Ciclo de conferencias UFRO-UACH: Alberto Moreiras, y la noción de Infrapolítica

El Doctorado de Comunicación que imparten la Universidad de la Frontera, cuyo director es Carlos del Valle y la Universidad Austral de Chile, a cargo de Rodrigo Browne, continúan con su ciclo de conferencias titulado “Más allá de lo identitario, imaginarios, narrativas y post-hegemonía” . La cuarta y última conferencia será Dictada por Alberto Moreiras, y se titula “El filosofo democrático en post-hegemonía” (viernes 30 de Julio, 16.00 hrs).


Alberto Moreiras es profesor de estudios hispánicos en la universidad de Texas A&M. Es autor de Interpretación y diferencia (1991), Tercer espacio: literatura y duelo en América Latina (1999), The Exhaustion of difference: the Politics of Latin American Cultural Studies (2002), Línea de sombra. El no sujeto de lo político (2008; segunda edición 2021), Marranismo e inscripción, o el abandono de la conciencia desdichada (2016), Infrapolítica. La diferencia absoluta de la que ningún experto puede hablar (2019), Sosiego siniestro (2020), Infrapolítica.  Manual de instrucciones (2020) y Tercer espacio y otros relatos (2021).  Infrapolitics. A Handbook será publicado en los próximos meses por Fordham UP y Uncanny Rest en Duke UP.  Coeditó, con Nelly Richard, Pensar en/la postdictadura (2002) y con José Luis Villacañas Conceptos fundamentales del pensamiento latinoamericano (2017). Es coeditor of Journal of Spanish Cultural Studies y Política común. A Journal of Thought, y de la serie “Border Hispanisms” en University of Texas Press.  

Las primeras formulaciones sobre los desplazamientos posthegemónicos e infrapolíticos se sitúan en el temprano trabajo de Alberto Moreiras. Un lugar central de tales preocupaciones se ubica en Línea de sombra. El no sujeto de lo político. (Palinodia, 2006). La infrapolítica no responde a un arco semántico que pretenda establecer una delimitación hermenéutica del sentido a riesgo de transgredir la tesis foucaultianas de una “formación discursiva”. Infrapolítica sería la traza de una dimensión fáctico-temporal de la existencia que precede y excede a toda determinación política.

Ello alude a una constelación de nombres y vertientes yuxtapuestas que comprenden un estado del pensamiento (un desencuentro que impide delinear semánticas de “época” y que persiste en destituir la positividad de los conceptos) tras la muerte de la metafísica. En otras palabras, el gesto de Moreiras no es limitar la infrapolítica a la política, sino una “dimensión otra” de la existencia, y si hubiera política, la infrapolítica sería política posthegemónica en el sentido preciso de oponerse a cualquier entendimiento de la política como sistema de sumisión al armatoste hegemónico. Una radicalización del llamado principio demótico de la democracia. (Papel Maquina, 10)

Este “programa en desarrollo” es una textualidad marcada por la “indisposición” e “indisciplina” respecto a la holgura cognitiva del capitalismo académico y sus economías argumentales. Tal indisposición surge de un cierto agotamiento de las cogniciones discursivas (modernas) y de su incapacidad para refundarse conceptual o paradigmáticamente, dadas las complicidades institucionalistas de la teoría hegemónica. Aquí no es posible un campo de metodicidad o definiciones de base porque como constelación esta traza agrupa un conjunto de trabajos e investigaciones en ámbitos muy disimiles como los estudios latinoamericanos, la teoría post-marxista o el hispanismo en general, la teoría política y literaria, la filosofía post-heideggeriana, las artes visuales y la teoría de la historia.

Infrapolítica se reconoce de acuerdo a un “tercer espacio”, desregulado, con una variedad de desplazamientos, a saber, la necesidad de pensar la vida más allá de la homologación política, es decir, más allá de la demanda por gestionar políticas identitarias o equivalencias entre política y vida cotidiana. Moreiras alude con tal término a la deconstrucción en política, o bien, política en deconstrucción (Papel Maquina, 10). En un sentido inverso y proporcional, es también la posibilidad de pensar la política más allá del principio estructurador de la metafísica de la presencia, cuestión que desbarata las reducciones identitarias o equivalcenciales atrapadas en una comunidad de preocupaciones donde prevalece la principialidad hegemónica.

De allí deriva una crítica al productivismo, a la teoría del valor y al principio subyacente de toda economía política, al que llamamos -parafraseando a Villalobos Ruminott- principio de “equivalencia generalizada”. Es conveniente poner de relieve la necesidad de entender el trabajo destructivo-deconstructivo infrapolítico -de Moreiras y otros intelectuales- como una desmetaforización infinita, centrada en una ontología no atributiva o en una formulación de la diferencia como différance. Un movimiento que va más allá de toda identificación catética. En suma, se trata de desplazamientos en curso y no de principios. Pese a esta zona de fracturas es posibles consignar -a riesgo de transgredir las tesis del autor- un “hilo de voz” en las fricciones entre hegemonía y post-hegemonía.

El eslabonamiento inacabado de los significantes laclausianos se puede leer como equivalencias que padecen “líneas de fuga” por cuanto los movimientos de sentido (diferencia de la diferencia) van asediando los “puntos nodales” de la teoría hegemónica. Lo prevalente es la heterogeneidad radical del sentido que comprende una inacabada lógica de la diferencia que desestabiliza toda comprensión conservadora o molar de las “cadenas de equivalencia” -más aún, en un contexto de “subjetividades gaseosas”-.

Entonces, es posible arriesgar una audacia hermenéutica entre emancipación y equivalencias desde la infra-política invocando la desmetaforización que contra la “voluntad de control” -parafraseando a Moreiras- desestabiliza creativamente el deseo controlador de la teoría hegemónica. Lejos de lo molar, como aquella “consigna” que se ahorra la reflexión de la traductibilidad en nombre de una imposible sutura del espacio social, podemos reubicar “cómo” y “cuándo” una “articulación equivalencial” debe enfrentar un excedente de sentidos (desmetaforización en la misma cadena de equivalencia).

Sin perjuicio de las penetrantes y elocuentes observaciones de Benjamín Arditi respecto a los limites y paradojas de la teoría hegemónica, expuestas en la conferencias UFRO/USACH, las “maneras” de  eslabonar, entretejer, resignificar o (re) articular el campo equivalencial dependen de una discursividad en disputa (inestable) que nunca puede ser anticipada y que en su momento de representación hegemónica (cuasipositividad o exceso de formalismo en Arditi bajo otros intereses) no logra ir más allá de un conceptualidad débil, siempre asediada por la sedimentación o una diferencia insalvable con la “militancia de las categorías”. Pese a los vicios modernos, la equivalencia o eventual traductibilidad de una hegemonía lacaniana es siempre un espacio estriado, alterado y amenazado por la dislocación del sentido. Las equivalencias portan este exilio.

La desmetaforización está siempre presente como práctica emancipatoria que tiene relaciones de entrada y salida con las tesis del éxodo o la destitución. Ello comprende un debate abierto entre hegemonía y posthegemonía.  

YoutubeLive: https://youtu.be/NzVCt_Oq9ks 

Total
23
Shares
Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Related Posts
¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medio de comunicación hegemónicos.