Eddie Van Halen, el último héroe de la guitarra

Ayer, se conoció la trágica noticia de la muerte del músico Eddie Van Halen a los 65 años, reconocido por ser uno de los mejores y más influyentes guitarristas de la cultura rock. El último gran héroe del instrumento, perdió la batalla con un cáncer de garganta con el que peleó durante una década.


Jimi Hendrix hizo de la guitarra rockera algo serio. Cuando Jimi llegó a los escenarios, la guitarra de rock era un invento relativamente reciente, proveniente de la inventiva negra que le había metido electricidad a un instrumento acústico para ver qué salía.

Y lo que salió no solo está escrito sino registrado en sonido: una revolución acompañante de un nuevo modo de pensar. La materialización de un sueño. La guitarra eléctrica que Jimi empezó a estudiar, un ejercicio lúdico y rico, era rudimentaria, pero estaba llena de juventud. Y desde aquella época, la juventud cambió para siempre. Con la guitarra eléctrica comenzó la era rock, que ha durado unos intensos 60 años. Jimi buscó en ella un mecanismo de exploración interna que explotó en psicodelia, progresismo, heavy metal y virtud. Después de Jimi, la guitarra eléctrica se volvió algo serio.

Desde entonces, explotaron las más académicas exploraciones de los setentas y ochentas. Hasta que llegó Eddie Van Halen y, en medio del virtuosismo –que vaya que lo tenía–, le encontró de nuevo la diversión que se había perdido.

Ese virtuosismo conecta a Van Halen con Jimi, al igual que una cosa más: cuando uno oye mencionar en alguna conversación a Van Halen –o a Jimi Hendrix–, es solo cuestión de tiempo encontrarse con ellos en el camino sonoro de nuestras pasiones adolescentes. Y a veces, no era ni necesario saber qué canción era, cuál era la letra ni cómo se llamaba para saber que la guitarra la tocaba Jimi o la tocaba Van Halen.

¿Cuántos de nosotros sentimos la sensación adrenalínica de ser un guitar hero cuando escuchamos ‘Beat It’ las primeras veces y nuestras manos automáticamente adoptaban la pose para hacer la guitarra en el aire –emulando a Eddie–, mientras Michael Jackson conquistaba al mundo con sus imposibles pasos de baile y su falsete infectado de R&B? La pulsión que acompañaba cada lick, ese frenesí para sacarle tanto sonidos se le pudiera a las cuerdas mientras la velocidad del sonido lo permitiese, tenía una identidad única y era ya la marca registrada de EVH en las huestes del rock.

Has lo que quieras

La historia de esa colaboración entre Van Halen y Jackson, dos de los músicos más importantes en los ochenta es oro puro. A Eddie lo llamaron de CBS ofreciéndole que tocara en un disco del Rey del Pop. La oferta no había sido una petición en particular ni de Michael ni del productor del nuevo disco, Quincy Jones, sino que había sido una orden directa del jefe, Walter Yetnikoff, CEO de la disquera, con un solo propósito: hacer de Michael Jackson una estrella planetaria. Y para ese propósito, había que ponerlo en todas las radios y convertirlo en no. 1 en todas las listas del mundo.

SI bien el cantante ya había dado su primer gran golpe certero con Off the Wall en 1979, la epifanía de Yetnikoff era hacerlo inmortal. Así que organizó a la mejor banda de sesión de California, le pagó nuevamente a Jones para que lo produjera, y les arrendó por seis meses el Westlake Recording Studios.

Yetnikoff quería números #1 en todas las listas posibles y, aparte de tener el talento del joven Jackson, tenía toda la plata para lograrlo. Así que el encargo a Quincy Jones fue preciso: qQuería un número #1 en radio de música afroamericana (ahí aparecen ‘Billie Jean’ y ‘Human nature’), en listados de dance (‘Wanna be startin’ somethin’’), en el Top 40 (‘The girl is mine’, con Paul McCartney), pero le faltaba un éxito para las radios de rock. Era mucho más complicado poder acceder a ese formato porque Jackson era afroamericano, y los afroamericanos no sonaban en la radio rock en 1982. Mucho menos en MTV.

Así es como Yetnikoff llamó al guitarrista de rock más respetado por la radio blanca de rock para que tocara en el sencillo que faltaba, ‘Beat it’. De ese modo, cuando mandaba el fajo de billetes para los programadores de radio, mandaba también a sus promotores con la excusa perfecta en caso de que no quisieran recibir el soborno: “tienes que meter esta canción así la haga Michael Jackson, porque la guitarra la hace Eddie Van Halen”.

Eddie entró al estudio –comandado por Jones, quien le habría dado solo una sencilla instrucción: “has lo que quieras”–, grabó su parte en treinta minutos y se fue. Y a pesar de la monumentalidad que significaba Van Halen en los ochenta, ese fue su solo de guitarra más importante a nivel comercial en su carrera. Hasta se dieron el lujo de tenerlo en el Victory Tour, en una fecha en Texas, donde sosteniendo la mítica Frankenstrat de diseño personalizado con líneas blancas y rojas, las dos máximas estrellas de la música pop de los ochenta incendiaban el escenario.

Corriendo con el diablo

Por supuesto, la influencia ejercida por EVH a la cultura rock trasciende a la anécdota. El guitarrista fue, al igual que Hendrix, artesano de su propio estilo, alcanzando el sueño de todo músico popular: estampar su nombre a un sonido único y revolucionario. Y el de Van Halen, no solo fue particular, sino que popular.  La escena en donde Marty McFly (el personaje Michael J Fox en Volver al Futuro) disfrazado de extraterrestre despertando a su padre con las peripecias en la guitarra de Eddie grabadas en un casete lo corrobora.

Su poder volcánico se pude ejemplificar de muchas formas y en muchos e sus inmortales solos, pero la imagen icónica en el video de ‘Poundcake’, cuando conecta un taladro y toca la guitarra con la broca, es imperecedera y ejemplifica muy bien lo bien que lo pasaba tocando y buscando nuevas posibilidades en el instrumento. De la misma forma que muchos recuerdan el religioso ritual de Jimi en Monterrey de quemar su guitarra, algo que sentó las bases de su mística, el sonido de la broca en las cuerdas de Van Halen sentaba las bases de su profundo amor por la guitarra.

A pesar del debate bizantino de algunos fanáticos por encontrar el mejor periodo de la banda (el de la época con David Lee Roth o con Sammy Haggar), independientemente de quién cantara, una cosa es un hecho: el grupo se llamaba Van Halen porque no importaba finalmente quién cantara, era el grupo de Eddie Van Halen. Pocos grupos legendarios llevan el nombre de su guitarrista. Uno de ellos fue The Jimi Hendrix Experience. El otro, Van Halen.

Si Jimi hizo del rock una cosa seria, Eddie Van Halen lo hizo divertido.

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