Carta abierta: El odio en los discursos no es libertad

Carta abierta: El odio en los discursos no es libertad

La parlamentaria de la Convergencia Social, Gael Yeomans y el activista de Disidencias en Red, Rodrigo Mallea enviaron una carta a este medio expresando su preocupación sobre el reflote de discursos de odio contra mujeres y población LGBTIQ.


Sra. Directora

Vemos con mucha preocupación que en los últimos días hayan reflotado discursos de odio contra mujeres y específicamente población LGBTIQ. Mientras que el pueblo de Chile vive una de sus crisis más duras, agravada por un gobierno negligente y poco dialogante, la derecha farandulera ha puesto su foco en difundir discursos esencialistas, biologicistas, y especialmente transfóbicos. Estos mensajes son altamente violentos, pero, además, ilegales y atentatorios contra derechos humanos.

Un discurso de odio se configura mediante expresiones destinadas “a intimidar, oprimir o incitar al odio o la violencia contra una persona o grupo en base a su raza, religión, nacionalidad, género, orientación sexual, discapacidad u otra característica grupal”, de acuerdo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El fundamento principal es que todas las personas somos libres, pero dicha libertad es relativa, pues termina cuando afecta la propia -u otros derechos- de terceras personas. La libertad de expresión es, en efecto, un derecho humano, pero en ningún caso uno absoluto, ni mucho menos justificación suficiente para realizar acciones constitutivas de delito.

En una democracia se valora la discusión y el intercambio de opiniones. Pero afirmamos fuerte y claro que cualquier aseveración transfóbica no es una opinión, sino una vulneración directa de la ley N°21.120 que reconoce y da protección a la identidad de género. Es más, cualquier manifestación contra personas no binarias y LGBTI no es casualidad, sino que se enmarca en un violento populismo de extrema derecha, alimentado por un falso sentimiento patriota e ideologías puramente fascistas.

¿Acaso no exigían rechazar la violencia, venga de donde venga?

Gael Yeomans y Rodrigo Mallea

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