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“El regreso de los dioses”: Fernando Pessoa, interpelando al presente

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Cuando decidí escribir poesía en serio, volví a recordar otro consejo de mi maestro Pessoa, transmutado en Ricardo Reis: “Debe haber, en el más pequeño poema de un poeta, algo por lo que se note que ha existido Homero”; por eso cuando escribimos un poema revivimos al aeda griego y, en mi caso, lo hago con devoción de creyente y recuerdo que el poeta griego abrió la puerta de la literatura cuando dijo “que los dioses traman desgracias para que los hombres tengan algo que contar”.


Durante la cuarentena me di tiempo para dar clases, donar libros a los vecinos y ordenar mi biblioteca; entre los libros que encontré en mis incursiones al pequeño depósito de mi hogar estaba uno de Fernando Pessoa titulado El regreso de los dioses (Editorial Seix barrial 1986, España). Un libro extraño, pues no contiene los poemas de los heterónimos conocidos del poeta, se trata de breves ensayos o notas acerca de la vida, la filosofía, la religión y otros menesteres en los que Pessoa hace dialogar a sus personalidades. “Fernando Pessoa es el poeta de los heterónimos; el poeta que se desmultiplica o despersonaliza en la figura de innumerables heterónimos y semi-heterónimos, dando forma por esta vía a la amplitud y la complejidad de sus pensamientos, conocimientos y percepciones de la vida y del mundo, al dar vida a las múltiples voces que comporta dentro de sí, el poeta puede percibir y expresar las diferentes formas del universo y de las cosas del hombre”*. Según el Diccionario de la Real academia de la lengua española, heterónimo es: “identidad literaria ficticia, creada por un autor, que le atribuye una biografía y una personalidad en particular”.

El escritor Santos Domínguez afirma que: “La mayor parte de estos escritos están fechados entre 1916 y 1917, años decisivos en los que Pessoa crearía a los principales poetas heterónimos y al prosista heterónimo António Mora, teórico del neopaganismo portugués y a quien se atribuyen los textos de la primera sección del libro, que da título al volumen. Textos que tratan de la sustancia y la metafísica del paganismo, de su ética y su estética, de sus implicaciones políticas y sociológicas, y que son, junto con la segunda parte, La nueva revelación, la mejor introducción a la obra poética de Alberto Caeiro”**.

Fue Ángel Crespo, uno de los mayores estudiosos de la vida y obra de Pessoa, quien recopiló, tradujo y editó este libro con material disperso y en el prólogo señala: “que ni en vida de Pessoa ni después de su muerte El regreso de los dioses había pasado de ser un proyecto, finalmente abandonado y confuso. La meritoria labor de Ángel Crespo empezó, pues, como una tarea casi arqueológica de reconstrucción laboriosa y aproximada, de ordenación coherente de una prosa ensayística y reflexiva en la que Pessoa emplea la pluma de sus heterónimos para hablar de la obra de sus heterónimos. Para construir ese modelo autorreflexivo para hacer esa reflexión fundamentalmente estética, pero también religiosa, moral, política y sociológica, sobre los poemas de sus principales heterónimos, Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos, el Fernando Pessoa ortónimo y heterónimo, y sobre todo António Mora establecen un diálogo estereofónico, aquello que Pessoa llamaba drama em gente”***. Este libro está considerado el mejor documento para comprender a Pessoa. Héctor Porto, escribió en La Voz de Galicia:“El libro supone una explicación, capital, diríase, sobre la arquitectura poética y el ideario de Fernando Pessoa”, que sin duda alguna fue de losmás eminentes poetas modernistas portugueses.

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La importancia del hallazgo

Recuerdo que adquirí el libro en una librería de viejo en Madrid, España, en el año 2001, cuando fui invitado a leer mis cuentos en Casa América junto a otros escritores bolivianos. Al retornar a Bolivia leí algunos capítulos y lo guardé en algún lado hasta que apareció como un entrañable hallazgo, su aparición convocó al adolescente que leyó por primera vez un poemario del poeta portugués, sin saber aún de sus heterónimos y quedó maravillado con sus poemas; la poesía de Pessoa fue para mí como una epifanía y le pedí a la Divinidad que si alguna vez escribía poesía me permita escribir con la profunda sencillez con la que el lisboeta escribía sus versos. Ahora, en el aislamiento se dio el tiempo propicio para releerlo y asumir la intensa influencia que el poeta, solitario y tímido, tuvo sobre mi vocación literaria y mi vida misma. Recordé una cita suya con la que me identifico plenamente: “Tenemos dos vidas.

