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Opinión

El Mercurio miente por razones comerciales

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Se justifica el título de esta columna porque es falso que los proyectos inmobiliarios que se deseen edificar en áreas de preservación ecológica, entran al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, pues tan solo unos acotados proyectos que respetan la naturaleza, conforme al artículo 8.3.1.1 del Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS), se pueden ejecutar sin subdivisiones prediales y contando con una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable del Estudio de Impacto Ambiental respectivo. 


En la mitología romana Mercurio, en latín mercurius, era un importante Dios del comercio y su nombre está relacionado con la palabra latina merx, que significa mercancía. Pues bien, haciendo un símil con el diario El Mercurio, éste publicó el 14 de octubre de 2020 en forma destacada la noticia “Dictamen de Contraloría que eleva exigencias a inmobiliarias impacta en 48% del territorio de la RM”, con epígrafe “Desde ahora, los proyectos que se construyan en áreas de preservación ecológica, en su mayoría sobre la cota mil, entran al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental”. 

La nota periodística se refería al dictamen Nº E39766/2020 del 30 de septiembre de 2020, en el cual se abordó una materia específica muy distinta, conforme a una solicitud de aclaración de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA). 


Se justifica el título de esta columna porque es falso que los proyectos inmobiliarios que se deseen edificar en áreas de preservación ecológica, entran al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, pues tan solo unos acotados proyectos que respetan la naturaleza, conforme al artículo 8.3.1.1 del Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS), se pueden ejecutar sin subdivisiones prediales y contando con una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable del Estudio de Impacto Ambiental respectivo. 

Dicho diario, con énfasis catastrofista, dijo “Esta nueva exigencia aplica a todo el país y significará un costo adicional para los desarrolladores”, lo cual también es engañoso, pues en todas las áreas de valor natural, que tienen protección oficial del Estado, las que están definidas en los planes reguladores como rurales, nunca ha sido posible ejecutar condominios habitacionales ni viviendas aisladas, tal como está claramente ordenado en la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC), de tal forma que ese dictamen no significa un costo adicional para nadie. 

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Todos sabemos que en el mercado, los precios en las transacciones del suelo urbano son bastante más altos que en los suelos rurales y por ello tiempo atrás, por iniciativa del Minvu, accediendo a peticiones de algunos dueños de amplios terrenos, localizados fuera del límite urbano, vale decir, en sectores rurales, el gobierno regional metropolitano de Santiago, a pesar de las objeciones de movimientos ciudadanos ambientalistas, ha autorizado excepcionalmente en tres casos determinados las construcciones de proyectos inmobiliarios de viviendas. Para ello fue necesario modificar el instrumento de planificación intercomunal conocido como PRMS.    

Con el mejor ánimo, buscando que tal diario no desinformara a sus desprevenidos lectores, el mismo día 14/10/20 le envié un mail al periodista Marco Gutiérrez, autor de la “noticia”, ofreciéndole que me entrevistara para darle a conocer la otra versión de los hechos, sin que el profesional se interesara en conocer las disposiciones legales.     


En vista de aquello, el 20 de octubre, pocos días después, me dirigí también por mail al director editorial del medio, Álvaro Fernández, a quien le reenvié mi ofrecimiento anterior dirigido al aludido periodista, manifestándole que aceptaba la falta de respuesta del anterior, indicándole que los lectores del diario deberían saber lo que sucede con esas pretendidas intervenciones en áreas de preservación ecológica y consistente con ello, le ofrecí enviarle una columna de opinión, cuyo único propósito sería dar a conocer el marco legal urbano y ambiental aplicable, recordándole que hace años el periodista de El Mercurio, Eugenio Droguett, me invitó a recorrer sectores altos de la comuna de Lo Barnechea en donde existían viviendas sin permisos, en áreas de valor natural, por lo tanto protegidas, lo que fue publicado el 15/07/06 de ese diario con título “Venta de porcentaje de lotes permitió vulnerar la cota 1.000”, reportaje que generó un fallo condenatorio de la Corte Suprema por una iniciativa judicial del Consejo de Defensa del Estado (CDE). 

El director editorial tampoco contestó y no conforme con la desatención mercurial, igual le envié la columna que se aprecia a continuación, texto no publicado por razones de fácil entendimiento, después de leer su reciente y elitista editorial “Las tres comunas” en donde sale en defensa del mayoritario voto de rechazo a la nueva Constitución por parte de los votantes de Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura, además dando cobertura a columnistas que justifican ese voto porque en esas comunas residen “los más educados” (sic) del país.   

