Del cielo a la tierra: El éxito y caída del dueño de Itelecom

León Marcelo Lefort Hernández (54), es el gerente general y dueño de Itelecom Holding Chile, la empresa investigada por la adjudicación ilícita de licitaciones para el recambio de luminarias públicas a tecnología led en una veintena de comunas del país. En su época de gloria llegó a facturar 86 millones de dólares anuales, ahora cumplirá ocho meses en prisión preventiva  en el Anexo Penitenciario Capitán Yáber. Su hermano denuncia una intencionalidad política en el ‘Caso Luminarias’, y que la fiscalía lo mantendría como un “rehén” a Lefort.


Lefort creció en una humilde casa ubicada en la calle Brasil de la comuna de La Cisterna. Gran parte de su familia aún vive en el mismo barrio y no logran comprender todo lo que ha sucedido desde la madrugada del 6 de mayo de 2020, cuando efectivos de la Policía de Investigaciones allanaron las oficinas de Itelecom, ubicadas en la comuna de Providencia. A la misma hora, en uno de los lujosos condominios de Las Pircas, en la comuna de Peñalolén, Marcelo Lefort fue detenido, al igual que otras 14 personas de Iquique, Curicó y Santiago.

Es el menor de seis hermanos de una familia de izquierda, nacido y criado en el paradero 26 de Gran Avenida. Hoy es investigado por los delitos de cohecho, violación de secreto, lavado de activos, fraude al fisco y asociación ilícita del denominado “Caso Luminarias”. Últimamente, sus conversaciones telefónicas con el abogado Ramón Sepúlveda, tienen el foco investigativo de la fiscalía, y del mundo político en la gestión municipal del alcalde de Recoleta y posible candidato presidencial del PC, Daniel Jadue.

León Marcelo Lefort junto a sus hermanos.

De acuerdo al testimonio de su núcleo íntimo, la infancia del empresario ocurrió entre La Aurora y Población 4 de Septiembre de la zona sur de Santiago. Sus familiares lo llaman “Chimpi” y reconocen que creció como el favorito de su madre, Virginia Hernández, una esforzada asesora del hogar que trabajó en la casa de la familia Errázuriz. Su padre, Hugo Lefort,  falleció cuando Marcelo era un niño. El hombre se dedicaba a la venta y fabricación de balanzas y fue dirigente del club Palestino durante el Mundial de Chile de 1962.

En su niñez, el dueño de Itelecom, creció conociendo la pobreza y solidaridad del barrio que lo recuerda como una persona generosa, al igual que sus hermanos, quienes actualmente levantan en el sector una olla común para los vecinos más afectados por los efectos económicos de la pandemia. En palabras de sus cercanos, Marcelo Lefort se destacó por ser un joven independiente, ser estudioso y hábil para las matemáticas. En plena dictadura, entró a la Universidad Técnica del Estado y estudió ingeniería civil eléctrica. Allí participó activamente de las marchas y jornadas de protesta contra el régimen cívico-militar. 

Ya llegada la democracia, uno de sus hermanos, Iván Lefort Hernández, dirigía una importante consultora de auditorías y durante aquellos años tuvo cercanía con el abogado Fernando Barros. Otros de sus clientes en 1992 fue Sebastián Piñera. Un miembro de la familia Lefort, mencionó que las conexiones con el mundo político también se realizaron en aquella época con el cura y candidato presidencial de la Alternativa Democrática de Izquierda, Eugenio Pizarro, la familia Palestro de San Miguel y Camilo Escalona.

Durante la segunda mitad de la década de los noventa, Marcelo Lefort trabajó como ingeniero en GTD Manquehue y Telefónica, lugares donde conoció a los proveedores y clientes de servicios de telecomunicaciones con los que años más tarde trataría directamente sus contratos. Su gran trampolín al éxito financiero, fue cuando se encargó de las ventas para Latinoamérica de la multinacional Nortel Networks Corporation. En esta última empresa, solo estuvo unos pocos meses por cambios en el directorio, motivo que lo benefició con un finiquito millonario que le permitió independizarse poco tiempo después y fundar Itelecom. 

El 11 de septiembre de 2001, en la habitación de servicio de su departamento ubicado en Américo Vespucio con Avenida Colón, Marcelo Lefort Hernández, de 35 años, creó la empresa Itelecom. Durante los primeros quince años del negocio, antes de ingresar al Mercado Público, se dedicó a la venta de router de internet, teléfonos celulares, controles remotos para los decodificadores de VTR, equipos de facturación electrónica, tecnología asociada al campo de las telecomunicaciones, motocicletas e incluso campamentos mineros. 

