Crisis en Carabineros: Dos casos dejan al descubierto como habrían operado los montajes con bombas molotov durante el Estallido Social

03 DE OCTUBRE DE 2020/SANTIAGO Detención de una joven, durante enfrentamientos entre manifestantes y carabineros en el sector de Plaza Baquedano, tras la toma de esta por parte de manifestantes, en medio de la pandemia dé COVID-19. FOTO: AILEN DÍAZ/AGENCIAUNO

Diego Ulloa fue detenido en Providencia mientras apagaba lacrimógenas con un bidón con agua y bicarbonato. Después de golpearlo, lo acusaron de portar dos bombas molotov y arriesga 10 años de cárcel. En tanto, a Maximiliano Fraile también intentaron “cargarlo” hasta que se conocieron los videos del procedimiento donde los mismos policías dicen ‘echémosle bencina’. Este medio tuvo acceso exclusivo a las declaraciones de los funcionarios involucrados en estos casos, que demuestran cómo funcionaba Carabineros a partir del 18-O.


Era la tarde del martes 3 de diciembre del 2019. Diego Ulloa Cárdenas (22) se encontraba en el Instituto Inacap de Apoquindo organizando el petitorio de la toma como representante vespertino de la casa de estudios. Luego de participar en varias reuniones, se fue a la comuna de Providencia para asistir a las manifestaciones que se estaban realizando a unos cuantos metros del mall Costanera Center. No era la primera vez que iba. Su misión era clara: desde hacía un tiempo apagaba las bombas lacrimógenas lanzadas por Fuerzas Especiales. Siempre llevaba un bidón de detergente que contenía agua y bicarbonato.

A las 18:30 llegó a Avenida Providencia con el contenedor plástico en la  mano derecha; en la izquierda se calzaba un guante. El rostro siempre cubierto por una mascarilla antigases. No tenía miedo. Estaba preparado.

-Ese bidón lo tengo para apagar las lacrimógenas. Personalmente me ha tocado que me han llegado lacrimógenas al cuerpo, y también he visto gente mayor o niños o gente en general que se está manifestando pacíficamente y Carabineros lanza esta bomba lacrimógena-, explicó Diego Ulloa, durante una declaración efectuada en diciembre pasado.

Dos horas después decidió volver a su casa en La Florida. En la intersección de Luis Thayer Ojeda y San Pío Décimo, varios motoristas de Carabineros intentaron detener a los manifestantes. Todos corrieron, Diego hizo lo mismo, con el bidón en mano huyó lo más rápido que pudo pero tropezó y fue alcanzado por los funcionarios policiales.

Según antecedentes de la investigación, el estudiante de gastronomía internacional recibió golpes de pies en su cabeza al momento de la detención mientras gritaba su nombre. Luego fue subido al carro policial y trasladado a la 19° Comisaría de Providencia. Los carabineros a cargo del procedimiento fueron el teniente Óscar Sepúlveda, el sargento segundo Rodrigo Cancino y el cabo primero Miguel Fajardo.

Su padre, Jorge Ulloa, llegó rato después a la comisaría ya que Diego tenía conectada ubicación en tiempo real en su celular. Preguntó por él pero sólo recibió negativas. Esperó durante tres horas.

En su desesperación les pidió a los periodistas que estaban en el lugar que preguntaran por su hijo. Uno de ellos le contestó que justamente venían a cubrir la noticia que lo involucraba, y que era por artefacto explosivo. Jorge sintió que el mundo se le venía encima.

“Me llevaron a la comisaría, y una vez entrando me llevaron al estacionamiento cuatro carabineros entre los cuales estaba el cabo Jara y el cabo Fajardo, me dijeron que me diera vuelta hacia la pared y en eso escuche textual decir a uno: “veamos bien como armamos esta ‘hueá’ se lo digo textual porque así fue, después de eso, bueno escuché unas botellas de vidrio”, se detalla en la declaración que entregó Diego Ulloa, ante la presencia del Ministerio Público en diciembre.