La verdadera es la que soñamos en la infancia. La que continuamos soñando adultos en un sustrato de niebla. La falsa es la que vivimos en convivencia con los demás. La falsa es la práctica y útil. En la otra somos nosotros. En la otra vivimos”; así es, mi verdadera vida está en la literatura, la otra es una apariencia, una hermosa apariencia en la que amo y soy amado, pero la extrañeza de mi existencia real son las palabras que invento todos los días para sobrevivir, por eso escribo sin mezquinar tiempo al tiempo.

A medida que recorría las páginas, como si fueran senderos en mi propio interior, recordé que de joven llegué a sentirme muy solo e incomprendido, una soledad que ni siquiera el libro El lobo estepario de Herman Hesse me ayudó a superar, hasta que leí lo que el maestro de Lisboa, una ciudad que no conozco pero que sé que es mía, escribió: “No sé quién soy, qué alma tengo. Siento creencias que no tengo. Me arroban ansias que repudio. Mi perpetua atención sobre mí perpetuamente me denuncia traiciones del alma a un carácter que quizás no tenga, ni ella cree que tengo” y otra cita suya me iluminó: “Me siento tan aislado que puedo palpar la distancia entre mí y mi presencia”, esa era la medida de mi soledad, no me había dado cuenta hasta ese deslumbramiento que la soledad nos llega cuando nosotros mismos somos los ausentes, cuando nos abandonamos a nosotros mismos; así que ahora después de muchas palabras convocando alegrías y tristezas, he llegado a la conclusión de que escribo para no abandonarme. Alberto Caeiro, uno de los heterónimos de Fernando Pessoa escribió: “No tengo ambiciones ni deseos. / Ser poeta no es una ambición mía. /Es mi manera de estar solo”, aunque a él, en su interior, lo acompañaban sus amigos poetas y ensayistas, quizá por eso una vez escribí que soyel escritor que anda conmigo y también el extraño que anda con el escritor.

En mi temprana juventud, enamorado del amor, escribí poemas cursis y ridículos y eso me hizo sentir que nunca sería poeta, hasta que un poema del maestro vino en mi rescate: “Todas las cartas de amor son ridículas. / No serían cartas de amor si no fueran ridículas. / En mis tiempos también escribí cartas de amor, / como las demás, ridículas. / Cuando hay amor, las cartas de amor tienen que ser ridículas. / Y es que, en fin, sólo las criaturas que no han escrito jamás/ cartas de amor son las que son ridículas” y entonces nunca más me sentí ridículo porque comprendí que si no lo era mis cartas y poemas tampoco lo eran y con él repetía sus versos: “Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo?”. 

“Soy del tamaño de lo que veo”

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En mi vida literaria me he encontrado con gente de toda laya, poetas que hacen de la poesía un espacio habitual de la sublimación del lenguaje, escritores herederos de Sherezade que cuentan historias como si se les fuera la vida en ello, así como también con sujetos que creen que la palabra solamente sirve para dañar a otros y hubo momentos en los que me subestimé a mí mismo hasta que recordaba lo dicho por el maestro: “Porque yo soy del tamaño de lo que veo, / y no del tamaño de mi estatura” y cuando se me atravesaba en el camino uno de esos individuos que creen que solamente lo de afuera es bueno, es digno de encomio, desde Portugal venía a mi memoria un río: “El Tajo es más bello que el río que corre por mi pueblo/ Pero el Tajo no es más bello que el río que corre por mi pueblo/ Porque el Tajo no es el río que corre por mi pueblo./ El Tajo tiene grandes barcos/ Y navega en él todavía,/ Para aquellos que ven en todo lo que allá no está,/ La memoria de las naves./ El Tajo desciende de España/Y el Tajo entra en el mar en Portugal./ Eso todos lo sabemos./ Pero pocos saben cuál es el río de mi pueblo/ Y hacia dónde va/ Y de dónde viene./ Y por eso, porque pertenece a menos gente,/ Es más libre y más ancho el río de mi pueblo./ Por el Tajo se va al Mundo./ Más allá del Tajo está América/ Y la fortuna para los que la encuentran./ Nadie pensó nunca en lo que hay más allá/ Del río de mi pueblo./ El río de mi pueblo no hace pensar en nada./ Quien está a su orilla sólo está a su orilla”, y así el río Yacuma, el río de mi pueblo venía a recargar la tinta de mi pluma fuente para escribir porque entendí que para ser universal se debe ser genuinamente local.

