Covid-19: El abandono de las personas viviendo con VIH en medio de la Pandemia

Covid-19: El abandono de las personas viviendo con VIH en medio de la Pandemia

Falta de protocolos, entrega de medicamentos con retraso de mes, sumado a que no son considerados un grupo de riesgo por el Ministerio de Salud, son algunas de las problemáticas que enfrentan las personas viviendo con VIH durante la pandemia. Aquí, las historias que reflejan como Chile postergó la lucha contra el VIH, en medio de la crisis sanitaria por Covid-19.

 

Es 9 de mayo, y Adela (su nombre fue cambiado para resguardar su identidad) camina nerviosa por los rincones de su casa, ubicada en la ciudad de Coquimbo. Prende el televisor, se sienta en el sillón y ve las noticias sobre el Covid-19. El nuevo número de contagiados no hace más que inquietarla, duda en si como persona inmuno reprimida, está más expuesta al virus o no, luego piensa en sus hijo, en su nieto. En qué sería de su familia si a ella le pasa algo.

-Me he sentido con mucho susto, la verdad es que ya no sé distinguir entre el miedo y el espanto, pero con el coronavirus ya estoy aterrada-, confiesa Adela.

También reconoce que es como volver dos décadas atrás cuando le informaron que tenía VIH.

Desde hace un par de semanas está con tos y ardor en la garganta, dos síntomas relacionados con el Covid-19. Pensó que de ser así, tenía que ser práctica. Fría. Se armó de valor, y decidió realizarse el examen PCR el pasado 1° de mayo. Han transcurrido ocho días y aún desconoce el resultado.

-Estamos en una situación complicada con la pandemia, porque están dejando de lado a las personas con VIH. Tengo VIH y me siento como el último pelo de la cola de un gato, no somos considerados grupo de riesgo cuando sí lo somos-, relata Adela.

“A la fecha hemos tenido dos casos de pacientes VIH con Coronavirus y se ha reportado un fallecido”, informó Luis Jaime, director del Servicio de Salud del Maule, el pasado 8 de mayo. Además actualmente, no existe un catastro con la cifra oficial de pacientes VIH con Covid-19.

Por contraparte, respecto a ese ítem, Leonardo Arenas, coordinador país de AHF (AIDS Healthcare Foundation), dice que entregar esa información estigmatizaría a la población con VIH.

Según el informe de ONUSIDA del año 2019, en Chile 71 mil personas viven con VIH, 61.660 han sido diagnosticadas, 45.140 reciben tratamiento, y 39.690 poseen carga viral suprimida o indetectable. A pesar de que el Ministerio de Salud no los considera un grupo de riesgo ante el contagio de Covid-19, la Sociedad Chilena de Infectología en su documento “Información y recomendaciones para prevención del Covid-19 en personas que viven con VIH”, sostiene que “se podría presumir un mayor riesgo en pacientes severamente inmunosuprimidos, o con mal control virológico, por lo que pacientes con inmunodeficiencia deben estar muy atentos a las complicaciones y consultar precozmente”.

Marcela Silva, activista.

La activista y representante chilena de ICW Latina (Mujeres viviendo con VIH), Marcela Silva, explica que es lamentable que no sean considerados grupo de riesgo, dado que muchas de las personas que viven con VIH en Chile, son adultos mayores de tercera y cuarta edad. “Un gran porcentaje de estos pacientes son personas que tienen patologías adicionales como hipertensión y diabetes, lo que aumenta el riesgo de contagio de Covid-19”, dice.

Víctor Hugo Robles, periodista y activista comunitario sobre el tema, tiene la misma opinión. Explica que las personas con VIH en Chile están envejeciendo, y que a su vez, eso conlleva a otros tipos de enfermedades crónicas, por lo que el riesgo de Covid-19 es inminente.

“Las personas que vivimos con VIH, estamos envejeciendo, y aparecen comorbilidades como afecciones cardíacas, hipertensión y diabetes (…) Enfrentamos doble y triple vulneración respecto al riesgo”, concluye.

