Cuando “saltar un torniquete” les preocupa más que los niños baleados

 Habría que decirle, señora subsecretaria, que llega bastante tarde a “analizar”, ya que hace sólo semanas lo único que manifestó su cargo ante los niños baleados en Talcahuano fue “dolor” y “preocupación”, sentimientos nobles que de nada le sirven a las víctimas de la policía conducida por su gobierno, sentimientos que llegan mucho más tarde que su preocupación por la frase del torniquete en una canción ¡Como se echó de menos su protagonismo en un enérgico emplazamiento a su gobierno y su policía capaz de balear a los niños más desposeídos, esos que estaban su cargo!

¿Cómo puede ser una primera preocupación del día, para la subsecretaria de la niñez del gobierno -Carol Bown- la frase de una canción de la Defensoría de la Niñez que llama a los niños y niñas a empoderarse? “La violencia no es el medio para exigir el respeto de los derechos”, expone enérgica Bown en un elaborado hilo de Twitter dedicado a fustigar los versos “Ya se derrumbó toda esa falsa moral, las pancartas lucen la demanda social, siento que debes empoderarte y volar, saltarse todos los torniquetes. Así el proceso constituyente tendrá fuerza, sentido y razón con tu voz”, interpretados por Jaco Sánchez (Pablo Ilabaca).


Primero, resulta llamativa la fijación de la autoridad de gobierno en una frase específica, aquella de los torniquetes, por sobre todo el espíritu de la canción; ignorando -por defecto o deliberadamente- el rol poético y metafórico de la “peligrosa” frase en una creación artística; pues cualquier lector o auditor es capaz de comprender que lo del torniquete no es un llamado literal a vulnerar permanentemente las reglas sociales, sino un refuerzo, a nivel de símbolo e imagen, de la idea de rebelarse ante el desdén y sometimiento de los adultos y sus instituciones, para hacer valer una voz que exige derechos, que exige ser tomados en cuenta. Porque tampoco es menor que el video aparece como insumo de la campaña de Derechos de la Defensoría que conmemora los 30 años de la ratificación de Chile de la Convención de los derechos del niño.


Curioso es, entonces, que a la autoridad del Ejecutivo encargada de reforzar estos derechos, le resulte más importante fijarse en la molestosa frase metafórica de los torniquetes que en aplaudir una instancia de difusión tan necesaria en tiempos de tanta violencia institucional en contra de los más vulnerables. Sin decirlo, la subsecretaria lo que hace es, precisamente, menospreciar a los niños y niñas creyéndolos incapaces de discernir el lenguaje artístico propio de una canción; sujetos irreflexivos a quienes un verso orienta a la violencia literal en lugar de la incorporación del derecho a ser escuchado como mensaje central. 


Esa es hoy en las redes la prioridad del gobierno en materia de infancia: condenar la frase “saltar los torniquetes”, codificada artísticamente en una canción, en lugar de destacar lo que dice la MC Millaray -que combina español y mapuzugún-, de quien en la misma canción se escucha: “No queremos ver la violencia de manera sistemática por culpa de la invisibilización y por los que la normalizan. Infancia libre y sin represión, mapuche o no. Hoy la niñez alzó la voz para decir que ya no, que ya calló. No permitiremos que silencien nuestra opinión, toma mi mano y caminemos junto a la revolución. Crearemos, estamos creando nuestra propia rebelión”.


Violencia sistemática es, por cierto, lo que hoy maltrata y mata a niños y niñas a cargo del Estado de Chile representado por la subsecretaría Bown, quien en redes sociales aparece flamante hace unos días destacando sus reuniones con Carabineros y diversos ministros para analizar los protocolos de las policías en operativos que involucran a menores de edad.

Habría que decirle, señora subsecretaria, que llega bastante tarde a “analizar”, ya que hace sólo semanas lo único que manifestó su cargo ante los niños baleados en Talcahuano fue “dolor” y “preocupación”, sentimientos nobles que de nada le sirven a las víctimas de la policía conducida por su gobierno, sentimientos que llegan mucho más tarde que su preocupación por la frase del torniquete en una canción ¡Como se echó de menos su protagonismo en un enérgico emplazamiento a su gobierno y su policía capaz de balear a los niños más desposeídos, esos que estaban su cargo!


Pero la suya es una conducta consecuente con una subsecretaria y un gobierno que llegó a vetar elementos claves de la Ley de Garantías de derechos de los niños, dejándola tardía e incompleta al juicio de expertos. 


“Quedó una ley donde las OCAS estarán bajo un sistema de control que mejora en la forma, pero no el fondo. Y lo más complejo es que los NNA seguirán sin una Ley de Garantías que permita al Estado aumentar su capacidad para cuidarlos y protegerlos, gracias a la articulación por fuerza de todo el intersector público.

Se deberá esperar a que el siguiente Gobierno comprenda la relevancia de garantizar los derechos de los NNA, junto con asegurar que quienes provean las atenciones a los NNA cumplan con un alto estándar de probidad y se sometan a un control permanente, para asegurar además la calidad de su trabajo”, escribió Rafael Domínguez hace tres semanas en El Mostrador.

Pero lo importante, que no se nos olvide, es una canción que habla de torniquetes. Esto es Chile señores y señoras.

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