El fútbol es cosa de “onvres”: El caso de Leo Valencia

La situación está compleja para ser “onvre”. Ya no hay piso para las mismas prácticas que hicieron de esta sociedad una cancha con la pendiente a favor del género masculino. El día a día ve salir el sol no para disfrutar de su luz, sino que para apuntar donde no llega, donde da la sombra. Y es en las sombras donde hoy se mueve el volante de Colo Colo y seleccionado nacional Leo Valencia, tras las acusaciones de violencia intrafamiliar y abandono de sus hijos que ha realizado su exesposa, Valeria Pérez.


A través de sus redes sociales, Valeria Pérez alzó la voz contra Leonardo Valencia, jugador de fútbol profesional que lleva más de nueve años no luciéndose en la cancha, sino que ejerciendo distintos tipos de violencia de género. Hoy, desde el matinal Bienvenidos, en entrevista con el periodista Rodrigo Pérez, pudimos ver una nota que parte durísimo: “repudio, violencia, maltrato, todo eso…” ante la pregunta de qué sentimientos le evoca Leo Valencia a su expareja. Y continúa: “todo el abuso de su poder, toda la vida… me sentí humillada, por no tener lo que tenía él”.

“Que no sean capaces de encerrar a un tipo tan violento… no sé, de tenerlo en una clínica psiquiátrica porque puede hacer sufrir a otra mujer.”

Declarando que desde el 2011 ha puesto denuncias en esta materia y que fueron en ascenso con el tiempo, Valeria incluso acusa que Valencia realizó agresiones físicas durante su primer embarazo, la que quedó como acta en el Juzgado de Garantía de Talagante. Esto ocurrió cuando aún el futbolista no tenía la carrera exitosa con la que hoy se asocia al “10” de Colo Colo. Sin embargo, una vez que logró su primer contrato profesional con Unión La Calera, la violencia se profundizó.

Valeria Pérez acusa que durante la concentración de un partido de su equipo contra Universidad Católica, Leonardo Valencia tiene la brillante idea de dejarla encerrada con llave en su casa. Incluso una vecina de la pareja, vía telefónica por temor a las represalias, valida todo lo planteado. Además agrega que los eventos fueron numerosos.

El Colectivo de Mujeres Colocolinas Janequeo pidió públicamente el despido de Leonardo Valencia del club tras la salida a la luz de esta información. La lucha feminista en razón de la constante y progresiva ola de violencia en contra de la mujer cobra más sentido cuando del ejercicio de los mecanismos legales y su ineficiencia se trata. Bien lo saben todas las mujeres que han pasado por ese calvario. En los informes desplegados se muestra cómo en un par de ocasiones hubo condenas de presidio efectivo y orden de alejamiento de la víctima. Lamentablemente, y para el pesar de todas las víctimas fatales hasta la fecha, no es más que un papel de mierda.

Al reportaje realizado por el periodista Rodrigo Pérez, se agrega como testigo una de las asesoras del hogar de la entonces familia Valencia-Pérez. Ella también decide cubrir su rostro, pero espera que con su relato se fortalezca la acusación de Valeria. Es tal la profundidad del machismo de nuestra sociedad que, lamentablemente, debemos ver cómo desfilan las víctimas, mientras a los victimarios los vemos –incluso– metiendo goles en la tele y en alta definción. Es realmente indignante ver cómo al carecer de los recursos necesario ni menos la razón de su parte, Valencia solo termina por esconderse tras declaraciones escritas por quién sabe quién en sus redes sociales, porque convengamos que los audios a los que tuvimos acceso todos por las redes sociales no se condicen con el lenguaje de su “defensa”.

Este terreno de violencia es tremendo. No tiene margen de comparación lo que vivió Valeria –y que sigue viviendo gracias a las amenazas del círculo más cercano de Valencia– con los casos que se frecuentan en el fútbol.

Hace unas semanas, pudimos ser testigos del viral que vino desde el otro lado de la cordillera. Una mujer miembro de un panel televisivo que estaba debatiendo sobre fútbol, en el marco de la goleada que recibió Barcelona, emitió su opinión y fue violentamente ninguneada por un miembro bastante mayor y aparentemente exfutbolista.”Ustedes son mujeres, vos no entendés de fútbol”, dijo con su soberbia de machito. Luego, continúa con su patético argumento con la frase: “sos varón, jugás al fútbol y te comés ocho goles, se te acabó la vida. ¿Una mujer me quiere explicar a mí lo que es eso?”, a lo que remató con “una mujer se puede comer 14 goles y no pasa nada”. Lo peor es que en el panel, este dinosaurio fue avalado por otros pares, dándole la razón en su fosilizada declaración.

Aquí en Chile no estamos lejos de ese imbécil. Cuando Leo Valencia marcó un penal en la derrota en calidad de local contra Santiago Wanderers en la fecha en que volvía el fútbol local luego de la paralización por la pandemia, no faltaron los chistositos que hicieron “ingeniosas” metáforas de la fuerza de su tiro con el caso por el que se le acusa. “Le pegó con violencia”, “Valencia le pegó fuerte”, y bromitas por el estilo. ¡No, hueón tonto! No está bien que lo hagas y ni las disculpas que tuviste que pedir valen la pena. Solito te expusiste y expusiste que por desgracia, este juego sigue siendo dominado por los “onvres”.

Lamentablemente, son muy escasos los hombres que lo juegan o viven de él.

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