Durante la tarde del día siguiente, en el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago se llevó a cabo la audiencia de formalización por el delito de porte de artefacto incendiario. Según se explicó, Diego traía al interior de su mochila dos bombas molotov en botellas de vidrio de Coca Cola. Aquello lo sorprendió, ya que no tenía conocimiento de esas especies, incluso negó que portaba esas botellas y la bencina encontrada.

Se resolvió la medida cautelar de prisión preventiva en Santiago Uno durante los 90 que duraría la investigación, por ser considerado un peligro para la sociedad. 

Lo dejaron preso, lo golpearon en el carro que lo trasladó, leímos las declaraciones de carabineros y se contradicen absolutamente. Dijeron que desde el momento de su detención, se sintió olor a bencina en el bidón (…) nos conseguimos imágenes en las que aparece Diego echando una bomba lacrimógena a altas temperaturas dentro de ese bidón. Si hubiese tenido combustible, ese bidón explota-, explica Jorge Ulloa, quien también es vocero de la Agrupación de Presos Políticos de Santiago Uno.

Este medio tuvo acceso exclusivo a las declaraciones de los tres carabineros involucrados en la detención.

En el caso del sargento Rodrigo Cancino, declaró que “me dirigí a revisar el bidón que había lanzado, un bidón de detergente de la marca Ace, de color naranjo, sin tapa, procedí a oler su contenido percatándome que se trataba de algún tipo de combustible”.

Por su parte, el teniente Oscar Sepulveda dijo “Procedí a revisar sus pertenencias que portaba, específicamente la mochila de color café, en la cual mantenía otra máscara antigases, percatándome que al interior portaba una bolsa color blanco, contenedora de dos botellas de vidrio (…) cada una con la leyenda de Coca Cola, las cuales mantenían en su interior un líquido de características y olor a bencina u otro acelerante, ambas con una tira de género, color blanco”.

Diego estuvo durante tres meses en Santiago Uno, hasta que los primeros días de marzo se cambió la medida cautelar a arresto domiciliario total, y el nueve de julio a firma mensual.

-El fiscal (Álvaro Pérez) no tiene más antecedentes que la declaración de estos tres carabineros, y el examen de la Labocar. No tienen ningún vídeo de él lanzado, ni portando ni preparando una bomba molotov. La gopro del Teniente Sepúlveda que filmó la detención de Diego, quien abrió la mochila in situ, se nos negó-, sostiene Jorge Ulloa antes de despedirse tras la línea telefónica.

Diego Ulloa Cárdenas sigue en espera de su juicio y arriesga hasta 10 años de cárcel.

Las inconsistencias en el caso Fraile

Eran las 21 horas del siete de febrero del 2020. Maximiliano Fraile Lagos (23) se encontraba en las inmediaciones de la Universidad de Concepción participando de las manifestaciones. De pronto ingresó un contingente de Fuerzas Especiales a los jardines de la casa de estudios y corrió para evitar ser alcanzado por los carabineros. Zafó una vez, pero finalmente fue detenido violentamente.

Lo trasladaron a la Primera Comisaría de Concepción. En el parte policial informan sobre su vestimenta “Sorprendieron a un sujeto de contextura delgada, polerón negro con franjas en sus brazos de color blanco, jeans de color negro, zapatillas de color negro, que además portaba una mochila de color azul marino sobre sus hombros y en una de sus manos un bolso de color negro”.

En cuanto al documento de incautación de especies, se detalla que llevaba una botella de vidrio con un líquido acelerante en su interior con un paño de color blanco con la misma sustancia, afirmando que la especie fue encontrada en sus manos.

Al día siguiente, se realizó la audiencia de formalización de Maximiliano Fraile en el Juzgado de Garantía de Concepción, por el delito de artefacto incendiario. Quedó en prisión preventiva en la cárcel de la ciudad, por ser considerado un peligro para la sociedad.