Por considerarlo de interés público, la columna censurada por dicho diario es la siguiente:  

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Los territorios rurales tienen una legislación restrictiva para mantener su finalidad agrícola

Según publicaciones en algunos medios de prensa, 4 inversionistas están desarrollando en terrenos rurales definidos como áreas de preservación ecológica, las faenas iniciales de pavimentación y ejecución de redes de electricidad y agua potable, sin contar con los permisos de urbanización de parte de las Direcciones de Obras Municipales (DOM), para ofrecer en el mercado la venta de parcelas con diferentes superficies, de tal forma que sus compradores edificaran sus viviendas. Ya se han vendido unas cuantas.   

Tres de esos proyectos residenciales están localizados en la comuna de Colina, Hacienda Guay Guay en su terreno de 700 hectáreas, Mirador Pie Andino en su terreno de 190 hectáreas y La Cumbre en su terreno de 260 hectáreas. En la comuna de Lo Barnechea el proyecto residencial se llama Chaguay y el terreno tiene 700 hectáreas. Las superficies de los 4 proyectos son estimadas.    

Ahora bien, la región metropolitana de Santiago se rige desde octubre de 1994 por un Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS), instrumento normativo que tiene mayor jerarquía que los Planes Reguladores Comunales (PRC), teniéndose presente que en esta región de casi 8 millones de habitantes existen 52 comunas. En dicho instrumento, entre otras cosas, se definen cuáles son los sectores urbanos y los rurales, también denominados agrícolas. Por su mala calidad del aire esta región es monitoreada desde el año 1998 por un Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) con regulares resultados a la fecha.  

La Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC) establece que fuera de los límites urbanos establecidos en los Planes Reguladores no será permitido abrir calles, subdividir para formar poblaciones, ni levantar construcciones, salvo aquellas que fueren necesarias para la explotación agrícola del inmueble, o para las viviendas del propietario del mismo y sus trabajadores, o para la construcción de conjuntos habitacionales de viviendas de hasta un valor de UF 1.000. Es decir, se trata de una norma que le da al área rural, una connotación exclusivamente agrícola, salvo excepciones muy específicas, de interpretación restringida.

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Paralelamente, el DL 3.516 de 1980 también permite subdividir, sin exigencias de urbanización, pero para fines exclusivamente agrícolas y ganaderos, en predios rústicos igual o superiores a 5.000 m2, las mal llamadas “parcelas de agrado”, no obstante que legalmente no tienen esa finalidad.

Ha existido la falsa creencia de que el DL 3.516 permitiría construir la vivienda del propietario o la de sus trabajadores, lo que no se compadece con el texto de dicha ley, en que prohíbe expresamente destinarlo para fines habitacionales. Para cambiar el uso de suelo, de agrícola a otro destino, como lo sería el habitacional, se requiere aprobarlo por parte del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), en virtud del artículo 46, de la Ley N° 18.755, cosa que prácticamente nadie ha hecho. 

A su vez, el PRMS divide a los sectores rurales con distintas denominaciones, de acuerdo a sus características y una de ellas se conoce como áreas de preservación ecológica, las que deben mantenerse en su estado natural, aunque sí se permiten ciertas y acotadas actividades, como los proyectos científicos, educacionales, deportivos, culturales con las instalaciones mínimas e indispensables para su habilitación, prohibiéndose las subdivisiones prediales y las edificaciones de viviendas.    

Las autoridades competentes a través del tiempo, mediante polémicas modificaciones al PRMS, han originado la construcción de viviendas en vastos sectores rurales : las Zonas con Desarrollo Urbano Condicionado (ZDUC) en las comunas de la provincia de Chacabuco, los Proyectos con Desarrollo Urbano Condicionado (PDUC), los cuales se pueden ejecutar en terrenos con un mínimo de 300 hectáreas y la conocida modificación 100 al PRMS que exige un mínimo de 60 hectáreas a quienes ejecutan sus proyectos habitacionales. Como es de toda lógica, en estas 3 disposiciones reglamentarias el Estado les exige a los inversionistas una serie de obligaciones y compensaciones, las que no siempre se cumplen, como es el caso de la ausencia de viviendas sociales en las ZDUC. 

Sin embargo, las aprobaciones en área de preservación ecológica son escasas, dado que éstas se consideran excluidas del desarrollo urbano en el propio PRMS. Dentro de las correctamente aprobadas por este mecanismo, cabe mencionar el Club de Golf Santa Martina en Lo Barnechea, el Templo Bahai y la Universidad Adolfo Ibáñez, ambos en Peñalolén.