Cuando decidí escribir poesía en serio, volví a recordar otro consejo de mi maestro Pessoa, transmutado en Ricardo Reis: “Debe haber, en el más pequeño poema de un poeta, algo por lo que se note que ha existido Homero”; por eso cuando escribimos un poema revivimos al aeda griego y, en mi caso, lo hago con devoción de creyente y recuerdo que el poeta griego abrió la puerta de la literatura cuando dijo “que los dioses traman desgracias para que los hombres tengan algo que contar”. Para honrar a Pessoa trato de no olvidar que: “La poesía es una música que se hace con ideas y por lo mismo con palabras (…) de nada sirve el simple ritmo de las palabras sino contiene ideas” y recuerdo que. “El poeta es un fingidor. / Finge tan completamente/ Que hasta finge que es dolor/ El dolor que de veras siente. // Y quienes leen lo que escribe, / Sienten, en el dolor leído, /No los dos que el poeta vive/ Sino aquél que no han tenido. // Y así va por su camino, / Distrayendo a la razón, / Ese tren sin real destino/ Que se llama corazón”.

Un escritor lleno de gente

Pessoa, cuyo apellido se puede traducir como persona, fue un enigma, quizá porque esa palabra en latín significa “máscara de actor”, ahora me doy cuenta que siempre que lo necesité su palabra vino a mí; así fue cuando los seres que me habitan se me revelaron con toda su crueldad y la muerte me perdono la vida, la memoria del caos me trajo sus palabras: “¿Cuántas máscaras llevamos, y / máscaras bajo las máscaras, sobre / el rostro de nuestra alma?” En varias oportunidades he afirmado que la poesía ilumina el camino de la búsqueda interior en la que estoy desde hace años y la poesía de Pessoa ha sido esa luz, quizá la más constante, la que nunca se apagó.

Respecto ala unidad o la pluralidad del yo, una mañana desperté dentro de mí y mucha gente me aguardaba y reconocí que hay días en los que soy un huésped extraño en mi propia memoria y veo recuerdos que parecen de otros; entonces, otra vez, el autor que estaba habitado por muchas personas, autores de El Libro del desasosiego acudió en mi ayuda: “Me siento múltiple. Soy como un cuarto con innumerables espejos fantásticos que dislocan reflejos falsos, una única anterior realidad que no está en ninguno y está en todos. Como el panteísta se siente árbol, y hasta su flor, yo me siento varios seres. Me siento vivir vidas ajenas”. Cada uno de nosotros somos muchas personas a lo largo de nuestras vidas, somos niños, jóvenes, adultos, hijos, padres; somos empleados, jefes, trabajadores independientes, amantes y esposos; cada día decidimos si vamos a ser ángeles o demonios. Pessoa fue todos ellos y supo dejar que escriban sus propias historias. El genio de Borges también lo descubrió: “Seré todos o nadie. Seré el otro/ Que sin saberlo soy, el que ha mirado/ Ese otro sueño, mi vigilia. La juzga, / Resignado y sonriente.”

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Mi devoción por Pessoa se incrementó años después cuando leí a Antonio Tabucchi, con este escritor italiano fui descubriendo nuevos alumbramientos acerca del poeta de Lisboa, especialmente en libros como Baúl lleno de gente y Sueños de sueños. Los tres últimos días de Fernando Pessoa, en este libroTabucchi recrea un imaginario diálogo del poeta con algunos de sus heterónimos como Álvaro de Campos, Ricardo Reis, Bernardo Soares o António Mora, repasando algunos episodios de sus vidas imaginarias.Tabucchi rescató el mito creado por el mismo poeta y lo hizo literatura.