El 13 de marzo se cambió su medida cautelar a arresto domiciliario nocturno hasta el 31 de julio, ya que el tribunal tomó en consideración la decisión del Ministerio Público de no perseverar en la investigación, puesto que no existían antecedentes, así quedó sin efecto la formalización y las medidas cautelares.

Su abogado, Cristian Echayz, explica que existen una serie de inconsistencias más allá del vídeo que reveló el montaje policial desde la cámara Gopro de uno de los funcionarios, en donde se escuchó “13 verifiquen bien al 22 porque parece, parece que el 22 estaba pasado a bencina, se carga no más pu (…) listo echémosle bencina. Si no que la tome, que la tome no más”.

-Los primeros días de marzo, la hermana de Maximiliano toma conocimiento de la existencia de este vídeo, y ella da cuenta a la Defensoría sobre el contenido y sus diálogos (…) Pero aquí existen muchas contradicciones, como que traía en sus manos este bolso con la botella en su interior y el polerón marca Adidas, y resulta que este polerón lo andaba trayendo puesto al momento de su detención. También los paños no son los mismos, porque en el parte policial aparece mecha de género color crema y en la incautación dice paño de color blanco, entonces, ¿era un paño blanco o crema? Hay dos versiones-, comienza explicando Echayz.

Este medio tuvo acceso exclusivo a las declaraciones de tres de los carabineros involucrados en el procedimiento policial de Maximiliano Fraile.

“Me hacen entrega de un bolso negro, que habría portado el detenido, yo en el trayecto de salida se lo exhibo al Teniente Muñoz, en su presencia al revisar el contenido, encontramos en su interior una botella con un líquido y una mecha, con aroma a combustible (…) El bolso que portaba el detenido fue recogido por el cabo segundo Jara en el mismo lugar y me hizo entrega del mismo en el trayecto de salida, tras lo cual yo le doy cuenta al Teniente Muñoz, quien también portaba una cámara gopro”, se lee en la declaración del sargento Radomiro Opazo, del 27 de febrero.

En su declaración, el cabo segundo Jonathan Jara, relata que el sujeto dejó caer un bolso de mano de color negro que portaba, el cual de inmediato recogió y lo entregó al sargento primero Radomiro Opazo: “Al tomar contacto físico con el sujeto expelía un fuerte olor a combustible (…) En su interior (bolso), se encontró efectivamente, un artefacto incendiario artesanal de tipo molotov. Del procedimiento completo quedó registro gráfico, ya que el jefe de la sección porta una cámara gopro, que va grabando en todo momento el procedimiento”, detalló Jara el 18 de febrero.

“Como Jefe de la sección me corresponde llevar una cámara Go pro fiscal adosada al casco de servicio (…) al registrar el bolso que portaba pude verificar que en su interior mantenía una botella con un líquido, más una mecha de género adosada a su tapa, lo cual corresponde a un artefacto incendiario del tipo molotov. En cuanto a las imágenes que portaba, estas fueron entregadas al personal de la SIP, de la primera comisaría sin editar (…) La grabación no mantiene pausas ni cortes, por lo que es imposible haber manipulado el contenido del bolso recogido en el sitio del suceso al momento de la detención del sujeto” se lee en la declaración del teniente Rodrigo Muñoz del 18 de febrero.

El nueve de octubre, el abogado Cristian Echayz presentó una querella en representación de Maximiliano Fraile, entre contra quienes resulten responsables por los delitos consumados de obstrucción a la investigación y falsificación de instrumento público.

“Se puede concluir de forma inequívoca que los funcionarios aprehensores no tenían ninguna certeza de que el “bolso color negro” haya sido de mi representado, pero lo que es peor, son los propios funcionarios quienes planear “cargar” al detenido lo que se traduce en atribuirle la responsabilidad sin haberla tenido, señalan que había que ponerle bencina a la botella ya que la encontrada no tenía ningún elemento combustible en su interior”, se explica en la querella.

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