Caso Ambar y la deuda del periodismo con las mujeres que son víctimas de violencia de género

Conversamos con Mónica Maureira, Periodista, docente UDP e integrante de la Dirección de Género, Diversidad y Equidad de la Usach sobre la cobertura de los medios al caso Ámbar y el morbo y la violencia simbólica que se observa en este y otros femicidios similares. En su opinión, hoy existe una gran deuda del periodismo y falencias importantes en la formación de sus profesionales.


El jueves 6 de agosto se encontró muerta Ámbar, una adolescente de 16 años que desapareció en Villa Alemana y el principal sospechoso de su femicidio es Hugo Bustamante Pérez, quien fue dejado en libertad condicional el 2016. Bustamante fue condenado el 2005 por un doble asesinato: la parvularia Verónica Vásquez (49) y su hijo Eugenio Honorato (9) “Quenito”, ambos fueron encontrados sin vida en un tambor de 200 litros en el patio de la casa que arrendaba. Los cuerpos estaban cubiertos de cal. La crueldad de los hechos impactó a la comuna.

Mónica Maureira por caso Ámbar y otros

La noticia fue comentada por La Voz De Los Que Sobran, en donde nuestros panelistas debatieron sobre la espectacularización de estos casos y las fallas del poder judicial y el Sename a raíz del reportaje que publicaron Josefa Barraza y Carolina Rojas titulado “El abandono de Ámbar: Las negligencias del Programa de Intervención de Sename y todos los que fallaron al protegerla”.

Mónica Maureira, periodista y profesora de la Universidad Diego Portales (UDP) e integrante de Comisión de Género del Colegio de Periodistas, comenta esta especie de “festín comunicacional” que hubo en torno al caso de Ámbar. Explica en profundidad lo que hay detrás de los asesinatos de mujeres y de las brutales agresiones de las que somos testigos, pero peor aún de la violencia simbólica hacia las mujeres desde las instituciones, que resuena en los medios.

Uno de los hechos que más impactó fue la aparición de un presunto perito policial en el matinal Bienvenidos “volvieron a tener esas malas prácticas, volvieron a caer en lo mismo producto a lo que vimos hace un par de días atrás de tener este personaje, este subproducto del entretenimiento ingresando al hogar y dando declaraciones como perito, como agente público como perito que hace como fiscal del caso diciendo que lo van a investigar, lamentó Mónica Maureira.

La experta en género y comunicación espera sanciones económicas del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) contra el matinal, pero siente que no es suficiente, “¿Cuál es el impacto a mediano-largo plazo de esa sanción?  O sea, Bienvenidos fue sancionado por 23 millones de pesos a propósito de la lectura del peritaje forense en investigación por el femicidio frustrado contra Nabila Rifo, pero no cambiaron sus prácticas, volvieron a caer en lo mismo”.

“La verdad para las personas que tienen poder económico como lo es Andrónico Luksic, 23 millones de pesos me parece que no son sumas que le deben reportar a él un desmedro económico importante”, comentó.

La espectacularización de la violencia hacia las mujeres

Los matinales se transformaron en el espacio predominante para informar en estos programas en el límite de lo misceláneo y lo que debiera ser un programa informativo, donde los periodistas se acercan a una cobertura desde la farándula, algo que también ocurrió con el caso de Fernanda Maciel. Los panelistas que comentan los casos no están formados en esos temas ni en perspectiva de género. Allí se detiene Maureira para comentar “la espectacularización de la violencia hacia las mujeres o contra las mujeres como noticia”. Además, señaló su preocupación por los matinales y la generación de personajes como los peritos forenses.

“Ellos empiezan a inmiscuirse o indagar en esta suerte de monstruosidad que se apodera de determinados sujetos que terminan cometiendo tales hechos entonces transforman la violencia hacia las mujeres y hacia las niñas en esta idea de casos aislados”, comentó Maureira.

Idea que es muy errónea porque “una de cada tres mujeres relata a nivel mundial a un episodio de violencia física o sexual por parte de mayoritariamente que son hombres y son muy cercanos, ex parejas o parejas”, comenta Maureira.

Los casos de violencia de género y femicidios generalmente son tratados como casos de crónica roja que, para los medios, “son bastante útiles, porque aumentamos el clickbait, aumentamos el rating, aumentamos la sintonía. Por fortuna hay una mirada bastante más crítica de ver con distancia lo que están haciendo los medios de comunicación y particularmente las organizaciones de mujeres”, puntualiza Maureira.

Agrega que en casos de femicidios “claramente hay que evitar todo lo que genere una doble victimización o revictimización, es decir que las vuelva una y otra vez a transformar en víctimas, es contextualizar este tipo de violencia dentro de un panorama mayor, por supuesto que el análisis de datos y de cifras globales y nacionales ayuda a no fragmentar la información”, comentó la experta en género.

La deuda del periodismo

La periodista y docente puntualiza que todavía hay una gran falencia de formación de periodistas en Chile, “porque se persigue o se mantiene esta ausencia de formación de las y los profesionales de los medios de comunicación en temas de derechos humanos, de enfoques de género, porque siguen confundiendo esta idea de las fuentes expertas por cualquier fuente”.

Además Maureira criticó al periodismo de investigación.“También hay una deuda de un periodismo de investigación que suele tener tanto prestigio ¿Por qué los cuerpos de las mujeres o las vidas de las mujeres parecen ser tan poco valoradas en esta manera de hacer periodismo“, comentó

“El tema de la violencia de género hacia las mujeres y niñas pasó a ser el último eslabón de la cadena”, puntualizó Maureira.

La profesional recordó el caso de Catalina Álvarez, una mujer que desapareció el año pasado en Atacama tras tomar un colectivo, y aún no hay pistas de su paradero. El 6 de agosto su madre Ximena Godoy dio una entrevista al medio regional Difunde Atacama comentando el caso de Ambar.

“Tengo rabia, tengo pena porque allá se hicieron muchas cosas que acá no, veo que a ella la buscaron mucho y acá se salió una sola vez a Viñita Azul y de ahí unas dos o tres veces y no más, que la pandemia, que el estallido social, seis meses que se pidieron de plazo y para qué, para nada. Por qué no se hace nada, allá con pandemia o sin pandemia la gente anda igual”, comentó.

Foto de Catalina Álvarez

En su opinión ¿Al final es un abandono del periodismo hacia estos casos?

Es una suerte de abandono, es una suerte de poca autocrítica y que va muy de la mano del Estado, aquí el Estado se transformó en algo absolutamente ineficiente.

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