COVID-19 tras las rejas: la compleja situación que se vive en la cárcel de Valparaíso

En medio del hacinamiento, falta de agua y escasez de artículos sanitarios, los internos tratan de enfrentar la pandemia como pueden. A fines de julio había 41 funcionarios y 80 presos contagiados, y el examen PCR se había realizado en promedio solo a una de cada diez personas. Este medio se contactó con algunos internos y obtuvimos registros de la crisis. Mientras tanto, Gendarmería sigue mostrando discrepancias en los datos que entrega y existen desavenencias entre el INDH regional y el Seremi de Salud por las actuales condiciones del penal porteño.

*Los nombres de los internos fueron cambiados para resguardar su identidad

-La enfermedad la pasé aislado en un modulo, con precarias condiciones en todo sentido, con falta de agua, luz, comida y atención. Pero lo peor fue estar solo con el temor a morir sin poder despedirme de mi familia, sin tener contacto corporal- dice Raúl desde su celda, a través de un mensaje de whatsapp.

Alexis, otro interno en el Complejo Penitenciario de Valparaíso (CPV), cuenta que al aparecer los primeros brotes de COVID-19 dentro del penal, los gendarmes trataban con tal distancia a los reclusos que se sentían abandonados, como si tuvieran lepra. Nadie se les acercaba.

Foto del módulo 115 tomada por un interno

A fines de junio algunos familiares comenzaron a denunciar que el número de contagiados en el recinto penitenciario había aumentado exponencialmente y que las autoridades sanitarias y de Gendarmería hacían caso omiso los reclamos de los internos.

Desde entonces la situación sanitaria en la quinta región ha sido motivo de preocupación por parte de diferentes organizaciones de Derechos Humanos. El pasado 24 de junio la Corte de Apelaciones de Valparaíso acogió el Recurso de Amparo ingresado por el abogado Matías Mundaca Campos, debido a que un funcionario de Gendarmería del módulo 115 de esta cárcel dio positivo por covid-19, pero no se adoptaron las medidas y protocolos sanitarios correspondientes.

 “Solicita por tanto que Gendarmería informe los contagios que existan en el Complejo; adopte en forma urgente las medidas de testeo y aislamiento; y entregue un catastro con las enfermedades crónicas de base de cada interno”, se exije en el documento.

Se pidió el testeo a reos y gendarmes, la trazabilidad y la posibildad de reubicar a los enfermos en una residencia sanitaria.

Este medio también accedió a la respuesta que Gendarmería de Chile entregó a la solicitud de información de la diputada por el distrito siete de la Región de Valparaíso, Camila Rojas Valderrama (Partido Comunes). En el oficio ordinario, fechado al 29 de julio, el Departamento de Salud del Complejo Penitenciario de Valparaíso comunicó qué, al 16 de julio, había 41 funcionarios y 80 internos contagiados. A nivel regional, la cifra alcanzó a 60 y 88 respectivamente.

Respecto a los exámentes PCR, el documento enviado a la diputada Rojas informa que fueron realizados solo a 249 de los casi 1.700 funcionarios; mientras que a las personas privadas de libertad fueron 472 de los 4.123 en total. Es decir, el exámen que identifica si se porta o no el coronavirus se realizó a aproximadamente uno de cada diez personas, entre internos y funcionarios.

“La información es bastante lejana a la realidad considerando que tienes módulos completos cerrados. No hay voluntad de parte de la autoridad para entregar información y hay una falta de transparencia en ella”, dice Galo Muñoz Veloso, director ejecutivo del Observatorio Social Penitenciario. Esta organización se fundó con el fin de agrupar organizaciones y personas de todo el país que trabajan en pos del respeto de los derechos de la población privada de libertad, la supervigilancia del sistema penitenciario y apostar por la reinserción.

“Nosotros sabemos que el 7 y el 8 (módulos) están llenos y que en el módulo 14 hicieron 97 exámenes PCR y 63 dieron positivo. Hubo 30 internos que no les hicieron el examen”, agrega Muñoz

Mauricio Quevedo, presidente regional de la Asociación de Directivos, Técnicos, Administrativos, Profesionales y Auxiliares de Gendarmería de Chile (ADIPTGEN) comenta que en el penal no hay medidas requeridas por la OMS. “Los jefes de unidad tuvieron que improvisar, recién en el último mes la Seremi de Salud se acercó a hacer exámenes PCR aleatorios, pero en un principio eso no fue así, lo que ayudó a que se propagara en demasía la enfermedad en el Complejo”, explica

A su juicio, el distanciamiento social es casi imposible de cumplir en la cárcel y el primer mes hubo una falta total de implementos sanitarios. Además, cuando empezaron a llegar las mascarillas, tenían una notoria diferencia de calidad para cada grupo: Las mascarillas N 95 eran solo para quiénes interactúan directamente con los internos (N95 quiere decir que filtran por lo menos el 95% de las partículas que circulan en al aire).