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Pero nunca se ha admitido la construcción de viviendas en área de preservación ecológica, puesto que, ello contraría los usos de suelo que establece el PRMS, en su artículo 8.3.1.1. Pero sí se han edificado viviendas en esas zonas de valor natural sin los permisos respectivos y por ello el Consejo de Defensa del Estado (CDE) ha interpuesto las acciones judiciales de rigor y la Corte Suprema ha condenado a los infractores.  

En el caso de los proyectos habitacionales en Lo Barnechea y Colina los 4 han sido objetados ante la Contraloría debido a que incumplen lo exigido en el PRMS, tampoco cuentan con evaluación ambiental, ni menos autorización del SAG, ni del Seremi de Agricultura. Es decir, se trata de megaproyectos, en área de preservación ecológica, en contravención a todas las normas que regulan el área rural, con el agravante de hacerlo vulnerando los usos del suelo de esas áreas de valor natural. 

Si estos 4 inversionistas, unidos en sus objetivos, hubieran hecho lobby en el gobierno para que, previo a sus decisiones comerciales, se modificaran las reglas del juego en dicho PRMS, así como las del artículo 55 de la LGUC, las del Decreto Ley 3.516, y artículo 46 de la Ley N° 18.755, entonces, posiblemente, después de un período prolongado de  tiempo, las autoridades habrían aceptado sus propuestas y con un nombre sustentable y respetuoso del medio ambiente, como por ejemplo, Proyectos Residenciales Pro Naturaleza (PRPN), ya contarían con las Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) favorables y demás permisos de construcción, de manera que nadie cuestionaría sus decisiones.

Pero ellos optaron por intentar el camino corto, pasando por alto las normas legales que rigen el área rural, incluyendo aquella que regula las áreas de preservación ecológica establecidas en el PRMS y por ello el alcalde de Lo Barnechea, Cristóbal Lira, ya tomó la correcta decisión de paralizar las obras del proyecto que se estaba ejecutando en esa comuna. El alcalde de Colina, Mario Olavarría, ya anunció públicamente que los titulares de los 3 proyectos que se efectuaban en su comuna, motu proprio, los detuvieron.  

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Opinión

Un gobierno que no desilusiona, no es un buen gobierno

Los paradigmas que pretenden modificarse no pueden ser algo de una administración para luego desvanecerse; debe haber un trabajo lo suficientemente  detallado para que el futuro sea compartido, y para que ciertas premisas se perpetúen en el tiempo.

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La decisión de Gabriel Boric de que Irina Karamanos, su pareja, finalmente se haga cargo de todo lo que implica ser Primera Dama, ha causado, como siempre sucede, todo tipo de reacciones en las redes sociales, entre opositores y adherentes. Desde cierto feminismo la han mirado con desilusión por aceptarlo, debido a lo que implica y lo que representa dicho puesto, como también hay quienes han querido ver traición de parte del presidente electo, por haber dicho en campaña que quería terminar con el rol que su pareja desempeñará.

La razón de esto es porque algunos no entienden que gobernar es desilusionar, como dice ese popular dicho en los pasillos de la política. Una vez que se está en el poder, éste resulta más complejo de lo que se ve desde afuera o desde al frente. Y no debido a esas vulgares interpretaciones que suponen una transformación de quien lo ostenta, sino por todo lo que lleva consigo; por las señales; por los códigos; por los símbolos que entraña.

Eso es lo que tanto Irina como Gabriel están viendo frente suyo como una enorme maquinaria que respira sola, tiene sus propias lógicas y sus formas de dejarse conducir. Han entendido que el principal antídoto ante los reaccionarios que quieren que nada cambie, es la continuidad de ciertas cosas para, luego, poder reformarlas de manera importante. Porque la radicalidad no consiste en llegar y destruir todo, sino en conducir un proceso inteligentemente para, desde adentro, lograr dar nuevos significados políticos al arte de gobernar.

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Por ejemplo, por mucho que algunos creamos que es urgente una refundación política e ideológica de Carabineros, la experiencia demuestra que esta ansiada intervención civil debe hacerse con autoridad, y ella se construye diariamente, conviviendo con esa policía, construyendo puentes y luego, tomando la decisión radical.

Sin una autoridad que radique en la continuidad, el cambio sólo traerá crisis y no cambiará absolutamente nada. Pues lo que viene hacia el futuro, ya sea en las acciones diarias del gobierno como en las reformas estructurales que plantee la Convención Constitucional, debe consolidarse democráticamente. Los paradigmas que pretenden modificarse no pueden ser algo de una administración para luego desvanecerse; debe haber un trabajo lo suficientemente  detallado para que el futuro sea compartido, y para que ciertas premisas se perpetúen en el tiempo.

