda la gente salía a protestar por las suyas, porque tenían necesidades, porque tenían valor y el hastío de la marginación corriendo por las venas.

Erika continúa su relato sobre el allanamiento.

– Empezaron a revisar todo, querían hacer tira los muebles. Le dije que, por favor, no rompieran nada. Cooperé, les entregué las llaves de algunos muebles. Les mencioné que en tal lado había tales especies y así. Después de un rato, el mismo carabinero que me pedía la plata, me llevó a una pieza y me decía prepotente “mírame a los ojos, mírame a los ojos, ¿dónde tienes las pistolas?”. Yo le dije “acá no hay pistolas, si quieres revisa todo, pero acá no vas a encontrar pistolas”.

Esa noche en casa de Erika había cinco personas, todas fueron detenidas y acusadas por delitos de ley de control de armas y asociación ilícita.

Erika señala claramente que esa noche fue víctima de un montaje policial:

– Carabineros preparó un montaje en mi casa. Yo sé lo que había acá, tenía botellas vacías del cumpleaños de la Flopy, que fue el 9 de octubre, y botellas que quedaron del 18 de septiembre. Ellos dijeron que eso era para fabricar bombas molotov y no fue así. Todas esas botellas las saqué a la basura, pero el basurero me dijo que ellos no se la podían llevar, que tenía que reciclarlas. Que ellos no se estaban llevando botellas porque se podían cortar. Y ahí quedaron esas botellas, pero no había nada más. Carabineros llegó con aserrín a mi casa, con bencina e incluso con ropa para presentarlas como prueba.

Posterior a los allanamientos y a la detención de 10 personas, Evelyn comenta que se armó un verdadero espectáculo en la 43ª Subcomisaría de Peñalolén. En el lugar habló la alcaldesa, el ministro del Interior, el fiscal. Sacaron a los detenidos y los hicieron subir a un furgón policial haciendo como que los trasladaban a otro lugar solo para que los canales de televisión los grabaran. Luego de ese show, los hicieron bajar del furgón y los devolvieron a todos a la celda, como un macabro divertimento televisado. “¡Hicieron un circo mediático!”, cierra ofuscada Evelyn.

A Erika se le acusó de ser la líder de una estructura organizada para cometer delitos y atacar la subcomisaría de Carabineros. Todo esto por recibir y albergar en su casa a distintas personas, todas jóvenes. Ella se defiende.

Conocí a Jordano en las manifestaciones. Un día, me dijo que no tenía donde quedarse, que estaba durmiendo en una plaza. Hablé con Wilson y le dije que me daba pena que el Jordano duerma en una plaza teniendo yo una pieza arriba. ¿Por qué no lo dejamos acá? Se ve que son cabros muy buenos, yo tuve a tres acá viviendo conmigo ocho meses y eran niños muy buenos.

Ahí el Jordano se quedó acá un tiempo, estuvo como dos meses. Después volvió con su polola y se fue a vivir con ella. De ahí no supe nada más de él hasta que un día llegó una amiga y me preguntó si lo podía tener porque él había vuelto a dormir en la calle. Lo volví aceptar. Lo quiero porque es un niño educado, igual que el Chuncho, no tengo nada qué decir de él.

Estaba viviendo en la calle, tenía problemas con su mamá y su papá y no tenía dónde estar. El Chuncho vivió ocho meses en mi casa. Otra persona que vivió acá fue Amaro, él tenía 14 años y fue porque su mamá lo vino a dejar acá por tres meses. La mamá de Amaro duerme en un auto y su papá es curaito y andaba con el Amaro toda la noche por ahí. Él estuvo viviendo conmigo seis meses, un día llegó su hermano del sur y se fue a vivir con él. Me alegré, lloré harto igual porque me había encariñado mucho con los niños.

Lo que había en mi casa era un vínculo familiar y no lo quisieron ver. Solo por el hecho de que estábamos viviendo juntos, para ellos, éramos una asociación ilícita y todo el tema. ¿Usted cree que, si fuéramos una asociación ilícita, la municipalidad, la asistente social o la (Carolina) Leitao me hubiesen dado camarotes para los niños que yo tenía acá? Me mandaban cajas mensualmente para los niños. Si fuéramos delincuentes, si fuéramos una banda, no creo que la municipalidad se hubiese prestado para eso. La Leitao (alcaldesa) decía que éramos una banda, entonces ¿por qué me mandaba mensualmente mercadería, me regalaron camarotes, colchones, frazadas, sábanas, ticket de galones de gas? Eso la Leitao jamás lo dijo en la televisión.

