Cómo Rodrigo Delgado “edificó” su ascenso a La Moneda

Ya ratificado por Sebastián Piñera como nuevo ministro del Interior –el cuarto en su período tras la renuncia de Víctor Pérez–, Rodrigo Delgado llegó a la casa de gobierno desde la misma municipalidad en la que trabajó por 20 años. Los últimos diez, marcados por su ascenso dentro del gremialismo y por la gestión urbana que dejó a una comuna con un aumento de más 100 mil habitantes y decenas de guetos verticales, destruyendo así la armonía urbana de Estación Central.


La semana recién pasada, la Corte Suprema ratificó la ilegalidad de los megaproyetos inmobiliarios –de departamentos entre 17 y 40 metros cuadrados– que se construyeron en Estación Central y que en una década colapsaron a la comuna. Conocidas popularmente como “guetos verticales”, a falta de un Plan Regulador comenzaron a construirse raudamente desde 2008. Mismo año que Rodrigo Delgado asume como jefe comunal.

Antes de conseguir la alcaldía, Delgado –sicólogo de profesión– trabajó en la municipalidad como director de Desarrollo Comunitario (Dideco), invitado por el entonces recién asumido alcalde Gustavo Hasbún. Ambos se conocían no solo desde la militancia de base en la Unión Demócrata Independiente (UDI), sino que desde mucho antes, ya que eran compañeros de colegio. Así es como desde el primer periodo de Hasbún en la municipalidad en el año 2000, establecieron su complicidad política.

Electo con un 36% de los votos, ganándole el sillón comunal a Hugo Gutierrez (PC), los vecinos de la comuna no se imaginaban que el legado que comenzaría a construir Delgado se trataba, literalmente, de torres de 30 y 40 pisos que aniquilarían su calidad de vida.

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Tras ganar la reelección municipal en 2012 –esta vez frente al entonces dirigente secundario Camilo Ballestero (PC)–, Rodrigo Delgado comenzó a posicionarse mejor al interior de la UDI. A pesar de no tener el carácter “de choque” distintivo de los líderes del gremialismo, el edil refrescó la tienda y se sumaba a los nombres de la generación joven del oficialismo.

Además, Delgado comienza a tomar liderazgo dentro de la asociaciones de municipalidades, alcanzando la vicepresidencia de la Asociación Chilena de Municipalidades (Achm) en 2019, y este año, la presidencia de la Asociación de Municipalidades de Chile (Amuch), esta última, división provocada por alcaldes de su mismo partido en 2014.

Es en 2013, sin embargo, cuando el ahora ex edil toma un cargo importante dentro de su coalición. En medio de la segunda vuelta presidencial, integra la jefatura de campaña de Evelyn Matthei, junto a Karla Rubilar (entones RN) y Felipe Kast (Evópoli). “Me pidieron estar presente en el comando en jornada completa, coordinando distintas acciones como cuál es el nuevo mensaje que hay que entregar”, comentó en aquella oportunidad.

A pesar de que tuvo una participación menos protagónica para la campaña de reelección de Sebastián Piñera –de quien no es cercano–, una vez que Chile Vamos llegó a La Moneda en marzo de 2018, el nombre de Rodrigo Delgado comenzó a sonar para ocupar un cargo en el gabinete. En la oportunidad, se habría sondeado para ser el ministro vocero de gobierno, cargo que terminó ocupando Cecilia Pérez.

Según consigna La Tercera, en esta oportunidad habría sido la propia presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, quien promovió la figura de Delgado ante Piñera el pasado lunes. Hay que recordar que hace un mes, su nombre también sonaba para postularse como candidato a gobernador regional, debido a que ya no puede postularse a la reelección en Estación Central.

“Su vocación por el servicio público”, como dijo el mismo Piñera en el reciente cambio de gabinete, habría sido una de las principales características para quedarse con el hoy complejo cargo de ministro del Interior.

Pero además de ese “tener calle”, Delgado representa una generación distinta a sus predecesores (Chadwick, Pérez) y se complementa con el actual vocero, Jaime Bellolio, de quien es cercano. Argumentos que habrían sopesado el perfil alejado de la línea política del gobierno que había adoptado en el último tiempo. Sobre todo, cuando al inicio de la pandemia y la cuarentena, fue uno de los que promovió junto a otros alcaldes el cese de las clases presenciales en los colegios y, luego, por manifestar abiertamente su intención de votar ‘apruebo’ en el pasado plebiscito, pese a que su partido, la UDI, se cuadró completamente por el ‘rechazo’.

Delgado
Delgado en La Moneda (Foto: Agencia Uno)

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A media tarde, y luego de una visita express a La Moneda, Rodrigo Delgado se comunicó con los concejales de Estación Central. El mensaje era que tenía que citar urgentemente a concejo municipal. El motivo: presentar su renuncia.

Entre llantos de funcionarios y cercanos, el nuevo ministro del Interior se despedía del lugar donde trabajó por dos décadas y en presencia de algunas cámaras de televisión. Fue el mismo Bellolio el que lo fue a buscar a la Municipalidad, el edificio que se ubica entre la Alameda y General Velásquez y que hoy está en medio de algunos guetos verticales, para muchos vecinos y vecinas de la comuna, el legado indolente de Delgado en Estación Central.

Y es que, por más que Delgado intente desmarcarse de las inmobiliarias y de la crisis urbana que hoy tiene a Estación Central en un caos en la infraestructura comunal y déficit de servicios sociales básicos para toda la comunidad, al igual que cuando en televisión negó sistemáticamente su affaire con Pamela Díaz –quien confesó tiempo más tarde que había sido solo un beso porque “no hubo ni química, fue una poca cosa”–, su vínculo y responsabilidad con la permisión de estas construcciones es tan evidente que, desde que se hizo público su nombramiento, los memes de un Palacio de La Moneda de 20 pisos inundaron los grupos de Whatsapp y las redes sociales. “Nuevo ministro del Interior y de Seguridad Inmobiliaria”, decían algunos.

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