El IVA a los libros, el eterno retorno

Si se quiere quitar el IVA al libro, la rebaja debe aplicarse a toda la cadena productiva: papel, impresión, distribución, edición etc. Rebajar sólo el final de la cadena es una ficción que termina por dejar toda la carga en el librero, que bien puede tentarse de hacer figuritas para eludir. La idea es que la rebaja llegue a lectoras y lectores y no se remita a aumentar las márgenes de ganancia del comercio.


Eliminar el IVA a los libros es un tema que suele rondar la periferia del debate cada cierto tiempo, especialmente en temporada de caza electoral de votos. El tema ha sido tan postergado que, entremedio, el mercado y la tecnología de edición mutaron. Entonces el debate 2021 nos sorprende con un fuerte avance de ediciones electrónicas y con la literatura experimentando hace rato en otros formatos distintos al papel. De todas maneras, el tema reclama atención, y es necesario proponer aunque sea mínimas ideas de políticas públicas. Veamos qué pasa en una de las coaliciones: Apruebo Dignidad.

Si bien Daniel Jadue resultó derrotado el 18 de julio, su propuesta en cuanto al libro merece ser considerada, no sólo desde lo visible (Librería Popular, por ejemplo), sino en algunos temas más estructurales. Con mayor razón hay que darle un ojo a lo propuesto por Jadue cuando se constata que el programa de Gabriel Boric no incluye ninguna mención a este tópico, al menos hasta el cierre de este texto. Y eso sorprende: el mismo Boric suele incorporar citas literarias y poéticas en muchas de sus intervenciones. Supongo que este es un vacío programático que será luego subsanado a la brevedad.

Por cierto, el mencionado programa de Daniel Jadue proponía rebajar el IVA específico a 4%, sin entrar en detalles respecto al procedimiento. Y es en este punto donde quizás hay que poner atención. ¿Hay que eliminar el IVA de los libros? Si: qué duda cabe. ¿Pero hay que hacerlo de cualquier manera? No. Tiene que ser algo mucho más fino que borrar el impuesto y esperar que los precios caigan al día siguiente. Se necesitan en éste (y otros temas relacionados), resultados efectivos y no un puro brindis a la Luna. Se impone un debate con matices.

Si se quiere quitar el IVA al libro, la rebaja debe aplicarse a toda la cadena productiva: papel, impresión, distribución, edición etc. Rebajar sólo el final de la cadena es una ficción que termina por dejar toda la carga en el librero, que bien puede tentarse de hacer figuritas para eludir. La idea es que la rebaja llegue a lectoras y lectores y no se remita a aumentar las márgenes de ganancia del comercio.

Parte del debate arranca de una realidad: el libro es caro en Chile, con o sin IVA. ¿Por qué? Razones múltiples: Estructura del mercado (transnacionales dominan el mercado editorial sobre la producción/distribución/venta de origen local). También influye el tamaño del mercado: lo que es un “best seller” en Chile, en otros países serían ventas precarias. Los costos totales de una edición de tiraje interesante chocan con este mercado jibarizado, por lo que cuesta encontrar un precio de equilibrio donde los involucrados (escritores, editores, libreros, etc), al menos no pierdan plata. Ni hablemos de vivir de esta actividad, porque eso es, a estas alturas, casi una utopía.  La pandemia no ha hecho más que agudizar esta situación, con editoriales que no tienen espaldas para invertir, autores en estado de sobrevivencia y el mercado en hibernación, con ferias y eventos suspendidos.

Parte de la solución pasa por fomentar no sólo la lectura sino que la apreciación del libro. La gente gasta alegremente 20 mil pesos en cualquier cosa porque el libro no se valora igual que otros bienes. Eso no es bueno ni malo, sólo es… pero si se trata de defender el libro, hay que partir por fomentar la lectura. Quién sabe: si el IVA al libro se destinara sectorizado a promover la lectura, tendríamos algún efecto. No sé si funciona así, no sé si se puede hacer. Preferiría un IVA de los libros destinado a más libros antes que eliminar alegremente el IVA sin hacer nada más.

Hay que sumar gente al debate: escritores, editores, impresores, bibliotecarios, etc. Se trata de ver cómo modificar toda la estructura del mercado editorial. Si eliminar el IVA ayuda, vale. Si no, es darles un beneficio a los libreros (con todo respeto), y nada más. Lo interesante sería poder darle otro sentido a la eliminación del IVA a los libros. Si bien el tiempo de campaña tiene sus urgencias, es el pequeño lapso de tiempo preciso donde hay una mínima opción de que el tema entre en el radar de quienes van a estar, si tienen suerte, en posiciones de poder efectivo. Para que la literatura no sea sólo un gesto, un poema citado en una entrevista, mientras el mundo del libro sigue sumido en una permanente crisis.

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