El saludo de Cecilia: el poder tras el uso de una diva

El mensaje generó reacciones, y entre los cibernautas mayores rápidamente se hizo mención a sus encuentros con Pinochet en 1987 y su participación en la cambio de mando, junto al futbolista José Luis Valdivia. Según Cecilia, ahora, ella desconocía que el ministerio estuviese detrás del video, pero los comentarios de las redes sociales no tuvieron piedad con la diva, haciendo comparación con las denuncias del pasado: el régimen militar la usó para cubrir y distraer al país de sus crímenes y Piñera la usaba para distraer a la opinión pública ante el mal manejo de la crisis sanitaria

Estaba por finalizar mayo de 1987 y, entre las sombras de una dictadura cívico-militar, cuando un rayo de luz —que no el cometa Halley— rompe la oscura realidad de ese entonces: Chile ocupa el primer lugar de un certamen internacional de belleza. Entre toda la convulsión social de la época se abre un paréntesis de festejo, donde los chilenos salieron a las calles a celebrar con banderas y tocando bocinas.

Cecilia Carolina Bolocco Fonck se corona como la mujer más bella del mundo y de inmediato su rostro se establece en la escena nacional y también internacional. No obstante, el triunfo de la diseñadora de vestuario rápidamente sería usado por el régimen de Augusto Pinochet y su propaganda.  A su regreso a Chile, la «Miss Universe» fue galardonada con el premio “Jóvenes Destacados” por su triunfo y comenzó un periplo de exhibición política, siempre enfundada en Chanel.

Los años ochenta fueron agitados: violaciones a los Derechos Humanos, más las consecuencias de una aguda crisis financiera, alteraron los ánimos y las protestas contra la dictadura eran frecuentes, la represión carecía de control, y la imagen del país a nivel internacional estaba por el suelo. Consultada sobre las manifestaciones estudiantiles en contra del gobierno, la reina de belleza aseguró que los jóvenes deberían «preocuparse de estudiar, porque para eso se va a la universidad». Las desafortunadas declaraciones de la diva nacional se realizaron en el contexto de las protestas en contra el entonces rector de la Universidad de Chile José Luis Federici, nombrado por Augusto Pinochet. La causa: María Paz Santibáñez, en ese tiempo, estudiante del conservatorio de dicho plantel resultó herida, cuando el carabinero Orlando Tomás Sotomayor Zúñiga le disparó en la cabeza. Según las versiones de Carabineros y El Mercurio, la joven habría agredido al policía, pero las imágenes de Teleanálisis reflejaron lo contrario.

Ante los hechos se esperaba una actitud más solidaria de la reina de belleza, sin embargo ésta apoyó al régimen: «Ella (María Paz) debe haber estado haciendo algo malo, por algo le pasó eso». Las declaraciones de Cecilia causaron un profundo rechazo en el mundo universitario y académico. Años más tarde, el círculo cercano de la Miss saldría diciendo que ella desconocía lo que ocurría. No obstante, recurrentemente opinaba sobre la conmemoración del joven combatiente o las poblaciones movilizadas en fechas emblemáticas.

Ahora, ha reaparecido en el escenario político. Justo cuando se cumplen 32 años de la coronación en Singapur, un video suyo alentando a los profesionales de la salud, removería el polvo de los archivos en donde quedaron las relaciones entre el poder y Cecilia Bolocco. El pasado martes 24 de mayo se convocó a que todo Chile se uniera en un gran saludo apoyando a los funcionarios de salud, quienes son catalogados como la «primera línea» en esta lucha contra el coronavirus. Así, en medio de todas las muestras de agradecimiento, las miradas se centraron en un video difundido por el Ministerio de Salud, imágenes donde la ex Miss Universo mencionó: «Esta noche me quiero sumar a ese gran clamor nacional para celebrarlos a ustedes, y para agradecerles desde el fondo de nuestro corazón la maravillosa y extraordinaria labor que está desempeñando todo el cuerpo médico de nuestro país».

Y luego agregó: «La verdad es que cuando las crisis asechan es cuando somos capaces de percibir la real dimensión de nuestras almas, y con esta tremenda pandemia el alma de todos ustedes está aflorando con una fuerza y con una nobleza conmovedora, porque la verdad es que son nuestros grandes héroes que han sido capaces de postergarse y de poner en riesgo sus propias vidas para salvar las de otros»

El mensaje generó reacciones, y entre los cibernautas mayores rápidamente se hizo mención a sus encuentros con Pinochet en 1987 y su participación en la cambio de mando, junto al futbolista José Luis Valdivia. Según Cecilia, ahora, ella desconocía que el ministerio estuviese detrás del video, pero los comentarios de las redes sociales no tuvieron piedad con la diva, haciendo comparación con las denuncias del pasado: el régimen militar la usó para cubrir y distraer al país de sus crímenes y Piñera la usaba para distraer a la opinión pública ante el mal manejo de la crisis sanitaria.

 Esta vez, no obstante la estética de Cecilia era muy distinta.

Atrás quedó la imagen de la hermosa joven de voluminosa cabellera rubia oscura y ademanes de socialité italiana.

Hoy su apariencia es diferente, como lo es el mundo en que vivimos. Aunque tienda a mostrar elementos muy similares a lo vivido hace más de tres décadas, especialmente en lo relacionado a la crisis financiera y los derechos fundamentales.

El saludo de Cecilia se da en un contexto de estallido social, controlado —hasta cierto punto— por una pandemia, y por una tensión entre el Colegio Médico y el gobierno; como también, por  una cesantía en torno al 16%, protestas en los sectores vulnerables ante la escasez de alimentos,  el retorno de ollas comunes, devenidas eufemísticamente en “cocinas populares”. En materia sanitaria se ha hecho persistente que el personal médico de distintos lugares subiera a redes sociales denuncias por la falta de mascarillas, guantes, ropa de aislamiento y hasta del kit de test PCR para detectar, precisamente, el COVID-19, o sus insumos asociados.

El gobierno en esta ocasión apostó por lo que se ha hecho siempre en regímenes totalitarios. Utilizar un rostro que genere atracción, y con ello acallar a la ciudadanía. Necesitan usar admirar y lo que ellos admiran. No obstante, tal medida nunca dio resultado, más en tiempos en que todo se ha globalizado. Las manifestaciones sociales eran a nivel mundial, y el Covid-19 se ha expandido por todo el planeta.

Ya no queda espacio para el discurso negacionista de la pandemia ni de las múltiples vulneraciones a los derechos humanos. La Moneda debería tenerlo claro, tal vez sí lo sabe, pero la tozudez es más fuerte. Y, bien debe saber Jaime Mañalich, quien ha afirmado que no tenía conciencia de la magnitud de la pobreza y hacinamiento en Chile. Sin embargo, los hechos indican lo contrario. El Gobierno sí sabía la realidad del país. En cinco meses desde que explotó el descontento social, no se pueden haber olvidado los motivos por los cuales se criticaba el actuar político de los últimos 30 años, salvo que se haya hecho oídos sordos desde el primer día manifestación, y la administración se Sebastián Piñera se haya centrado en acallar a la disidencia.

 Al igual que en 1982 se ha priorizado a la banca, y pese a que gobiernos de corte ideológico capitalista a nivel mundial, tuvieron que incluir medidas de índole social, ante la crisis sanitaria, acá se ha apostado por recurrir a las artimañas del pasado. Un forzado asistencialismo y el uso de rostros de famosos para conseguir una validación o una cercanía social. Quizás haya que rezar y ver si pronto en los contaminados cielos capitalinos la virgen María hace su aparición, y no en Peñablanca.

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