El impudoroso show de Sebastián Sichel con recursos del Estado

Foto: Agencia Uno

“Muchas gracias @sebastiansichel por tu gestión, que ayudó a acercar BancoEstado a millones de chilenos”, escribió la cuenta de Twitter del Banco, adjuntando una bonita gráfica del abogado junto al pato; pero, la pregunta es ¿Qué fue lo que realmente hizo Sichel al frente del BancoEstado? ¿Cuáles son los grandes hitos de su legado que merecen los aplausos con recursos públicos? Mientras lo pienso, sigo sin poder hacer una transferencia mediante la aplicación que nunca arregló. Lo cierto es que su salida aparece como un verdadero espectáculo de la política vigente.


Cuatro veces tuve que intentar hacer una transferencia para pagar un regalo de navidad este viernes por la tarde. La aplicación de BancoEstado arrojó su enésimo error de la jornada llevando al límite la paciencia del comerciante que me atendía. A la misma hora, un equipo del Banco invertía sus recursos profesionales para preparar la despedida de un jefe que ajustaba su renuncia para emprender la ruta presidencial. 

“Muchas gracias @sebastiansichel por tu gestión, que ayudó a acercar BancoEstado a millones de chilenos”, escribió la cuenta de Twitter del Banco, adjuntando una bonita gráfica del abogado junto al pato; pero, la pregunta es ¿Qué fue lo que realmente hizo Sichel al frente del BancoEstado? ¿Cuáles son los grandes hitos de su legado que merecen los aplausos con recursos públicos? Mientras lo pienso, sigo sin poder hacer una transferencia mediante la aplicación que nunca arregló. Lo cierto es que su salida aparece como un verdadero espectáculo de la política vigente.

Sichel, con escasos méritos profesionales para liderar el Banco -al contrario de sus tres antecesores, todos destacados economistas de la plaza-, llegó al puesto tras un juego de sillitas musicales en medio de una crisis política del gobierno. 

Recordemos cómo fueron las cosas: A Sebastián Sichel lo sacaron del Ministerio de Desarrollo Social para poner en su lugar a Cristián Monckeberg, en junio pasado, con el objetivo de recomponer las fuerzas partidistas al interior del siempre alicaído gobierno de Piñera. Para sorpresa del circuito de encuestas, que ya tenía a Sichel como un personaje de proyección -pese a su cuestionable actuar al mando de Desarrollo Social, desde donde tuvo que explicar que las canastas familiares no eran para todos, desde donde justificó los escuálidos ingresos de emergencia como una gran gracia del Estado-, el exdemocratacristiano se quedó sin ministerio, ofensa que encontró una solución: el comodín del BancoEstado, una plaza siempre atractiva para contentar a operadores que ya no se quieren en el Ejecutivo, pero que no se pueden dejar tirados. 

Es que así funciona la política en Chile, un país donde las grandes empresas del Estado se usan como premios de consuelo para los políticos profesionales que ya no sirven para el muñequeo diario de un gobierno. Pensemos en Francisco Vidal como presidente de TVN, en Carmen Frei como presidenta de la Polla Chilena de Beneficencia, en Magdalena Frei en el directorio de EFE, sólo por mencionar a algunos. Sichel, entonces, llegó al BancoEstado bajo esa lógica para echar a andar, desde allí, la continuidad de su plan comunicacional. “Acercar el banco a las personas”, dijo que era su objetivo al asumir ¡Por dios qué comprometido estaba Sebastián con su objetivo para terminar renunciando a los seis meses! ¿Dejó tirados sus sueños? ¿Abandonó a las personas a las que quería acercar su banco? No sabemos. 

Lo que sí sabemos es que renunció horas después de que hiciera lo mismo en Defensa Mario Desbordes. Lo que sí sabemos es que renunció para abocarse a su carrera presidencial. Lo que sí sabemos es que terminó usando su puesto en el banco para un interés electoral que no hace más que dañar la fe pública en las empresas del Estado y los proyectos de largo plazo de instituciones tan relevantes para el país.

Como dijo el exfiscal Carlos Gajardo: “Impresentable que su dirección se utilice por 6 meses para hacer campaña política”. Campaña política desde el BancoEstado que roza el patetismo y ofende al desarrollo democrático alejado del intervencionismo cuando la empresa tuitea una despedida con agradecimientos a un Sichel recordado como un mesías.

Pero ¿qué debemos agradecer a Sichel? ¿Cómo será recordado su paso por el banco? ¿Gracias por cambiarle el nombre al Serviestado y gastar una millonada logística y publicitaria para presentar el idéntico Banco Estado Express? ¿Gracias por el ataque informático que comprometió la seguridad financiera de millones de personas? ¿Gracias por aún no poder hacer una transferencia como la gente desde una aplicación que te falla siempre en el momento menos pensado? Poco y nada dejó el paso de Sichel por el BancoEstado. Lo que sí se recordará es cómo, para satisfacer la proyección de un bonito perfil político, se usa otra vez una empresa del Estado como trampolín de aspiraciones individuales e intereses políticos de una coalición con un gobierno moribundo.

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