Otro aspecto crítico son los pabellones o módulos donde reúnen a los internos recién llegados, “los primerizos”, con los contagiados. “Tenemos reclusos que están haciendo su cuarentena y otros que llegan contagiados, lo cual hace que la recuperación nunca termine”, agrega Quevedo.

Este medio solicitó a Gendarmería una actualización de los datos que brindaron a la diputada Rojas. La información confirma que 221 personas privadas de libertad de toda la región contrajeron Covid-19, de los cuales 209 se encuentran recuperados y dos salieron en libertad y se encuentran en residencias sanitarias.

La institución señala que “tan solo nueve internos” –aunque deberían ser diez según sus propios datos– y doce funcionarios están con PCR activo, en tanto no consignan ningún fallecido. A nivel regional se habrían efectuado 2.044 exámenes PCR “a personal o privados de libertad”, del total 1.832 han sido realizados al interior de las unidades penales de Gendarmeria y los 212 restantes en recintos de salud externos. 

En cifras de Gendarmería, a julio de este año, la región de Valparaíso contaba con más de 4.900 personas privadas de libertad en recintos cerrados, siendo el Complejo Penitenciario de Valparaíso (CPV) el que reúne más internos: alrededor de 2.320.

A partir los parámetros del último Estudio Sobre las Condiciones Carcelarias en Chile (INDH, 2019), considerando sus 1.720 plazas, la cárcel porteña presenta un nivel de hacinamiento extremadamente alto con un 134% de ocupación. Esta condición dificulta el control de los contagios.

Foto: Módulo 115 tomada por un interno

Prevenir el contagio sin agua

-Así es cuando está limpio, ¡Imagine cuando está sucio!-, dice Marco en otro mensaje de Whatsapp y comparte algunas fotos de la cárcel donde se ve un basurero tras otro, deshechos y restos de comida.

Cuenta que los mismos internos se organizan periódicamente para asear los espacios, sin embargo estas actividades se vuelven esporádicas debido a la falta de acceso a artículos de limpieza. La administración del recinto les regala cada 15 o más días materiales para el aseo y otras llegan a través de encomiendas. A esto agrega que le compran lo que necesitan a Gendarmería, dado que ellos cuentan con un ‘economato’, una suerte de mercado en que los internos obtienen productos por un precio más bajo.

La Dirección Regional de Gendarmería afirma que cada una de las unidades penales y especiales de la región cuentan con un stock de mascarillas, guantes, alcohol gel, jabón, cloro y otros productos que son enviados semanalmente. Sin embargo, esta versión es cuestionada tanto adentro como afuera de la cárcel.

“La situación con la pandemia es extremadamente preocupante, porque las cárceles como esta difícilmente tienen los implementos sanitarios necesarios, con el fin de mantener un buen nivel de prevención del contagio y de cuidado a las personas contagiadas”, explica el director regional del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Fernando Martínez.

Otro aspecto que preocupa al INDH es el acceso al agua. Hay módulos que siguen sin tener agua potable, por lo que los internos tienen que trasladar los bidones y botellas a los módulos que no tienen para acciones básicas como lavarse las manos.

Foto: Módulo 115 tomada por un interno

“Hemos dirigido distintas comunicaciones a la Seremi de Salud, en particular a la autoridad subrogante Jaime Jamett, quien no nos ha contestado el teléfono, ni los correos electrónicos ni los oficios. Esto evidentemente nos parece mal dado que en varias ocasiones la Contraloría manifestó que lo que corresponde a la autoridad es contestarlos. Esperemos que con la vuelta del titular podamos restablecer los diálogos”, agrega Martínez.

Alexis hoy sigue en aislamiento preventivo y los pensamientos lo agobian. “Estoy solo en la pieza y ni Dios quiera que me pase algo, aquí me podría morir. Esto es fuerte porque todos tenemos una familia detrás, yo tengo mi mujer, mi hijo y mis hermanos. Nosotros venimos a pagar con días de cárcel, no con la vida”, dice su último mensaje.

Total
61
Shares
1 comentarios
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Artículos Relacionados
¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.