Covid-19: Así es la estadía de los pacientes al interior de «la Residencia del terror” en Puente Alto

Covid-19: Así es la estadía de los pacientes al interior de «la Residencia del terror” en Puente Alto

Dietas con escasas porciones de comida, infraestructura inadecuada, y filtraciones de agua en su interior, son algunas de las denuncias realizadas por algunos de los pacientes que han habitado la única residencia sanitaria de la comuna que tiene el registro más alto de contagios a nivel nacional. Uno de los denunciantes fue esposado y desalojado por carabineros, situación que se viralizó por las redes sociales y, en medio de protestas, los vecinos la bautizaron como “La residencia del terror»

El 16 de junio, Jorge Alvarado notó que lo que él creía un simple cuadro de gripe evolucionó a otros síntomas. El dolor en su pecho, que había comenzado como una leve presión, se intensificó, por lo que se dirigió al Cesfam de La Florida, en donde le realizaron un test PCR para confirmar la sospecha sobre un posible Covid. El recinto asistencial no tuvo la claridad de su diagnóstico y lo mandaron a “su casa” para la cuarentena preventiva, mientras esperaba el resultado. Pero dicho confinamiento, de regreso a la casa de sus padres, era imposible, o al menos un riesgo, ya que en lugar habitan cuatro personas más, incluido niños. Además Jorge vive en situación de calle, pero prefiere no contestar preguntas sobre un tema que para él es doloroso.

-Dos días después me llamaron y me dijeron que era Covid positivo. Me preguntaron si puedo hacer cuarentena efectiva y les conté mi situación. Me dijeron que gestionarían una residencia sanitaria. Y ese mismo día me fueron a dejar a la residencia de Puente Alto-, relata.

Sus recuerdos del ingreso a la residencia son confusos, ya que la fiebre y el malestar corporal, no le permitieron observar el entorno con claridad, ni analizar el lugar al que había llegado. Solo sabía que compartía pieza con cinco personas más, quienes tenían su misma carga viral. El despertar del 20 de junio fue distinto, los síntomas de a poco iban cediendo, y recuperó el apetito. Sin embargo, grande fue sorpresa al ver en qué consistía cada comida: pan con quesillo o mermelada, arroz con pollo al almuerzo, pero en escasas porciones. Todos quedaban con hambre.

Al conversar con sus compañeros de residencia, se dio cuenta que la preocupación por la alimentación era generalizada. Ese mismo día, y al cabo de un rato, y en una decisión unánime, juntaron el poco dinero que tenían y llamaron a un delivery, y ordenaron una pizza. La enfermera de turno cuando se dio cuenta de la situación, les quitó la pizza y la botó a la basura.

Mientras reclamaba a los funcionarios del recinto por la básica dieta y la falta de agua, Jorge se dio cuenta que su compañero de piso, a quien llamaban respetuosamente como “don José” -por su avanzada edad-, estaba en muy mal estado con respecto a los días anteriores. Se quejaba constantemente de dolor de cabeza y cuerpo, pero solo le facilitaban desde la residencia, dos paracetamoles diarios para aliviar su malestar.

-Un día, don José empezó a sentirse peor, vino una ambulancia y se lo llevó. Desde ese momento no supimos más de él-, explica.

Debido a la precaria dieta en la residencia y la nula explicación de los funcionarios sobre esto, Jorge dejó de comer. Le ofrecieron trasladarlo de residencia. En su segunda semana viviendo en el lugar, Jorge por primera vez estuvo solo en una pieza, debido a la nueva distribución de habitaciones. Durante la tarde del miércoles 24 de junio, y mientras llovía torrencialmente en Puente Alto, se dio cuenta que su cobertor de cama estaba totalmente empapado. Miró hacia el techo -el que está construido con paneles blancos de oficina-, y notó como el agua se filtraba, y caía directamente hacia su cama.

Tomó su celular y grabó todo. El vídeo, donde denunciaba la gotera, se viralizó rápidamente por redes sociales, especialmente en páginas de Facebook de la comuna y Twitter.

El día viernes 26 de junio, una funcionaria de la residencia le informó que recibía el alta disciplinaria a través de un documento, en donde le explicaban las razones del porqué estaba siendo “desalojado” del lugar: salir reiteradamente de la pieza, grabar a los funcionarios, y no cumplir normativas internas.

A las cinco de la tarde, Jorge se encerró en su pieza. Con celular en mano, comenzó a grabar, y oyó las pisadas que se acercaban desde el pasillo. Dos funcionarios de Carabineros, estaban afuera de su pieza y le ordenaron que saliera. Patearon la puerta y lo sacaron esposado.

-Antes de subirme a la ambulancia, me informaron que iba a pasar mi cuarentena a la casa de mi padre-, relata.

En la actualidad se encuentra en la casa de su familia, ubicada en La Florida.

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Son las 15 horas del domingo y en Avenida Concha y Toro, la avenida más grande de Puente Alto, hay tres personas circulando por las veredas, mientras el metro transita por los andenes. La humedad de la zona precordillerana se respira, el frío cala los huesos, y a lo lejos un edificio de seis pisos, color beige, se impone entre las casas pareadas de un piso. Al costado izquierdo está ubicado el Juzgado de Familia de la comuna, un pequeño edificio blanco, el que está enrejado de par en par.