Cuando estaba en la universidad y quería hacer la revolución para regalársela a la muchacha que amaba leí estos versos: “No soy nada. / Nunca seré nada. / No puedo querer ser nada. / Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo” y uno de esos sueños era el de llegar a ser escritor y convertirme en el fantasma de mis propios libros. Y cuando me sentía derrotado y el abismo me miraba a los ojos, se me presentaba uno de sus heterónimos para persuadirme: “Hacer de la interrupción un camino nuevo, hacer de la caída un paso de danza, del miedo, una escalera, del sueño, un puente, de la búsqueda… un encuentro”, así estimulado por sus palabras salía del pozo y luchaba por ser mejor porque comprendí que el mundo está quebrado para los que están quebrados y el mundo está íntegro para los que están íntegros.

Hoy, a mis 63 años, afirmo que “el guardián de los rebaños”, tenía razón cuando afirmaba que: “Los dioses no han muerto: lo que ha muerto ha sido nuestra visión de ellos. No se han ido: hemos dejado de verlos. O hemos cerrado los ojos o una niebla cualquiera se ha interpuesto entre ellos y nosotros. Continúan existiendo, viven como han vivido, con la misma divinidad y la misma calma”; a veces, al meditar, imagino que estoy con Pessoa en un café de Lisboa, rara vez podemos conversar los dos, porque junto con nosotros nuestras personalidades se sientan a la mesa y discuten hasta el amanecer, al despertar me doy cuenta que con sus palabras retornan a mi espíritu las deidades de las palabras, los espíritus del verbo, las sirenas del verso, el infinito hecho literatura y agradezco a la vida por tanto amor. En otras ocasiones sueño con él y se me presentan imágenes surrealistas, como la vez que soñé que caminaba sobre un puente que fluía sobre un río inmóvil, con él aprendí que tan importante es tener los pies en la tierra como que nuestras almas tengan raíces en el cielo.

Releyéndolo constaté que para los escritores la palabra es el hogar que habita el lector; el lenguaje, para los escritores, es el sexto sentido, el sentido que ordena y explica todos los otros. Y en estas horas aciagas, Pessoa me dio la respuesta: “El aislamiento me ha tallado a su imagen y semejanza” y como lo dijo el poeta de los lentes redondos antes de morir: “No sé lo que traerá el mañana…”, sin embargo, tengo la esperanza de que será algo mejor que ayer. Hoy puedo decir citándolo que “De todo quedaron tres cosas:/ la certeza de que estaba siempre comenzando, / la certeza de que había que seguir/ y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar”.


* https://www.ecured.cu/Fernando_Pessoa

**https://encuentrosconlasletras.blogspot.com/2006/07/el-regreso-de-los-dioses.html?m=0

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***https://encuentrosconlasletras.blogspot.com/2006/07/el-regreso-de-los-dioses.html?m=0

*Sobre el autor. Homero Cavalho Oliva (Beni (1957) ha participado de varias antologías nacionales como Antología del cuento boliviano contemporáneo y “The fatman from La Paz”, e internacionales entre las que se destacan “El nuevo cuento latinoamericano”, Ediciones del norte; Antología del cuento  latinoamericano del siglo XXI, de Julio Ortega, Editorial siglo XXI; y “Se habla español”, Alfaguara, que reúnen a los mejores narradores iberoamericanos de la actualidad. Ha obtenido el “Premio Único Latinoamericano de Cuento”. México 1981. También es “Premio Latin American Writers Institute”, 1989, New York. Segundo Premio nacional de Cuento, 1995.

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VIDEO| Diputada electa Emilia Schneider co-protagoniza el nuevo clip del artiste de pop queer Barbacius

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Un perreo de desamor digital y combativo, inspirado en la tecnología y que aprovecha de recordarnos que las terapias correctivas fueron y son una manifestación de odio real, es lo que muestra ‘Error 404′, el primer single del EP debut “Príncipe” de Barbacius. Además, participan del video cuatro activistas de la disidencia de género: Emilia Schnider, Titi Bernal, Una Típica Francisca y Neón. 