-Es una persona afable pero estricta en los plazos y cumplimientos laborales, de personalidad terca, incluso prepotente con sus cercanos de confianza- , recuerda un trabajador de Itelecom que prefiere mantener su nombre en reserva.

Otra cosa que rememora es el buen ambiente laboral que había en oficina. Otros lo describen  como un fanático por el futbol, afición que lo llevaba a cancelar compromisos en los días de Champions League y partidos de la Universidad de Chile.

Junto a sus hermanos y amigos fundó el equipo de futbol de Itelecom, que lo llevó a ser cinco veces campeón de la Liga Telefónica, donde competía con otras empresas del rubro de las telecomunicaciones. En ese contexto, contrató a ex jugadores profesionales en retiro para ficharlos en las planillas, además de entrenar a sus empleados los días miércoles y competir los sábados en dos categorías. Incluso, viajó a Buenos Aires para jugar un amistoso con el ex Universidad de Chile y seleccionado argentino, Leonardo Rodríguez.

Lefort en el club de fútbol de Itelecom.

***

Hugo Lefort Hernández (65) es hermano del dueño de Itelecom. Dice que desde que se hizo público el “Caso Luminarias”, no ha querido informarse sobre los detalles de la investigación que lleva la Fiscal Regional del Ñuble, Nayalet Mansilla. Dice que lo hace por “sanidad mental”.

-El tema de los delitos, es algo que se está investigando, que si tiene un grado de responsabilidad, que aparentemente la tiene por lo que ha salido en la prensa, él tendrá que asumir su condición de que hizo cosas que no correspondía y tendrá que pagar por eso-, dice tajante.

Durante los últimos 18 años, Hugo se desempeñó como bodeguero y encargado de logística de la empresa de telecomunicaciones. De adolescente milita en el Partido Comunista y confiesa que desde hace décadas se ha mantenido distante de las reuniones políticas por el escaso tiempo libre que dispone. Él es uno de los pocos familiares y amigos que ha podido tener contacto mediante videollamadas –debido al protocolo Covid- con Marcelo Lefort y es quién lleva su alimentación hasta las dependencias del Anexo Penitenciario Capitán Yáber.

Hugo, hermano mayor de Lefort.

Dice que no ha sido fácil. Que no son una familia habituada a todo lo que pasó.

 -Es la primera vez que estamos en una situación así. Estamos habituados a otras cosas, que era la lucha contra la dictadura en un primer momento. Nosotros no sabemos nada de lo que pasó. Una cosa era el trabajo de él, otra cosa la relación familiar, y esto, a pesar de que yo trabajo con él, es una cosa que desconozco absolutamente. Yo, teniendo responsabilidades, siendo jefe de un área, es un mazazo, en el sentido de que es algo que yo ni siquiera me podía imaginar-, confiesa.

De acuerdo a su testimonio, el pasado miércoles 30 de diciembre, recibió un mensaje de un cercano de León Marcelo Lefort. En ese encuentro, el ingeniero y dueño de Itelecom, le habría mencionado algunos detalles de la investigación.

“Creo que hay una intencionalidad muy grande, política (…) Me avisaron que la Fiscalía a él lo tiene como un rehén. Le dicen `voh me decí algo contra Jadue y te mandamos al tiro con arresto domiciliario a tu casa`. Todas las interrogaciones de la Fiscalía son, en este último tiempo, para que Marcelo cague a Jadue”.

De acuerdo al mismo relato, la Fiscalía insistiría en averiguar mayores detalles sobre las vinculaciones de Itelecom Holding Chile y el municipio de Recoleta.

-Sé que Marcelo ha dicho `en relación a Recoleta, yo no puedo mentir`, les decía a los de Fiscalía. `Cómo voy a inventar una prueba que después hay que probarla, ¿Ustedes me van a hacer que la invente? No puedo inventar. Lo que está, es lo que está, lo que tienen ustedes. La donación a WOMAD y no hay más` y eso lo mantiene, aparentemente, en esa situación”-, dice visiblemente abrumado.

Hugo no sabe que será de su futuro laboral ni lo que vendrá judicialmente para su hermano. Tampoco puede proyectar cómo afrontarán familiarmente lo que viene. Sin embargo, mantiene la convicción de que se mantendrán unidos, como cuando eran unos niños pobres del sector sur de Santiago.

-Como hermano, lo voy a seguir apoyando en todo lo que sea. Si tengo que trabajar y aportar, lo seguiré haciendo. Veníamos de una familia pobre, hemos sido durante toda nuestra vida más felices que la cresta siendo pobres. Cuando había un poco más, la hemos disfrutado. Pero no sé la verdad-, dice antes de terminar la entrevista.

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