Coordinadora Social Shishigang: El camino popular hacia la Constituyente

Denunciamos que nuestros barrios, nuestros vecinos y vecinas, están siendo excluidos por la misma vieja política a la que hemos venido criticando desde el despertar del pueblo. Por suerte, Chile cambió, y en el nuevo camino que vamos a construir, seremos nosotros mismos quienes comenzaremos proclamar a nuestros candidatos que vengan de nuestras comunidades, que hayan realizado aportes en el campo popular y en nuestros territorios, donde habitamos quienes hemos salido a las calles cansados/as de tantos y tantos abusos.


¿Por qué la gente vota por personas que no tienen sus mismas condiciones y sí con situaciones económicas “mejores”? ¿Y por personas que viven en otros entornos y círculos sociales? ¿Por personas que NO saben –y NO sienten– qué es vivir en un campamento, población, villa o condominio de alguna comuna periférica de la capital?

¿Acaso creen que el sentido de urgencia que tienen quienes viven con más comodidades es el mismo de quienes vivimos, por ejemplo, en Puente Alto?

No, no es el mismo.

No saben la frustración que se siente cuando se inunda la misma calle todos los años siempre que llueve. No saben la frustración que se siente cuando se empieza a pasar el agua del techo de la casa y no solo se arman goteras, sino que verdaderos riachuelos que bajan por las paredes y salen por tu living.

No conocen la angustia que genera la persecución del Sename a muchas familias de bajos recursos e, inclusive, a muchas abuelitas a quienes intentan quitarles sus nietos –muchas veces, la luz de sus grises vidas– por no poder darles una vida digna, ya que sus pensiones son miserables para volver a criar, sufriendo una doble estocada de parte del Estado.

No saben del asedio y las cobranzas judiciales de bancos, isapres o cadenas del retail, que terminan amenazándote hasta con embargar los pocos bienes que posees. No saben lo que es no poder dormir por las noches pensando en las deudas.

No conocen la vergüenza de pedir fiado en el negocio de la esquina para poder parar la olla, o de pedir dinero arriba de una micro, ni menos ponerse en la fila de alguna olla común porque quedaste cesante y no tienes qué comer.

Elles nunca han escuchado las balaceras por las noches. No han esperado jamás hasta 12 horas en salas de espera en los CESFAM o hasta dos años para ser operados. No han tenido que tomar la decisión de elegir entre hacerse un examen para tratar alguna enfermedad o comprar los medicamentos de uno de tus hijos con la misma plata, porque no tienes más dinero.

Seguramente, elles terminaron sus estudios sin problemas y no en colegios públicos, donde muchas veces faltan profesores y material pedagógico. Seguramente, pudieron costearse un preuniversitario y no tuvieron que preocuparse por postular a becas ni firmar miles de papeles para pedir un crédito universitario que te amarrará de por vida y que su costo real será la de haber pagado dos o más carreras.

Afortunadamente, esas personas no han sufrido ni han mordido el polvo como nosotros y nosotras.

Hoy vemos con tristeza como cualquier persona se autoproclama como candidato/a para la constituyente, como si se tratase de una meta personal, de algún objetivo desbloqueado en sus vidas, de conseguir miles de likes más para su ego gigante digital; como si este triunfo que partió como una lucha popular no fuese la más linda experiencia colectiva y la más importante de esta patria.

Denunciamos que nuestros barrios, nuestros vecinos y vecinas, están siendo excluidos por la misma vieja política a la que hemos venido criticando desde el despertar del pueblo. Por suerte, Chile cambió, y en el nuevo camino que vamos a construir, seremos nosotros mismos quienes comenzaremos proclamar a nuestros candidatos que vengan de nuestras comunidades, que hayan realizado aportes en el campo popular y en nuestros territorios, donde habitamos quienes hemos salido a las calles cansados/as de tantos y tantos abusos.

Aún tenemos compañeras y compañeros detenidos por la revuelta, tenemos un gran desafío a nivel de articulación de fuerzas para el proceso constituyente debido que el sistema sigue beneficiando el arrastre, el cual nos pegará fuerte si no somos capaces de avanzar en unidad. El individualismo y el ego atentan fuerte contra la victoria de los sectores movilizados; la derecha y la vieja Concertación irán unidas en sus listas con sus partidos, mientras que nosotres estamos apostando por levantar decenas de listas independientes con personas que estamos seguros representarán nuestros interés a través de sus vocerías.

Pero sabemos el riesgo de esto también: se dividirán nuestros votos y es muy probable que si no avanzamos en unidad contra el modelo, los grandes vencedores del proceso serán los mismos de siempre, el duopolio desprestigiado que hará lo imposible por seguir amasando el poder que le corresponde a los ciudadanos.

Como coordinadora social, informamos que hoy nuestra prioridad es luchar por los compañeros presos de la revuelta en la calle, seguir generando contenidos y ponernos detrás de personas que actúen como voceros populares, que representen nuestros sueños y diversidades de los territorios.

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