Pop latino queer y digital a cargo del letrista, compositor, intérprete y performer chileno, Barbacius es la esencia de ‘Error 404’, el primer single de su EP debut, Príncipe. El fundador de la organización Agentes de la Música Independiente Kuir (AMIK), organización de trabajadores de la música LGBTIQA+, aterrizó en el pop local en 2017 con los singles de corte social ‘Toque de Queda’ y ‘Rebelión’, además de las vulnerabilidades colectivas que enfrenta su generación, como el caso también de su último estreno.

“El error número 404 es aquel amor por esta persona que se va de nuestros corazones y su nombre no se encuentra más en nuestro disco duro. Un guiño a la tecnología como cuando estamos navegando por internet y una página web ya no existe” Barbacius

Inspirada en la conocida falla de internet y enfocada en aquellas relaciones que no alcanzan a ser formales, la canción posee un beat bailable que permite abrir el corazón. Musicalmente, el artiste ha estado trabajado junto a Blosqui, productor con quien está preparando su debut desde el 2020. “Lloración, bailación y empoderamiento es el concepto de esta canción”, cuenta Barbacius, además de alimenta su imaginario visual con el video oficial para este track dirigida por la destacada Katherina Harder y con Pablo Fatorri en la dirección de arte. 

“El clip es una representación política de lo que dos aparatos de control social han estado haciendo con las diversidades y disidencias sexuales y de género a lo largo de la historia. Es la iglesia y el estado quienes han intentado borrar nuestra existencia sistemáticamente. En el video ellos intentan borrar mi colitud del cerebro, pero es la misma comunidad que me rescata de esta terapia de conversión”. Barbacius

Retrofuturismo musical y un squad de amigues dispuestos a rescatar a Barbacius del odio: la primera diputada trans, Emilia Schnider, la legendaria transformista chilena, Titi Bernal, la cantante lesbiana y camiona visible, Una Típica Francisca, y Neón, performista de la escena ballroom nacional, son les encargades de salvar al artiste de la violencia sistemática de la Iglesia y el estado.

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“Todes elles representan una identidad disidente dentro de la comunidad LGBTIQA+. Nos preocupaos de que así fuese, es importante que se pongan estas experiencias en los relatos audiovisuales e mis canciones, eso es algo que me identifica como músique”.Barbacius

La primera canción y video que lanza dedicado 100%  a la música. Barbacius renuncia a todo para cumplir sus sueños y objetivos musicales de manera honesta y directa, sin olvidar que aunque lloremos, amemos y bailemos, no podemos abandonar la urgencia del combate.

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“Daniel”, la obra teatral que retrata el crimen homofóbico que remeció a Chile hace 10 años

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La compañía La Matrera presenta las funciones de esta pieza teatral a cargo de Ramón Mazuela. Un recorrido inspirado en el libro del periodista Rodrigo Fluxá, “Solos en la Noche”, que reconstruye el salvaje ataque de neonazis a Daniel Zamudio, así como las historias vitales de la víctima y de sus homicidas, antes de su trágico encuentro en el Parque San Borja.


Este 2 de marzo del 2022, se conmemora una década de uno de los crímenes homofóbicos más mediáticos en la historia reciente de nuestro país y que conmocionó a toda la sociedad, el asesinato por odio del joven Daniel Zamudio a manos de un grupo neonazi.

Esta tragedia descarnada, que reveló las corrientes de odio a la que se enfrenta la población homosexual y que sentó precedentes para impulsar la urgencia de sus derechos, llevó a las autoridades a aprobar en tiempo récord una ley antidiscriminación, que hoy se conoce como Ley Zamudio. 

Luego de un año de investigación, la compañía de teatro La Matrera presenta Daniel: voy a ser el gay más famoso de Chile, escrita por Eduardo Meza y Ramón Mazuela, director reconocido por sus pasos en la dirección en Con Pecados Concebidas de Rosario Valenzuela, Manuel y Manuela de Chasca Valenzuela, Hiroshima Mon Amor de Margarite Duras y La última novela de la Inspectora Torres, protagonizada por Delfina Guzmán. 

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Meza y Mazuela tomaron de inspiración el libro Solos en la noche. Zamudio y sus asesinos (2014), del periodista Rodrigo Fluxá, para dar prismas realistas, dinámicos y crudos sobre el asesinato de Daniel Zamudio. 

