Enfermeras feministas reiteran exigencia de salida de subsecretario Dougnac: “Somos presas no solo de su misoginia”

Alberto Dougnac. Foto: Minsal

En una carta abierta, la agrupación de Enfermeras feministas manifiestan que “estamos presas de una estafa piramidal para enriquecer” a profesionales como el encargado de Redes Asistenciales, “y a la vez disciplinarnos en torno a la deuda”. A continuación el texto completo.


Desde noviembre 2020 que Alberto Dougnac es el Subsecretario de Redes
Asistenciales en Chile. Antes de su llegada al Ministerio de Salud ejerció como decano
en la Universidad Finis Terrae. Durante el mismo mes se presentó el caso de dos
enfermeras que relataron los eventos de misoginia protagonizados por él al interior
de la universidad: “que son brujas”, “que son complicadas”, “que solo deben ser bonitas,
no inteligentes”.

La defensa de Dougnac fue re victimizar a las enfermeras y que la demanda
sería una suerte de “compensación laboral”. Nunca desconoció ni negó su
responsabilidad en los hechos.

El Gobierno de Chile y su presidente Sebastián Piñera respaldan esta
designación. La ministra de la Mujer, Mónica Zalaquett, y el ministro de salud, Enrique
Paris, validan estos dichos. Compromisos internacionales tales como el decreto 789 y
el 1640 de 1998 que comprometen prevenir, erradicar y sancionar la violencia contra
las mujeres, son ignorados. Más del 80% de las enfermeras son mujeres. La mayor
parte de la fuerza laboral de salud son mujeres.

A las mujeres se les extrae cuidado barato a través de su inseguridad, de sus
temores. Las enfermeras realizan gestión del cuidado que es seguridad y calidad
asistencial, por ejemplo, prevenir infecciones, promover adherencia terapéutica, prevenir
y tratar heridas. Son un trabajo nuclear para la OMS. Es la misma enfermería que
dentro del Informe sobre brechas de personal de salud, 2017, se propone profesionalizar
para alcanzar la Cobertura Universal en Salud, pero que luego vuelve a concentrar en
los siguientes informes la mirada en las especialidades costosas del gremio médico,
mientras que para otros, como las TENS, que tienen tres especialidades por registro de
prestadores, no les significa ningún cambio de salario. Somos enfermeras: algunas
comenzamos la carrera como las primeras personas de nuestras familias en estudiar.

Algunas fuimos TENS y decidimos profesionalizarnos en el cuidado. Algunas somos
hijas de TENS. Pero todas compartimos lo mismo, hemos hecho a hombres como
DOUGNAC más ricos. El salario que recibió como decano lo recibió sosteniéndose en la
matrícula de las enfermeras. Los bonos extras los recibió sosteniéndose en los
posgrados que le vende a las egresadas enfermeras. Cada peso y esfuerzo que le
significó a sus docentes transformarse en doctoras para vender especialidades a otras
compañeras enfermeras. Este mismo grupo de hombres que se instala en decanatos
sin conocer ni interesarse en la profesión, ¿alguna vez querrá instalar la Cobertura
Universal de Salud si quiere seguir lucrando con bonos de especialidades o con
garantías GES? ¿O tendrá respeto por otras la soberbia del que se llama a sí mismo
doctor si es licenciado?

Somos presas no solo de la misoginia de Dougnac. Estamos presas de una
estafa piramidal para enriquecerlos y a la vez disciplinarnos en torno a la deuda. Pero,
¿el sistema soportará si no queremos endeudarnos en un diplomado de paciente
crítico?, ¿en un magister?, ¿en titularnos?, ¿en cuidar sin altruismo, sino como un
trabajo? Somos una fuerza muy grande. Pero también saben que somos una deuda
muy grande. El cuidado no remunerado es valioso, sostiene el 22% del PIB Ampliado
(Comunidad Mujer). La dotación sub óptima de enfermeras causa mortalidad y
complicaciones (RN4CAST). Por esto degradan a las mujeres. Seguir baratas,
sacrificarnos por amor y no pagarnos. Para que nos olvidemos que esto es una línea de
cuidado. Las mujeres en sus casas sostienen a todos los errores del sistema de salud,
al sobreviviente del COVID por ventilador mecánico, al infartado, a la persona que
perdió funcionalidad. Una población en constante aumento y muy costosa que se
atiende con cuidado, no con especialidad y que no reconocen que, por ejemplo, el
tratamiento actual del Alzheimer es cuidado, no una consulta carísima de geriatría.
Por eso, cada mujer de Chile grita con fuerza ¡FUERA DOUGNAC!

Enfermeras Feministas de Chile

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