Para eso, también, habrá que reformular el lenguaje; y acá me refiero particularmente a Irina, quien aún habla como si estuviera leyendo constantemente un ensayo de Judith Butler. Y para corregir eso, debe dejar un poco la academia y hacer política como su compañero, quien, a lo largo de una carrera de diez años, ha sabido entender que hay formas y formas de dar un mensaje.

Como dijimos al comienzo, gobernar es desilusionar; y la desilusión más importante es la que experimentan quienes llegan al poder. Porque esta experiencia los hace tomar conciencia y sopesar la magnitud de la tarea, más aún cuando ésta no es sólo administrar la mencionada continuidad, sino resignificarla bajo otros parámetros.

El nombramiento de Mario Marcel como titular de Hacienda, también podría ser parte de lo mismo. Por más que aquellos que juegan a la revolución hayan querido un ministro con un perfil diferente al de quienes han encabezado la billetera nacional durante estos últimos 30 años, para llevar a cabo vuelcos políticos de tamaña relevancia para la cotidianidad de los chilenos, se necesita alguien que conozca a la perfección los pasillos del poder; alguien que pueda enfrentarse en un terreno similar a quienes ponen sus intereses por sobre los de la ciudadanía. Y Marcel es el hombre indicado.

Aunque se crea que la mochila ideológica que carga el presidente del Banco Central es la evidencia de una derrota política ante los acuerdos transicionales, lo concreto es que esa mochila es el conocimiento de las posibilidades y de los límites, pero además de las condiciones necesarias que logren que la realización del horizonte programático pueda ser sin que haya excusas de parte de parte de un relato oficial que se asusta frente a las pocas certezas.

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Marcel, si es que lleva a cabo responsablemente lo que el gobierno entrante se propone, será la demostración empírica de que lo que preocupa y ha preocupado por años en sectores de poder no es un asunto técnico, sino uno ideológico. Por lo que aventurarse a acusar traiciones o ventas al mejor postor, es no querer saborear quizá lo más dulce de la contienda política, que es encontrar los caminos más contradictorios entre sí, para caminar hacia lo que se pretende. Porque el objetivo nunca será disfrutable si es que el camino no es complejo. Y lo fácil es propio de quienes menosprecian lo público y la democracia. Por lo tanto, un gobierno que no desilusiona, no es un buen gobierno, sino un panfleto institucionalizado.

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Opinión

“Desigualdades que matan” y el impuesto a los “súper ricos”

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El reciente lunes 17 de enero se publicó el informe “Desigualdades que matan” de OXFAM, una fundación de organizaciones no gubernamentales de ayuda contra el hambre. En el reporte destacan cifras y datos impactantes respecto a la brecha de desigualdad durante estos casi dos años de pandemia de Covid-19, y se realiza una crítica a lo que califican como “violencia económica”, en la que -como advierten- se “beneficia a los más ricos y poderosos”.

El 11 de marzo de 2020, hace casi dos años, se declaraba como una pandemia a la emergencia global por contagios por Covid-19, con esto se daba inicio a un periodo de grandes cambios en el estilo de vida de la humanidad: desde la implementación del uso de mascarillas de manera cotidiana, del lavado de manos, uso permanente alcohol gel, hasta viajes y traslados limitados o la prohibición de estos. 

Junto con esto comenzó una serie de ajustes en el mercado laboral, desde el teletrabajo y la automatización, regulaciones y restricciones debido al aforo permitido, hasta la flexibilización laboral, reducción de salarios y despidos. 

Por otra parte, la pandemia dejaba en evidencia la crisis que se asomaba en la salud pública, con falta de implementos como camas críticas o de personal de salud, de limpieza, y la incapacidad para responder ante emergencias de tal magnitud. Algo que después de una relativa vuelta a la “normalidad”, se vió reflejado en despidos de amplios sectores que habían puesto su tiempo y expuesto sus vidas para colaborar ante tal crisis, aun con jornadas extenuantes y condiciones laborales muchas veces precarias. 

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Se estima que a la fecha la pandemia ha cobrado más de 5.5 millones de vidas.

VIOLENCIA ECONÓMICA

Según el mencionado informe de OXFAM, “esto nunca ha sido fruto del azar, sino el resultado de decisiones deliberadas: la ‘violencia económica’”. Con lo anterior la ONG se refiere a que “las decisiones políticas a nivel estructural están diseñadas para favorecer a los más ricos y poderosos, lo que perjudica de una manera directa al conjunto de la población y, especialmente, a las personas en mayor situación de pobreza, las mujeres y las niñas, y las personas racializadas”.

