Elisa Loncon: El cruce identitario que molesta a la derecha

La solicitud de que Elisa Loncon debiera desprenderse de su identidad mapuche para expresar sus ideas, es tan descabellada y absurda como pedirle a la machi Francisca Linconao que deje de ser machi para hablar en la convención constitucional.


Por eso esta convención que hoy día me toca presidir   

 transformará Chile, en un Chile plurinacional, en un Chile 

  intercultural, en un Chile que no atente contra los derechos

de las mujeres, contra los derechos de las cuidadoras, en

 un Chile que cuide la madre tierra, en un Chile que

 también limpie las aguas, contra toda dominación pu lamngen”.

 (Elisa Loncon, 4 de julio 2021).

Hay un cruce identitario que molesta e incomoda a la derecha. Elisa Loncon es simultáneamente mujer, mapuche, académica y además presidenta de la Convención Constitucional (CC).

Desde la elección de Elisa Loncon como presidenta de la CC ha existido de parte de los constituyentes de derecha, así como por parte de los medios de comunicación hegemónicos, un análisis a su figura que denota un discurso claramente eurocentrista y subrepticiamente racista.

Digo esto, pues en los titulares de los principales medios de comunicación se ha destacado la gran preparación académica que ostenta Elisa Loncon. Con dos doctorados y una sólida preparación en pregrado, supera con creces el nivel académico de gran parte -sino de todas/os-, los constituyentes que vieron con desagrado la elección de una mujer mapuche como presidenta de la mesa directiva. Por nombrar algunos de los rostros que demostraban esta falta de entusiasmo estaba Harry Jürgensen, Marcela Cubillos, Teresa Marinovic.

Sin embargo, a la gran mayoría de las personas que observaban este proceso por televisión, la verdad es que poco sabían y les importaba la cantidad de doctorados que sumaba la nueva presidenta. Esto, porque la emoción de su nombramiento radica en otras características, principalmente asociadas a la transformación social que significa relevar la voz de los pueblos, de las mujeres mapuche y de todas las identidades postergadas.

Por otro lado, es preciso subrayar que el énfasis puesto en el conocimiento científico que posee Elisa Loncon funciona como corta fuego para algunos/as, ya que la academia tradicional es un lugar de hegemonía frente a otras epistemologías y formas de pensar. Por tanto, Elisa Loncon también encarna un cruce de conocimientos entre la cosmovisión mapuche y la visión occidental que nuevamente genera desconcierto en los espacios de privilegio elitistas que no están acostumbrados a subordinarse ante la otredad.

La interseccionalidad -es decir, la teoría referida al carácter indisoluble de la identidad, donde género, raza, clase, sexo se imbrican inseparablemente-, es un elemento clave para comprender la incomodidad que genera Elisa Loncon en la derecha.

Lo anterior se ve reflejado cuando Teresa Marinovic le pide a la presidenta de la CC que se abstenga de opinar políticamente sobre el carácter plurinacional del país y del objetivo refundacional que tendría la eventual nueva Constitución, señalando que la realidad que debe prevalecer es otra. ¿Y cuál es esa otra realidad? la que ha imperado en Chile durante toda su historia republicana, donde el Estado chileno desconoce la diversidad cultural que conforma al territorio, negando el reconocimiento y el derecho a autonomía de las naciones originarias.

En este sentido, hay dos elementos que Marinovic pretende instalar en su discurso. Por un lado, el inefectivo intento de inferiorización hacia la voz de Elisa Loncon, toda vez que su intervención -más que una solicitud-, parece un llamado de atención hacia la presidenta de la mesa, donde le indica cuál sería su rol dentro de la convención. Y por otra parte, la enajenada pretensión por silenciar la identidad mapuche que conforma indisolublemente a un sujeto/a perteneciente a este pueblo originario. Para ambos puntos, Elisa Loncon da respuesta, dejando en claro que: “Tengo derecho a hablar como mapuche”.

La solicitud de que Elisa Loncon debiera desprenderse de su identidad mapuche para expresar sus ideas, es tan descabellada y absurda como pedirle a la machi Francisca Linconao que deje de ser machi para hablar en la convención constitucional.

Este imaginario de identidad que postula Marinovic carece de toda profundidad intelectual. Las personas no se configuran identitariamente como si sus características fueran prendas de ropa que se dejan colgadas sobre una percha. Ni Elisa Loncon ni ninguno de los constituyentes puede si no hablar desde quienes son como sujetos/as, hecho que además corresponde a las razones intrínsecas por las cuales han sido elegidos/as.

De todos modos, se hace plausible recordar que las transformaciones sociales que la CC está convocada a impulsar, van a ser tenazmente resistidas por el sector minoritario representado por el conglomerado de derecha, pues ellos actualmente concentran el poder en disputa, razón de sobra para no sorprenderse por la presencia de estas narrativas disociadas de la realidad, que afortunadamente nada tienen que ver con la mayoría de convencionales democráticamente electos/as.  

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