El documento del Minsal “Atención de personas que viven con VIH, de personas con ITS y de usuarios Prep en el contexto de la pandemia Sars-Cov-2 (Covid-19)”, asegura que la atención de farmacia debe mantener su horario habitual de funcionamiento, e idealmente se considera la extensión horaria para facilitar la entrega del tratamiento. Todo con el fin de evitar las aglomeraciones. También se sostiene que la entrega de medicamentos sería para 2 o 3 meses (según stock), tal como lo recomienda ONU-SIDA, pero la realidad dista mucho de las indicaciones.

-Conozco casos de personas a las cuales se les ha parcelado la entrega, se les han entregado medicamentos para 10 o 15 días, por lo que deben volver durante el mes. Lo segundo es que las personas no han podido acceder a las farmacias por las restricciones de movilidad en la cuarentena. Lo que no sabemos es cuántas son las personas que no han concurrido a retirar sus medicamentos-, explica Leonardo Arenas, coordinador de AHF.

Todos los entrevistados confirman la inexistencia de un protocolo oficial que acredite y resguarde a los pacientes VIH, más allá del documento publicado por el Programa Nacional de VIH.

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-¿Sabes? Siento lo mismo que hace 20 años atrás. Esa misma sensación de susto e incertidumbre en cuanto al resultado de un examen. Esperar mi PCR me ha hecho volver a cuando estaba esperando el resultado del VIH-, confiesa Adela.

Era el año 2000, y Adela vivía su segundo embarazo con complicaciones. Durante muchas semanas tuvo síntomas de pérdida. Finalmente tuvo un niño, y todos los exámenes de rutina que le hicieron a ambos salieron perfectos. Pero, a los seis meses, su hijo, comenzó a sufrir de problemas respiratorios, lo que gatilló una bronconeumonía.

Debido al diagnóstico, le realizaron a ambos el examen del VIH. “En noviembre del 2000 me dijeron que éramos positivos. Él nació con el virus y yo no lo sabía. Me sequé las lágrimas y me prometí que esto no me la iba a ganar. ´Yo lo voy a salvar´, dije”, relata Adela.

Muchas veces, su hijo estuvo al borde la muerte y el pronóstico de vida era desalentador. Actualmente tiene 20 años, es padre de una niña de tres, quien no tiene el virus, al igual que su pareja. El joven logró hacer una vida normal.

Sin embargo, con la pandemia, Adela volvió a palpar esa vulnerabilidad. “Esta semana tenía hora, pero me la cancelaron. Necesito mi control, necesito ver a mi doctor y que me vean. Que me digan que mis exámenes están bien (…) El mes pasado me dieron tratamiento solo para un mes. Estamos a la deriva”, afirma.

La entrega de medicamentos es algo que le preocupa, ya que algunos integrantes de su familia no saben que vive con VIH, así que si un día no puede ir a retirarlos al hospital, no sabe a quién podría asistirla. Tampoco hay un protocolo oficial o una bajada de información que la guíe en cuanto al tema.

-Insisto que somos un grupo de riesgo. Somos muchas mujeres viviendo con VIH, en mi caso una que desde hace un tiempo atrás quedó sola con su hijo, y tenemos que mantener un hogar. No tenemos información, no tenemos nada. Nos dejan solos. Necesitamos a alguien que nos diga que todo va estar bien-, confiesa Adela.

El 1 de abril del 2020, el Hospital Hernán Henríquez Aravena de Temuco, publicó la Circular N°25, la que se refiere al ingreso de pacientes con Covid-19 al recinto hospitalario y las prioridades ante las camas de pacientes críticos. En ella se explica lo siguiente:

“A juicio de médico R1 de UPC padece de enfermedad aguda tratable y con esfuerzos terapéuticos puede lograr recuperación; y que además NO padecen enfermedades con mal pronóstico mediato tales como: patología oncológica (…) inmunosupresión adquirida por VIH sin tratamiento o con mala respuesta a este…”

Foto: Agencia Uno

Dicha circular fue bajada gracias a los reclamos de distintas organizaciones y activistas del tema. “A través de la circular N°25 del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena de Temuco con fecha 1 abril 2020 nos enteramos que no somos prioridad para las autoridades sanitarias, solo somos cifras”, explica Marcela Silva.