Y es que las contradicciones sociales se han vuelto mucho más evidentes con la pandemia; de esa misma manera se deja en evidencia que el sistema político, económico y social está previsto para proteger a las grandes fortunas del mundo, y con el objetivo de aumentarlas.

De hecho, cabe recordar que las principales fortunas del país, bajo la administración del Presidente Sebastián Piñera y en plena pandemia, aumentaron sus ganancias. Mientras el sistema de salud colapsaba, o mientras la mayoría de la población tuvo que recurrir a ayudas estatales como el IFE, el Seguro de Cesantía, o a nuestros fondos de pensiones (que mayormente se usaron para el pago de deudas, alimentación y recursos básicos). Mientras, además, vivíamos momentos de mucha inestabilidad laboral e incertidumbre producto de despidos y flexibilización laboral.

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Asimismo, el informe advierte que “los diez hombres más ricos del mundo han duplicado sus fortunas (…), mientras que los ingresos del 99% de la humanidad se habrían deteriorado a causa de la COVID-19”.

Según Forbes, al 30 de noviembre de 2021 la riqueza de los diez hombres más ricos del mundo se había incrementado en 821.000 millones de dólares desde marzo de 2020. Según la lista, los diez hombres más ricos son (de izquierda a derecha y desde arriba en la imagen): Warren Buffett, Mark Zuckerberg, Bill Gates, Elon Musk, Jeff Bezos, Steve Ballmer, Larry Ellison, Bernard Arnault, Sergey Brin y Larry Page. 

Por otra parte, el informe afirma que “según se estima, más de 160 millones de personas han caído en la pobreza”. Otro dato expresa la aplastante desigualdad, donde desde el inicio de la pandemia “se suma un nuevo milmillonario cada 26 horas”. Esto, mientras que -según se agrega- “la riqueza de una pequeña élite de 2.755 milmillonarios ha crecido más durante la pandemia de COVID-19 que en los últimos 14 años, que ya había sido una época de bonanza económica para ellos”.

Instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y Crédit Suisse, así como el Foro Económico Mundial, “han estimado que la pandemia ha provocado un aumento de las desigualdades dentro de los países en todo el mundo”. Mientras, en  forma paralela, “como mínimo 73 países se enfrentan a posibles medidas de austeridad respaldadas por el FMI, lo que puede agravar las desigualdades entre países, así como todas las formas de desigualdad a nivel interno”. 

Dentro de las consecuencias que tienen las medidas de austeridad, los derechos de las mujeres y la brecha de género, son de las más golpeadas, atrasando los avances en torno a estos temas. De hecho, el mismo informe advierte que se “ha retrasado el camino para cerrar la brecha de género toda una generación, ya que ahora se tardarán 135 años frente a los 99 años antes de la pandemia”.

UNA VACUNACIÓN DESIGUAL

Otro aspecto importante que se desgrana del informe “Las desigualdades matan” es el valor de la vida y la salud en contexto de pandemia, puesto que el Covid-19 y su rápida expansión hizo patente la crisis de la salud pública y privada, no solo en términos de recursos técnicos/tecnológicos y humanos, sino también en términos de quienes tienen más derechos o acceso a salud. 

En este sentido el informe aclara, por ejemplo, que “la desigualdad de ingresos resulta más determinante que la edad a la hora de estimar si alguien perderá la vida a causa de la Covid-19”.

Por esta misma razón se explica, por ejemplo, que los países blancos/occidentales tienen mayor acceso a procesos de vacunación que África, India o países de Latinoamérica. 

“Estas milagrosas vacunas que tanta esperanza daban a la humanidad, han estado desde el primer día reservadas al servicio del beneficio privado y del monopolio. En lugar de vacunar a miles de millones de personas en países de renta media y baja, hemos creado milmillonarios a costa de estas vacunas, mientras las grandes farmacéuticas deciden quién vive y quién muere”, advierte el informe, que además considera que se ha creado un “apartheid de las vacunas”, lo que se ve expresado en que se ha cobrado “innecesariamente las vidas de millones de personas en países con acceso limitado a las vacunas”.

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Foto: Minsal

Todo esto impacta en las brechas existentes y el crecimiento de las desigualdades entre naciones, donde los países ricos aumentan sus vacunaciones y vuelven a una relativa “normalidad”, permitiendo a los ricos, de casi cualquier país, el poder de aguantar la crisis económica profundizada por el Covid-19.

LA MUERTE, UN ELEMENTO INTRÍNSECO DEL CAPITALISMO

“Que las personas en situación de pobreza, las mujeres y las niñas, y las personas racializadas se vean afectadas y mueran de manera desproporcionada en comparación con las personas ricas y privilegiadas, no es un error fortuito en el modelo actual de capitalismo, sino un elemento intrínseco de este sistema”, advierte Oxfam.

