El griterío por el retiro de los fondos de pensiones

10%
Foto: Agencia Uno

Todo este griterío contra la medida proviene de una mirada conservadora y de una política de defensa de los empresarios de las AFP. Es de esperar que las maniobras desesperadas de un gobierno ciego y sordo no modifique la correlación de fuerzas, de modo que se apruebe la reforma constitucional.

La cámara de diputados decidió, en una votación transversal, el retiro del 10% de los fondos de pensiones de las AFP. El proceso no está terminado y el gobierno más algunos economistas de diferentes tendencias han lanzado una campaña contra la medida.

Además el gobierno está tratando de alinear a sus parlamentarios para las próximas decisiones.

En verdad no debería sorprender porque seguramente las empresas tienen invertidos los fondos que administran.

Esta decisión parlamentaria parte de la base que los fondos en cuestión son propiedad de los ciudadanos, mientras que las administradoras actúan como si fueran de esta, por lo menos hasta el momento que el ciudadano jubila y recibe una pensión.

Todos saben que esa pensión es magra, mucho más baja en todo caso de los que jubilaron con el sistema anterior a la reforma inventada durante la dictadura por José Piñera.

Lo más interesante es el escándalo que ha provocado la decisión: economistas de diversas orientaciones han lamentado el acuerdo, con tono de escándalo, como si el ciudadano que fuera a retirar en el futuro los fondos estuviera cometiendo un robo.

Además no se toma en absoluto en consideración el motivo, la existencia de una situación excepcional: hay muchos chilenos que viven en condiciones de hambre.

Por eso hay que abordar aquello con la máxima celeridad, en vista que las propuestas del gobierno además de tardías no están totalmente desarrolladas, no existiendo además la confianza que finalmente llegaran.

Pese a ello también se han manifestado en contra economistas ligados a la Concertación o algunos columnistas como Carlos Peña.

Uno de los argumentos más usados para criticar la medida es la acusación de populismo. Esta crítica parte de la base que todo populismo es negativo, cuestión errónea. Hay políticas populistas positivas. La pregunta es si está es una de ellas.

Sin duda lo es, porque muchas familias enfrentan una situación límite. Además la decisión de retirar el 10% no es obligatoria, la decide el propietario de los fondos.

Todo este griterío contra la medida proviene de una mirada conservadora y de una política de defensa de los empresarios de las AFP.

Es de esperar que las maniobras desesperadas de un gobierno ciego y sordo no modifique la correlación de fuerzas, de modo que se apruebe la reforma constitucional.

Lo otro sería un importante retroceso, la demostración que, pese a las palabras de buena crianza, no se desea realizar políticas progresistas.

En el contexto especifico de la pandemia este retiro de fondos lo es, para mucha gente que vive una situación desesperada.

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