China solicita su ingreso al TPP para incrementar su influencia económica

Xi Jinping

La adhesión del socio comercial más importante de Chile generaría un cambio de escenario cuyas consecuencias tienes que ser calculadas por un Congreso que todavía tiene que ratificarlo, para que pueda estar vigente en el país.


China presentó formalmente esta semana una solicitud para unirse como miembro del CPTPP (Acuerdo Progresivo e Integral para la Asociación Transpacífica). Lo hizo a través de una carta enviada por el ministro de Comercio, Wang Wentao, a su homólogo neozelandés Damien O’Connor, debido a que el país oceánico es el depositario del acuerdo.

La posibilidad de que China ingrese como miembro acuerdo, también conocido como TPP-11 (en alusión a las 11 naciones signatarias del acuerdo) era especulada desde noviembre de 2020, cuando el presidente Xi Jinping habló por primera vez que su país la estudiaba. Si se concretara, podría tener efectos importantes para Chile, debido a que Pekín es su principal socio comercial.

Los 11 países integrantes del TPP son: Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. De esos, solamente Chile tiene pendiente un trámite para su adhesión plena: falta su aprobación por parte del Congreso, que sufre hace meses una presión por parte de La Moneda, que pretende ratificarlo antes de que se termine el mandato de Sebastián Piñera – y ante la posibilidad de que la Convención Constitucional termine generando nuevos y mayores obstáculos para los tratados que puedan poner en riesgo los derechos de las y los trabajadores, además del derecho a explotar los recursos naturales, entre otras cosas.

¿Qué cambiaría para Chile?

La votación del TPP en el Congreso tendrá que considerar, a partir de ahora, la posibilidad de que China sea parte del tratado, porque eso cambia mucho el debate sobre el tema. Actualmente, China es el mayor interesado en las materias primas exportadas por Chile. Pese a haber disminuido sus demandas en cobre y litio en los últimos años, sigue siendo el principal comprador de los minerales chilenos. Además, las empresas del país asiático buscan una mayor participación sobre todo en la exploración del litio. Ese rubro tan esencial para la economía chilena podría sufrir grandes transformaciones si los dos países se vuelven socios plenos del TPP.

Un ejemplo de eso son los intentos de la empresa Tianqi en adquirir cada vez mayor participación en SQM. En 2018, la minera china compró 23,77% tras un acuerdo con Julio Ponce Lerou y el visto bueno del Tribunal de la Libre Competencia. En un escenario en que Chile y China fuesen miembros plenos del TPP, sería mucho más complejo que el Estado chileno impulsar una política de recuperación de ese litio para atender a los intereses nacionales – promover un proyecto de industrialización, para transformar la economía a partir da exportación de productos con valor agregado, por ejemplo – especialmente si eso significa un conflicto con empresas ya establecidas, debido a que el TPP garantiza a las multinacionales que los casos de litigios sean zanjados por tribunales fuera de Chile y desconociendo las leyes chilenas.

Otro ejemplo basado en una polémica más actual es el de Aisino, la empresa china involucrada en la licitación para administrar la fabricación de los carnets y pasaportes. Actualmente, Aisino corre con cierto favoritismo para vencer la competencia, aunque todavía necesita enfrentar algunos cuestionamientos para que esa situación se concrete. Con el TPP, situaciones como esa podrían ser mucho más comunes, y sería casi imposible para Chile hacer cuestionamientos basados en su propia legislación.

Todos esos riesgos ya existen sin el ingreso de China en el TPP, pero se incrementarían caso la potencia asiática pasa a formar parte del acuerdo y aprovecha sus reglas para aumentar la influencia de sus empresas en el comercio internacional.

¿Qué cambiaría para el mundo?

En sus inicios, el país que más empujó por el TPP fueron los Estados Unidos, especialmente durante el gobierno de Barack Obama (2009-2017), que entendían el acuerdo como un mecanismo para mantener su hegemonía económica y su poder de imponer las reglas en el principal eje comercial del planeta. Curiosamente, esa necesidad estadunidense surgía justamente por la amenaza de China, que crecía en su influencia en todo el mundo.

Sin embargo, las cosas cambiaron cuando Donald Trump anunció la retirada de Washington del TPP, en enero de 2017, en una de las primeras medidas de su administración. Sin los Estados Unidos, el acuerdo se quedó algo “huérfano”, ya que las principales economías que conformaron el grupo de los 11 son de países que no disputan la hegemonía global.

Ese equilibrio podría ser fuertemente abalado con el ingreso de China, que podría imponer su fortaleza económica sobre todos los demás y transformar un acuerdo desarrollado para ser un arma en su contra en uno que podría utilizar a su favor, para tratar de acelerar su proyecto de alcanzar la hegemonía mundial. El gobierno de Xi Jinping rechazó esa posibilidad durante años, pero ese cambio puede marcar una nueva estrategia en su proyecto económico.

Los principales obstáculos de China son Japón y Australia, dos aliados de la Casa Blanca. Los japoneses ejercen la presidencia pro témpore del CPTPP este año, y alegan que “es necesario determinar si China está lista para cumplir con sus estándares extremadamente altos” para que su solicitud sea aceptada – la declaración fue del ministro de Economía japonés, Yasutoshi Nishimura.

Por su parte, Australia, ha ingresado recientemente en una nueva alianza militar con los Estados Unidos y el Reino Unido, llamada AUKUS, una situación que agregó tensión en su relación con Pekín, que reaccionó imponiendo restricciones a productos australianos en su país.

De hecho, el ministro de Comercio del país de Oceanía, Dan Tehan, comentó justamente que su apoyo a la solicitud de China está condicionado a que los asiáticos derriben esas sanciones.

Por su parte, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, aseguró que la solicitud de su país para unirse al CPTPP no tiene ninguna relación con la AUKUS, aunque disparó algunos dardos, al decir que “China pretende fortalecer la integración regional mientras que los países de AUKUS están promoviendo la guerra y la destrucción”.

Hasta el momento, el gobierno de Joe Biden no ha demostrado interés en regresar al TPP, pero habrá que ver si esa iniciativa inesperada de China no hace con que el estadunidense cambie su postura, considerando también la intensa disputa geopolítica que esos dos países han desarrollado en los últimos años.

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