Y es que mirado desde afuera, por así decir en tercera persona, la relación del capitalismo con la humanidad ha sido en desmedro del avance social y está focalizado en la acumulación de riquezas, a costa de la vida humana. Evidencia de esto es en gran medida lo mostrado por el informe de OXFAM, que actualiza datos en relación a la desigualdad profundizada por la pandemia. Sin embargo, previo a la pandemia ya podemos ver que la desigualdad era parte del sistema. Un ejemplo de esto es que “desde 1995, el 1% más rico ha acaparado cerca de 20 veces más riqueza global que la mitad más pobre de la humanidad”, como apunta la ONG. De esta misma manera, “conjuntamente, 252 hombres poseen más riqueza que los mil millones de mujeres y niñas de África, América Latina y el Caribe”.

Esta misma lógica la podemos trasladar a distintos ámbitos de la vida, por ejemplo, en la emisión de gases contaminantes, en relación directa con el cambio climático. En el informe se presenta como ejemplo, señalándose que “se estima que el promedio de las emisiones individuales de 20 de los milmillionarios más ricos es 8.000 veces superior a la de cualquier persona de entre los mil millones más pobres”.

IMPUESTO A LOS SUPER RICOS

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Otra aspecto interesante del citado informe es que no solo nos entrega un panorama actual de la desigualdad, sino que además propone algunas medidas ante este escenario.

La primera es “reintegrar la riqueza extrema en la economía real para abordar las desigualdades”. Con esto se refiere a que los gobiernos se pongan en campaña para aplicar gravámenes o impuestos extraordinarios a las grandes fortunas y sus ganancias durante la pandemia. “Por ejemplo, un impuesto excepcional del 99% sobre las ganancias acumuladas durante la pandemia por los diez hombres más ricos del mundo, permitiría recaudar 812.000 millones de dólares”, apunta OXFAM.

Otra de las medidas propuestas es la de “reorientar la riqueza para salvar vidas e invertir en nuestro futuro”, haciendo una exigencia a los gobiernos para que “el legado de la pandemia debe ser unos servicios públicos de salud universales y de calidad financiados con dinero público, para que nadie tenga que volver a pagar de su bolsillo por acceder a estos servicios”. Y lo mismo se sugiere en otros temas de relevancia pública, como medidas para acortar la brecha de género, abordar el cambio climático y la contaminación, entre otras.

Finalmente, el documento propone “cambiar las reglas y las dinámicas de poder en la economía y la sociedad”, lo que implicaría “la eliminación de leyes sexistas, incluidas aquellas que hacen que casi 3.000 millones de mujeres no puedan acceder por ley a las mismas opciones laborales que los hombres. Esto incluye también la derogación de las leyes que socavan los derechos de sindicalización y huelga de los trabajadores y trabajadoras”. 

Para tener en consideración, el informe propone un impuesto progresivo y extraordinario solo considerando las riquezas producidas en plena pandemia. “Un impuesto del 99% sobre los ingresos extraordinarios que los 10 hombres más ricos han obtenido durante la pandemia de COVID-19, podría movilizar dinero suficiente para fabricar suficientes vacunas para toda la población mundial y cubrir el déficit de financiación de las medidas climáticas, financiar unos servicios de salud y protección social universales, y apoyar los esfuerzos para abordar la violencia de género en más de 80 países. Y aun así, estos hombres seguirían teniendo 8.000 millones de dólares más que antes de la pandemia”, concluye al respecto OXFAM. 

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Opinión

Santos Discépolo. Gritos de actualidad

Discépolo sentencia el fin del progreso y su olimpo. Si bien, bajo el peronismo se baila tango en los salones y en los Estadios, de aquí en adelante -más allá del fetiche cultural- el género será difícilmente tolerado como una expresión genuina de compadritos, de malevos….al estilo del guapo Cruz Medina –valiente y servicial-. Lamentable llego la hora de estetizar los desgarbos arrabaleros del 20’. Presenciamos el fin del periodo “aurático”, fundacional y orillero.

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a la ralea neoliberal

al horrible desasosiego.

Una prosa de Sergio Pujol, “Discépolo: una biografía argentina” (1997), abre una penetrante intuición cuando nos recuerda la “crisis de creatividad” en la obra del dramaturgo argentino bajo los “años dorados” del Peronismo (1946-1955). Si bien ya intuíamos tal hito desde los textos pioneros de Emilio de Ipola, nos referimos a la condición peronofila del hijo de Santos, la idea aún no nos terminaba de seducir. Según ambos autores, el “filosofo del tango”, habría padecido una “crisis experimental” que se puede atribuir al monumentalismo estético del primer peronismo –al cual suscribió sin miramiento de pasiones. No debemos olvidar que Discépolo comprometió una activa participación con Juan Domingo Perón bajo la sátira radial “mordisquito”.