El ataque, que concluyó en la muerte del joven luego de 25 días, es la punta del iceberg de un hecho que no es fortuito, sino el resultado lógico del ambiente social en el que les tocó vivir tanto a la víctima como a sus victimarios. 

“Apenas leí el libro dije ‘quiero escribir esta obra’. Se lo propuse a Eduardo y nos fuimos embarcando en la historia, creando ficción y realidad para un lenguaje teatral”Ramón mazuela

Protagonizada por Johan Mutarello, Romana Satt, Francisco González Hermosilla, Paolo Coppola, Rocío Terroba, Rodrigo Painén, Farid Lazen, Florencia Crino, Bastián Panadés, Nacho Salamanca y Eduardo Meza, Daniel: voy a ser el gay más famoso de Chile nace con el propósito de crear conciencia sobre los contextos y crímenes que atraviesa una parte de la población a nivel mundial.

Las funciones son el 21, 22 y 23 de enero, a las 21:00 horas, en el Teatro Mori Recoleta con acceso a entradas mediante el sistema Puntoticket. Un espectáculo que no sólo ocupa las palabras de Daniel para retratar su asesinato, también logra darnos perspectivas para entender, por desgracia y actos de odio, la vida de uno de los gays más famosos de Chile.

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VIDEO| El amor coartado por la dictadura entre Joan y Víctor Jara inspira canción de Floresalegría

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‘Un día’ es el nuevo single de la joven música nacional. La canción tiene inspiración en la hermosa relación sentimental entre Víctor Jara y la bailarina Joan Turner, y su dramático quiebre tras el brutal asesinato del cantautor. “Esa oleada del amor que se acaba por la desaparición”, cuenta Floresalegría.


Una de las producciones más honestas y nostálgicas que nos dejó el 2021 fue el EP de FloresalegríaCurá y Sola, un diario de vida de vulnerabilidades, amores, cotidianos y nuestra biografía reciente como país, esa que inevitablemente se convierte en paralelo y espejo de las cosas que nos pasan en la intimidad. 

El proyecto a cargo de Pamela Flores se ha transformado en un universo lleno de imágenes que acompañan esas historias. Si ya conocimos la propuesta visual para ‘A contraluz‘, donde un tradicional recorrido por el centro de la capital chilena logró mostrarnos la mixtura de sentires que tiene la artista. Ahora es el turno del video para ‘Un día’.

“Esta es una canción que escribí hace unos cuatro años, inspirada lejanamente en la historia de Joan y Víctor Jara. Tiene ese dejo, esa oleada del amor que se acaba pero no por una circunstancia normal del quiebre, sino que caduca por la desaparición de este cuerpo, que es sumergido y que un día aparece en el mar. Es una referencia clara al periodo de la dictadura”.Floresalegría

A pesar de no sentirla como una canción potentemente política, ya que solo son guiños e inspiraciones, se gestó gracias a un par de documentales sobre el músico y su pareja. Floresalegría entregó pensamientos a este amor y tantos más que se vieron acabados por la dictadura, con la espantosa desaparición de personas.

“Es el pasaje más fuerte emocionalmente, o quizás el único que tiene el EP. Las otras se tratan de cosas más personales o ficciones, pero esta nace de un hecho político y sensible, son personas específicas. Eso la hace una pieza más críptica y dura”. Floresalegría

La joven música, junto al mismo equipo audiovisual a cargo de ‘A contraluz’, se involucró en el desafío de ponerle imágenes a este injusto desamor. 

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“Junto al director Jorge Peña, pensamos que la letra era lo suficientemente decidora, por lo que no queríamos que se tratara de contar una historia, no queríamos una sobrefundamentación. Escuchamos la canción varias veces y conversamos sobre las texturas: se habla mucho del agua, del sumergirse, de encontrar algo/alguien en el mar”.Floresalegría

De esta forma, llegaron a un imaginario acuático lleno de telas, colores azulescos, escenas de agua, tomas profundas. Vasos, piletas, gotas. “Siempre pensamos en un video bien noventero; es insistente a nivel de tomas, harto material que aparece a cada rato. Y aunque pensamos que podía ser agotador, sentimos que aumenta la intención”, concluye. 

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