En Renca: Democracia o nada

Los derechos políticos no son sólo de quienes postulan, sino también de quienes los ejercemos por medio del voto, una de las tantas manifestaciones de la democracia. Acá no sólo se está afectando mañosamente a Castro, sino que también se está afectando a todos y todas quienes vivimos en Renca, dejándonos con una única opción en el voto. ¿Qué realmente podremos elegir?


No es exagerado decir que en Renca se viven días de angustia. El reciente fallo del TRICEL que inhabilitó a Claudio Castro, actual alcalde, de ir a la reelección, y de paso catapultó automáticamente a César Monsalve, candidato de la derecha y el PRI, como el próximo alcalde de nuestra comuna. Y ello asusta. Asusta no sólo porque deja fuera de toda posibilidad a un alcalde que ha hecho una buena gestión, sino porque nos trae de automáticamente de vuelta a una derecha que gobernó localmente por cuatro períodos, trayendo miedos y estigmas.

Por ello y mucho más, creemos firmemente que para el análisis de la cuestión disputada debemos ir más allá de la minucia jurídica. No estamos sólo frente a un caso en el cual existe una legítima duda en torno al plazo en el cual se podía renunciar a un partido político para poder ser candidato a alcalde como independiente (esto dada la nueva fecha de elección debido al escenario social, lo que derivó en una ley que subsumió todo el proceso electoral cambiando las reglas del juego), sino porque el asunto no puede centrarse sólo en el quién estará en la papeleta, sino en el quiénes votaremos.

Los derechos políticos no son sólo de quienes postulan, sino también de quienes los ejercemos por medio del voto, una de las tantas manifestaciones de la democracia. Acá no sólo se está afectando mañosamente a Castro, sino que también se está afectando a todos y todas quienes vivimos en Renca, dejándonos con una única opción en el voto. ¿Qué realmente podremos elegir?

Todo resuena a algo mañoso, y eso mismo aumenta las desconfianzas. Y qué mejor prueba de aquello que el cómo llegamos a esta situación. Y es que el fallo del TRICEL se da con posterioridad a que el Tribunal Electoral Regional fallara 3-0 a favor de Castro, y ocurre debido a que el PRI -partido de Monsalve- presentó una apelación al mismo. Ellos sabían muy bien qué ganaban: si el TRICEL les daba la razón, Monsalve sería candidato único, y así aseguraría la alcaldía. Es decir, el objetivo jurídico tenía un fin político detrás: ganar por secretaría el gobierno comunal de Renca.

Y es por esto que este fallo genera una controversia enorme, porque el candidato que correría solo sería la única opción a la alcaldía de Renca, y lo logró, lo cual ha sido festejado por él mismo. Cabe entonces preguntarse: ¿cuál es el espíritu de César Monsalve? ¿Una “fiesta democrática” donde cada vecina, vecino y vecine elija su opción política y representativa, o quizá lo que busca es que sea como sea se transforme en el próximo alcalde de Renca? La pregunta es retórica porque su respuesta es clara: no le interesa mostrar proyectos, ideas, el cómo imagina el Renca del futuro. Sólo importa ganar. Sólo importa estar en el sillón alcaldicio, privándonos nuestro derecho de poder decidir. ¿Qué legitimidad podría tener un alcalde con dichas características?

Además, no nos puede resultar indiferentes las características del candidato opositor a Claudio Castro, porque es un tema además relevante en el escenario donde leyes y sistemas jurídicos y administrativos demuestran que hay mucho que cambiar. El machismo institucional sigue presente y hace que pasen cosas tan aberrantes como que un candidato como César Monsalve, imputado recientemente por violencia intrafamiliar, quede como única opción en la papeleta. Nos condenan a la comunidad de Renca a votar por él y sólo por él, como si aquello no doliera en un Chile que despertó.

Ahora bien, más que buscar trajes jurídicos a la medida de Claudio Castro, con quien tenemos legítimas similitudes y diferencias, creemos que esa “democracia” concebida en un Estado de Derecho debe ejercerse en su plenitud, y que no sean las instituciones que mediante sus fallos basados en la interpretación pasen a llevar justamente nuestros derechos como ciudadanos, y que el espíritu de esa misma ley -ausente en el mismo ejercicio interpretativo- realmente tenga sentido y razón. Apelamos a las mismas reglas de esa democracia representativa que tanto defiende la clase política. Porque estamos cansados de que sólo sea discurso. ¿Por qué condenar únicamente a Renca a tener que vivir esta situación?

Finalmente, lo peor de esto es que la gran afronta a la democracia que realiza el PRI y César Monsalve a la participación electoral serían el fatídico escenario en Renca que ensalsaría más la descomposición de confianzas de la ciudadanía con los representantes políticos. Y es que son 10 pasos de retroceso con esta acción. El Chile post revuelta de octubre, post revuelta feminista, no merece ni pueda permitir todo esto. Por ello, decimos fuerte y claro: En Renca, democracia o nada.

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