Su entusiasta intervención radial contra el conservadurismo argentino fue desenfadada y le trajo un alto costo dentro de la comunidad tanguera. En plena “década infame” (1930-1943) la “oligarquía carnera” había convenido un envilecido acuerdo con Inglaterra, el famoso pacto Roca-Runciman que data del año 1933 fue el telón de fondo de letras tan existenciales como melodramáticas. Muchas de ellas cargadas de una prosa tremendista y otras desde un catolicismo desesperanzado ante las modernizaciones y los cismas teológicos. Tras esta debacle social (años 30’) la Argentina se asumía como un enclave de la “piratería inglesa” y ello pavimentó el camino a una crisis moral donde el poeta presagió –y supo nombrar- la condición fatídica de los tiempos.

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Por analogía con lo que es un yacimiento cuprífero, y socialmente por la ausencia de mujeres en los años 20 en la Argentina, Discépolo se refiere a este trágico episodio desde una metáfora masculinizante, propia del baile de compadritos, “se nos fue la mina”. A su manera, cual moralista decepcionado, el autor de Cambalache se inscribía como un pensador que presagiaba la decadencia moral de occidente, a la manera en que Oswald Spengler lo había retratado años antes. Como conclusión de lo anterior, la razón moderna se había suicidado.

Una vez que tuvo lugar el “aluvión” de la institución tanguera, que se prolonga desde 1940 hasta 1955, donde las orquestas típicas y las industrias sellaron un pacto nacional-popular con el gobierno de Perón, la “maquinaria” peronista materializa un programa de difusión radial del género. El tango como fenómeno de masas se hace parte de la industria cultural bajo un celebrado cancionero popular. Ello se traduce, entre otras cosas, en la rica filmografía argentina, donde prolifera una amalgama de actores y personajes del tango como Hugo del Carril, Ángel Vargas, Aníbal Troilo, Tita Merello, Raúl Berón y la propia compañera de Discépolo: Tania, motivo soterrado del tango Martirio. Sin lugar a dudas, esta suerte de pacto nacional-popular viene a representar un tiempo glorificante, pero sin advertir que se avecinaba un tránsito que dejaba atrás el origen desarraigado, homo-gay, y contestatario del género.

La consolidación de la industria cultural (¡Gardel for export¡) lesionaba irremediablemente la condición “marginal” del género a comienzos del siglo XX. Me refiero a un contexto que destaca por la inmigración de “tanos” refugiados en prostíbulos; tanos y compadritos que lloran por el drama de la inmigración. El tango como una lengua del desarraigo y una clave crítica de los contratos modernizantes. Bajo la “década infame” (y el naufragio de la Argentina en los años 30’ que Discépolo lo describía como la perdida de “la mina” en alusión al yacimiento) destaca la queja contra la patronal heredada del canto-protesta de Agustín Magaldi y sus reclamos. De ahí en más, la industria del tango está vinculada a la masificación de orquestas típicas.

En virtud de este proceso de “canonización”, Discépolo escribe en los “años dorados del peronismo” una de sus últimas obras póstumas, Cafetín de Buenos Aires (1948). Aquí el poeta del tango explota fundamentalmente el expediente de la nostalgia. Quizás Cafetín representa una inflexión respecto de los más notables registros existenciales de Santos Discépolo. No debemos olvidar que fue el mismo poeta que mediante frases memorables al estilo del tango ¿Qué vachache? (1925), sentenció la irreversible debacle moral de occidente. Crisis de fe, mito y teología.

En su célebre Cambalache (1934) recusaba los vicios inexcusables del programa moderno; “El mundo fue y será una porquería ya lo sé, en el 510 y en el 2000 también…”. En el tango Tormenta sentencia, “yo siento que mi fe se tambalea que la gente mala vive ¡Dios¡ mejor que yo, si la vida es el infierno y el ‘honrao’ vive entre lágrimas ¿cuál es el bien? (1939)”. Aquí Discépolo plasma el más exuberante dramatismo religioso. Un grito desgarrador al igual que Job en el Antiguo Testamento. 