La declaración pública del hospital afirma que “existió efectivamente una circular que fue desautorizada por el director del recinto asistencial el mismo día en que fue emitida, por no ajustarse a los lineamientos de la institución. Por este motivo, se tomaron las medidas administrativas correspondientes”.

-Acá en Chiloé tenemos el caso de una mujer que necesita atención urgente, y le dijeron que la iban a atender por teléfono. Ella necesita mostrar lo que tiene, necesita que la vean y es imposible que alguien pueda diagnosticar a través de un teléfono. Menos con VIH-, relata Willy Morales, activista VIH-SIDA.

El activista que también participa en la Red de Pueblos Originarios (Renpo) y en Red OSS, ha sido testigo de cómo la pandemia ha agudizado la crisis del VIH en nuestro país, especialmente en el extremo sur. “Somos la primera línea en temáticas de VIH y prevención durante la pandemia (…) Si no es por las organizaciones, los pacientes estarían en completo abandono”, confirma.

Fue en el año 1988, cuando Morales se enteró de que era seropositivo, y debido a la desinformación que existía con respecto al tema en ese tiempo, fue expulsado de su colegio al que asistía. Eso eran “otros tiempos”, cree. Pero en situaciones como estas, como la pandemia, es cuando se revela cierta desidia sobres las personas con VIH.

Una de las situaciones que ha evidenciado, es el aumento de adultos mayores viviendo con VIH, y ya que en ese caso-sí son considerados grupo de riesgo- no pueden salir para ir a retirar sus tratamientos en los hospitales. “Lo están pasando mal, porque están encerrados y como nacieron en otra época no tienen acceso a la tecnología. Además ni hablar de las chicas trans adultas mayores, quienes están al final de la lista”, explica Willy.

Morales recuerda el caso de un adulto mayor viviendo con VIH y quien se ha visto imposibilitado para ir en busca de sus medicamentos, debido a que no puede salir de casa por ser grupo de riesgo, y parte familiares y conocidos no están al tanto de que vive con el virus.

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El 9 de mayo Sebastián Neira (32) fue a la Farmacia del Hospital San José de la comuna de Independencia. Iba por su terapia antirretroviral para el VIH. Una vez en el establecimiento le dijeron que el medicamento tendría que retirarlo en el Liceo José Miguel Carrera en Quilicura. No entendió el porqué. Lo peor de todo fue que ahí tampoco le entregaron sus medicinas.
Días después volvió a ir al liceo para tener más información, y la respuesta fue la misma:

Nadie sabía dónde estaba su terapia.

-Estoy en veremos. Eso sí, cuando fui al colegio me di cuenta que había una lista afuera, con el código del medicamento y el nombre del paciente. Entonces no puede ser que todo Chile se entere que tengo VIH, por esta lista-, comenta el joven.

Sebastián toda su vida se dedicó al canto, un día de septiembre del año 2018, en medio de un ensayo, sintió una especie de desgarro en su garganta. La situación lo preocupó, puesto que nunca antes le había pasado, tampoco tenía los síntomas de un resfrío. Con el transcurso de los días se dio cuenta que tenía los ganglios inflamados. Se preocupó. Por el consejo de un amigo decidió realizarse el examen del VIH.

Las dosis del medicamento ya se le están agotando, ha vuelto a insistir en la farmacia de siempre, la última vez que fue se enteró que no recibiría la dosis completa: solo le entregaron diez de un total de 30.

-No sé hasta cuándo van a entregar el medicamento, no me dieron fecha y la trabajadora de la farmacia me dijo que esto está pasando a nivel nacional, lo que quiere decir que la situación es mucho peor-, explica Sebastián.

En este contexto de abandono de políticas públicas de salud para las personas viviendo con VIH en la pandemia, hoy se logró un pequeño avance, ya que durante la mañana del jueves 28 de mayo, y en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, el Departamento de Género y Salud del Colegio Médico, puso a disposición pública un documento con el diagnóstico del efecto de la pandemia por COVID19 en la población femenina y en la diversidad sexual. En el informe se propone «generar campaña de comunicación sobre COVID-19 y VIH» e identificar las dificultades ante la entrega de tratamientos antirretrovirales.

*Este medio se contactó con la Subsecretaria de Salud. Hasta el cierre del artículo aún no recibimos respuesta.

 

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