Directora del documental “Lemebel”: “Todo lo que pasó en el estallido social, Pedro lo dijo mucho antes”

Foto: Joanna Reposi Garibaldi

Joanna Reposi dice que aunque al fundador de “Las Yeguas del Apocalipsis” le habría dado satisfacción ver a este Chile que despertó el 18 de octubre, no cree que le habría sorprendido mucho. “Habló mucho antes de estas desigualdades, de las minorías, de las desigualdades sociales que existen en Chile”, dice la realizadora audiovisual en conversación con La voz de los que sobran.

“Mi mami, mi mami, mi mamita, mi mami querida”, dice Pedro Lemebel cuando Joanna Reposi -directora del documental que lleva su nombre- le muestra una diapositiva en la que aparece junto a su fallecida madre, Violeta. Seguramente por la emoción y recuerdos que se le vienen a la mente, el escritor y fundador del colectivo “Las Yeguas del Apocalipsis” no puede articular más palabras que simplemente repetir una y otra vez de forma cariñosa “mamita, mamita querida”.

“Me quedé en blanco, fíjate. Yo creo que de ella heredé la voz. Estoy hablando de lo escrito, de la voz que está en mis textos”, dice el fallecido cronista en “Lemebel”, el documental que el año pasado ganó el Teddy Award en la Berlinale.

“Qué terrible cuando muere la madre. En realidad, uno lo que más extraña es la voz de ella, la voz que nunca más va a escuchar. Las imágenes están, las fotografías, pero la voz es lo que más se extraña y debe ser porque es la primera voz que yo escuché en mi vida. En el vientre de mi madre fue la primera voz. El primer sonido afectivo, cálido, tibio”, dice el artista plástico, en una de las partes más emotivas e íntimas de la pieza audiovisual.

“Para Pedro, su madre fue el amor de su vida y siempre lo dijo. El quemó el abecedario porque sabía que no iba a escribir nunca más. Esa performance ocurre en Departamental al lado del Cementerio General. Al lado izquierdo estaba enterrada su mamá. Todo ese momento tiene que ver con la muerte y sentir que nunca más iba a volver a escribir”, dice Reposi refiriéndose al cáncer que le quitó la voz y finalmente la vida.

“La escritura estaba muy vinculada con la voz y la voz era su madre. Y tiene que ver con la muerte de la madre y la muerte de la madre finalmente mata a Pedro en algún punto, creo yo. Ese dolor lo llevó internamente hasta el final”, dice Reposi en conversación con La voz de los que sobran.

El documental está desde hace un par de semanas disponible y de forma gratuita en Ondamedia y pareciera que la figura del dramaturgo y su discurso político está más vigente que nunca, viendo las manifestaciones de reivindicación de los segregados y las minorías en Chile desde el 18 de octubre de 2019, así como lo ocurrido en Estados Unidos tras la muerte del ciudadano afroamericano George Floyd.

Aunque la realizadora aclara que no le gusta hablar mucho por Pedro sí está convencida de que Lemebel fue un adelantado a la época.

“La verdad es que Pedro todo lo que pasó en el estallido social lo dijo mucho antes, están los textos. Si te pones a leer sus crónicas, sus comentarios en The Clinic, en La Nación, habló mucho antes de estas desigualdades, de las minorías, de las desigualdades sociales que existen en Chile. Era súper lúcido y claro al hablar del clasismo chileno. Sus textos tienen todo que ver con eso. Y él lo hablaba mucho más desde el extremo que era desde una minoría homosexual, travesti, en una época a fines de los 80, desde el cuerpo, desde la performance y desde sus primeros textos”, dice Reposi.

La directora no cree que el estallido de octubre le hubiera sorprendido tanto al cronista, ya que Lemebel venía denunciando hace más de 30 años las desigualdades que se visibilizaron desde octubre, las mismas que se han acrecentado con la crisis económica producto de la pandemia del Coronavirus.

“Había algunos que eran capaces de poder escribirlas, verlas, verbalizarlas de una manera súper cruda y dura, pero por fin despertamos todos. Creo que le hubiera dado satisfacción, felicidad de alguna manera que nos dejaban de poner la pata encima. Porque lo que pasa desde octubre en adelante es como que Chile despertó, nos estamos haciendo cargo de nuestra historia y no más de injusticia”, señala la directora.

“Una sociedad muy injusta y que Pedro con su pluma maravillosa se hace cargo. Esa cruda realidad de la sociedad chilena que está en sus textos, desde “Tengo miedo torero” a “Loco afán: crónicas de sidario” él describe esta sociedad pacata, hipócrita que nos viene gobernando hace mucho tiempo”, agrega la directora que filmó al dramaturgo por ocho años para realizar el documental.

El propio Lemebel lo deja claro en una entrevista de mediados de los 80, rescatada en el documental, donde explica el origen y objetivo del colectivo “Las Yeguas del Apocalipsis”.

“¿Por qué las yeguas? Por esto del Sida, el Apocalipsis. No somos los jinetes, somos las yeguas. Asumimos la cosa de formar un colectivo y tratar de decirle a los demás maricas que están tapados, que se tapan con una película under o con una película artística o una película teatral, que asuman. Antes del artista incluso está el homosexual. O sea, hay una lectura homosexual que debe ser por la huevá represiva que la tapa, la oculta. Nosotros revindicamos el coliza. A nosotros no nos gusta la palabra gay. Encontramos que es despectiva, no se adapta con lo que es un homosexual pobre en Chile. Nosotros revindicamos a la loca, a la loca de San Camilo, al maricón que lo tiran de un décimo piso porque busca amor, al que masacran los cafiches. Al que no le dan una puñalada sino que le dan 10 puñaladas. Una puñalada por el hambre, otra por la cesantía”, dice Lemebel.