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El autor se siente estafado por ser “uomo bono” y por seguir las enseñanzas de la fe; mirando cómo a su alrededor los “malos” viven mejor que él. Este tango, como todos los de Discépolo, posee una infinita actualidad. Volvamos a otro verso del mismo: “…Si la vida es el infierno/ ¿Cuál es el bien…del que lucha en nombre tuyo, / Limpio, puro?… ¿para qué?. Si hoy la infamia da el sendero / Y el amor mata en tu nombre, ¡Dios!, lo que has besao… / El seguirte es dar ventaja y el amarte sucumbir al mal”. ¡Qué duda cabe¡  lo más prolijo de la poética Discepoleana está concentrada en aquella Argentina de la “década infame” (Gobiernos dictatoriales de Uriburu y Justo). De un lado, tenemos el tango burlón (Chorra, Victoria, Justo el 31), y de otro, el “sublime” drama existencial frente a la modernidad, “…de llorar la biblia frente a un calefón”.

Toda esta expresión está reflejada en letras de bronce como Desencuentro, Yira-Yira, Martirio, Confesión, Canción Desesperada y Desencanto. Todo indica que la producción tanguera más fecunda del autor se ubicaría en el periodo 1925-1939. En este periodo el autor de Cambalache se nos presenta como un moralista decepcionado que declara desahuciado el proyecto moderno -merced a los vicios de los años 30’- el progreso no es posible.  En la suite de tangófilos la década del 30’ marca el fin del periodo más prolijo de aquello que Osvaldo Pugliese definió como un folklor de la plata.

De ser “cierta” la tesis inicial, la crisis de creatividad debería explicarse por el proceso de institucionalización que experimenta el tango en el primer peronismo. Idea abierta por De Ipola y ratificada bajo otro expediente por Pujol. Por ello cabría ir más allá de una apropiación “kish” de un conocido refrán tanguero, cual es “el tango es un pensamiento triste que se baila”.

Cabe agregar que se trata de “una metafísica que se baila” en el lenguaje de Ernesto Sabato. Dicho sea de paso, se baila entre hombres: el “guapo Rivera” del célebre tiempos viejos, era un malevo y también un reconocido bisexual camuflado en el argot de la crónica tanguera. El Tango después del tiempo establece una virilización heterosexual. En cualquier aproximación antropológica habría que escudriñar en la condición sexual del tango. Sin perjuicio de lo último, deberíamos reinterpretar esta máxima y enfrentarnos a otra interrogante fundamental, ¿cómo es posible que un pensamiento triste se baile en medio de una institucionalización carnavalesca? ¡Bailar los dolores de la inmigración¡ ¡bailar en esta tierra negra¡ Esa es, quizás, la intuición discepoleana más primordial; la fatídica relación entre masificación estival (tecnificación) y una pesadumbre que atraviesa a los tiempos modernos. Ese es el recoveco más genuino que debemos subrayar, la desdicha existencial, la desesperanza que se cierne sobre el porvenir. La acritud que recae tras la modernización de las palabras y las cosas.

Discépolo sentencia el fin del progreso y su olimpo. Si bien, bajo el peronismo se baila tango en los salones y en los Estadios, de aquí en adelante -más allá del fetiche cultural- el género será difícilmente tolerado como una expresión genuina de compadritos, de malevos….al estilo del guapo Cruz Medina –valiente y servicial-. Lamentable llego la hora de estetizar los desgarbos arrabaleros del 20’. Presenciamos el fin del periodo “aurático”, fundacional y orillero. No cabe duda que la progresión dramática de Santos Discépolo está relacionada con la década infame (1930-1943). Hay múltiples indicios que nos indican que la escenificación de la orquesta típica es el comienzo del fin y el inicio de vanguardias y ciclos de experimentación de incierta contribución.

Por último, cuando evocamos el sentido universal de su célebre “Cambalache” (1934) y recordamos su densidad pesimista, existe aquí un diagnóstico desolador que anticipa los traumas del pequeño siglo XX. Para Discepolin no fue necesario esperar Auwchitz y su “racional irracionalidad”, la guerra civil española, el conflicto chino-japonés, la burocracia estalinista, “los bolches y los juicios de Moscú del año 1936”. El nefasto corolario de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, los campos de concentración desde Guantánamo a Villa Grimaldi.

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El desbande de la razón, el mismo que desde otra perspectiva había denunciado la escuela de Frankurt, se deja ver en una serie de creaciones donde el dramaturgo en la segunda década del siglo XX subraya la vigencia de la sociedad de las águilas (totalitarismo de izquierda y de derechas). El existencialismo de sus letras nos permite presagiar la debacle del proyecto moderno en los años jóvenes del siglo XX. Por estos días, donde la enfurecida acumulación de capital envilece al lenguaje, donde se resquebrajan los últimos sustantivos, no está demás recordar el Cambalache que gobierna nuestro infinito presentismo.

Trizano. Temuco.

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