Hicieron un daño tremendo, sobre todo a los niños que eran niños buenos, niños de la calle y si yo los recibí, fue porque pasé lo mismo de chica. Yo sé lo que es vivir en la calle, sé lo que es una violación. Por eso los acogí en mi casa.

– ¿Qué sintió usted cuando le fueron señalando todos los delitos por los cuales fue detenida?
– Que todo era falso, todo falso. Yo le dije al fiscal que trabajaba y que nunca había obligado a nadie a ir a protestar. Había cientos de personas que salían a protestar, no era yo no más. Había mucha gente. Cuando yo llegaba a Caracas había un montón de gente protestando. Eran los mismos vecinos de la comuna que salían a manifestarse por una vida más digna.

Mientras Erika estaba en prisión preventiva en la Cárcel de San Miguel, su casa fue allanada nuevamente por Carabineros el 18 de febrero. Los efectivos llegaron al lugar y mencionaron que la acción se realizada por falta de pruebas.

– ¿Cómo vivió estos cinco meses en la cárcel?
– Fue atroz para mí. Estuve 15 días sin comer nada. Se pasa mal en la cárcel porque hay niñas que le quitan la comida a una, o la ropa que va llegando te la quitan también. Cuando me cambiaron a modulo tiritaba entera, lloraba. Los gendarmes me decían “Erika, tú no eres para estar acá, no sé por qué te tienen acá si tú no cometiste ningún delito, no mataste a nadie, no vendías drogas, nada. Por quemar tres cartones te tienen acá, eso es injusto”.  Lo pasé muy mal adentro, se pasa muy mal… En las fiestas de fin de año estuve puro llorando, sentada en mi cama llorando y llorando. Para mí fue atroz. Lo único que pensaba era que, si yo no salía luego, bueno, a los chiquillos no se los había dicho, pero a Wilson sí, que si no me sacaban luego de acá yo me voy a matar en el baño, me iba a cortar las venas, me iba ahorcar, porque no era para mí estar allá dentro.

Erika se quiebra al decir esas palabras. Sus ojos se llenan de lágrimas y comienza a llorar. Señala la impotencia que sintió al no pasar fechas importantes junto a los suyos y la pena que le embarga hasta hoy. Comenta que le arruinaron la vida, perdió su trabajo y la tacharon como delincuente y eso le dolió, porque nunca le ha robado nada a nadie ni había tenido problemas con la justicia. El mismo magistrado, dice ella, no entendía por qué me tuvieron tantos días en prisión si yo era una mujer intachable.

– ¿Cómo ha sido para usted estas últimas dos semanas después de salir en libertad?
– Ha sido súper difícil. En la noche no duermo nada de nada. Estoy tomando pastillas para dormir. Salir a la calle y que la gente te mire, te diga, “oiga, usted estuvo en la cárcel, ¿cómo es eso?”. Igual quiero olvidarme de esto, de que la gente pregunte y todo eso.

Erika se encuentra en libertad desde el 17 de marzo de este año. Finalmente, fue condenada por barricadas y cómplice de delitos teniendo que firmar mensualmente durante los próximos tres años. Además, se le hará un examen de ADN y la integrarán en el registro de condenados. Pero, pese a todo, la acusación principal, de asociación ilícita, fue descartada por el tribunal.

Erika no está contenta con los hechos que se le imputaron. Señala que quemar tres cartones no es hacer una barricada. “Yo tiré esos cartones para calentarme del frío en medio de esa jornada de protesta, no es justo”. A pesar de lo anterior, el abogado de Carabineros, Conall Patrick, revocó la decisión del magistrado buscando la vigilancia extrema de Erika Meza. El miércoles 7 de abril se conocerá la resolución.

Evelyn, desde que su madre salió en libertad, le ha escrito a Canal 13 para exigir disculpas públicas por la información errónea que publicaron y el daño causado a partir de la misma. La información la publicaron, una, dos, tres veces. En la mañana, en la tarde, en la noche y durante varios días, señala. Erika comenta que le será muy difícil encontrar trabajo producto de cómo los medios, en especial el excanal católico, enlodaron su nombre. Erika es enfática al decir que la única intención del canal, propiedad del multimillonario empresario Andrónico Luksic, fue hacer daño. “Ellos no investigaron, solo se guiaron por lo que decía el fiscal, la alcaldesa y Carabineros”.

*Con respecto a los demás formalizados por este caso, el 16 de abril se realizará una reformalización de los detenidos y una revisión de sus medidas cautelares.
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2 comments
  1. Tía kika,como es conocida x muchos acá en la poblacion,es una mujer con un gran corazón,sobre todo con sus niños. A los que cuidaba con su vida.

  2. Evelyn algún día habrá justicia, vamos para allá, esto no es eterno es como la cárcel, pero va a llegar a su final…

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