La imagen como denuncia y discurso político

Un recurso que Reposi utiliza en el documental es la diapositiva como soporte para la proyección de la imagen de Lemebel, muy en sintonía con lo que el poeta entendía por imagen. “Yo ocupo el cuerpo como soporte artístico, político, de expresión”, dice Lemebel en una parte del documental.

“Para mí la diapositiva como soporte fílmico, fotográfico tiene una cantidad de información y es uno de los mejores soportes fotográficos. Esto de la proyección es un recurso que vengo usando desde entonces. Desde 1999 en “El show de los libros” ya le saqué diapositivas a Pedro, las proyecté en la ciudad. Me gusta esto de la resignificación de la imagen. Me gusta esto de instalar imágenes en espacios públicos y lo vengo haciendo en el videoarte, con mis propias películas”, dice Reposi.

Al ver el trabajo de la directora y la proyección de Lemebel en espacios públicos es inevitable hacer la conexión con el trabajo que está haciendo actualmente Delight Lab, que ha ganado notoriedad al proyectar palabras y conceptos como “hambre”, desigualdad” o el rostro de Camilo Catrillanca en la torre Telefónica, resignificando el símbolo, en este caso la Telefónica y darle un carácter de denuncia.

“Ahora que veo Delight me encanta, encuentro que son tremendos. Sintonizo con ellos pero total y absolutamente. Conceptualmente ellos han sido muy lúcidos, porque si bien no instalan una imagen, instalan una idea, un concepto, que también es una imagen. La imagen también es un concepto. Es hermoso. Y si alguien lo quiere borrar está cagado, es imposible. Buscarán otra pared y esa pared va a ser fotografiada y al momento en que existe una imagen y va a estar en las redes sociales y va a existir”, dice.

“Como una forma de resignificar a estos personajes que son invalidados, no mirados. Pasa lo mismo con Pedro de alguna manera. Esto de proyectarlo en estos lugares, en estos soportes. Es visibilizar lo que nadie quiere mirar. Darle un nuevo significado a personas que la sociedad no quiere mirar y que no se quiere hacer cargo”, agrega.

– Además es silencioso pero está haciendo más ruido que todos

“Exacto. La imagen es una metralleta, desde una manera simbólica y pacifista. Y Pedro también es una metralleta de una manera no violenta. Se instalaba con un taco aguja pero eso le violentaba mucho a los conservadores, pacatos chilenos. Es lo mismo lo que pasa con Delight, es muy violento porque es verdad. Te enrostra en la cara lo que no quieres mirar y lo que quieres esconder. Te interpela permanentemente”, dice Reposi.

Lemebel se sabía un tipo político, estaba consciente de la importancia e impacto de la imagen. De ahí lo rupturista de sus performance y el afán de incomodar, de decir con la imagen lo que los demás no quieren mirar. Así quedó de manifiesto cuando en 2001 fue invitado al programa “De Pé a Pá” de TVN y conducido por Pedro Carcuro.

“Antes de despedirme. Yo creo que de alguna manera me estoy despidiendo para siempre de acá, quería pedirte un minuto, porque en este, tú programa, en este canal me gustaría rendirle un homenaje a todas las mujeres que fueron torturadas y detenidas en la dictadura de Pinochet en el nombre de tu hermana Carmen Carcuro. Muchas gracias”, dice Lemebel descolocando a Carcuro que no se esperaba el dardo que el cronista le iba a lanzar.

“Pedro era un tipo político, desde su vestimenta, como se planteaba frente al mundo y también sabía cómo tirar ese dardo en el momento preciso. Aprovechó el momento, súper lúcido. Lo que pasó en el De Pé a Pá fue increíble. En televisión no se hablaba de los detenidos desaparecidos, de los torturados. Lo que él hizo ahí en ese momento fue un momento histórico en la televisión chilena”, recuerda Reposi.

En una entrevista recogida por el documental, Lebemel de forma magistral y lúcida explica que su obra, su vestimenta y performance son una lucha. En el contexto actual de reivindicación de minorías sexuales, raciales y sociales que se están viendo en Chile y el mundo, las palabras de Lemebel parecieran estar más vigentes que nunca.

“A mí me dicen ‘¿por qué se te tiene que notar?’ ¿Por qué tienes que ser tan violento en tu demostración? Pero en Estados Unidos a los negros le decían violentos, a los jóvenes de la periferia, de las barras les dicen violentos. Cualquier minoría que esté en lucha por sus derechos va a tener que pasar por eso, que se les va a categorizar de violentos. Las primeras feministas también. ‘¿Por qué tan violentas?’  Porque es parte de la lucha. Porque cuando hay una minoría como la homosexual que está segregada y si a esa minoría se les suman otras segregaciones, como por ejemplo, el Sida. Si ese homosexual tiene Sida, si ese homosexual es tercermundista, si ese homosexual es pobre, si ese homosexual es indígena, si ese homosexual es amanerado o afeminado como dicen los homofóbicos, tiene muchas más de perder que el típico gay de corbatita que solamente lo echan del trabajo. A este otro lo matan.”

Total
12
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Related Posts
Leer más

Primera Línea| “Newen”, por Juana Pérez

Muchas son las expresiones de arte urbano que han decorado las paredes públicas de la ciudad a partir del estallido social. Juana Pérez ha sido una de esas artistas que, lata en mano, ha impregnado las calles con sus mensajes llenos de fuerza y un estilo con una identidad única. En Cultura B, nos cuenta la historia tras la pintada de "Newen", obra que, en sus palabras, se pintó para "alentar a todos los que están siendo parte de la revolución".
¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.