Emergencia, pandemia y plebiscito seguro

Emergencia, pandemia y plebiscito seguro

La forma en que se maneje la pandemia en las próximas semanas determinará el mayor o menor éxito, e incluso el fracaso del plebiscito, pues parece obviarse que la estrategia asumida por Chile para el manejo de la pandemia es de contagio progresivo a través de la administración del contagio y no evitarlo, algo que nos ha llevado a que algunas comunas hayan estado cuatro meses en cuarentena, y que por cierto el temor y desconfianza se propague al igual que el virus.

Chile se encuentra a menos de 100 días de enfrentar un plebiscito en el marco de un proceso constituyente que se decide, y solo fue posible, en el marco del estallido social, donde se logró un acuerdo cuya base principal estaba en la urgencia por disminuir la tensión en la escalada de descontento público expresado en manifestaciones pacíficas y violentas, así como saqueos y daños a la propiedad pública y privada de las cuales probablemente no hay registro en nuestro país.

Pero es necesario ser realistas en el análisis. Este acuerdo surge en la búsqueda de una “válvula” que alivie la tensión por parte de las cúpulas políticas donde estaban quienes han buscado por décadas cambiar la Constitución, y por otra quienes se han opuesto. Aunque puede resultar obvio lo que indico, no es un tema menor, pues en el fondo esta es una materia donde se requiere convicción, y en la firma del acuerdo y el apretón de manos, a no todos los convocaba precisamente este elemento fundamental.

En definitiva, este proceso constituyente se origina en una catástrofe y su primer hito en materia de participación ciudadana en las urnas, se desenvuelve precisamente en pleno desarrollo de la gestión de la emergencia asociada a la pandemia.

Muchos ya empiezan a estar en modo plebiscito, al punto que la lectura inicial que se ha hecho respecto del reciente cambio de gabinete ha sido precisamente sobre este hito y no sobre la catástrofe humanitaria de la pandemia.

Es entonces donde se comienza a hablar de un plebiscito seguro, y el actor central pasa a ser el SERVEL, las decisiones sobre en cuántas horas se realizará – incluso en algún momento se pensó en que se extendiera por dos días-, la disponibilidad de alcohol gel, las urnas, el lápiz y muchos detalles asociados al acto mismo de ese día, olvidando que entre hoy y el 25 de octubre quedan menos de 100 días que no son de espera, sino que de pandemia.

Llama la atención que el negacionismo, que no ha dejado de ser un elemento bastante presente en esta emergencia, permita evadir la discusión sobre la forma en que se está manejando la pandemia, pues vista la actual gestión que ha llevado a Chile a estar dentro de los 10 países con más personas fallecidas por millón de habitantes en el mundo, la preocupación para un plebiscito seguro brille por su ausencia.

En efecto, la forma en que se maneje la pandemia en las próximas semanas determinará el mayor o menor éxito, e incluso el fracaso del plebiscito, pues parece obviarse que la estrategia asumida por Chile para el manejo de la pandemia es de contagio progresivo a través de la administración del contagio y no evitarlo, algo que nos ha llevado a que algunas comunas hayan estado cuatro meses en cuarentena, y que por cierto el temor y desconfianza se propague al igual que el virus.

Esta semana se ha iniciado el relajamiento progresivo de las medidas en la región Metropolitana, el principal foco y el de más complejo manejo a nivel nacional, y por cierto principal exportador de casos a regiones.

Al momento todas las voces de científicos, expertos, especialistas, independiente de la disciplina, hemos planteado de manera casi unánime, que los indicadores no respaldaban esta medida, así como el hecho de que la forma en que se ha realizado tampoco es la correcta, enfrentándonos esto a un mayor riesgo de incremento de casos en las próximas semanas, llamando la atención el apresuramiento por este “paso a paso”.

Pero el gobierno ha hecho oídos sordos incluso al consejo asesor de expertos, quienes más bien parecerían haberse transformado en el comodín comunicacional para avalar cada medida que se toma y dar a entender que las decisiones están fundadas en datos de calidad, así como validación científica.

La actual estrategia de administración del contagio, contagio progresivo, solo nos lleva a la incertidumbre, a medidas flexibles, dinámicas y laxas, cuyos resultados están trágicamente a la vista.

Hoy vale preguntarse si quienes, por convicción, desean que el plebiscito sea un éxito, deben en realidad preocuparse de la campaña, de que exista alcohol gel y que cada uno lleve su lápiz, o quizás más bien deberían preocuparse de que se cambie la estrategia de manejo de la actual emergencia, pues solo quedan menos de 100 días, y difícilmente quienes temen salir a la esquina, estén muy dispuestos a ir a votar.

Sobre el Autor

Michel De L’Herbe

Consultor en Gestión de Emergencias.

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