Desde el pasado martes 9 de junio, ese lugar se transformó en la residencia sanitaria de Puente Alto. Fue inaugurado por el alcalde, Germán Codina, en compañía del director del Servicio de Salud Metropolitano Oriente, Fernando Betanzo. Desde ese instante quedó a disposición de los vecinos, en caso de que quieran efectuar una cuarentena efectiva.

“Esta nueva residencia sanitaria les permitirá a nuestros vecinos recibir el tratamiento adecuado, enfrentar la enfermedad en condiciones dignas, proteger a sus familias y ser responsables con toda la comunidad”, declaró Codina, en dicha instancia.

Esta edificio tiene la disponibilidad de 40 cupos, y un personal que cuenta con una enfermera, dos técnicos paramédicos, un psicólogo, un kinesiólogo y un médico. Según la página web del Servicio de Salud Metropolitano Oriente, “los residentes tendrán visita médica y recibirán los cuidados del equipo multidisciplinario de salud, y cuando se requiera o sea necesario se realizarán derivaciones para hospitalización en ambulancia a los hospitales de la red asistencial Sur Oriente”.

Ante la apertura de esta resindencia sanitaria, se inauguraron otras cinco: dos  en San José de Maipo, una en La Granja, una en Providencia y otra en Santiago Centro.

Juan Segovia cuenta que llegó a ese lugar por error de la Seremi de Salud, puesto que junto a su pareja e hijo de dos años, viven en Santiago Centro. Los derivaron a este lugar, ya que era la única residencia que tenía tres cupos. Recuerda que al ingresar al recinto lo separaron de su familia. Su habitación era una oficina con dos camas y le mostraron un baño y unas duchas que eran compartidas con los demás pacientes. No duraron ni un día.

Juan continúa con su relato, explica que él estaba en el piso de arriba y su familia en el de abajo, donde se encontraban los acompañantes de los covid positivos. Ahí había una sala común con dos sofás y un televisor. Los pacientes y sus acompañantes podían compartir, situación que le preocupo a Juan, sobre todo porque era una situación riesgo para su pequeño hijo. Ese mismo día inició las gestiones para dejar el lugar.

Al igual que Jorge, Juan critica la alimentación y la infraestructura del lugar, y confirma la denuncia.

-Mi hijo tuvo que hacer sus necesidades en un vaso, porque lo baños no están adaptados para niños. Pensamos que era un engaño, porque en la tele dicen que son hoteles habilitados para pasar la cuarentena, y es un edificio fiscal con camas en sus oficinas-, explica Juan, quien terminó de pasar su cuarentena en su hogar, tomando todos los resguardos para no contagiar a su madre.

Según el último Informe Epidemiológico del 22 de junio, Puente Alto suma 15.682, con 2.779 casos activos actualmente, lo que la sitúa como la comuna con más contagios a nivel nacional. Sin embargo, a pesar de esta alarmante cifra y en donde existen sectores como Bajos de Mena y El Volcán, con hacinamiento en los hogares, El establecimiento solo tiene 40 cupos disponibles para pacientes Covid positivo, lo que es una ayuda prácticamente insuficiente, ante la realidad de la comuna.

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Son las 20:30 horas del sábado 27, y desde la residencia sanitaria de Puente Alto, habla D -su identidad ha sido resguardada-, quien se encuentra en el lugar desde el martes 16 de este mes. Apenas puede hablar, el virus le pegó fuerte.

Relata que el pasado 9 de junio comenzó a experimentar los primeros síntomas, como dolor de cabeza y tos, y siete días después, su cuadro viral empeoró con los  dolores musculares y la fiebre. Debido a que vive en situación de calle en Cerro Navia, y no tenía donde hacer una cuarentena efectiva, su mejor amiga lo acogió en su hogar en Puente Alto. Pero, para protegerla, y gracias a la gestión de un consultorio, fue enviado a la residencia sanitaria de la comuna.

Al llegar al lugar, se sintió agradecido, puesto que tenía un techo y una cama donde pasar la noche. Sin embargo, al ver que compartía pieza con cinco personas más, se empezó a preocupar.

-Se comparten los baños y las duchas. No hay servicio para lavar la ropa, tengo mi ropa sucia desde que llegué-, explica D.

Con respecto a las comidas, cuenta que los desayunos son a las 8 de la mañana -en donde también los funcionarios les toman la temperatura-, y corresponde a un pan con quesillo y un vaso de agua tibia, los almuerzos son a las 13 horas, y consiste en una escasa cantidad de arroz con pollo, la once es a las 16 horas y la cena a las 19 horas.

Para D, las primeras noches fueron complicadas, ya que desde la penumbra se escuchaba como los pacientes tosían y se quejaban de sus malestares. Solo al paso de los días logró conciliar el sueño y dormir bien. D, también fue compañero de piso de “don José”.

-Creo que don José empeoró por la mala alimentación de acá y por el aire acondicionado, el que funcionaba caliente durante mucho tiempo. Él reclamó por la calidad de la comida, y cuando empeoró se lo llevaron de acá-, explica.

Debido a las diversas denuncias de los pacientes publicadas en redes sociales sobre este lugar, durante la mañana del pasado viernes hubo protestas afuera de la residencia. Los carabineros se llevaron a cinco personas detenidas. Desde las rejas colgaban carteles con la frase “La residencia del terror”.

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